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Entrevista a Tatiana Solovieva


Me encanta Tatiana Solovieva. Tiene un armonioso rostro de rasgos eslavos que indudablemente inspira calma, pero sus ojos de un azul vivo denotan una chispa discordante y rompedora, desvelan que esa niña nacida en los Urales, en la ciudad de Perm, no estaba hecha para quedarse quieta.


No suele ser protagonista porque siempre trata de ceder este cetro a los demás, a los artistas rusos de cuyas compañías es productora y gira por España. Pero lo cierto es que Tatiana ya es uno de los nuestros por la significación de los proyectos de ballet que desarrolla, por su calidad, por su perseverancia y por tantas cosas que es difícil poderle agradecer. Ella siempre nos trae belleza.


En el mes de julio, como cada año, fiel a su cita en el Teatro EDP Gran Vía, disfrutamos del Ballet Clásico de San Petersburgo de Andrey Batalov, con un Lago de los Cisnes cuyos roles principales nos transportan y nos arrebatan porque nos hacen sentir. La Odette/Odile de Ekaterina Bortiakova con un dominio técnico de absoluta coordinación en cada una de sus poses, pasos y gestos, fue conmovedora; y un Sigfrido de Nikolay Nazarkevich que desde el inicio te conquista con su elegante perfección.

Tatiana ama lo que hace, eso se nota, es su motor vital contra el viento y marea de las circunstancias. Tiene madera de vencedora y, personalmente, opino que lo es. La conozco desde hace años, pero siempre descubro nuevos aspectos de su personalidad, tal vez porque la Tatiana “oculta” suele camuflase para que sean los demás los que brillen por ella. Es una mujer cultísima e inteligente, cuya peripecia vital es impresionante y con la que estarías conversando hasta la eternidad sin aburrirte.



-¿De dónde procede tu amor por las artes?


-Es algo que siento desde niña. Cuando solo tenía 6 años cantaba en la Escuela Coral de Perm; intenté compaginar mis estudios de música con la danza, pero en la escuela teníamos 8 horas semanales de canto, 2 horas de piano, una de solfeo más otra de historia de la música, por eso no me daba tiempo de asistir a todas las clases de danza; después actué como pianista, impartía conciertos-conferencias sobre la música… También cantaba en varios conjuntos de música ancestral rusa. Adoro desde siempre el folklore de la Rusia profunda, que nada tiene que ver con el folklore tipo “souvenir”.


Si amas algo, tienes la necesidad de darlo a conocer, de compartirlo.



-¿Cuándo comenzaste a compartir con los demás?


-Ya en la época de universidad organicé grupos de músicos con los que recorríamos la geografía rusa. En estas actuaciones yo hacía de presentadora, pianista acompañante de cantantes e instrumentistas, y cantaba a capella canciones de folklore auténtico ruso que yo me preocupaba de recuperar y rescatar. Desarrollé un trabajo de investigación que ha sido muy importante para mi. Viajaba todos los veranos por los pueblos buscando canciones, después las convertía en partituras y escribía artículos, también como crítico musical y, bueno, un montón de cosas… Después entré como artista del Teatro Musical de Moscú de V. Nazarov y con ellos viajé actuando por el mundo. Así conocí España. Fue en 1990. Pasamos aquí casi tres meses enteros durante dos giras; y la segunda, recuerdo que fue en noviembre con motivo de la visita del presidente Gorvachov.


-Pero tú llevas produciendo aquí muchísimos años. Eres parte de la danza en España ¿Cuantos años llevas?


-27 años.


-¿Conoces entonces perfectamente el terreno sobre el que pisas?


-Lo mejor es que tengo un grupo de artistas de una grandísima calidad, no solo profesional sino también humana. Nos conocemos muy bien gracias a todo lo que hemos compartido juntos durante las giras. Por eso confío totalmente en ellos, sé que no me van a fallar, ni son del tipo de personas que te clavan una daga por la espalda. Son rápidos, eficientes, positivos…


-Pero ¿Cómo lo haces? ¿Tienes algún secreto oculto?


-Veras, yo llevo varias compañías que siempre están girando, y recibo continuamente propuestas de artistas que quieren que produzca sus espectáculos. Mi secreto: solo trabajo con los que a mí me gustan. Me tienen que producir una vibración especial, tengo que sentir su arte, su calidad, no todo es lo mismo aunque hayan nacido en Rusia.



-Por ejemplo ¿Podrías contarme cómo surgió este Ballet Clásico de San Petersburgo que estamos viendo aquí?


