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El Ballet Nacional de Cuba arranca su gira con Cascanueces y Giselle


Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid presentan al Ballet Nacional de Cuba con dos coreografías, Cascanueces y Giselle.


Las funciones se sucederán durante dos semanas consecutivas en la Sala Roja, del 3 al 14 de mayo.


El estreno de Cascanueces tuvo lugar el 18 de diciembre de 1892, en el Teatro Marinski, con diseños de M. I. Botcharov, K. M. Ivánov e I. Vsevolovski, y bajo la dirección orquestal de Riccardo Drigo. Los papeles principales fueron interpretados por Antonietta Dell’Era, Pavel Gerdt, Olga Preobrajenska y Nikolai Legat.



La presente versión coreográfica realizada por Alicia Alonso se estrenó durante el 16 Festival Internacional de Ballet de La Habana, el 5 de noviembre de 1998. Para elaborar su puesta en escena, Alicia Alonso partió de los elementos coreográficos que se conservan de la original, y sobre todo, del peculiar estilo concebido para este ballet por el coreógrafo y bailarín ruso Lev Ivánov.



En esta ocasión esta coreografía contará con la música en directo interpretada por la Orquesta Sinfónica Verum y el Coro de Niños de la Capilla Real de Madrid bajo la batuta de Giovanni Duarte. Alicia Alonso fue intérprete de Cascanueces en el American Ballet Theater y los Ballets Rusos de Montecarlo, a donde fue llevado originalmente por grandes maestros de la antigua escuela rusa, como Nikolai Sergueiev y Alexandra Fedórova.



Dentro del repertorio del Ballet Nacional de Cuba, Giselle posee una significativa importancia, no solo en lo que concierne a su propia historia, sino también porque con esta obra y con Alicia Alonso, su excepcional intérprete, Cuba trasciende por primera vez en el ámbito internacional de la danza.


La famosa sustitución de Alicia Márkova por Alicia Alonso en Giselle se produjo durante la temporada del Ballet Theatre de Nueva York, el 2 de noviembre de 1943. Con la bailarina cubana se inició un nuevo orden de valores para la obra que “representa el compendio y la apoteosis de la danza de toda una época”.


El concepto de su puesta en escena elude ciertos indicios de mixtificación en que se han regodeado los ballets románticos, hasta donde el argumento y el estilo lo han permitido. La concisa narración, ligada al diseño de los bailables y a su situación dentro de la obra, traza una parábola entre los dos actos y logra una manifiesta homogeneidad estilística, equilibrio dramático y coreográfico, uniformidad no alcanzada en todas las puestas de este ballet y que ha contribuido a que la versión del Ballet Nacional de Cuba se proclame como la más lograda de cuantas se encuentran en el repertorio internacional. La versión coreográfica y la interpretación personal del ballet Giselle por Alicia Alonso recibieron en 1966 el Grand Prix de la Ville de Paris; y en 1972, fue incorporada esa misma versión a la Ópera de París.


El estreno mundial del ballet Giselle se efectuó el 28 de junio de 1841, en la Ópera de París, con Carlotta Grisi en el papel de Giselle, Lucien Petipa en el de Albrecht y Adèle Dumilâtre en el de Myrtha. La escenografía fue diseñada por Pierre Ciceri y los trajes por Paul Lormier.


El Ballet Nacional de Cuba es una de las más prestigiosas compañías de danza del mundo y ocupa un lugar prominente en la cultura hispanoamericana. El rigor artístico-técnico de sus bailarines y la amplitud y diversidad en la concepción estética de su repertorio otorgan a esta agrupación un lugar relevante entre las grandes instituciones de su género en la escena internacional.


La compañía surge en 1948, con Alicia Alonso como principal fundadora y primerísima figura. En 1950 se crea la Escuela Nacional de Ballet Alicia Alonso, anexa a la compañía profesional. Desde los inicios, la línea artística del Ballet Nacional de Cuba partió del respeto a la tradición romántica y clásica, estimulando al mismo tiempo el trabajo creativo de coreógrafos que seguían una línea de búsqueda en lo nacional y contemporáneo.


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