Danza española en el Museo del Prado



En medio de la tristeza de estos días, es difícil encontrar las palabras adecuadas para agradecer suficientemente a los artistas por ser capaces de seguir emocionándonos. Nos transmiten una sensación inefable, como si el corazón se nos ensanchara.


Este vídeo que conmemora el Día Nacional del Turismo acaba de ver la luz. El Museo del Prado junto con la Asociación de Tablaos Flamencos de Madrid, han sido los "ideólogos" de esta filmación tan especial, organizada por Antonio Najarro, que llamó a unos grandes artistas, que han contribuido desinteresadamente, como un reclamo destinado a fijar los ojos del mundo en lo mejor de nuestro arte y llamar la atención desde esta terrible situación que ha obligado al cierre de los tablaos.



Fue toda una sorpresa, en las imágenes que se difundieron ayer y que precedieron a la emisión del vídeo, ver bailar a Cristina Cazorla en la sala de los Velázquez, en perfecta armonía estética con el retrato de Mariana de Austria, trasmitiéndonos una emoción que nos traspasa.


Nada puede haber, en resumen, que contenga una mayor dosis de esencia del arte español que la danza bolera, única en el mundo, junto a la pintura del más grande de nuestros pintores. Maravillosa Cristina.


Cristina Cazorla


La filmación tendrá un enorme éxito y llegará a todas partes del mundo. Ante los cuadros también han bailado Manuel Liñán, Jesús Carmona, Eduardo Guerrero, Olga Pericet y el propio Antonio Najarro, que ha sido el encargado de dar forma a esta iniciativa a modo de gran embajador y difusor de la Danza Española.


Manuel Liñán


Manuel Liñán, frente a la Inmaculada de Murillo, destacó rompedor con su bata de cola y el vuelo de su mantón. Sugiere su ansia, una aspiración hacia otro mundo.


Jesús Carmona


Jesús Carmona, mostró ante el tríptico del Descencimiento de Van Der Weyden, su hermoso torso lleno de fuerza y pureza. Poético.


Eduardo Guerrero


Eduardo Guerrero, con Rubens al fondo, hizo gala de su flamenco desnudo, sobre el duro suelo, como si sus pasos se convirtieran en latido.


María Mezcle


Antonio Najarro lució esa elegancia, que es la base de su esencia, al toque de sus castañuelas. Quedó soberbio junto a cuadros de El Greco.



Y Olga Pericet, artista camaleónica donde las haya, ofreció unos pasos de connotaciones casi dramáticas, como el grito contenido que anida en su interior. Gran expresividad.


Es casi milagroso en la actual situación, que el artista sea todavía capaz todavía de encontrar resquicios, salidas, pequeñas grietas por donde respirar en medio de esta asfixia, generando amplitud, espacios donde se expande y que con su poder transforma.


Y todo se hizo en una semana, y aun así, fueron capaces de engrandecer los cuadros, algo que, dada la inmensa calidad de las obras de arte que alberga el Museo, es una hazaña de tintes imposibles. Pero lo lograron.



Sois Luz en medio de esta oscuridad.


MERCEDES ALBI



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