- Yo conocía a sus fundadores de la época en que bailaban en el Ballet Imperial Ruso, una compañía privada que contaba con el apoyo de Maya Plisetskaya, con ella trabajé durante unos diez años…



Te contaré algo curioso. Verás, cuando en alguna gira surge algún imprevisto, es cuando aprendes a dilucidar quien es capaz de prestarte su hombro. Eso fue lo que pasó, hubo un enorme problema y me di cuenta del valor de los que me ayudaron a solucionarlo.


-¿Qué problema?


-Me salvaron de una catástrofe. Me ayudaron dos artistas…


-¿De qué te salvaron?


-Sufrí un grave imprevisto. Yo traía al Ballet de Camagüey desde Cuba… Y entonces de repente, una semana antes del estreno me avisan de que los decorados y los vestuarios... ¡No llegarían hasta el final de la gira!


Casi me da algo. Yo estaba desesperada. No me olvidaré nunca. Era el lunes de la Semana Santa. Solo quedaban 3 días antes del Jueves Santo, cuando todo se cierra… Traté de encontrar de alguna forma quien me prestase el atrezzo. Imposible: el Ballet de María de Avila lo tenía alquilado; la Compañía de Víctor Ullate lo necesitaba para sus funciones; las escuelas de danza tenían algunos vestidos, pero no… Mis amigos me salvaron.


-¿Quién y cómo te salvó?


-Fueron Andrey Sharaev y Serguey Iliin. Lo consiguieron en Moravia y con una furgoneta estuvieron conduciendo durante dos días sin dormir. Así pude hacer la gira del Ballet de Camagüey.


Me sentí tan agradecida que pensé “con ellos se puede ir a la guerra”, y así lo hice, me embarqué en el proyecto de ayudarles a crear su compañía. Fue el nacimiento del Ballet Clásico de San Petersburgo. Era el año 2014.


Adelanté dinero para los decorados y vestuario, firmé el contrato con el Teatro Gran Vía y traje la producción a Madrid. Fue tal y como imaginaba, un éxito, hubo magníficas críticas.


-Pero montar una compañía conlleva un riesgo importante…


-Claro. Somos muy conscientes de nuestros límites, estamos en un teatro privado donde todo nos cuesta muy caro, publicidad, mantenimiento, transportes, alojamientos, honorarios… Muchos días de ensayos... Pero me arriesgué y aquí estamos.



-¿Es muy caro pagar a estas figuras que bailan en el Ballet de San Pertersburgo?


-Cualquiera puede consultar los currículums de bailarines como Leonid Sarafanov, Andrey Batalov, Mikhail Kuznetsov, Mikhail Martyniuk, Yaroslava Araptanova, María Poliudova, Vladimir Statniy, Serguey Dotsenko, Natalia Kusch, Levgen Lagunov….. pregunta por sus cachés, y te darás cuenta de que no se pueden pagar con los ingresos de taquilla.


-Entonces ¿Cómo lo haces?


- Es nuestro proyecto privado y lo amamos. Disfrutamos con él, nos sacrificamos, hacemos todo lo posible para que sea un espectáculo de alto nivel de exigencia, perfeccionamos todo lo que está en nuestras posibilidades y... seguimos. Hasta ya tenemos varios premios al mejor espectáculo de danza.



-Cuéntame un poco sobre los artistas de los que estamos disfrutando en este Teatro.


Todos son artistas importantes, solistas principales que trabajaron en muchas compañía internacionales de prestigio, todos ganadores de concursos internacionales de ballet.


Andrey Batalov, solista del Mariinskiy Ballet de San Petersburgo, en 1996 cosechó todos los premios de envidia: Medallas de Oro y primeros premios en Paris, Nagoya, Budapest, Perm, y lo más difícil: Gran Prix de Moscú 1997, en toda la historia de esta prestigiosa competición hubo solo 4 Gran Prix.


Nikolay Nazarkhevich trabajo varios años en China; Ekaterina Bortiakova es la solista del Ballet de Kazañ; Levgen Lagunov actualmente es solista del Ballet de Budapest (Ballet Nacional de Hungría), fue solista principal del Ballet Nacional de Ucrania (Kiev); Natalia Kusch ha sido varios años solista en Australia, ahora también está en Budapest…


-¿Qué les caracteriza?


Para llegar a ser estrella hay que ser muy trabajador y amar la danza. Así son nuestros artistas. Venid a verlos bailar.


