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Las dos tumbas de Nijinsky


En el cementerio de Montparnasse reposan los restos de Vaslav Nijinsky, sobre la lápida su estatua en bronce ataviado como Petrouska custodia su descanso eterno, y su pose que mira con la cabeza reclinada sobre el codo agudiza el sentimiento de melancolía que invade al visitante.



Cerca de su tumba yace otro bailarín que como él fue también considerado el más célebre de su tiempo: Auguste Vestris (1760-1842).


Sin embargo, no es un hecho casual que estos dos grandes bailarines duerman en un mismo lugar su último sueño.


La clave de lo sucedido la encontramos en el único personaje que aparece fotografiado portando el féretro en los dos entierros de Nijinsky: Serge Lifar.


Y es que muy pocos recuerdan que el gran Vaslav fue enterrado dos veces.


El primer entierro de Nijinsky tuvo lugar en el cementerio de Marylebone tras su muerte en Londres el 14 de abril de 1950. Su féretro fue llevado sobre los hombros de Serge Lifar, Antón Dolin, Cyril Beaumont, Michael Somes, Frederick Ashton y Richard Buckle.


Pero tres años después, el 16 de junio de 1953, se celebró un nuevo funeral en París con el traslado de los restos de Nijinsky a su tumba del cementerio de Montparnasse.



En la foto de su segundo entierro vemos a Serge Lifar, que costeó todos los gastos de su propio bolsillo. Tras él, el bailarín "étoile" Michel Renault, y al otro lado Nicolás Zvereff (antiguo compañero de los Ballets Rusos), y otros ilustres representantes del Ballet de la Ópera de París (Alesandre Kalioujny y Robert Kinault), acompañaron en esta ocasión los restos de Ninjinsky hacia su morada definitiva.


Serge Lifar, desde que en 1928 había conocido personalmente a Nijinsky, nunca dejó de visitarle y siempre le prestó ayuda económica. Son célebres las fotografías que tomaron de ambos en el sanatorio suizo, dónde por unos instantes Nijinsky pareció abandonar su letargo y fue fotografiado dando su "último salto".

Lifar nunca olvidó a Nijinsky y organizó galas en la Ópera de París con la finalidad de recaudar fondos con los que costear las necesidades del enfermo.


Un claro ejemplo nos lo ofrece este cartel. Entre los artistas que participaron en el homenaje a Nijinsky de 1939 figuran tres españoles: Teresina Boronat, Carmita García y Vicente Escudero. Es una clara muestra de la enorme admiración que Serge Lifar sentía por la danza española, cuyos artistas estaban considerados entre los grandes de la danza de todos los tiempos.


Cuando el niño Serge Lifar soñaba con ser bailarín en un rincón remoto de Rusia, su referente era Vaslav Nijinsky. La leyenda que rodeaba al gran bailarín impresionaba hondamente al joven Serge. Entre los dos artistas existían numerosas coincidencias pues ambos nacieron en Kiev. Sus rostros desvelan en el exotismo de sus rasgos un mismo origen tártaro (pomulos salientes, ojos rasgados..).



Y tan cercano estuvo Lifar a Nijinsky desde sus comienzos que su primera maestra en Kiev fue la hermana de Vaslav, Bronislava Nijinska. A través de ella logra la oportunidad de audicionar ante Diaghilev y convertirse en su favorito, como en el pasado lo había sido el propio Nijinsky.



Un tercer eslabón en la cadena de célebres bailarines de origen tártaro será Rudof Nureyev.


Un nudo de coincidencias, admiración, sueños y rivalidades envuelve sus historias.


MERCEDES ALBI

(continuará)

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