Entrevistas en cuarentena: Concepción Cuervo Pericet, un legado de familia


La historia de los Pericet, la única familia de bailarines de danza española cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX, sería digna de una serie televisiva donde se narraran las muchas vicisitudes de una saga de bailarines que posee un legado de valor incalculable.


Ellos son hilo directo que nos conecta con la más pura tradición bolera que han custodiado y transmitido de generación en generación hasta nuestros días.


Todo comenzó por una mujer de mentalidad muy abierta que llevó a su hijo varón, Ángel Pericet Carmona, nacido en 1877, –en contra de la convención social de que el baile era más cosas de chicas- desde su pueblo de Aguilar de la Frontera a Sevilla para que aprendiese desde niño las danzas en la más célebres academias de la época, siendo alumno de Amparo Alvárez, La Campanera -célebre bailarina bolera retratada por Gustavo Doré en sus grabados- y, posteriormente, del maestro Segura.


Angel Pericet Carmona, fundador de la estirpe de bailarines

Ángel enseñó las danzas a sus hermanos menores: José, que murió joven a consecuencia de una bala perdida; y Rafael, que se convertiría en un maestro y director de un famoso cuadro de bailes, en aquellos tiempos de la bulliciosa Sevilla de los cafés cantantes, rivalizando con su hermano mayor.


Cuadro bailarines de Rafael Pericet

La siguiente saga de bailarines de la estirpe del primer Ángel, la funda su hijo Ángél Pericet Jiménez, que tuvo la idea de codificar por primera vez los pasos de escuela bolera. Formó un trío con sus hermanas, Concha, que además de bailar entonaba con preciosa voz, y Luisa.


Hermanos Pericet Jiménez

Será el padre de la siguiente generación de artistas Pericet Blanco: Concepción, Luis (fallecido tempranamente), Ángel, Luisa, Eloy y Carmelita, y Amparito, que reparten su arte entre España y Argentina.


Eloy Pericet Blanco con Amparito

Conversamos con la hija de Concha, Concepción Cuervo Pericet, que ha organizado tres exposiciones en Buenos Aires. Ella custodia un tesoro y generosamente nos cede las preciosas imágenes que ilustran esta entrevista.


Concha y Ángel Pericet con Imperio Argentina

-¿Cómo es que los Pericet se instalan en Argentina?


-Mi madre Concha y Ángel vienen a bailar con la compañía de Imperio Argentina en 1949. La compañía instala en Buenos Aires su “cuartel general”, y desde aquí giran por toda América obteniendo un gran éxito, también están en ella bailarines como Mercedes y Albano.


-Debió de ser la época en que se filmó “Café cantante”, porque en esta película bailan Ángel y tu madre con Mercedes y Albano.


-Sí, fue entonces. Lamentablemente, hubo muchas escenas de danza que se filmaron y no salieron en la película, no se han conservado.



-¿Y el resto de la familia cuando viene?


-Al poco tiempo, Miguel de Molina, que vive en Buenos Aires desde que se exilió, llama a mi tía Luisa para que la ayude a montar un espectáculo, y también contrata a Eloy y Carmelita que recién comenzaban a bailar profesionalmente.


Mi madre y Luisa montan una academia en Buenos Aires, mi madre conoce a mi padre… mis abuelos en 1957, vienen a ayudarla porque yo acabo de nacer. Y se quedan aquí. Mi tía Amparito viene con ellos porque era todavía una niña.


Nuestro hogar fue el centro de toda la familia Pericet. Años después Ángel monta su compañía con el espectáculo “Goyescas” que se estrena el en Teatro Odeón.


Ángel Pericet Blanco


-Si cierras los ojos y recuerdas ese tiempo de tu infancia, ¿Qué te viene a la mente?


-Mucho bullicio. Mi casa era un constante ajetreo de idas y venidas. Cuando llegaban los baúles siempre era una fiesta para mis hermanos y para mí. Se sacaba el vestuario para que las sastras lo arreglaran, y todo se llenaba de trajes que parecían salidos de un cuento de hadas.


Pasamos nuestra infancia entre estos mágicos objetos y algunas clases que daba mi abuelo y mis tíos… Para nosotros era lo normal, fue pasado el tiempo cuando nos dimos cuenta del ambiente tan fascinante que nos rodeaba.


Pasaron los años, nos mudamos de casa, se sucedieron los espectáculos y todos los baúles se vinieron con nosotros.


Concha Pericet Blanco

-¿Ese es el material con que has montado la exposiciones?


-También al nuestro se añadió el que tenía Ángel en su casa de Santa Casilda en Madrid, que lo trajo en barco a Buenos Aires cuando la vendió en 1997. Y hasta su despedida que fue en 2005 en el Teatro Avenida, todo el vestuario de su compañía se quedaba en mi casa.


-¿Cuándo os planteáis hacer una exposición?


-Al fallecer repentinamente Ángel en Madrid aquel 26 de febrero de 2011, recibimos un golpe brutal e irreparable. Sus hermanos además del cariño fraternal que les unía a él, perdían a su maestro y mentor.


Entonces empezamos a tratar de que el olvido no sepultase su memoria y el legado de los Pericet.


