Entrevista a Noah Gelber, treinta aƱos con William Forsythe
- 16 may 2022
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Nos dirigimos a un encuentro muy especial, vamos a la Escuela de Carmina OcaƱa y Pablo Savoye para conocer a Noah Gelber, quien ha sido, entre otras muchas cosas, el bailarĆn que ha trabajado durante treinta aƱos para William Forsythe, siendo uno de los mayores conocedores de su estilo, que se caracteriza por la rapidez de movimientos y su precisión.
Noah, que es amigo de Pablo Savoye, ha venido a impartir a los alumnos un curso intensivo y ha asumido el reto de montar a los estudiantes "The Vertiginous Thrill of Exactitude" una obra de William Forsythe que marcó un momento muy especial en su trayectoria de bailarĆn, pues tuvo un papel estelar en su estreno.
Es mediodĆa. Da lo mismo que el reloj haya marcado la hora de terminar: la clase continĆŗa. No es el tiempo lo que importa, lo que mueve tanto a Noah como a los chicos es un anhelo de lograr un mĆ”s allĆ”. Ello se configura a base de repetir una y otra vez la misma mĆŗsica, corrigiendo cualquier pequeƱo detalle, buscando ese ideal de perfección absoluta que domina al artista.
Noah es como el viento, abarca mucho, pero sin desbocarse a la manera de un huracĆ”n. Es muy adaptable. Sus modales son armoniosos, su trato, enormemente sencillo. Habla sin esfuerzo en todos los idiomas, en seguida aprecio que me encuentro ante una persona sensible e inteligente. Por eso no va de nada, no le hace falta. Son casi las 4 de la tarde y se le pasó la hora de la comida. Vamos a tomar algo a una cafeterĆa cercana.

-¿Vienes mucho por España?
-Aprovecho siempre que puedo la oportunidad de venir. Esta es la tercera vez que imparto un curso en la Escuela de Carmina y Pablo, pero he colaborado en numerosas ocasiones con la CompaƱĆa Nacional de Danza, cuando estaba bajo dirección de Nacho Duato, y varias veces cuando estaba JosĆ© Carlos MartĆnez.
-¿CuÔndo fue la primera vez que estuviste en Madrid?
-Hace muchos aƱos. Me atrajo esta ciudad desde el primer momento en que la conocĆ. Recuerdo que debĆa tener unos 18 ó 19 aƱos y, como vivĆa en Amberes, a la menor ocasión cogĆa un tren nocturno; al despertarte por la maƱana te encontrabas en la Estación de ChamartĆn. Eran otros tiempos.
-Proust decĆa "desde que existen los trenes, la necesidad de no perder el tren nos ha enseƱado a tener en cuenta los minutos", pero esa fase ya estĆ” superada.
-Es una pena que actualmente ya no se viaje asĆ. La vida se ha acelerado mucho.
-Justamente acabo de verte montando "Vertiginous", ¿Por qué has escogido una pieza que exige un nivel tan elevado para los alumnos?
-Vengo de montarla en Budapest y me animĆ© a asumir un nuevo reto porque es la primera vez que lo monto para estudiantes. Se trata de una obra difĆcil porque es muy densa, les exige gran intensidad.

-ĀæHas notado mucho contraste al pasar de montarla para una compaƱĆa profesional a un grupo de alumnos?
-No, pues nunca hay que comparar, siempre hay tantas excepciones... Cada vez que me enfrento a un nuevo trabajo lo hago como si fuera una pĆ”gina en blanco, me olvido de lo anterior y solo veo lo que tengo allĆ.
-Naciste en Nueva York, sin embargo, decidiste desarrollar tu carrera profesional en Europa. Es raro porque suele ser al revĆ©s, aquĆ, desde el viejo continente los artistas miran hacia el nuevo.
-Las personas siempre deseamos lo que no tenemos ¿No te parece? Yo soy muy europeo y lo soy de corazón. Desde niño sentà una irresistible atracción por el viejo mundo.
-¿De dónde proviene ese deseo?
-Tal vez me lo inculcó mi padre. Ćl es pintor y profesor de Historia del Arte. Por eso, tal vez involuntariamente, despertó en mĆ un anhelo estĆ©tico hacia el arte europeo que me motivó para venirme aquĆ a la primera oportunidad.

-¿Y cuÔndo surge esa primera oportunidad?
-Vino el Ballet de Amberes a actuar en NY, me presentĆ© al director. Ten en cuenta que en esa Ć©poca no existĆa internet, tenĆas que moverte por ti mismo un poco a ciegas. Y justo entonces, un bailarĆn acababa de romperse el pie, por lo que tenĆa un puesto para mi ĀæSabes quien era el bailarĆn accidentado? Era Pablo Savoye, Ā”AsĆ conocĆ a Pablo!