Cada uno tiene un don, una presencia diferente sobre el escenario, y los espectáculos, dependiendo de los que bailan, varían mucho. Me gusta que el público español pueda ver y comparar. Así se contribuye a forjar más sólidamente una opinión propia. Si no se ve mucho, no se pueden adquirir conocimientos sobre ballet. Los rusos tenemos más posibilidades de ver versiones diferentes, porque tenemos decenas de compañías estatales y privadas.



-¿Qué rasgos son para ti los más característicos de la escuela rusa?


El Ballet es un arte escénico. Lo más importante para el arte es la capacidad del artista para interpretar la esencia del personaje. No es gimnasia, ni deporte. No importa si eres más flexible o menos, el público se queda con las sensaciones emocionales y no con hacer muchos movimientos sin sentido. Pero en Rusia hay muchas escuelas, no todo es lo mismo.


-¿Cuál es para ti la mejor escuela de Rusia?


-En Rusia unas escuelas preparan mejor que otras. Las mejores son la Escuela Vaganova de San Petersburgo, la Escuela del Bolshoi y la Escuela de Ballet de Perm. Son las más importantes y entre ellas también hay matices diferentes. En el estilo se ve dónde estudió el bailarín. Pero si estudió en estas escuelas es imposible que no sea un buen profesional.


También es importante en la trayectoria de un bailarín observar en qué compañía ha adquirido la experiencia, con quién bailó, con que coreógrafos trabajó, quienes fueron sus profesores, que papeles interpretó...


-¿Qué es lo que caracteriza a un bailarín ruso?


Yo me doy cuenta enseguida cuando un bailarín es ruso.


Sobre ellos y lo que les caracteriza nunca se puede parar de ver y aprender. He leído muchas memorias y biografías de los bailarines de la compañía Serguei Diaguilev.



-Que por cierto, era de Perm como tú.


-Sí, ha sido para mí una guía vital muy importante. Él fue el primero que giró una compañía de ballet fuera de Rusia. Ten en cuenta que allí, aunque se desarrolló el arte del ballet de una forma increíble, al resto de Europa como las comunicaciones eran tan limitadas, no llegaba. Y aunque los artistas sí viajaban de modo individual con frecuencia a París, fue Diaghilev el primero en embarcarse en la tarea de organizar la primera temporada de ballet ruso, y claro, fue toda una conmoción. Revitalizó el ballet, que en Francia estaba en un período de decadencia.


Luego los artistas rusos, al abandonar Rusia a consecuencia de la revolución, protagonizaron una auténtica diáspora para la difusión del ballet por el mundo, y a partir de ellos se crearon muchas escuelas en los diversos países.



-Sois el motor de la historia del ballet.


-Ya los críticos de principios del siglo XX hablaban del ballet ruso, lo mismo que estamos hablando ahora. Será que el alma rusa es más ancha y más profunda, y se sabe contemplar en las obras de arte.


-Es bueno ser un enamorado de la propia cultura.


Fíjate, aquí tengo escrito un artículo sobre el Ballet de Cuba. Allí tenía preparadas unas citas que ahora tengo a mano, te las dejo para que las copies pues quiero citarlas a modo de ejemplo sobre lo que estoy exponiendo:


“Toda la década de los años 30 Yavorskiy fue profesor en esta escuela. La primera actuación de sus alumnos fue el 29 de diciembre de 1931 donde entre sus alumnos fueron Cuca Martínez (la hermana mayor de Alicia Alonso), Delfina Pérez Gurri, Dinora Argudin y por primera vez salió al escenario en el Vals de La Bella durmiente la pequeña Alicia Martínez – Alicia Alonso”.


El crítico Arturo Alfonso Roselló escribió: “El Ballet Ruso goza de la fama mundial merecida porque posee un lenguaje expresivo propio. Ni la escuela francesa, ni la italiana llevan en si ideas, argumentos y no influyen psicológicamente en el público, dedican más atención a la técnica. En el ballet ruso cada movimiento está lleno de símbolos expresivos con ideas transcendentales. El Ballet en América es técnico, mecánico, ni un movimiento de él se puede traducir al idioma del corazón, este ballet no tiene alma”.


El crítico cubano Miguel González Gomez escribía en el Heraldo de Cuba:“Pavlova es una auténtica sensación, su arte de bailarina se combina en ella con un inusual talento de actriz, sus movimientos son elegantes y encantan con su ingenuidad, su rítmica posee la precisión matemática”.



