"ARAT" un viaje por el flamenco

17/09/2015

De Sangre y Raza la compañía que dirigen Juan Manuel Prieto y Carlos Fajardo, ha presentado su nueva producción ARAT en la Sala Negra de los Teatros del Canal. Para lo que no conozcan este espacio escénico, no es precisamente el lugar ideal para bailar y cuando menos una obra que requiere de tantos cambios de ambiente y escenografía. Se trata de una sala "fría" que supieron caldear con elementos de iluminación muy bien trabajados. Este viaje en el tiempo necesita precisamente de todos esos aspectos escenográficos que ubiquen al espectador en cada una de las épocas que recorre.

 

 

ARAT  comienza en el Arrabal del siglo XVII con toques árabes dando paso a una selección de los momentos flamencos más mediáticos y representativos de la historia. La obra podría resumirse en dos grandes bloques. Por un lado los espacios emblemáticos que fueron la cuna flamenca,  tales como "Las Cuevas del Sacromonte", "El patio andaluz de finales del siglo XVIII" o  "Los cafés cantantes" de la mano de Carmen Amaya o Juana la Macarrona. Y por otro lado el acercamiento del flamenco a los medios donde no podían faltar Antonio "El Bailarín" o Antonio Gades.

Condensar todo ello en hora y media de espectáculo es tarea difícil. En ARAT no están todos los que fueron pero si fueron todos los que están. Los poetas de la mano de Antonio Machado, la música y sus voces con "La niña de los peines", Camarón, Paco de Lucia, entre otros, las voces y el cine de la mano de un homenaje a Lola Flores.

 

Uno de los grandes logros de esta compañía ha sido conjugar la experiencia que aporta Carmen Granell vistiendo la escena con la frescura de jóvenes bailarines con muy poco o escaso bagaje profesional pero con muchas aptitudes y actitudes llenas de frescura, de absoluto respeto y de máxima responsabilidad. Solo les falta tiempo para afianzar y que comienzen a fluir sentimientos, esos que enganchan al público y que graban fotógramas en el espectador. Para ello es necesario que surjan nuevas oportunidades y nuevos espacios, que surgirán.

ARAT acaba de nacer y se presenta al mundo con muchas ilusiones. Sus creadores, la han expuesto ante nuestros ojos. Ahora deben seguir cuidándola, puliéndola y rematando todos los engranajes para que se convierta en la mejor obra que jamás hubiesen imaginado.

Con cada nueva obra se vuelve a nacer. Primero se le da vida y después hay que acompañarla en su crecimiento. El sentimiento que empuja al autor a crear se materializa en una realidad que hay que perfeccionar.

 

Como bien decía Joan Miró: "Un cuadro no se acaba nunca, camina siempre sin descanso".

 GEMMA ORTEGA

 

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