Conversaciones desde el Ateneo: entrevista a Ricardo Cue (2ªparte)

27/12/2015

 Sergio Bernal, Ricardo Cue y Joaquín de Luz en Miami

 

(ver 1ª parte)

 

P-Una cosa me intriga, me gustaría saber si con todo lo que vivió Maya Plisetskaya y la cruel dureza de su vida desde la infancia, durante el período del terror estalinista, donde mataron a su padre y encarcelaron a su madre... ¿Fue Maya una mujer feliz?

 

-Ella contaba que cuando pensaba en su vida, recordaba ensayos, maletas, funciones, viajes, problemas burocráticos, teatros, hoteles, flores y espinas… Pero que en definitiva era consciente de que hizo lo que quiso y en el teatro que ella quería, el Bolshoi de Moscú. Pensaba que en la vida no servía de nada lamentarse por las cosas del pasado, el tiempo es escaso y no tenía tiempo para malgastarlo. Maya afirmaba haber bailado todo lo que quiso y lo que no le gustaba no lo bailó. Ejercía el poder que le daba su talento.

 

Recuerdo que cuando algún periodista le hacía la típica pregunta sobre cuál era su papel favorito, respondía que “todos, porque lo que no quise no lo bailé”. Y ademas, afirmaba que nunca se aburrió.

 

 

P-Dime otras respuestas de esas que se quedan grabadas para siempre.

 

-Pues cuando le preguntaban si a pesar de no bailar seguía sintiéndose bailarina, contestaba: “¿Cuando un artista deja de ser artista?”

 

Te lo aseguro: Maya murió siendo bailarina.

 

 Maya en Don Quijote

 

P-Entonces, ¿Nunca recordaba los años terribles de su infancia?

 

-Ella trataba de no pensar en ello pero le quedó una pena, se lamentaba de saber que los que asesinaron a su padre y a tantísimas personas en la Rusia soviética, nunca serían llevados a juicio.

 

P-¿Cómo ves la cultura en España?

 

-Los días que estuve en Rusia tuve una inmersión tan enorme en danza, ensayos y muchísimas actividades que al regresar a España sentí un contraste inmenso. Ha sido como pasar de la exuberancia selvática a la esterilidad del desierto.

 

P-¿Nos secamos?

 

-No, no lo creo, espero que algo nos salve... Maya decía que el arte en general y, especialmente, la danza perdurará a través de los grandes intérpretes.

 

 

Lo que si he observado es que la técnica de la danza en el mundo está en cierto estancamiento. Y en mis visitas a las grandes compañías de danza he comentado esta opinión que creía que era muy personal y me encontré que coincidía con la de grandes bailarines y maestros. No hablo de lo que llaman ‘circo’ al bailar. Sino de bailar, tener ese dominio total de la técnica para ser libre y lograr esa unión del virtuosismo inmerso en la música, la emoción de la tragedia o la comedia. Por ejemplo, al realizar, desde fondo del escenario hacia el frente, una serie de double tours, doble pirueta, va progresando la música, la dinámica, la velocidad y que culmina en una intensa emoción de los sentidos. Como en una secuencia de fouettés que deben tener su ritmo e incluso su melodía.

 

P-¿Cómo crees que en España podría mejorarse el desarrollo de la cultura?

 

-En España como todo depende del sector público, la evolución de la cultura depende directamente del poder. El gobierno tiene que ser culto. Si el gobierno no es culto, jamás se avanzará. Los artistas del mundo de la danza deben ser conocidos por el gran publico y éste debe de tener sus ídolos tal como sucede con el cine, el teatro, la televisión, la música clásica, la música rock, pop…

 

P-¿Se da a la cultura la importancia que se merece?

 

-No y es algo ilógico. Si en el transcurso de los años, de los siglos de historia de la humanidad, pensamos qué es lo que queda, vemos que se olvidaron las guerras, las contingencias políticas, incluso reyes y gobernantes. Lo único que perdura en el tiempo son las obras de la cultura: los libros, las pinturas, la arquitectura, la música, la danza... Es lo que verdaderamente importa.

