Hasta siempre Juan Carlos Santamaría



Esta madrugada Juan Carlos Santamaría nos ha dejado.

Te has marchado demasiado temprano, dejaste truncados tus sueños. Porque fuiste genial en todo lo que te proponías. "Soy un luchador", me dijiste en una de las conversaciones que tuvimos durante tu enfermedad. Y era cierto, tú te entregabas a la vida con enorme fuerza, combatiendo contra el viento y marea de la mediocridad, y la vencías, pues poseías un incansable afán de perfección y el don de crear belleza en medio del vacío.

Cuando en el Valladolid de tu infancia sentiste la llamada de la danza, te convertiste en discípulo predilecto de Mariemma. Nunca te faltó coraje para encontrar tu camino, y cambiaste, con gran disgusto para la gran maestra, el zapato por las zapatillas.

Durante seis años fuiste bailarín de la Compañía Nacional de Danza, bajo la dirección de Maya Plisetskaya y Nacho Duato. Entonces, una repentina enfermedad te dejó completamente paralizado, sin poder moverte durante más de un mes. Habías dejado de ser bailarín, y lo que parecía el final de tu carrera fue solo un punto y seguido de tu brillante trayectoria como maestro, como coreógrafo y como director de la inolvidable Santamaría Compañía de Danza.

En 2008 volviste a caer y a levantarte de nuevo. Después de una maravillosa actuación en el Parque del El Capricho, donde se representó la escena del balcón de tu "Romeo y Julieta", el camión con todo el atrezzo de la compañía fue robado e incendiado. Te quedaste una vez más sin nada. Pero te sobrepusiste, y unos días después, recuerdo tu llamada emocionado. Te habían concedido el Premio Nacional de Danza.

Cuando un amigo se va, una parte de tu vida marcha con él. Cierro los ojos, y escucho el tono inconfundible de tu voz como si me hablaras.

Mi querido amigo, fuiste un trabajador infatigable siempre movido por tu inmenso amor a la danza. Por ella siempre te dejabas la piel, sin que nos diésemos cuenta de que también le estabas entregando hasta el alma. Nos la diste, nos la regalaste, se diseminó entre todos, entre tus alunmos, entre tus bailarines, entre tu público, entre tus compañeros, entre tus amigos, tu familia, tu esposo...

Hace solo unos meses que compartimos contigo tu último aplauso. Fue en Burgos, donde siendo director de los Conservatorios Profesionales de Danza de Castilla y León, se celebraban los 10 años desde su creación. Nadie podía imaginar que aquel inolvidable momento era el final de tu viaje.

Tu discurso, tan hermoso, que luego me enviaste, quiero reproducirlo aquí como un resumen de lo que sentías y sientes allí donde estés.


Hasta la vista, mi querido Juan Carlos.



MERCEDES ALBI

DISCURSO GALA X ANIVERSARIO CONSERVATORIO PROFESIONAL DE DANZA DE BURGOS:


<<Buenas tardes y gracias, gracias por compartir este tan importante, esperado y deseado día con todos nosotros. Día que coincide con una efeméride muy importante, ya que la UNESCO, en 1998, declaró el 29 de abril como el Día Internacional de la Danza Por fin las puertas de nuestra Escuela se abren y lo hacemos a lo grande al contar con uno de los mejores espacios escénicos de nuestra comunidad. El gran escenario del Auditorio Forum Evolución de Burgos. Muchos de vosotros me habéis oído decir “somos Escuela y como tal nuestro primer objetivo es educar” pero también realizamos una labor única en nuestra comunidad, enseñamos a bailar… a bailar desde un concepto profesional.


A mi lado están nuestros alumnos más pequeños, muchos de ellos con tan sólo ocho años de edad. Parece que no han hecho nada y sin embargo han realizado lo más difícil para un bailarín, para un artista, el saber estar delante del público.


