Entrevista a Ángeles Arranz del Barrio


Una de las más gratas noticias sobre danza española acontecida estos días, ha sido la reciente aparición de una nueva publicación en tres volúmenes bajo título: “DANZA ESPAÑOLA Arte Coreográfico de Representación Escénica I, II y III” (Ed. Si bemol), escrito por Ángeles Arranz del Barrio, Doctora en Artes y Humanidades, Miembro del Consejo Internacional de la Danza CID UNESCO.


Quedo con ella en el Café Comercial de Madrid. Nos rodean esas luces estilo art deco que no se apagan nunca y se mantienen encendidas aún en mediodía, ofreciéndonos, al igual que los escenarios, una sensación atemporal. Es el lugar adecuado para que paseemos juntas por los recuerdos de una vida dedicada plenamente a la danza.


Ángeles tiene una cara muy española de facciones armoniosas y ojos risueños. Ella contiene una mezcla especial de dulzura y firmeza a partes iguales. Se emociona fácilmente, habla desde el corazón, mostrándose tal y como es. Por eso llevó a cabo aquello que amó, por eso ahora escribe... Sus tres libros dan muestra de ello.

-¿Cómo fue que nació en ti el duende de la danza?


-Lo mío fue totalmente vocacional, desde que tengo uso de razón, sin saber porqué, ya iba bailando por mi casa. Además tuve la suerte de tener en el colegio como profesora de ballet a Doña María Ibarz, de quien conservo un gran recuerdo.


-¿No eres de familia de bailarines?


-Para nada. Mi madre tenía una perfumería y dio la casualidad de que una de sus clientas era Mariemma.


-¿Y te vio bailar?


-Verás, lo que sucedió fue que mi madre habló con Mariemma sobre mi gran afición al baile y le pidió consejo sobre qué hacer conmigo. Yo tenía unos 10 años y gracias a ella entré en el conservatorio.


-¿Si piensas en Mariemma qué te acude a la mente?


-Era maravillosa y creo que me tenía mucho aprecio. Solía decirme que yo era muy expresiva. Te contaré una anécdota. Una vez me comparó con una artista antigua (prefiero omitir el nombre).


-Bueno, si no quieres que lo escriba, pues no lo pongo. Respeto la modestia y la confidencialidad.


-La cuestión fue que Mariemma me hizo aquel cumplido, sobre que yo era como tal bailarina antigua, pero que me faltaba técnica. Te confieso que al principio no lo entendí porque yo no sabía nada sobre la historia de la danza. Por eso a mis alumnos siempre les recalco la importancia del conocimiento. Y cuando conseguí enterarme de con quien me había comparado ¡Casi me paso una semana llorando! Yo quería tener técnica.


-Entonces, terminas tu formación en el conservatorio, donde tienes como profesor de flamenco a Paco Fernández y de ballet a Aurora Pons, y sales al mundo... ¿Con quién trabajas?


-Primero con la compañía de Teo Santelmo y Ricardo Mondrego, a continuación en la compañía de Rafael de Córdova, luego en la de María Rosa, de cuerpo de baile y posteriormente como solista; también bailé para la Compañía Lírica, donde estaba Alberto Lorca dirigiendo la parte de danza. Allí estaba como primer bailarín Martín Vargas... Y, entonces, me seleccionaron para entrar en la Escuela del Ballet Nacional de España bajo la dirección de Antonio Gades; cuando Antonio El Bailarín le sucedió en el cargo me incorporé al elenco del BNE.


-A Antonio le sigue el periodo de dirección de María de Ávila...


-Sí, pero a partir de ese cambio de dirección yo no continué. Eran años muy complicados en los que los bailarines luchábamos por el reconocimiento de nuestros derechos. Emprendí un nuevo rumbo.


-¿En solitario?


-No especialmente, aunque sí buscando mi libertad y tratando de explorar nuevas capacidades expresivas. Fue mi época parisina. Allí entré en el Teatro Arte Flamenco que dirigían Renato Moscatel y Carmen García. He hecho cosas muy locas (ríe).

