El cautivador Mosaico de Flamencos en Route



La coreografía “Mosaico” rinde honores a una joven y vital generación de bailarines de flamenco


Dos coreografías de Brigitta Luisa Merki y David Coria de Sevilla, convierten la obra “Mosaico” en una experiencia muy especial escenificada en la Alte Reithalle de Aarau (Suiza).


Puede que mosaico sea una de las expresiones favoritas de Brigitta Luisa Merki, en vista de que la coreógrafa y directora artística de Flamencos en route combina escenas siempre muy diversas en cuanto a forma y aspectos cromáticos, hasta crear un mosaico. Y aunque ya hemos visto numerosos trabajos de Merki, su más reciente coreografía, explícitamente denominada “Mosaico”, constituye la quintaesencia de todas las precedentes, porque en ésta Merki nos permite participar como nunca hasta ahora en el proceso creativo de buscar, hallar y descartar.


Y si bien se trata de una gran producción con 21 participantes, resulta un espectáculo íntimo. Una vez más, en esta producción se elogia musicalmente al fallecido compositor Antonio Robledo, cuya relevancia para Flamencos en route es inestimable. El grupo musical Chaarts interpreta esta música como si, llegando desde muy lejos, quisiera adueñarse respetuosamente vacilante del teatro Alte Reithalle.


Confluencia de dos estilos


La participación de un grupo numeroso en un mosaico es tan desafiante como enriquecedora, por ello Brigitta Luisa Merki ha invitado al coreógrafo español David Coria, rindiendo así honores a una joven y vital generación de bailarines de flamenco. Efectivamente, la confluencia de ambas personalidades que desarrollan con gran maestría sus diversos estilos de danza, cautiva profundamente.


Y mientras Merki apuesta a menudo por las imágenes íntimas, pese a tratarse de escenas de grupo, éstas desembocan a menudo en imágenes individuales. Coria, por su parte, construye sus figuraciones, en sentido metafórico, recurriendo a una aplicación pastosa de los colores. Desde las alturas vela sobre el conjunto una imagen cambiante como un mosaico con el cual el vestuario de Carmen Pérez Mateos se complementa armónicamente. El atuendo de los bailarines de Flamencos en route es multicolor y de estampados abstractos. Mientras tanto, la bailarina y cantante Karima Nayt aparece en escena vestida de negro, como una figura solitaria que canta lo que sucede en escena y lo acompaña con palabras.

La obra en conjunto resulta fragmentaria, especialmente porque a la compañía de flamenco se le unen también bailarines que bailan descalzos: un contraste que desconcierta también acústicamente por los distintos juegos de pies. Guiada por el enérgico impulso del “Bolero” de Ravel, Merki desarrolla una obra en la que tienen cabida el “canto amor” de Robledo, las “Cuatro estaciones porteñas” de Piazzolla, pero asimismo el silencio. Ni rastro de concentraciones orgiásticas, pese a Ravel; llama la atención ver repetidamente los brazos estirados hacia arriba, pero sobre todo los diálogos silenciosos, como el de una bailarina cuyos zapatos, contra todo pronóstico, no producen un sonido duro sino suave, y un bailarín descalzo.


La forma en la que se aproximan mutuamente cuando se trata de “inventar” un nuevo ritmo con bastoncillos es conmovedoramente tierna. Esta vez, el torrencial zapateado resulta discreto; lo que se queda grabado son los gestos y los contactos, así como las figuras que se alzan suavemente, remitiéndose al lenguaje clásico de la danza.


Al final se unen a los flamencos el grupo Chaarts, los guitarristas Juan Gómez y Pascual de Lorca, el cantante Vicente Gelo y el percusionista Karo Sampela, culminando así de la forma más bella el mosaico de Brigitta Luisa Merki.


¿Virtuosismo como finalidad propiamente dicha? No!


El enfoque de David Coria es radicalmente distinto. Sus imágenes se basan musicalmente en los temas flamencos “Soleá”, “Soleá por Bulería” y los cánticos de las “Marianas”. Coria es un coreógrafo que recurre a movimientos tan intensos como lentos. Yuxtapone la poesía de un paso a dos a un impresionante solo de un bailarín, para lograr fuertes contrastes. ¿Virtuosismo como finalidad propiamente dicha? No, porque incluso este viaje solista se inserta en el contexto de una serie de escenas con numerosas historias en las que, de algún modo, se ven involucrados todos los partícipes.

La forma narrativa resulta deslumbrante: Coria reúne, por ejemplo, a todos los bailarines sobre une especie de taburete, les deja tamborilear el ritmo con los zapatos y los pies hasta que se dispersan en todas direcciones. Y de esa dispersión Coria deriva una serie de sorprendentes constelaciones de personas.


La fusión de creatividad y perfección técnica de todo ello resulta espectacular, y constituye una digna contribución a un “mosaico” que ocupa un lugar muy destacado en la historia de Flamencos en route.


La forma en la que se aproximan los bailarines es conmovedoramente tierna.



Elenco en Mosaico

Baile: Natalia Gonzalez Alcalá, Carmen Iglesias, Karima Nayt, Cristina San Gregorio, Adi Akiva, Eloy Aguilar, Ivan Amaya, Mohamed Benchegra, Eduardo Leal, Ricardo Moro, Jesus Perona

Guitarra: Juan Gomez, Pascual de Lorca

Cante: Karima Nayt, Vicente Gelo

Percusión: Karo Sampela, Ivan Mellen

Grabación: Bolero de Maurice Ravel, canto amor de Antonio Robledo

E.Feller

Fotografías Alex Spichale

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