Recuerdo a Maya Plisetskaya cuando nos decía: “para nosotros, los bailarines, lo más fácil es bailar, después correr y caminar, y lo más difícil, es saber estar quieto, inmóvil”. Para cualquiera estar sobre un escenario es complicado, es verdad, pero aún lo es más para un niño de tan corta edad. Controlar los nervios, moverte según lo marcado, colocarte en el espacio indicado y además, como buen artista, tener la capacidad de atraer la mirada del espectador… parece poco, pero es muchísimo, es la esencia de la danza. Por eso en nuestra Escuela lo primero que se aprende es a respetar al público y a amar el escenario.


Queridos alumnos, mis pequeños pupilos, gracias por ser mi mejor y más grande cuerpo de baile. Hoy me siento especialmente satisfecho, después de que la Escuela se encontrará con su público la semana pasada en la Gala de Valladolid, al tener de nuevo la ocasión de mostrar el trabajo que hemos llevado a cabo en estos diez años. Aquel día tuvimos el placer de que nos acompañara D. Fernando Rey, el Consejero de Educación, que hoy no puede estar con nosotros debido a un problema de salud y que me ha transmitido personalmente su pesar por no poder disfrutar una vez más de nuestra Gala. Quiero dar las gracias por su presencia a D. Agustín Francisco Sigüenza, Director General de Formación Profesional y Régimen Especial de la Consejería de Educación. A D. Juan Carlos Rodríguez Santillana, Dtor, Prov. de Educación de Burgos, y a todo su equipo, quienes con tanto afecto siempre han seguido de cerca nuestra evolución. A los máximos responsables de la Fundación Fuescyl, con Salvador Mulero a la cabeza, quienes hoy nos acompañan. El trabajo en equipo que hay detrás de la cara visible de la Escuela es lo que nos hace alcanzar el éxito de este proyecto. Principio del formulario Final del formulario No quiero olvidarme de vosotros padres, y muy especialmente del AMPA y de Esther García, su presidenta.


Desde hace mucho tiempo sabéis de mi agradecimiento por vuestra labor, por vuestra sensibilidad y por querer entender lo que significa un Centro profesional como el nuestro. Gracias a vuestro compromiso y a vuestra gestión esta Gala de hoy se ha hecho realidad. Tampoco quiero olvidarme de ninguno de aquellos que, por distintos motivos a lo largo de estos diez años, habéis estado vinculados a este proyecto o formado parte de esta Escuela: antiguos alumnos, profesores, colaboradores y gestores, amigos… Vuestra esencia está presente entre todos nosotros. Estos diez años han sido ilusionantes y, a la vez, especialmente complejos. Quisiera decir que lo mejor de todo lo que hoy va a ocurrir es que la Danza, la Cenicienta de las Artes, va a ser la gran protagonista de la noche “Su traje de sirvienta lo cambiará por el de fiesta, para ser la Gran Princesa que es”. Sé que tras esta muestra, Castilla y León, va a presumir de su Escuela, de saber que dispone de los cimientos de una danza profesional. Esa base que nos va a permitir que nuestra Cenicienta crezca y desarrolle todo su talento y potencial.


Espero que pronto nuestra Escuela consiga las mejoras que venimos reclamando institucionalmente para estar a la altura de otros grandes centros nacionales: facilidad para que nuestros alumnos compatibilicen sus estudios profesionales de danza y los obligatorios, con su vida personal. que volvamos a disponer de nuestros necesitados músicos. Sin vosotros nuestro corazón se para.


Y espero que Castilla y León se beneficie de todo lo que esta preciosa fábrica de bailarines puede dar. Una Joven Compañía daría el sentido al esfuerzo económico y social realizado hasta ahora, aprovechando el talento de nuestros alumnos para construir una sociedad mejor, a través de lo que este maravilloso arte, que no tiene fronteras, nos puede dar.


Cuidemos lo conseguido y apostemos por mejorarlo. Apreciados alumnos, queridos maestros, equipo técnico… sujetemos los nervios, ha llegado el momento de mostrar a nuestro estimado público todo lo aprendido.


Hagámosles disfrutar con nuestro trabajo, hagámosles vibrar con el Arte de la Danza. El arte donde las emociones enmudecen a las palabras>>


JUAN CARLOS SANTAMARÍA

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