Entrevista a Yaiza Pinillos en el Museo del Romanticismo


Tenía muchas ganas de conocer a Yaiza Pinillos, la diseñadora cuyo nombre suena una y otra vez como la escogida para vestir los mejores trabajos escénicos. Realmente, sus trajes tienen algo especial, un toque que los distingue, y aunque la mujer que hay detrás de ellos permaneciera oculta su obra habla de ella, porque nunca se puede separar al artista de su creación. Se cumple claramente el bíblico precepto de “por sus obras los conoceréis”.


Yaiza itinerante entre Santa Cruz de Tenerife, donde tiene su estudio, y Madrid, donde suele subir a escena sus bocetos; Yaiza “mestiza”, de madre guanche y padre cordobés; Yaiza la historiadora del arte culta e imaginativa, que se deja invadir al instante por los chispazos que incendian su abierto y curioso espíritu… Yaiza, la que no para, la que no se detiene y con la que hemos tenido el placer de disfrutar de una tarde de paseo por los alrededores del barrio de Alonso Martínez, visitando las salas de Museo Romántico.


Y es que, realmente, Yaiza es como sus vestidos. Su reciente trabajo en la Bella Otero, ha sido la confirmación de una gran revelación. La primera vez que en un ensayo los vi, pudiendo apreciar de cerca los detalles, me impresioné. Nunca olvidaré el signo de genialidad que desprendían aquellos tocados de las bailarinas del can can, que me confiesa “son mezcla entre peineta y abanico”. El efecto de fascinación que han suscitado sus trajes lo ha sabido multiplicar reconvirtiendo los modelos en otros diferentes, sin que nadie se haya dado cuenta de la falsa realidad de su fingida “opulencia” con una economía de medios difícil de describir, salvo que analizásemos vestido por vestido… Pero no lo voy a hacer, porque más allá de la obra, está la mujer divertida, vital e inteligente que al fin tuve el placer de conocer.



-¿Cómo llegaste a ser diseñadora de vestuario escénico?


-Creo que yo no llegué a esta profesión sino que ella llegó a mí. Fue cosa del destino.


En mis años de estudiante me sentía invadida por un sentimiento de desubicación, de búsqueda… Estuve deambulando entre la carrera de Historia del Arte, donde me pasaba las clases dibujando; y Bellas Artes, donde me asombraba la simplicidad del mero hecho de lanzarse a pintar y pintar sin más base ni preámbulo.


Además, yo era sincera conmigo misma. Te confieso que sabía que nunca sería capaz de crear una obra pictórica digna de interés, la escultura no me interesaba, la ilustración era insuficiente para lo que yo quería transmitir… El camino a seguir era confuso.



-¿Qué te hizo encontrar tú vocación?


-Fue el azar. Un buen día -un muy buen día- un amigo que tenía una productora teatral se quedó sin figurinista a pocas semanas de su estreno. Entonces, in extremis, me pidió que le ayudase a sacar ese proyecto adelante.


Y ese proyecto era, nada más y nada menos, que una obra de teatro para el Museo de El Prado con motivo de su ampliación en el año 2008. Con texto de José Ramón Fernández, premio Nacional de Teatro, me enfrenté por primera vez a la elaboración de un vestuario.

Aquello fue toda una revelación para mí, una verdadera epifanía, probablemente el suceso más trascendental que he vivido: encontré mi camino.


-Entiendo que tu carrera empieza diseñando para teatro, ¿Cómo llegas a la danza?


-Efectivamente, comienzo diseñando para teatro. Tengo que reconocer que, desde la primera vez que participé en un proyecto, me han llovido otros sumamente interesantes. Después del Museo del Prado, hice los diseños de otra obra de teatro del mismo autor, realizada para la Biblioteca Nacional de España, en conmemoración de los 500 años del primer libro de caballerías: El Amadís de Gaula; luego, una fantasía goyesca que contaba la historia y los orígenes de los Jardines de El Capricho, y así innumerables obras teatrales para distintas instituciones en Madrid y otras provincias…


Pero fue muy poco tiempo después de mi debut profesional, cuando la bailarina Olga Pericet me contacta por teléfono para proponerme que le vista en su segunda producción con la mítica formación Chanta La Mui, junto a Marco Flores y Daniel Doña.


