Olga Picasso y la danza (1ª)

06/10/2019

 

Más de cien años después de aquel primer encuentro entre la bailarina rusa Olga Koklova (1891-1955) y el pintor Pablo Picasso (1881-1973), en Roma 1917, se ha tratado de remediar una gran injusticia y paliar la lamentable visión que algunos historiadores del arte trazaron sobre ella. La razón de esta minusvaloración deriva especialmente, como apunta Joachim Pissarro, del hecho de que “Picasso entra en la historia del arte, cuando sale Olga”, es decir, fue después de su separación cuando se comienzan a escribir las biografías sobre el gran artista del siglo XX. Ella ya no es nada en su vida, tal vez incluso un recuerdo molesto al que se le amputa su verdadera importancia, tanto en los casi 20 años en que Pablo Picasso estuvo junto a ella, como en su carrera como miembro de los Ballets Rusos de Serguei Diaghilev.

 

Olga y Bob en Boisgeloup (1930)

 

Bernard Ruiz-Picasso, nieto de Pablo y Olga abrió un misterioso baúl después de la muerte de su padre. El arcón de viaje, marcado con las iniciales O. P., se conservaba en una habitación vacía del Chateau de Boisgeloup, a unos 60 kilómetros al norte de París.

En su interior se contenían las cartas y fotografías de la bailarina que han permitido reconstruir una historia personal y artística. «En algunos de sus cajones había, entre otras cosas, fotografías conservadas dentro de sus sobres Kodak. Unas fotografías que contaban la historia de la vida de mi abuela: Olga con Picasso, Olga con mi padre, la infancia de mi padre, los viajes a Barcelona y a Montecarlo, el estudio de escultura de Boisgeloup, etc. En otros cajones había cartas en francés y en ruso, atadas con cintas finas de seda rosa y azul. También había zapatillas de danza, tutús, un crucifijo, una Biblia ortodoxa en ruso, efemérides y programas de ballet», explica el nieto.

 

Los objetos y documentos hallados en ese baúl sirvieron para desempolvar los recuerdos de Olga sepultados por el olvido y ofrecer una imagen más fidedigna de la esposa de Picasso, de la que a pesar de su separación en 1937, nunca se divorció, y fue la madre de Paulo Picasso, primer y único hijo legítimo.

 

 Olga y su hijo Paulo Picasso

 

Todo este material fue el germen de la investigación que fructificó en una exposición en París, en 2017, cuando se cumplía el centenario de la fecha en que se conoció la pareja, y que después pasó por Moscú y Málaga, y recientemente en Madrid, organizada por el Musée National Picasso-París y la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte, con la colaboración de ”la Caixa”, el Museo Estatal de Artes Plásticas A. S. Pushkin de Moscú y el Museo Picasso de Málaga.

 

Sin embargo, y a pesar de la loable labor de investigación efectuada en el catálogo de la exposición, he decidido escribir este artículo porque se han pasado por alto detalles transcendentales sobre la gran importancia de los papeles que Olga interpretó como bailarina de la más emblemática compañía de ballet de la historia: los Ballets Rusos de Diaghilev. 

 

 

Encuentro entre Olga y Pablo

 

En 1917 Pablo Picasso es contratado por Sergei Diaghilev en París para realizar los decorados de un nuevo ballet titulado "Parade". El pintor envía una carta al empresario sellando con estas palabras el compromiso: 

 

<<Confirmado nuestro acuerdo verbal, acepto emprender la producción (decorado, telones, vestuario y accesorios) del ballet PARADA de Jean Cocteau y Erik Satie.

 

Realizaré todos los diseños y modelos necesarios, y supervisaré personalmente toda labor de ejecución.

 

Todos los diseños estarán listos el 15 de marzo de 1917.

 

Por esta labor, se compromete usted a pagarme la suma de cinco mil francos, y si he de ir a Roma mil francos extra. Los dibujos y modelos quedan en mi propiedad.

