top of page

Conversando con Graciel Stenio, alma de break (entrevista)

  • 8 feb
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: 9 feb


Graciel Stenio, “Grazy”, y sus compañeros trasmiten algo diferente. Desde la primera vez que vi su pieza “Distintos” en la pasada edición del Festival de Danza Contemporánea Beta Pública, algo me llamó la atención, y repetí; así que acudí a la siguiente edición del festival, la 12ª, que se celebra estos días en el Centro Cultural Paco Rabal de Madrid y quise entrevistarle.


Ellos desprenden la pureza de la danza urbana. Es evidente su dominio de las espectaculares acrobacias propias del break dance, en las que el cuerpo alcanza unos límites que rozan lo imposible, pero había algo más.


Su coreografía evocaba un mensaje que toca el corazón. “Distintos” trasciende el campo de la danza abstracta para narrar una historia, la esencia contenida en la suya propia. 


Grazy bailado en muchos grupos y compañías (Dani Panullo, Blanca Li, Cirque du Soleil…) y ha ganado innumerables campeonatos nacionales e internacionales (Red Bull Bcone España, Hip hop Obsession en Francia, Uk Bboy Champions en Finlandia, Raw Circles en Belgica, Circle Prinz en Holanda, Bergen Jam en Noruega, Dance Alive en Japon y un largo etc…) En la actualidad sigue compitiendo por todo el mundo además de ser jurado en los torneos más prestigiosos, mostrándose muy orgulloso del reconocimiento del break-dance como disciplina olímpica en París 2024.


Conversé con él y el tiempo volaba. Era inteligente, curioso y sensible al punto que casi terminó por ser él quien me entrevistase a mí: -¿Qué criterio utilizas para saber si una obra es buena?”, me preguntó; “eso no se sabe, se siente…” respondí. Ellos, Ntamo Performance, hacen sentir.


Grazy tiene el don de la poesía.


Hamza (primer plano) con Mercedes Albi, Tomás Paul Sandoval y Graciel Stenio (de iz. a dcha)
Hamza (primer plano) con Mercedes Albi, Tomás Paul Sandoval y Graciel Stenio (de iz. a dcha)

 -¿Dónde tenéis pensado actuar próximamente?


-Vamos primero a Francia, y luego, pues cruzamos el charco, iremos a Perú y a Ecuador.


-¿Podrías describirme los lazos que os unen a los tres intérpretes de “Distintos”?


-Conozco a Tomás desde la adolescencia, desde que teníamos 13 o 14 años, y nos echaban de todos “laos”.


Nosotros éramos casi niños y teníamos unos puntos de encuentro donde nos juntábamos para practicar, como era la Plaza de Colón o Príncipe Pío. Pero siempre parecía que molestásemos.



-¿Molestaba que bailarais en la calle?


-Nunca comprendimos por qué les molestábamos tanto cuando nosotros lo único que queríamos era bailar. Pero hemos recibido malos tratos de la policía, de la seguridad del metro…  Algo que en cierta forma nos hacía sentirnos excluidos.


En Colón incluso sustituyeron la acera lisa del Barclays por una de suelo rugoso, y siempre pensamos que lo hicieron para echarnos de allí.


Nunca comprendimos porqué les molestábamos tanto cuando solo éramos unos niños que querían bailar

-Entonces, digamos que los que practicabais break en Madrid, siempre solíais juntaros en los mismos lugares.


-Sí. A esos tiempos se remonta mi amistad con Tom. Luego entramos a formar parte de grupos como Fusion Rockers.



-¿Ahora dónde ensayáis?


-Todo ha cambiado mucho, afortunadamente, y ahora nos entrenamos en el Centro de Alto Rendimiento que hay en Moncloa, porque el breaking, desde las Olimpiadas de París, ha sido considerado deporte olímpico, por lo que compartimos espacio con los atletas. Allí tenemos una sala en uno de los pabellones porque somos miembros del equipo nacional.