Olga Pericet en "Rosa, metal, ceniza"

Se trataba de “Complot”, un espectáculo que recorría los orígenes, desarrollo y variaciones del flamenco a través de distintas épocas y geografías. Comenzaba con una bellísima danza barroca -creo que una chacona-, cantes de ida y vuelta, tangos argentinos, escuela bolera, baile del candil y, por supuesto, flamenco. Así que para una no iniciada en la danza española, como lo era yo en aquel momento, estamos hablando del año 2009, este proyecto fue una increíble oportunidad para aprender.


En realidad, cada proyecto para mi es, en gran medida, una oportunidad para aprender.

Christian Martin y Dani Doña en "Habitat"

-Pero tus trabajos son muy distintos unos de otros, en ellos siempre se observa una gran originalidad o fuentes de inspiración diversas, ¿Dónde radica el secreto de tu fértil imaginación?


-Es que no sabría asumir un proyecto aplicándole una fórmula preestablecida. Tengo una inevitable tendencia a innovar, a experimentar, a producir resultados que nunca he visto antes.


"Complot" con Chanta la mui

-Has trabajado para los mejores artistas de la danza, cuéntame como fue.


-Espero no olvidarme ninguno… Tras Complot de Chanta la Mui, vinieron Manuel Liñán con su “Tauro” (2009), “Mundo y a parte” (2011), “Nómada” (2014) y “¡Viva!” (2019); Belén Maya con sus “Bailes Alegres para Personas tristes” (2009), Concha Jareño y su “Baúl de los Flamencos”, (2013), Marco Flores y su “Laberíntica” en 2013”, Daniel Doña y su “Hábitat” en 2016 y su “Cuerpo a Cuerpo”, en 2017 y, por supuesto, a Olga Pericet, a quien llevo vistiendo hasta hoy desde aquella promisoria ocasión en la que me llamó por primera vez.


"Laberíntica" de Marco Flores

-¿En el Ballet Nacional de España?


-En 2015 Antonio Najarro, me llamó para vestir “Zaguán” de su programa doble “Alento y Zaguán”. Aquello marcó un hito en mi carrera. Creo que con Zaguán alcancé lo que se suele denominar “mi madurez profesional”. Se trató de un espectáculo de altísima complejidad técnica. Me permitió poner en práctica toda la formación obtenida en mis posgrados internacionales sobre manipulación del textil; cada tejido de Zaguán fue sometido a uno u otro tratamiento de manipulación de superficies mediante técnicas tradicionales (devorés, plisados, estarcidos, bordados…), emulando los modos del s XIX.

"Zaguán" Ballet Nacional de España

Tras el reciente estreno de “La Bella Otero”, una de las cosas de las que me he dado cuenta es cómo dos espectáculos – me refiero a Zaguán y La Bella Otero- ubicados en un mismo contexto histórico, esto es la Belle Époque (finales del XIX), pueden resultar tan diametralmente distintos. Estoy muy contenta de poder haberlos resuelto de formas tan diferentes y, creo que, apropiadas para la naturaleza de cada proyecto.


"La Bella Otero", Ballet Nacional de España

-Yo creo que eres la diseñadora que más veces ha realizado vestuarios en los últimos tiempos para el Ballet Nacional.


-Uff, es que me preguntas y me pongo a recordar… Creo que tienes razón porque entre estos dos espectáculos produje también para el Ballet Nacional de España el vestuario de “Eterna Iberia”, bajo la dirección y coreografía de Antonio Najarro y que aún se mantiene en el repertorio de la compañía bajo la batuta de Rubén Olmo dentro de su programa “Invocación”, que sigue en gira durante las temporadas 21/22 y ¡esperemos que por mucho tiempo!


"Eterna Iberia", coreografía Antonio Najarro

-¿Cómo lo enfocaste?