 

La mitad de la suma citada ha de serme pagada a la entrega de los modelos y diseños, y la otra mitad, el día del estreno>>.

 

 Telón de Parade

 

Fue el 17 de febrero de ese año cuando Picasso viaja a Roma acompañado de Jean Cocteau. Allí conocerá a su futura esposa Olga Koklova. La compañía se encuentra de gira por América pero Leonide Massine y un grupo escogido de bailarines, entre los que se encuentra Olga, permanecen en Roma con Diaghilev para preparar los ballets de la próxima temporada.

 

 Picasso y Massine (1917)

 

Este viaje que emprende el pintor donde se sumerge de lleno en el refinado ambiente que rodea a Sergei Diaghilev, le conmociona, le hace cambiar y evolucionar hacia un nuevo estilo pictórico que los historiadores de arte denominan período neoclásico, proponiéndose actualmente una nueva denominación: PERIODO OLGA.

 

Pablo Picasso se encuentra personal y artísticamente impresionado. Nada será igual a partir de entonces. Las esculturas romanas, Miguel Ángel, los frescos de Pompeya, sus paseos por Nápoles... le afectan en su constante búsqueda de nuevas formas de arte. Y se enamora de la Olga Koklova, una bailarina de ascendencia aristocrática que sobresale del resto por su refinamiento y cultura. El pintor emprende una nueva etapa que lo alejará del mundo cubista parisino.

 

Pablo Picasso y Olga Koklova (1917)

 

 

¿Quién es Olga Koklova?

 

Olga Stepánovna Koklova nació en la ciudad rusa de Nizhin el 17 de junio de 1891, hija de un aristócrata coronel del ejército imperial ruso. Su familia se traslada a San Petersburgo donde ella comienza a estudiar ballet con su maestra Eugene Sokolova, que fue primera bailarina del Ballet Imperial. pues había quedado hondamente impresionada por una actuación de madame Shrossont que  había visto de niña.

 

Olga ama la danza y cuando su familia se traslada a la región de Kars en 1911, porque su padre recibe el encargo de dirigir allí la construcción del ferrocarril, ella abandoná a los suyos para cumplir su sueño de convertirse en bailarina. Sergei Diaghilev había decidido consolidar los Ballets Rusos como compañía estable, animado por grandes éxitos que había cosechado en sus giras por los grandes teatros europeos desde 1909. Y el gran empresario escoge a la bella Olga para formar parte del cuerpo de baile. Nijinsky deja entonces el Ballet Imperial, donde había sido censurado por vestir un atuendo demasiado ligero para la rígida moral de la institución, y decide marcharse definitvamente con Diaghilev.

 

La joven Olga, con solo 19 años,  totalmente independizada de su familia, comienza una carrera que la llevará a vivir y a ser parte de algunos hitos trascendentales de la historia de la danza.

 

 Olga como ninfa (1916)

 

Ella es una de las ninfas que acompañan a Nijinsky sobre escena en el estreno de su celebre pieza "La siesta de un Fauno". 

 

 Olga Koklova (4ª  desde la iz.)

 

La bailarina rusa va consolidando numerosos papeles en las exitosas giras internacionales que emprenden los Ballets Rusos viajando por todo el mundo, como muestran las siguientes fotografías.

 

 Olga como princesa en el Pájaro de Fuego (1916)

 

 Olga en el Ballet Thamar (1916)

 

 Olga en el Ballet "Les Papillons"

 

 La compañía de Ballets Rusos en Denver, gira americana 1916

 

 Gira americana 1916 (Olga 2ª por dcha.)

 

Lo que no sabía Olga cuando en 1911 deja Rusia es que ya solo podrá volver una vez en 1914. Nunca más verá a su familia, pues la guerra y la revolución bochevique que estalla en 1917, le harán imposible su retorno. Una gran pena comenzaba a anidar en su interior cuando conoce en Roma al pintor Pablo Picasso y se enamora.

 

(2ª parte)

 

MERCEDES ALBI

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