-Pero ¿Cómo comenzaste en el break-dance?


-Fue un proceso inconsciente. En Aluche, el barrio en que yo nací, hubo un boom de capoeira. Pero de repente, se pasaron al break y me sentí solo, así que, para seguir a mis amigos, hice como ellos.


-¿Nadie te enseñó?


-No. Empezamos a entrenar por puro placer, sin ninguna expectativa. Teníamos vídeos de VHS y veíamos lo que los grandes intérpretes internacionales hacían, y así tratamos de imitar, buscar, perfeccionar, retándonos unos a otros.


No sabíamos que se podía vivir del baile, ni siquiera que había certámenes para competir... Fuimos enterándonos poco a poco, uno te contaba una cosa, otro otra, y así.



-Pero luego has competido y ganado en muchos certámenes internacionales, ¿cuántos?


-Más de cien. En mi casa de Loeches, que es donde ahora vivo desde 2018, tengo una vitrina con todos los trofeos.



-Cuéntame sobre algun certamen que recuerdes especialmente.


-Tal vez el primero. Yo tenía 19 años, nunca había estado fuera de España y allí me presenté, en París donde se celebraba el Hip Hop Obssesion. Y de repente, me encuentro rodeado de aquellos que yo había visto en los vídeos, que no sabían que habían sido mis héroes, mi modelo a seguir. Y claro, solo de verme con ellos, me hizo sentir muy feliz. Jamás se me pasó ni por la cabeza ganar, pero sin imaginármelo ni remotamente, gané el primer premio.


Siempre he vivido de la danza. Lo que más me gusta el la danza-teatro, que es lo peor pagado

 

-Entonces, ¿cómo te hiciste bailarín?


-Por azar, un día Dani Panullo me vio bailar en el metro de Príncipe Pío. Y me preguntó: “¿te vienes a hacer una prueba?” Fue mi primer contrato con una compañía.



-¿Qué compañías de danza han sido fundamentales en tu vida?


-Dani Panullo, por supuesto, y también Blanca Li, con la que he participado en dos de sus espectáculos. Reconozco que si no hubiere habido este tipo de personalidades, no hubiese llegado nunca, ellos me ayudaron a mostrar una forma distinta sobre el escenario. Nosotros bailábamos sin pretensión alguna, éramos niños jugando.


-Y ¿no has querido cambiar de estilo de baile?


-El break es mi forma de ser.


-¿Por qué?


-Porque es libre e individual. ¿Sabes? En el fondo yo tengo un punto de solitario, necesito respirar mi propio espacio.


No me importa estar con los demás, por supuesto, y he trabajado mucho con grupos, y si quedan para comer o cenar, allí estoy, pero necesito mis momentos de soledad.


-La verdad es que se nota en la pieza que has creado y acabáis de bailar, titulada “Distintos”.


-Me alegra que te guste y me encantaría saber la razón.


-Verás el break-dance tiene su punto de acrobacia, pero no te has quedado en ella, sino que la trasciendes para comunicar un mensaje muy bello. Emociona. Por eso quise entrevistarte, ¿cómo definirías tu estilo coreográfico?


-¿Estilo?... Creo que mi manera de hacer es mucho más cruda de la que se ha hecho hasta ahora. Al final, si te das cuenta, los artistas de la danza urbana somos creadores de danza contemporánea, corporeizamos el breaking. Yo quiero construir desde él, desde su pureza y tratar de que no pierda esa frescura. Me gusta la imperfección, me aburre lo uniforme, el todo a una.



-¿Por qué?


-Es que si todos los días haces lo mismo y siempre es igual, no sales de ahí… Es lo más parecido a un funcionario.


-Ponme un ejemplo concreto, cuéntame cómo has compuesto el mensaje que quieres transmitir con “Distinto”.