-“Eterna Iberia” tiene sobre todo una estética elegante y sofisticada, también muy basada en la manipulación de los textiles. Si en “Zaguán” nos mantuvimos en la ortodoxia de los métodos tradicionales de tinción y manipulación del textil, mediante métodos puramente artesanales novecentistas finiseculares, en Eterna introduje una novedosísima técnica de tinción industrial con pigmentos y mordientes, que dieron como resultado la original estética y cromatismo de este espectáculo.


-Verdaderamente, cada uno de tus trabajos es producto de mucha reflexión e investigación, ¿Te da tiempo a todo?


-En este sector al que me dedico, ocurre que cuando te dedicas mucho a una disciplina, en este caso a la danza, las otras no te tienen muy en cuenta. Y sí, me da tiempo de todo, sin que sepa muy bien cómo lo hago.


Dios mío, haciendo recuento de lo que me queda por delante en tan breve plazo de tiempo, acabo de sentir cierto vértigo… (ríe).


En mi caso, no me dedico en exclusiva a vestir danza, porque la realidad es que cuento con la confianza de grandes directores teatrales.

Yaiza en la exposición sobre Bárbara Morgan

-¿Qué proyectos de teatro te vienen a la mente?


-Pues, por ejemplo, trabajo con el director teatral David Serrano en varias ocasiones, junto a elencos estelares como Clara Lago y Diego Martín en “La Venus de las Pieles”, en 2014; o para la ambiciosa y maravillosa “Metamorfosis” para el Festival de Mérida en 2019, con un elenco galáctico: Concha Velasco, Pepe Viyuela, Edu Soto, Pilar Castro, Secun de la Rosa…. En fin 10 intérpretes de primerísima fila que tenían nada menos que 90 cambios de vestuario en las dos horas de duración del espectáculo; y por último, la reciente y exitosísima “El Hombre Almohada”, que me dio la oportunidad de vestir a Belén Cuesta, Ricardo Gómez, Juan Codina y Manuela Paso en una obra de altísima calidad textual, dramatúrgica y conceptual.


En realidad, cuento con exclusivísimos directores teatrales, y digo exclusivísimos porque lo que producen son auténticas joyas, que depositan en mí su confianza para vestir sus propuestas. En ese sentido, grandes creadoras como la compañía “Teatro en Vilo”, cuentan conmigo. Con ellas he colaborado en dos grandes proyectos: “Man Up”, 2020 para el Centro Dramático Nacional o “Terceiro acto”, 2021 para el Centro Dramático Galego y con quienes afrontaré, próximamente, un tercer proyecto para el Centro Dramático Nacional, que se estrenará en junio de 2022 en el Teatro María Guerrero. También el creador Tito Asorey, director, entre otras cosas, de la aclamada “Fariña” y con quien próximamente tendré la oportunidad de colaborar en un nuevo proyecto que se estrenará en febrero de 2022.


"Viva!. Cia. Manuel Liñán

-¿Tienes algún encargo nuevo sobre danza?


-Bueno, tengo a la vista 3 grandes proyectos de danza, y cuando digo grandes, me refiero a todo: a lo cualitativo y a lo cuantitativo, que en las próximas semanas podrán anunciarse. Aun no te lo puedo contar porque trae mala suerte…


-No me extraña que sientas vértigo con tantas responsabilidades pendientes.


-La cantidad de trabajo no me asusta, pero es cierto que afrontarlo requiere grandes dosis de organización y contar con grandes equipos competentes que den músculo a tanta creatividad. Así que gran parte de mi labor como diseñadora de vestuario es la gestión y organización de grandes equipos de personas dedicadas a la sastrería, tinción y manipulación textil, compras, logística… y será ahora, que se abre una nueva fase tras en gran estreno de La Bella Otero, en lo que habré de aplicarme con mayor esmero y savoir faire.


No siento miedo, sino todo lo contrario, tengo una grandísima ilusión frente a lo que está por venir.


MERCEDES ALBI

Fotografías Museo, Eugenia Sartorius



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