-Y de repente, ya no piensas mĆ”s y dejas la que, en teorĆa, se supone que es la capital cultural del mundo.
-Fue todo muy rĆ”pido, me incorporĆ© al Ballet de Amberes de forma casi inmediata. Pero yo tenĆa un sueƱo.
-¿CuÔl?
-QuerĆa conocer a BĆØjart.
-ĀæLe conociste?
-No, (rĆe) y eso que incluso fui al festival de Lausanne, donde su compaƱĆa tenĆa la sede, solo para poder verle, pero precisamente ese aƱo estaba fuera.

-Lo que me parece es que tu trayectoria vital estĆ” marcada por tus deseos.
-Puede que sĆ. Siempre supe de una forma demasiado temprana lo que querĆa. Mi madre y yo hemos hecho memoria muchas veces de cuĆ”l podĆa ser la razón por la que, con solo cinco aƱos de edad, le expresĆ© claramente la firme voluntad de convertirme en bailarĆn. Tal vez porque viera las clases de ballet de mi hermana... Lo tuve todo extraƱamente claro.
-ĀæEsa forma de seguir tus deseos es la que te ha guiado en tu trayectoria?
-Los deseos unas veces se cumplen y otras no, pero si se quiere una cosa, la vida a veces te ofrece la oportunidad de encontrar tu camino, por eso siempre hay que intentarlo.
-Y a Forsythe, ĀæTambiĆ©n lo querĆas conocer? Esta vez sĆ lo lograste.
-SĆ, claro, soƱaba con ello. Yo siempre buscaba una especie de guĆas, querĆa aprender de los creadores que me han interesado, e intentĆ© encontrar la manera de llegar a Ć©l.
-¿Cómo lo hiciste?
-En un viaje a ParĆs, donde iba a visitar a mi hermano, nada mĆ”s apearme del tren en la Gare du Nord, veo un cartel anunciando al Ballet de Frankfurt en el Teatro Chatelet. Entonces, di media vuelta y regresĆ© a Amberes: Ā”No me habĆa traĆdo mi ropa de baile! VolvĆ a por ella y me presentĆ© en el teatro.
-¿Fue fÔcil acceder a Forsyte?
-SĆ, me pareció una persona muy amable, de carĆ”cter abierto y simpĆ”tico. Lo malo es que no me vio bailar. Pude incorporarme a las clases de la compaƱĆa pero Forsyte no pudo presenciarlas. Sin embargo, el Ćŗltimo dĆa cuando nos despedimos me comentó que le habĆan dicho que yo bailaba muy bien.
-¿Te contrató?
-TodavĆa no. Fue poco despuĆ©s. Yo estaba en Nueva York y de repente Forsyte acudió a montar una coreografĆa para el New York City Ballet. Para mi sorpresa, me telefoneó y me dijo: "tengo un descanso de una hora, quedamos, si te parece, en la cafeterĆa del Lincoln Center". Y allĆ acudĆ lleno de ilusión, aunque luego casi consigue desesperarme.

-¿Por qué?
-Ćl solo tenĆa una hora y hablaba y me preguntaba sobre arte, curiosidades sobre mis puntos de vista, etc... Y yo veĆa que el tiempo se acababa y que no me habĆa hecho la prueba de danza. Yo seguĆa siendo amable y disimulando mi "desesperación" interior, se esfumaba mi gran oportunidad.
Entonces, cuando pensé que ya era demasiado tarde, me preguntó "¿Quieres que te enseñe algo?", y me mostró mi contrato para que lo firmara.
-¿Sin saber cómo bailabas?
-Lo hizo porque confiaba en el criterio de los maestros de su compaƱĆa que asĆ le habĆan aconsejado.
-Una bonita historia, ¿CuÔnto tiempo has estado bailando para Forsythe?
-Treinta aƱos.

-¿CuÔl es el ballet de Forsythe que te trae mÔs recuerdos?
-QuizÔs "Vertiginous". Lo estrenamos en el 96. AdemÔs, cuando el San Francisco Ballet quiso estrenarlo, William me envió a mà para montarlo.
-Y ahora, ¿Dónde vas a irte?
-Me marcho a BerlĆn unos dĆas de vacaciones y luego regreso a NY, que es donde vivo actualmente.

-ĀæEres freelance?
-SĆ, aunque a veces sĆ recibo encargos del mismo Forsythe para montar sus obras, soy independiente. He montado unos 12 ballets suyos para diferentes compaƱĆas.
-Para terminar, ĀæQuĆ© consejo darĆas a los jóvenes bailarines que aspiran a desarrollar una carrera?
-Les aconsejarĆa que hay que ser muy apasionado con lo que se quiere, y tambiĆ©n que no se lo tomasen todo personalmente, es decir, que si acuden a una audición y no les seleccionan, que no se desmoralicen y piensen que es porque ellos no valen. Ahora que estoy en el lado de los que escogemos, me doy cuenta de que en muchas ocasiones buscamos un perfil concreto con una determinadas caracterĆsticas fĆsicas para un papel determinado, por lo que tienen que tratar de no decepcionarse y seguir.
MERCEDES ALBI

