Olga Picasso y la danza (3)

20/10/2019

 

 (acesso 2ª parte)

 

¿Cómo habría sido el destino de Olga si no hubiese abandonado la compañía de Ballets Rusos de Dighilev? Es algo imposible de saber, pero sí conocemos la trayectoria profesional de la que fue tal vez allí su mejor amiga, la cual estaba a su par en nivel artístico: Lidia Sokolova. Esta fue la que tras su marcha la sustituye en el papel de Felicita de "Las mujeres de buen humor". 

 

 Lidia Sokolova en el Sombrero de Tres Picos

 

Lidia Sokolova siguió perfeccionando su estilo y llegó a ser solista de la compañía y a interpretar papeles estelares como la Molinera de "El sombrero de tres picos". En sus memorias tituladas "Dancing for Diaghilev" hay algunas referencias del fuerte aprecio que sentía por Koklova a la que siguió visitando después de casada, es más, en una ocasión en que Lidia Sokolova se pone enferma, Picasso, Olga y el pequeño Paulo la visitan, y es el mismo Pablo Picasso quien se encarga de recogerla en su coche a la salida del hospital. 

Venecia 1920, en el centro de la fotografía Olga Koklova con Lidia Sokolova y Sergei Diaghilev

 

Los ballets rusos se marchan, parten en un barco sin Olga Koklova, que acompañada de su prometido Pablo Picasso, acude a despedirlos al muelle. El pintor le enseña Barcelona. Visitan el Tibidabo, Monjuich y los barrios que él solía frecuentar, también la presenta a sus amigos de "Els quatre gats" donde es bien acogida. Acuden a los famosos cafés cantantes a admirar las representaciones de flamenco tan frecuentes en la Barcelona de aquellos tiempos. Y la pinta con atavío español.

 

 Olga con mantilla (1917)

 

Sin embargo, Doña María, la madre de Picasso, aconseja a Olga que no debe casarse con su hijo:"Ninguna mujer podrá ser feliz con él", le advierte.

 

Entre los recuerdos de Olga figura este contrato manuscrito que suscriben los futuros esposos el 4 de marzo de 1918: "Olga Koklova y Pablo Picasso se comprometen a vivir en paz y amor. Aquel que incumpla este contrato, sera condenado a muerte"

 

 

Y el 25 de ese mismo mes, en una carta manuscrita Olga escribe a Pablo con membrete del Hotel Lutetia unas líneas que serán premonitorias de los celos que durante su matrimonio la enloquecerán: "Nunca podrás quererme tanto como yo te quiero, porque en la vida solo se quiere una vez, y tu ya has querido, y esta es la causa de mi infortunio. Ni te imaginas cuanto dolor siento y cuanto sufro. No logro tranquilizarme ni dejar de llorar. Te amo y soy infeliz."

 

El el 12 de julio de 1918 contraen matrimonio por el rito ortodoxo en espléndida catedral Alexander Nevsky, sita en la calle Daru de París, el lugar donde los rusos blancos exiliados de la revolución celebran sus ceremonias. 

 

 

 Catedral Alexander Nevsky 

 

 

Los testigos por parte de la novia serán Jean Cocteau y el crítico de ballet Valerian Svetlov; por parte de Picasso, Apolinaire y Max Jacobs. El banquete se celebró a continuación en el hotel Le Meurice, en la rue de Rivoli. 

 

 Restaurante Hotel Le Meurice

 

Los amigos de Picasso se muestran desconcertados por un cambio tan radical en el estilo de vida del pintor. Y culpan a Olga de aquel presunto "aburguesamiento". Es una acusación totalmente frívola e injusta que siempre pesará en las biografías que sobre el pintor se escriben a lo largo del siglo XX. Sorprende leer adjetivos sobre la vida mundana a la que ella le aboca, ya que en realidad ese supuesto ambiente vanal no es otro que el que rodea a los ballets rusos de Dighilev, una atmósfera artística que es la más selecta que jamás existió en torno a una actividad escénica, de enorme efervescencia creativa que ha fascinado completamente a ese ser pasional que es Pablo Picasso. Gracias a las nuevas relaciones que entabla y a la vida social que gracias a su esposa establece, deja atrás las penurias de aquella vida bohemia en la que a veces tuvo hasta que quemar sus propios dibujos para poder calentarse. Pero el mundo del arte no le perdona el cambio.