Luís Baralt en la revista Correo musical – Habana escribía: “ El Ballet Ruso supera todas las artes plásticas conocidas en el mundo. Lo más importante en él es transmisión de los sentimientos libres y bellos. En este sentido la escuela rusa ha causado una auténtica revolución, que estremeció a los críticos de artes, y abrió nuevos caminos en el desarrollo de las artes”.


-Creo que próximamente vas a estrenar en el Teatro Real, cuéntame.


-Si, estoy muy ilusionada, voy a traer nada menos que al Ballet de Igor Moiseyev, una compañía de gran tradición, entrar en ella es un sueño casi inalcanzable para cualquier bailarín ruso. La escuela de Igor Moiseyev es también lo que los bailarines califican siempre con los máximos adjetivos.


Desde hace mucho tiempo estoy en contacto con ellos, pero era imposible plantearse el traerla a España. En esta ocasión tenemos un gran patrocinador, Gazprom Bank, sin quien esta gira no sería posible. Serán 5 únicas actuaciones en España:


24 de noviembre Sevilla Cartuja Center

26 de noviembre Murcia Auditorio Víctor Villegas

28 de noviembre Pamplona Auditorio Baluarte

30 de noviembre San Sebastián Auditorio Kursaal.

2 de diciembre Madrid - Teatro real (con orquesta en directo)


-Será algo para no perdérselo…


Podría quejarme y opinar sobre las personas de las que dependen las decisiones sobre cultura en España, o mejor no... No hay dinero para traer una compañía de este nivel, solo se puede como proyecto comercial...


Pero el Ballet de Igor Moiseyev es la máxima representación de cultura rusa. Un puente que ha abierto las relaciones diplomáticas entre la URSS y el resto de países. Fue la primera compañía rusa que vino a España. Era el año 1966.


En España, el Ballet de Igor Moiseyev estuvo en 1966, 1973, 1982 y 1997…


Igor Moiseyev recibió de manos del rey Juan Carlos La Gran Cruz del Mérito Civil, un reconocimiento nada habitual para una compañía extranjera de danza.



-El Ballet de Igor Moiseyev tiene un enorme bagaje a sus espaldas.


-Imagínate, fue la primera compañía que llegó a China (1954), Francia y Gran Bretaña (1955), los EEUU y Canadá (1958), Australia y Nueva Zelanda (1968) y muchos otros países.


Toda la crítica internacional siempre calificaba sus actuaciones con alabazas de máximo reconocimiento, especialmente cuando veía estos espectáculos por primera vez y quedaba tan gratamente sorprendido.


El Ballet de Igor Moiseyev tiene relaciones muy especiales con China: Por ejemplo en China, en 1954, el Ballet fue embajador cultural para abrir relaciones diplomáticas entre la URSS y China.


En su primera visita, Igor Moiseyev les regaló la coreografía de la Danza con las Cintas y la interpretó su Ballet en la Plaza de Tiananmen. Los críticos chinos decían que los rusos bailan mejor las danzas chinas que los chinos; después Igor Moiseyev enseñó a los chinos el arte de la coreografía. En 2000, el Ballet de Igor Moiseyev inauguró el teatro de la Ópera de Shanghái. Al Ballet de Igor Moiseyev le fue concedida la Medalla del 50 aniversario de La República China…


-¿Por qué te ha apetecido crear recientemente tu propio blog de danza?


Hablo con mucha gente y a menudo me preguntan lo mismo. Comprendo que la gente tenga interés por saber, pero ¿Dónde pueden encontrar estos conocimientos sin perder mucho tiempo buscando?


Quiero ayudar para que las personas conozcan un poco mejor aquello que les interesa, y si aumenta el interés por el ballet al leer algo que suscita su atención, mejor que mejor. Yo estudié la carrera universitaria Musicología, y antes, en Rusia, escribí mucho como te he contado. He publicado muchos artículos.



-Te felicito por tu blog, pienso sinceramente que cuanta más gente escriba sobre temas interesantes, pues mucho mejor para la danza y para todos los que aman la cultura.


-Pienso lo mismo, no me gustan las críticas destructivas y la gente negativa.


¿Para qué dedicamos nuestro tiempo y nuestros esfuerzos? Para que la vida sea más bonita, más llena de cosas importantes para ser persona, para aprender. Y si puedo dejar una pequeña huella en este mundo, lo haré encantada.


En la vida no es todo ganar dinero y comer. El alma es lo más importante.


MERCEDES ALBI

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