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Emilio Ochando en "Clásica tradición"



El título del recién estrenado espectáculo de la Cía. Emilio Ochando en el Centro Cultural Paco Rabal, "Clásica tradición" hace honor al conocido aforismo orsiano inscrito en la fachada norte del Casón del Buen Retiro de Madrid: «Todo lo que no es tradición es plagio». Y es que nos encontramos con algo totalmente auténtico.


Ayer los que asistimos al estreno del nuevo espectáculo de la Cia. Emilio Ochando nos sentimos unos verdaderos privilegiados. Con "Clásica tradición" se percibe que es algo que le ha salido del alma, porque Emilio es un animal de danza, nació así y lo que le sale se llama pura y simplemente: Arte.


No podíamos dejar de aplaudir. Rindió al público. Su técnica de bailarín fue un alarde que partió del clásico con el Fandango de Doña Francisquita, dejándonos boquiabiertos con sus vuelos, para continuar apuntando a nuestro corazón con las canciones de Lorca, y una interpretación con castañuelas, de originalísima estética en el Fandango de Boccherini, donde entrega todo el protagonismo de la danza a las castañuelas a costa del suyo propio, atreviéndose a tocar los palillos como nadie antes lo ha hecho.


Nada se le resiste, todo lo agranda; además tiene gracia, como demostró cantando "Las cosas del querer" con la magnífica cantaora Loreto de Diego, cuya voz prodigiosa le envolvió a lo largo del espectáculo. Los músicos eran excelentes: Daniel Jurado a la guitarra con un polifácetico, Gonzalo Grau que alternó como un mago el piano, el chelo y la percusión.


La variedad de los temas quedó, sin embargo, unificada y cohesionada bajo una estética cuidadísima de equilibrado cromatismo, y gracias también a el gran talento escénico de Emilio.


El sentido rítmico de Emilio Ochando es algo prodigioso, no se detiene en las palmas y el taconeo, sino que se extiende a recursos de insólita originalidad, como el uso de las campanillas o el de las cucharas, alcanzando en su percusión un paroxísmo que arrancó los vítores de los asombrados espectadores.


Raro placer, efectivamente, el que gozaron los que lograron estar ahí, pues hubo gente en lista de espera que no pudo conseguir entrada por las complicaciones debidas a las restricciones de aforo... Duele está exagerada restricción en los teatros, cuando en trenes, aviones y ahora los colegios están abarrotados. Debería cuestionarse la razón de porqué tienen que pagar el "pato" la cultura y los artistas, cuando nunca ha habido ni un solo caso de contagio procedente de un teatro... En fin, los que sí estuvieron, saben que lo que he escrito sobre "Clásica tradición" es cierto. Gracias artistas.


MERCEDES ALBI

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