 

 Telón para ballet "Le train bleu". Picasso

 

Ha abandonado el cubismo y comienza su período neoclásico. Esto es una especie de anatema para los críticos de arte del siglo XX que solo consideran tal a las corrientes de vanguardia, denostando completamente a los artistas que no distorsionan la realidad. Es Olga Koklova la que cargará con esa supuesta culpa. La bailarina se convierte en una especie de mala en la película de la vida del genio Pablo Picasso. 

 

Lo más terrible es que esa transformación, de la bailarina al monstruo, es la misma que va trazando Pablo Picasso con sus pinceles a lo largo de los 12 años que dura su matrimonio.

 

 

En una principio Olga capta toda su atención. Es su centro, su exquisita modelo a la que retrata en más de 154 obras comprendidas entre los años 1917 a 1924. 

 

Viven en un piso maravilloso en la calle La Boètie, en el barrio de Saint-Honoré. En torno a Olga se dan cita personas de la alta sociedad y artistas relacionados con los círculos de Diaghilev. A su salón acuden personajes como Arthur Rubistein, Erik Satie, Jean Cocteau, el conde Éttiene de Baumont, Manuel de Falla, Stravinsky...Y Picasso pone su estudio en otro piso igual situado en la planta de arriba. 

 

 Fiesta de disfraces

 

Picasso está inmerso de pleno en el mundo del ballet, en el magnífico nuevo proyecto de Dighilev de crear un ballet de tema español con música de Manuel de Falla y coreografía de Massine: "El sombrero de tres picos", que se estrenará en el Teatro Alhambra de Londres en 1919.

 

No hay que olvidar que en ese momento inicia su salto a la fama. Cambia de marchante y será Paul Rosenberg quien se ocupe de vender sus cuadros a la alta sociedad. Picasso se vuelve riquísimo en unos pocos años. Curiosamente, un día Brassaï acude al estudio acompañado de la ex mujer del poeta Paul Eluard y de un joven español. El chico tiene un aire extraño, delgado, alto, tiene un pequeño bigote y unos ojos centelleantes... Se llama Salvador Dalí y será Gala la que lo introduzca en la sociedad cultural parisina. Si Picasso hubiera sido un ser amorosamente estable, quizá Olga hubiera desempeñado un papel similar a lo que significó Gala en la vida de Dalí.

 

Olga sigue viendo a sus amigos rusos, pero ha pasado a ser una espectadora, ya no baila y apenas sonríe, pero ahí está junto a su genial marido. Comienzan sus depresiones.

 

 Olga Koklova y Pablo Picasso con los decorados del estreno del Sombrero de Tres Picos (1919)

 

Después del Sombrero de Tres Picos, Picasso colaborará en dos ballet más: "Cuadro flamenco" y "El tren azul".

 

En 1921 nace Paulo el único hijo que tendrá la pareja.

 

 

En 1920 Olga consigue retomar el contacto con su familia y recibe muy malas noticias, su hermano ha muerto, su padre ha desaparecido y todos viven en la más profunda miseria. Esta situación la angustia mucho y les ayuda económicamente. Sin embargo, a pesar de que su madre expresa de forma dramática en varias cartas su deseo de verla, Pablo Picasso impide que su esposa viaje a Rusia o que su suegra vaya a París.

 

Album de fotos de Olga, donde aparece con su hijo Paulo y Diaghilev

 

Olga siempre llevará en su interior a la bailarina que fue y nunca se deshará de sus vestidos de danza. Se conservan unas fotografías familiares de 1923 en su casa de veraneo en San Joan des Pins, donde ella está haciendo ejercicios sobre las puntas con su traje de bailarina y también Pablo y Paulo trata de imitarla con movimientos de baile.

