Ensayo general en la sede del Ballet Nacional de España

15/12/2014

"Sorolla" el último trabajo presentado por el Ballet Nacional de España, dejó tan buen sabor de boca, que tan pronto se anunció la presentación del nuevo espectáculo en el Teatro Mira de Pozuelo, se agotaron las entradas la misma mañana en que salieron a la venta.

 

Albidanza no llegó a tiempo. La víspera del estreno aún estábamos haciendo los últimos intentos por no perdernos el espectáculo. La acogida en la sede fue maravillosa. Con el permiso de Antonio Najarro y desde un lugar privilegiado, pudimos disfrutar de un pase completo, sin interrupciones, como indicó su director.

 

Narrar lo vivido allí es muy complicado. En la sede no hay luces, ni vestuarios, no hay maquillaje más allá de las enormes ojeras que tienen la mayoría de ellos, fruto del cansancio acumulado. No hay efectos ni adornos, pero tampoco hacen falta.

 

Hay mucha calidad y muchas ganas de hacer bien las cosas. Antonio, cuadernillo en mano, anota los últimos pequeños errores por corregir. Maribel Gallardo y Marta Visús, supervisan hasta el último detalle que pudiera pasar desapercibido a los ojos del director.

 

El programa preparado para esta ocasión era una gran homenaje a algunos de los mejores maestros de nuestra danza. Si algo caracteriza a Antonio Najarro es su gratitud a todo el legado que le dejaron sus antecesores. "Ritmos", "Viva Navarra", "Farruca" y "Grito" son piezas que ya habíamos tenido la oportunidad de disfrutar. No por ello debemos dejar de mencionar la maravillosa y elegante técnica de Aloña Alonso o la versatilidad y sutileza de Miriam Mendoza. Y en el lado opuesto la fuerza, energía y temperamento de Esther Jurado.

 

Pero además se incluía el estreno de "Bolero" que el maestro Rafael Aguilar presentaba en 1987. Descubrimos que la maestría del  vanguardismo que lleva implícita la obra curiosamente la hace atemporal. En esta ocasión Narciso, es representado por Sergio Bernal. Su trabajo una vez más es impecable. Nos presenta a un perfecto narcisista en la formas y en la actitud. Su afán de perfeccionismo, su exquisita técnica, sus elevadas dosis de elegancia y su indiscutible entrega, hacen que el personaje alcance las dosis perfectas.

El enorme esfuerzo que conlleva preparar un espectáculo de tanta valía, para un solo día de representación, no sería comprensible si no fuera porque a todos y cada uno de ellos les mueve la pasión por lo que hacen. Posiblemente después del estreno se queden con ganas de más escenario. Las cosas las están haciendo muy bien, el progreso es evidente. Muy pronto nuevos teatros levantaran sus telones y colgarán el cartel de "localidades agotadas". Porque a pesar de la adversidad de las circunstancias económicas y los recortes en cultura, nuestro ballet es muy grande y siempre cuenta con el calor y el afecto con que el público le acoge donde quiera que va.

 

Desde Albidanza, sólo nos queda dar las gracias por hacernos partícipes de esta emoción.

 

Gemma Ortega

(Fotografía María Alperi)

 

 

 

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