-Con “Distinto”, tuve muy claro lo que quería contar. Soy de aquí, nací aquí, mi madre es española y mi padre mozambiqueño. Sin embargo, la gente siempre cuestionaba mi origen. Les intrigaba la tonalidad diferente de mi piel. Parece una tontería, pero duele, porque encierra un cierto componente de exclusión involuntaria, un “eres raro”, sin que tú te hayas planteado nunca que lo seas.


Con “Distinto”, tuve muy claro lo que quería contar, no es danza abstracta sino mi propia historia

Ahora los tiempos han cambiado mucho, pero imagínate que cuando yo era pequeño en mi colegio solo éramos dos de origen “exterior”, no había nadie más. Eso quería contar.


-¿No es una danza abstracta?


-No, sino que cuento una historia. Son cuatro músicas, y cada una define un momento de esa historia. La primera es un rezo, simboliza cuando alguien abandona su país de origen y alberga dentro de si una esperanza, una plegaria; y luego, la segunda canción transmite el toque exótico de lo que dejas atrás, conecté con la parte africana de mi padre, con la diferencia; la tercera parte es el conflicto, el choque con la realidad porque jamás las cosas son como uno piensa. Y el final, la cuarta parte, es la unión, todos somos iguales, tenemos que aceptarnos unos a otros y recorrer el camino. Las diferencias no importan, en realidad, nada es tan importante.



-Me cuentas de las músicas, pero vosotros tres sois cada uno un personaje.


-Sí, por supuesto, y por eso metemos a Hamza, porque si nosotros nos sentimos diferentes, imagínate él, que además de venir de Marruecos había nacido con una minusvalía. “Distintos” también es parte de su historia.


-Tus compañeros de viaje…


-Yo sufro mucho por las personas, te confieso que lo que más me duele del mundo es la traición, cuando confías en alguien y te deja en la estacada. Si recuerdas el pasado año, éramos más bailarines…


-¿Alguien te hizo daño?


-Sí, que te apuñalen por la espalda alguien al que le has dado todo, duele mucho.


-Eso es indudable. Pero vosotros que aparentáis ser tan duros, y competís en un montón de certámenes internacionales por el más difícil todavía, seguro que también sufrís mucho.


-Verás, las competiciones, realmente, son lo más ingrato que existe, porque te puedes preparar mucho, muchísimo, y… todos bailan para ganar, pero solo gana uno. Esa es la lección. Tienes que caer para aprender para volver a levantarte.



-¿Has dado muchos tumbos?


-Sea como sea, siempre he vivido del baile, no he trabajado en otra cosa. Además por todo el mundo.


-¿En que países has vivido?


- En Austria, en Inglaterra, en USA (Los Ángeles), también viví en otros lugares fuera de Madrid: Barcelona, Fuerteventura, Torremolinos… Trabajé en el Circo del Sol durante dos años en Arabia. Seguro que me olvido de muchos sitios.


Estuve cuatro años en Galicia donde descubrí el fascinante mundo de las orquestas que tienen, y además allí, en Vilagarcía de Arousa conocí a mi mujer Rose, que es cantante y con la que tengo una niña de cuatro años…

El break te enseña siempre a caer para volver a levantarte


-¿Vivís en Loeches?


-Sí, allí compré mi casa, porque en 2018 creé mi empresa: Entamo Performance (“entamo” significa en changana “unión”, algo así como la “unión hace la fuerza”), con la que participamos en numerosos eventos.


-Parece que tus proyectos se van cumpliendo.


-Lucho mucho, unas cosas salen otras no. Te confieso que lo que más me gusta es esto, la danza-teatro, pero es lo peor pagado, es un mundo muy injusto porque ensayas muchísimo para luego hacer cuatro o cinco funciones, pero es lo que más me gusta, lo que me hace más feliz. Nos lanzamos a por ello.


Y el break te enseña siempre a caer para volver a levantarte.


MERCEDES ALBI

 
 
 

Comentarios


Síguenos
  • Facebook Basic Square
bottom of page