 

 

Las desavenencias del matrimonio van en aumento, Pablo Picasso comienza aburrirse y a ir en pos de otros rumbos. Es un artista que jamás se repite a sí mismo por lo que todo termina cansándole.

 Familia Picasso en aeropuerto con miembros Ballets Rusos (Nikitina, Lifar, Danilova..)

 

Aparece la joven Marie Thérèse Walter, que es a penas una niña, solo tiene 17 años y despierta en el pintor una nueva sensualidad. Ella se convierte en su modelo y vive siempre cerca de la familia Picasso, por lo que es de suponer que Olga conocía su existencia, aunque trata de luchar varios años por su matrimonio.

 

 Marie Therese Walter (1928)

 

Será 1927 un año terrible para ella. Muere su madre a la que no ha podido volver a ver y aparece Marie Thérèse.

 

"El lío que ocurre entre mi abuela y Marie-Thérèse no es solo algo que le ha ocurrido a Picasso. Creo que en el planeta hay varios ejemplos desde el inicio de nuestra humanidad de hombres que se van con otras señoras", dice Bernard Ruiz-Picasso, quitando importancia a los actos de su abuelo.

 

No opina igual su otra nieta, Marina Picasso. En su libro Picasso, mi abuelo (2001) le cataloga como alguien déspota y misógino que, según su sinopsis, fue capaz de reinar "sobre su familia como un ser ególatra y despótico". Tampoco tiene buenas palabras del pintor la inicialmente mencionada Françoise Gilot, que contó en su biografía cómo el artista malagueño arrastraba a Olga por el suelo tirándola del pelo o le daba sedantes para calmarla.

 

 

En 1934 nace la hija de Marie Thérése y Olga al enterarse se marcha con su hijo al sur de Francia. Sin embargo, Pablo y Olga no se separarán nunca judicialmente. La vida del pintor se convierte en un caos, que el recordará como el peor año de su existencia. Incluso, viendo lo caro que podía costarle el divorcio, ya que tiene que repartirse con Olga la mitad de sus bienes e ingresos, deja de pintar durante casi dos años. Finalmente, decide no divorciarse. Sin embargo, tampoco llega a penas a convivir con su joven amante, sino que se enamora de Dora Maar y las abandona.

 

El mismo Picasso afirmaría, en su biografía escrita por Françoise Gilot, sobre las protagonistas de sus retratos: "Todas esas mujeres no están posando como una simple modelo aburrida. Están atrapadas en la trampa de esos sillones como pájaros encerrados en una jaula. Yo mismo las he aprisionado en esta ausencia de gesto." 

 

 Retrato Marie Thérèsse Walter

 

Olga se sumerge en el silencio y en las tinieblas de la depresión. Jamás hablará o contará detalles de los acontecido durante su matrimonio sino que se limitará a afirmar: "Soy Olga Koklova. Soporté al genio con cariño durante más de 12 años. Fui legalmente su primera esposa y, como a casi todas, me abandonó". Nadie escribirá sobre ella, ni sobre sus sentimientos. Incluso deja de contestar las cartas de su familia. Picasso queda atrás y también todos sus anhelos. Olga Koklova nunca volverá a tener un hogar y vagará de hotel en hotel y pasará temporadas de reclusión en varios sanatorios mentales. Sin embargo, y esto es una característica de todas las mujeres que compartieron su vida con el genio, seguirá viendo a su marido en ocasiones, como muestra esta fotografía.

 

 Lifar, Olga y Picasso jugando al tiro al blanco

 

Olga pasó sus últimos años sola, sin poder caminar. El 11 de febrero de 1955, falleció en una clínica de la ciudad de Cannes en cuyo cementerio yace para siempre la bella bailarina.

 

  MERCEDES ALBI

 

 

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