Así, que lo primero que hice fue organizar en Buenos Aires un curso de Escuela Bolera dirigido Eloy Pericet, junto con una exitosa conferencia que dio en el Palacio de Cultura de la Ciudad junto al Consejo Argentino de la Danza.



-Sería emocionante para Eloy regresar a Argentina.


-Sí, porque hacía muchos años que no venía a Buenos Aires. Fue muy reconfortante para él reencontrarse con la ciudad donde había obtenido tantos éxitos sobre los escenarios, llena de gratísimos recuerdos. Y lo más importante poder estar con sus hermanas y su familia.



-Debió ser para él como una especie de despedida.


-Sí, por desgracia Eloy nunca más regresaría. Fue su último viaje. Entonces comenzamos a barajar la posibilidad de exponer el legado. También me ha ayudado mucho mi hermano Roberto, que reside en España y es técnico de espectáculos. Juntos confeccionamos el proyecto, coincidiendo además con la promulgación en Argentina de una nueva ley de mecenazgo.


Caterine Dugann, Serge Lifar y Ángel Pericet


-¿Qué pasos seguiste para materializar las ideas?


-En 2015 redacto un proyecto bajo el título ”Familia Pericet. La Escuela Bolera” y lo presento al Mecenazgo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.


Fue aprobado de inmediato al considerar que es un patrimonio tangible e intangible digno de conservar y difundir.


-¿En qué consistía el proyecto?


- Había una primera fase de clasificación y análisis del material del legado, así como de acondicionar el vestuario y restaurarlo, clasificar programas y documentos, digitalizar fotos, vídeos... Una vez efectuado, montar una exposición multidisciplinar; al mismo tiempo impartir un taller coreográfico con repertorio de la Escuela Bolera del siglo XVIII con Eloy, Carmelita y Luisa Pericet, y producir un espectáculo con piezas del repertorio haciendo una adición con los alumnos del curso.


-Pero Eloy fallece.


-Sí, el hecho de que enfermase gravemente y muriera en el 2016, significó otro desastre emocional para nuestra familia. No tuvimos fuerzas para organizar el taller coreográfico. Pero seguí adelante con el proyecto, sentía que les debía a todos mis mayores tratar, en cierta forma, de devolverlos a la vida.


-Y llevas tres exposiciones...


-Sí, la primera se inauguró en el año 2017 en el centro Cultural Borges -Galería Luis Seoane-, permaneciendo expuesta tres meses entre octubre y diciembre. Vino muchísima gente, además acudió gran parte del mismo público que había vistos los espectáculos, y ahora podían admirar la calidad y vistosidad de su vestuario.


En el 2018 me brindan un espacio más pequeño, y hago “Del Burrero al Novedades”, exponiendo una colección de Mantones y batas de cola. Además se representó con alumnas de Luisa un cuadro bolero, con diversas coreografías, incluimos el Jaleo de la Macarena, una coreografía montada por Eloy en 2011.


La última muestra presentada fue este año, en enero en el Palacio Barolo, un nuevo espacio cultural de la ciudad de Buenos Aires, que gracias a su amplitud nos permitió exhibir un mayor número de piezas con un montaje diferente.


-Un dibujo muy grande que aparece en una foto que me has enviado junto con dos batas de cola, ¿Quien lo hizo?


-El poeta Rafael Alberti se lo dedicó a mi tío Angel Pericet, pertenece a una serie titulada Gigantografías, de la que se imprimieron postales para anunciar los programas de su compañía. Alberti se inspiró en la famosa copla de briseles con la que Ángel parecía volar cuando la danzaba. Le llama "junco de España". Fueron muy amigos.


Poema de Rafael Alberti

-¿Qué sentiste al ver todas esas piezas montadas en las exposiciones?


-Una rara sensación. Ten en cuenta que esos vestidos son parte de mi vida, los vi en su momento de plenitud, lucidos majestuosamente sobre un escenario...


Luisa y Carmelita Pericet Blanco a la entrada de la exposición


-¿Cuántos trajes más o menos calculas que hay?


Hemos podido clasificar unas 200 piezas, pero todavía ¡Hay 6 baúles sin abrir! Calculamos que pueda habar en total alrededor de unas 500 piezas.


Además, está la colección de programas antiguos y documentos muy preciados, que dan una idea clara de la gran importancia y calidad alcanzada por el Ballet Español de Ángel Pericet.


Concha Pericet Jiménez

-¿Te gustaría que la muestra pudiera venir a España?


-Pienso, sinceramente, que sería una cuestión de justicia el poder mostrar al público español la gran aportación de mi familia, que ha llevando la Danza Española y la Escuela Bolera por todo el mundo, durante más de un siglo, a través de tres generaciones de maestros desde la más pura raíz.


Todavía mi tía Luisa, sigue en activo impartiendo clases de danza en el Centro Gallego en Buenos Aires.


También quiero agradecer al Ballet Nacional de España su interés por rescatar alguna de las coreografías de Ángel Pericet. Ojala no se perdieran su legado porque si no se baila desaparece.


Cuadro de danzas de Ángel Pericet Carmona. Plaza de Toros de Sevilla (1905)

-Me encantaría entrevistar a Luisa.


-Se lo diré, seguro que estará encantada de poder conversar contigo, aunque sea por teléfono.


MERCEDES ALBI

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