Entrevista a Marisa Mateo, directora del Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya


Casi no se habían apagado los aplausos con que el público ovacionó la Gala del XX Aniversario del Conservatorio Carmen Amaya, celebrada en el Auditorio de la Universidad Carlos III de Leganés, cuando visitamos en su sede a Marisa Mateo, su actual directora.


El Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya es un edificio moderno y luminoso ubicado en una calle con nombre de presagio: avenida de la Felicidad. Nada más acercarnos una mezcla de sonidos nos da la bienvenida, en el aire convergen notas de piano con el golpeteo rítmico de las castañuelas marcando la clase de danza. Y es que la danza comparte sus instalaciones con el Conservatorio Profesional de Música Victoria de los Ángeles.


Esta convergencia espacial entre la música y la danza contribuye a definir en cierta forma lo que allí se crea. No es pues mera casualidad el reto que Marisa decidió afrontar en la gala de Leganés, cuando se decidió como novedad bailar en directo acompañados por la Orquesta de la Universidad Carlos III de Madrid, dirigida por Jerónimo Marín.


Nada más hablar con Marisa se nota que es una persona muy inteligente de las que saben ponderar los límites, sin que ello le impida llevarlos al máximo. Y es que su innata pasión queda moderada por su racionalidad, porque para ella la danza es un más difícil todavía que se realiza a base de constancia, sin escatimar esfuerzo alguno.

-¿Cómo te sientes después del éxito obtenido en la celebración de la Gala del XX aniversario?


-Muy bien. Ha sido la primera vez que actuamos con orquesta en directo. Todo un privilegio.

Marisa Mateo. Fotografía @jesusvallinas

-¿Pasasteis muchos nervios?


-Lo más complicado fue actuar con la orquesta en directo. Ten en cuenta que solo ensayamos con ellos dos días antes. Nada más. En el primer ensayo casi nos pareció que iba a ser imposible.

-Dicen que existe un duende del teatro que hace que aunque el ensayo general sea un fracaso, súbitamente hace que todo salga perfecto en el estreno.


-No sé si será cosa del duende o de que tanto la orquesta como los alumnos se portaron brillantemente. Son excelentes, estoy muy orgullosa de ellos.


El próximo 28 de abril celebraremos en ese mismo auditorio de Leganés Amalgama.


-¿Qué es Amalgama?


-Es una experiencia interdisciplinar en la que participan 140 de nuestros alumnos con 150 estudiantes de música del Conservatorio Victoria de los Ángeles con los que compartimos sede. Llevamos varios años haciéndolo.

-¿Actúan todos a la vez?

-No, hay 2 elencos que los dividimos en 2 funciones. Es un trabajo que implica muchísima coordinación entre músicos y bailarines que van saliendo a escena de forma encadenada. A diferencia con la gala, en Amalgama participan alumnos de todas edades.


-¿Cuantos alumnos tenéis en el centro?


-Unos 270 alumnos, desde el grado elemental a las tres especialidades de enseñanzas profesionales de danza: clásica, español y contemporáneo.


-¿Cuál es tu rama?


-Yo provengo de la danza clásica. Nací en Palma de Mallorca y me vine a Madrid a los 16 para formarme, aunque también hice danza española y tuve maestras tan destacadas como Betty y María Magdalena, terminé decantándome por el ballet.


-Pero tu creo que has estado muy vinculada a la gimnasia rítmica ¿Has sido gimnasta?


-No, verás, yo sentí muy pronto la vocación docente y, entonces, me ofrecieron ser parte del equipo técnico de la Selección Nacional de gimnasia rítmica como coreógrafa y profesora de ballet. Fue una experiencia maravillosa. Imagínate que obtuvimos la medalla de oro en las olimpiadas de Atlanta en la modalidad de conjunto en 1996. Era la primera vez que esta modalidad se consideró categoría olímpica y ¡Quedamos campeonas! Tengo muy buenos recuerdos de los cinco años que estuve con ellas. Después centré mi actividad en los conservatorios.


-Ahora que recientemente asumiste las tareas de dirección en el Conservatorio Carmen Amaya ¿Consideras que ha sido un período especialmente dificultoso?


-Sí, lo ha sido, porque empecé justo después del confinamiento y en aquel momento había mucha incertidumbre.... Pero hemos ido afrontando todas las dificultades que han surgido. Afortunadamente yo no partía de cero, pues mi experiencia en la jefatura de estudios durante seis años es lo que me ha posibilitado salir airosa de la situación.

-De todas formas, pienso que aquel mundo de antes de la pandemia, no ha regresado todavía, ¿Qué opinas sobre esto?


-Nos encontramos todavía en fase de recuperación, aun sufrimos las consecuencias de lo sucedido.


-¿En qué notas que no se ha recuperado el pulso anterior?


-Por ejemplo, bajaron mucho las matriculaciones de los más pequeños, sin embargo, no las de los mayores, porque estos tienen más claro lo que quieren.


-Sí, yo todavía noto que aunque en general todo el mundo trata de que las cosas despierten, aun se siente que algo todavía está como apagado.


-Existe un enorme deseo de que todo vuelva a ser como era antes de la pandemia. Esa es una de la razones por la que la gala del XX Aniversario fue tan emotiva: era la primera desde hacía dos años que nuestros bailarines podían salir a escena sin mascarilla. Y aunque el público no los pudo ver entre cajas lloraban de emoción, sí hubo un algo especial que se generó en el ambiente.

-¿Cuándo pueden inscribirse los alumnos para el nuevo curso?


-El período de inscripción para las pruebas de acceso se va abrir muy pronto. Será del 19 de abril al 4 de mayo. Si no se inscriben dentro de este margen de tiempo, luego no podrán hacer las pruebas de acceso en próximo mes de junio. En nuestra web viene toda la información.

-¿Qué se busca para que un alumno supere las pruebas de acceso?


-En los primeros cursos lo que se valora es que el niño tenga aptitudes (nivel físico, elasticidad, musicalidad, coordinación...); y en los mayores se necesita que hayan alcanzado un adecuado nivel técnico y de conocimientos correspondiente al curso que quieren acceder.

-Lo cierto, es que no paráis.


-Tratamos de hacer lo más que podemos para lograr que nuestros alumnos puedan seguir el camino profesional con el que sueñan, algo que se construye poco a poco y día a día. Detrás de cada bailarín siempre hay una vida de esfuerzo, formación y sacrificio.

Fotografía Tino Morán


MERCEDES ALBI

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