Entrevista a Elena Shcherbakova, directora del Ballet Moiseyev

02/12/2019

 

Elena Shcherbakova ha asumido la difícil tarea de suceder a Igor Moiseyev al frente de su compañía, y lo hace con total entrega y devoción. He tenido el placer de conversar con ella en plena gira, recién llegada a Madrid -donde actúan en el Teatro Real el 2 de diciembre- después de haber recorrido Sevilla, Murcia, Pamplona y San Sebastián. También viajarán a Zaragoza, donde se les podrá ver en el Auditorio Sala Mozart el 4 de diciembre.

 

Elena tiene mucho que transmitir y es consciente del gran legado que reposa sobre sus espaldas, pues el Ballet de Igor Moiseyev ha sido su vida desde que entró en él como bailarina con 16 años, al término de sus estudios de ballet en la Escuela del Bolshoi en 1967, hasta que asumió en 2011 la dirección artística.

 

 

Se encuentra muy feliz de que la compañía vuelva a actuar en España y retomar el contacto con el público tras 20 años de ausencia. Esto ha sido posible gracias a la productora rusa Tatiana Solovieva y el patrocinio financiero de Gazprombank, sin los cuales no podríamos disfrutar de este espectáculo único.

 

 

P-¿Cómo nace la compañía de Ballet de Igor Moiseyev?

 

-Igor Moiseyev se fue formando como coreógrafo desde las filas del Bolshoi, y su talento sobresalió de forma precoz siendo pionero en todo lo que desarrolló. Fue en los años 30 al ponerse en marcha las leyes de educación soviéticas, cuya finalidad era extender la enseñanza a todos los rincones de Rusia de forma igualitaria, cuando es enviado a las repúblicas rusas para ver lo que se puede hacer. El joven artista queda fascinado por la riqueza de las danzas locales.

 

Entonces, en 1936 tiene lugar el primer Festival de Folklore Ruso y Moiseyev, que estaba encargado de organizar el apartado de las danzas, trae lo mejor de lo que ha visto por toda Rusia. Fue un gran éxito. Se dio entonces cuenta de que los artistas conectaban con el público por su enorme naturalidad. Comienza a ver el ballet clásico como algo artificial, como una cosa del pasado que contrasta con una nueva Rusia que surge de forma más terrenal y real. Será Igor Moiseyev el que encontrará el lenguaje dancístico de la Rusia que surge.

 

 

-¿Y cómo pasa de la idea a los hechos?

 

-Envió una carta al gobierno solicitando crear un “ensamble” de danzas. Curiosamente fue Moiseyev quien acuña el título de “ensamble” en Rusia, antes no existía, y ahora hay muchísimas compañías que allí se llaman “ensamble de…”. Pero eso es lo que siempre pasa con él, siempre abre caminos inexplorados.

 

Aquellos artistas que acudieron al Festival del Folklore, serán aleccionados por Moiseyev para estudiar los fundamentos del ballet clásico, pues  comprende que sin esta base no se puede bailar bien. Y los alumnos una reciben de Moiseyev sus enseñanzas regresan a  sus ciudades para ponerlas en práctica, de forma que en toda Rusia surgen compañías nacionales por todas las regiones.

 

Al mismo tiempo crea su compañía en 1937. Podríamos afirmar que el resurgir de la danza en toda Rusia ha sido gracias a Igor Moiseyev.

 

 

-¿Fue Igor Moiseyev el primero que coreografió un ballet sobre tema de deporte, con su “Futbol” que podremos ver en el Teatro Real?

 

-Bueno, sobre todo advertir que lo que veréis en el Real es una pequeñísima parte de “Futbol”, un fragmentito, porque el original es un ballet de gran formato. Y sí, por supuesto, fue Igor Moiseyev el primero en hacer esto.

 

-¿Y los “Juegos” de Nijinsky de 1913?

 

-“Juegos” es una pequeña pieza de tres bailarines sobre el tema de un flirteo amoroso, el chico y las dos chicas sí están en una pista de tenis, su tema no es precisamente el deporte. El primer ballet de gran formato basado en un deporte es “Futbol” de Igor Moiseyev.

 

-¿De qué año es “Futbol”?

 

-Es de 1930, Igor Moiseyev solo tenía 24 años. Unos artistas del Bolshoi estaban tratando de hacer la coreografía sobre Futbol y no les salía nada, el joven Moiseyev pasó por allí, le pidieron que les echase una mano, y… se encumbró como coreógrafo escénico titular del Bolshoi. También en esa época recibió el encargo de coreografiar los grandes desfiles deportivos en Moscú.

 

 

-¿Quiénes son los maestros de Moiseyev?

 

-Su profesor fue Alexander Gorski, que es quien dota al Bolshoi de esa enorme y única personalidad que tienen sus intérpretes masculinos; pero sus coreógrafos preferidos eran Mihail Fokine y Kasian Goliezovski.

 

-¿Fue un gran innovador?