 

Si nos remontamos a la prehistoria y admiramos las Cuevas de Altamira, no sabemos ni como vivían esas gentes, todo es una suposición, todo menos la obra de arte, sus pinturas, esos gloriosos bisontes. La cultura es lo que queda, lo único real, el resto son hipótesis.

 

P-¿Cual es tu actual proyecto?

 

-Estoy coreografiando la Danza de los siete velos para una Salomé interpretada por Victoria Vera, con la música de Richard Strauss para una obra de teatro dirigida por Jaime Chávarri.

 

 

P-Se nota que estás disfrutando.

 

-Sí, la belleza del texto de Oscar Wilde es impresionante. Estoy muy contento con el resultado de este proyecto. Se estrena el 3 de marzo en el Teatro Fernán Gómez de Madrid.

 

Victoria es una gran actriz y su interpretación de Salomé es de gran intensidad alcanzando un gran climax en esa poética tragedia. En el baile de los velos, de nueve minutos, se convierte en una bailarina-interprete con una danza voluptuosa y fascinante.

 

P-¿Piensas que hay textos sobre los que pasa el tiempo?

 

-Yo voy al teatro casi todas las noches en Madrid, trato de verlo todo, incluso también asisto a obras en Nueva York y Londres, y soy plenamente consciente de que nos equivocamos, y obras que cuando se estrenan creemos destinadas a ser clásicos, con el transcurso del tiempo se comprueba que envejecen mal.

 

P-¿Dónde está el secreto?

 

-Solamente quedan los grandes.

 

P-¿Qué quedará de la danza que se está creando hoy en día?

 

-Yo he visto la mayoría de las obras estrenadas en las pasadas décadas y lo que me atrevería a afirmar que va a quedar para la historia, ademas de los que ya hoy son clásicos, es un manojo de obras de Balanchine, entre ellas Serenade.

 

P-Y, ¿De la danza española?

 

-En la danza española y el flamenco parece que se crea para usar y tirar, pues muy poco se repone y muy poco se conserva. Y el público está pidiendo ver grandes intérpretes, estrellas...

 

P- Pero cuando vienen estrellas se llenan las galas, y sin embargo se programan muy pocas.

 

-Yo dirijo constantemente galas por todo el mundo con los grandes estrellas de la danza, y son un éxito rotundo. Por ejemplo, la última que hice en la Acrópolis de Atenas, las entradas se agotaron rápidamente.

 

P-¿En una gala qué es lo importante?

 

-Lo más importante es que todos los bailarines sean grandes artistas. Y recalco: todos y cada uno.

 

P-¿Qué diferencia a un gran artista del que no lo es?

 

-El público que llena los teatros del mundo en realidad se sienta en la butaca y no sabe, exactamente, lo que va a ver, pero no hay quien lo engañe. Siente o no siente.

 

Muchas veces veo coreografías repletas de pasos y poses, pero les falta danza. Entonces, no llega. Por contraste hay obras cumbre como “El lago de los cisnes” que incluso las representaciones sin gran nivel no matan la obra, sobrevive.

 

P-¿Dónde reside la capacidad de “supervivencia” de El lago de los cines, en la música, la trama...?

 

-La música es maravillosa, pero yo creo que está en la coreografía del segundo acto, la de Ivanov. Es tan perfecta que nadie se atreve a tocarla.

 

 Sergio Bernal y Joaquín de Luz en "Folía de Caballeros"

 

P-¿Y para un próximo futuro que preparas?

 

-Recientemente ha estado en Madrid Joaquín de Luz triunfando en Don Quijote con la CND. Un gran bailarín que apenas vemos en España. El pasado septiembre bailó, en Miami, un paso a dos con Sergio Bernal, Folia de Caballeros. Una coreografía de danza clásica, neo clásica y española con tal éxito que han sido invitados a bailarla en los mas importantes teatros del mundo. A raíz de ésta actuación ha nacido un importante y hermoso proyecto expresamente creado para Joaquín y Sergio y que harán realidad tan pronto tengan fechas libres.

 

P-Bueno, esperemos que no nos sequemos, que la danza renazca y nuestra cultura sobreviva.

 

-No te preocupes, la danza vive, porque Dios sigue creando el mundo a través del arte, y el arte es belleza y la belleza nunca muere.

 

MERCEDES ALBI

 

 

 

 

 

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