Ángeles Arranz en el Teatro del Arte Flamenco

-¿Como cuáles?


-La compañía de Renato y Carmen eran muy innovadores, imagínate que hicimos un Guernica flamenco. Mi época parisina la recuerdo como algo maravilloso. Me abrió la mente a la danza contemporánea. Había todo un mundo por descubrir ¡Y me vine arriba! No se cómo me atreví...


-¿Te atreviste a qué?


-Me presenté para representar a España en la modalidad de danza contemporánea en el Concurso de Danza de la Villa de París. Se celebraba cada dos años en la Opéra-comique.

Ángeles Arranz con Koto. Concurso Villa de París, 1986

-¿Ganaste?


-No, pero pasé todas las fases hasta la final, lo cual implica una gran temeridad por mi parte ¡Yo no era bailarina de danza contemporánea!


Por cierto, ese año sí ganaron unos españoles en la sección de ballet clásico: Arantxa Argüelles y Antonio Castilla, que se presentaron por parejas y obtuvieron el primer galardón.


Era el año 1986, mi pieza era una rondeña, baile libre de inspiración española que bailaba descalza con un vestido tipo camisón; después mi otro número lo interpretaba junto con un músico japonés, Moto. Él con su instrumento, el koto, iba al compás por alegrías, esa era la clave secreta entre nosotros... Ja, ja, me estás haciendo recordar.



-Lo que me sorprende mucho de ti es tu capacidad para reinventarte.


-Hice lo que sentía que debía hacer, si miro atrás casi me asusto de mi osadía. Lo cierto es que en aquel momento, el flamenco se abría a nuevas tendencias. Fue la línea que yo emprendí, y decidí regresar a España y montar mi propia compañía que se llamaba De Danza Española Conteporánea con el espectáculo de Danza Flamenco Contemporáneo, y llegué a contar con trece bailarines.

Ángeles en "Seguiriya analítica"

-¿Qué años fueron los de tu compañía?


-La tuve desde el 87 al 92, un tiempo de trabajo muy intenso, en el que me veía obligada a alternarla con mi baile en salas de fiestas, pues la compañía no me generaba ingresos suficientes para vivir solo de ella.

Ángeles Arranz del Barrio, Soléa con bata de cola

-¿Hasta cuando has estado bailando en escena?


-Lo hice hasta el momento en que comprendí que ya mi tiempo había pasado.


-¿Cómo se da uno cuenta de ese momento?


-Lo sentí en la sala Revólver al ver bailar a una joven. Entonces, me impresioné. Vi aquellos pies tan ágiles, aquella energía... Era Sara Baras. En aquél instante fui consciente de que mi momento de decir adiós había llegado.

-Y emprendes un nuevo rumbo como maestra, ¿Cómo y por qué has llegado a publicar estos 3 libros?


-Son fruto de la tesis doctoral que defendí en 2015, bajo la dirección de Eduardo Blázquez Mateos y codirección de Laura de Miguel. Desde el 2007 empecé como docente en el Instituto Alicia Alonso de la Universidad Rey Juan Carlos y escogí la asignatura de Metodología y Didáctica de la Danza. Poco a poco fui sintiendo la necesidad de dar forma a un marco teórico de la metodología de la danza española. Estos tres volúmenes son el resultado de mis vivencias e investigaciones.

Presentación libro. Mario Hidalgo, Ana González. Ángeles Arranz, Juan Mata y Cristina Marinero

-La presentación de tus libros en la Sala Manuel de Falla en la sede de la SGAE ha sido todo un acontecimiento.


-Me siento muy feliz. Fue una preciosidad de acto. Se llenó la sala. Asistieron estrellas de la danza que iluminan este universo tan mágico y único en el mundo. Todavía me dura la emoción asimilando todo el amor y cariño que he recibido de esta profesión.

Maica Moyano, María Rosa, Alberto Portillo, Ángeles Arranz, Rafael de Córdoba, Pacita Tomás, Carmen Mota y María Gloria ( de iz, a dcha.)

MERCEDES ALBI

Fotografías: archivos de Ángeles Arranz













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