Danza Vs. Bailarines (2ª parte)

21/09/2015

 

 Hablar de Danza siempre conlleva la sensación de movimiento continuo. A pesar de ello la Danza estática es otra forma de bailar otra forma de sentir. La madurez te enseña que el secreto de este arte no está en hacer mucho sino en hacer lo preciso y disfrutarlo.

 

Si anteriormente hablé de las posibilidades y movimientos económicos que la Danza, desde una perspectiva profesional, consigue, en esta ocasión analizaré cuánta economía mueve el previo de la creación profesional. La Danza como amateur, la Danza como pasión sin búsqueda de supervivencia, sino que la Danza es lo que motiva a sobrevivir por mucho que la sociedad y mundo en el que vivimos intente quitarte a veces las ganas de luchar.

 

Olvidar a esos bailarines, creadores, maestros y directores que hacen de la Danza una forma de vida, un aliciente, un camino que en el 100% de los casos causa gastos e inversión económica sin remisión, y sin que esto sea una apuesta de futuro sino de vida, de hacer de la Danza el aire fresco que regala sonrisas a la monotonía de vidas ocupadas y llenas de obligaciones.

 

Las asociaciones, academias, bailarines, aprendices, aficionados son otro motor más, si no, el más importante de lo que luego hará una cantera y una razón para sentir de la Danza un futuro profesional, a pesar de todas las dificultades que esto conlleva.

 

Esos maestros que enseñan en academias privadas, en asociaciones en grupos de aficionados, que luego cubren constantemente la programación cultural de muchísimos ayuntamientos, comunidades de vecinos e instituciones que siguen pensando que la gratuidad de oferta cultural es la mejor apuesta para que ésta tenga sentido. Cuando lo único que consiguen es cubrir sus espaldas a coste cero aprovechando la ilusión, el esfuerzo y el dinero por parte de los integrantes de cualquiera de dichas agrupaciones.

 

Dichas agrupaciones motivan constantemente el amor a la Danza, la disciplina de un horario, la apuesta por el esfuerzo que, en muchas ocasiones, restan atención a otras obligaciones y relaciones por ese síndrome absoluto que causa la Danza en quien se atreve a sentirla.

 

Las agrupaciones necesitan espacios para realizar las clases, los ensayos, y eso conlleva un pago por parte de los integrantes de dichas clases, estas agrupaciones consiguen mover economía, aunque en la mayoría de los casos sea economía sumergida. Esos errores que hacen que al tiempo te des cuenta que todo se mueve de otra forma. Esa no cotización de maestros, esa no declaración de ingresos realizada desde la más absoluta honestidad del amante a bailar. No es crítica, sino realidad, incluso positivo para esos inversores sin cara que continuamente están inyectando dinero por una simple ilusión, bailar.

 

Las agrupaciones de bailes folklóricos, de asociaciones sin ánimo de lucro y demás necesitan, tras un año de esfuerzo y lucha una exposición de dicho trabajo. Dicho trabajo necesita vestirse, dicha vestimenta, a costa de los integrantes suele ser cara porque la ilusión no entiende de gastos sino de motivación.

 

60 alumnos de una asociación en la que tras un año de trabajo han realizado 2 trabajos demostrables, conllevan dos vestuarios mínimo por integrante, total….120 trajes realizados, esos 120 trajes necesitan unas telas para hacerse, un calzado, unos complementos que se mueven de manera particular y a beneficio cero salvo la ilusión del día de la actuación.

 

No podemos olvidar que estas agrupaciones viajan y mucho, en ocasiones de manera privada, en ocasiones alquilando servicios de transporte, públicos o privados; cuyos gastos a veces sacados de la misma asociación, a veces sacados de la repartición proporcional entre los participantes de dicha actuación en el pueblo más escondido, en el entorno maravilloso de la fiesta popular, en condiciones muy cuestionables la mayoría de las veces.

 

Ver un grupo de baile folklórico en una plaza de un pueblo en una fiesta local, es cuando menos alentador, te causa curiosidad y decora enormemente al ayuntamiento organizador.

 

Cada uno de estos bailarines pone su dinero para poder estar ahí y la entidad organizadora se ahorra, económicamente hablando, la contratación profesional de cualquier otro tipo de agrupación o artista.

 

Estos bailarines mueven la economía de bares en sus descansos, en sus desplazamientos.

 

Mueven las tiendas de tejidos y complementos, mueven zapatería especializada, mueven compañías de transporte, mueven dinero del contribuyente gracias al ahorro que provocan a costa de sus propios costes.

 

Cada una de estas asociaciones son la inversión de futuro de un profesional que con el tiempo moverá todo aquello que ya comentamos de cómo se mueve la economía a través de una creación coreográfica.

 

Las academias de barrio, los concursos organizados donde cientos de participantes se dejan un sueldo, o dos o tantos como integrantes por participar de una manera totalmente voluntaria y repleta de ilusión. Donde el premio no está en la consecución de un puesto u otro sino en el simple hecho de la participación.

 

Estas asociaciones, academias, agrupaciones son el verdadero motor impulsor de lo que luego profesionalmente es capaz de mover, en cuanto a economía se refiere, el mundo de la Danza.

 

El Bailarín sufre la Danza, la Danza vive del Bailarín, el Bailarín ama a la Danza y la Danza entiende que sin ellos ella no es nada.

 

Danza versus Bailarines...amor eterno, amor sufrido. 

 

Paco Mora

(Fotograma del autor en la pelicula "Iberia" de Carlos Saura)

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