 

-Totalmente. Igor Moiseyev creó un nuevo género. Lo que hizo él, no lo había hecho nadie y tuvo mucha oposición pues le criticaban diciendo que iba a convertir el Bolshoi en una cervecería. Por eso creó su propia compañía.

 

  

-¿Cuál es el género de ballet que creó?

 

-Moiseyev crea  sus propias danzas de carácter escénico, hace lo que siente, no solo recibe la inspiración de las danzas rusas sino que abre su mente y su modo de percibir al mundo entero. Él no trata de recopilar sino solo de sentir y transmitir a su manera. En la Rusia soviética hay dos grandes coreógrafos que son Grigorovich en ballet clásico y Moiseyev en danzas de carácter.

 

-¿Es diferente recopilar que sentir?

 

-Sí, por supuesto. No se trata de recoger coreografías, ni de copiar y crear una especie de álbum. Fíjate por ejemplo, que no tienen danzas alemanas, ni tampoco francesas… Pero sí tiene la Jota Aragonesa.  Hace lo que le emociona y lo recrea pasándolo por el tamiz de su inmenso genio creativo. 

 

 

-¿Cómo es la Jota de Moiseyev?

 

-Es una música rusa porque es de Glinka que estuvo en España  en el siglo XIX y compuso su famosa Jota. Moiseyev no copia la jota, coge los pasos y los interpreta a su manera, que digamos es como una forma rusa de ver la jota, no son estrictamente los pasos de la jota aragonesa.

 

Hemos llevado la jota por todo el mundo, ya que nuestra compañía fue la primera compañía rusa que viajó al extranjero allá por el año 1945, y no hemos parado de girar.

 

 

 

-Me han contado que Moiseyev toma los pasos de Pedro Azorín que actuó en 1966 en la Sala Tchaicovsky con el Ballet de María Rosa, y fue de ellos de quien recibió la inspiración al verlos bailarla.

 

-Yo en esa época aún no estaba por lo que no puedo precisarlo.

 

-¿Por qué no habéis venido a España desde hace 20 años?

 

-Porque no nos habían invitado. En esta ocasión ha sido gracias a Tatiana Solovieva y a Gazprombank que ha prestado apoyo financiero. Tenemos un cachet con unos elevados costes, lo que dificultaba la contratación. Ten en cuenta que somos una compañía formada por unos 160 artistas.

 

 

-¿Cuántos bailarines estarán sobre escena en el Teatro Real?

 

-Hemos traído unos 80 bailarines, y también 35 músicos venidos desde Moscú que tocarán en directo en el Teatro Real. Estamos muy contentos de venir a España. La última vez fue en el 97 en el Liceo de Barcelona. Ya somos una compañía con mucha tradición, actualmente están en escena la séptima generación de bailarines, la inmensa mayoría formados en nuestra propia escuela, un 99%.

 

 

-¿Habéis renovado el repertorio o solo hacéis las obras de Moiseyev?

 

-Mantenemos totalmente las más de 300 coreografías de Moiseyev e incorporamos alguna. Por ejemplo, el programa que estamos exhibiendo en esta gira es totalmente clásico, en el sentido de que trata de mostrar las creaciones más emblemáticas de Moiseyev, una especie de carta de presentación. Si bien hay una coreografía de nueva que es la Danza Aguidesa “Tiyapatet” de Aslan Khadzhaev. Nos gusta incorporar nuevos trabajos y nuevos coreógrafos y los buscamos, pero siempre manteniendo el nivel y el legado de Moiseyev. Por ejemplo, hemos la última incorporación se llama “Tango de plata” y es obra de Laura Roatta.

 

 

-¿Desde cuándo formas parte del Ballet de Moiseyev?

 

-Entré con solo 16 años de bailarina, bailé durante 23 años.

 

-¿Cómo entraste en la compañía?

 

-Yo estudiaba en la escuela de Ballet del Boshoi, mi madre era Valentina Pietrova, una destacada bailarina de carácter del Boshoi, y entré en la compañía de Moiseyev porque me fasciné tanto cuando vi la coreografía “Rock and roll” que decidí que quería bailar con ellos o con nadie. Y así lo hice, pero ten en cuenta que entonces fue una decisión arriesgada porque el Boshoi era muchísimo más importante que el Ballet de Moiseyev. Luego fuimos escalando posiciones y nos situamos al nivel del Boshoi en danzas de carácter, incluso, me atrevería a decir que por encima.

 

-¿Cuándo te eligieron para la dirección?

 

-En 1992 el propio Moiseyev me nombró directora ejecutiva de la compañía, porque dijo que quería alguien que valorase la creatividad y el arte. Fue un gran honor para mí. Luego al fallecer el maestro en 2007, como se temía que viniera alguien de fuera, tuvimos un consejo de repetidores hasta mi nombramiento en 2011 como directora artística. Es una gran responsabilidad mantener ese sello que nos hace únicos.

 

MERCEDES ALBI

 

 

 

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