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Entrevista a Rosario Rodríguez Lloréns, recordando a Francisco Miralles



Desde hace tiempo deseaba conocer a quien considero una de las grandes investigadoras de la danza en nuestro país, Rosario Rodríguez Lloréns. Sin haber tenido el placer de conocerla personalmente, tuvo la amabilidad de ofrecerme algo de su escaso tiempo, y concertamos una cita a ciegas en el vestíbulo del Hotel Inglés de Valencia, ciudad donde reside.


Ella es un ser con encanto, delicada y elegante. Su aire inteligente y soñador es como si no perteneciera a este siglo, pues encajaría perfectamente en el perfil de una escritora de la época del romanticismo, valerosa y pionera. Sin embargo, y aunque como investigadora le gusta mirar atrás se encuentra por sus múltiples actividades perfectamente ubicada en el presente.


Licenciada en Pedagogía de la Danza, Clásica y Española, por el Conservatorio de Danza de Valencia, donde ejerce como docente. Es también licenciada en Ciencias Políticas y Sociología y doctora en Pedagogía, pero ante todo es un ser en movimiento, cada poco tiempo deja obsoleto su abultado currículum.


Así, desde 2022 forma parte del Grupo de investigación Cuerpo Danzante. Archivos, imaginarios y transculturalidades en la danza entre el Romanticismo y la Modernidad del CSIC; en 2023, es nombrada como miembro de la Comisión asesora de la Cátedra de Música y Danza Tradicional de la Universidad de Valencia…

 

Es autora de la obra biográfica Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda, publicada en el año 2015 por la editorial L’Eixam Edicions, con la que me obsequia.



 P-¿Cómo llegaste a investigar a este gran bailarín valenciano que fue Francisco Miralles?

 

-Fue por azar.

 

P-Realmente, tu libro ha sido como devolverle a la vida.

 

-Hice una previa investigación durante 5 años antes de publicar el libro.

 

P-¿Qué te movió hacia él además de la pasión? Al leerte es evidente que la tienes y la suscitas.

 

-Gracias. Verás, yo conocía de su existencia en la historia de la danza, especialmente, porque Mariemma siempre le reconoció como su maestro de danza española en París, durante su adolescencia.

 

Entonces, por casualidad, en el transcurso de una comida familiar conocí a Josefa Lloris Miralles, que era sobrina del gran bailarín, hija de una prima hermana suya.

 

P-¿Qué te contó sobre su tío?

 

-Unos detalles desconocidos. Gracias a ella supe que Francisco Miralles era un valenciano nacido en la calle Sagunto. Josefa me contó unos recuerdos conservados gracias a sus familiares cercanos, la madre de Josefa y las hermanas del bailarín: Vicenta, Amparo y Paquita.

 

P-¿Los recuerdos se pierden si no se escriben?

 

-En gran medida.



P-Por ejemplo, para hacernos idea de la vida tan rica en experiencias que tuvo el gran bailarín valenciano, cuéntame cómo fue que enseñó danzas españolas al zarévich Alejandro.

 

-Este dato lo conocemos por boca del propio Francisco Miralles. Lo contó en una entrevista para la revista Estampa del 26 de marzo del año 1929.

 

P-Muy pocas personas podían acceder al zarévich Alejandro. Es un dato sorprendente.

 

-En efecto el hijo de los zares tuvo una vida además de corta muy difícil porque padecía hemofilia. Estaba muy protegido. Hay que situar el hecho en su contexto ya que en la Rusia de los zares se apreciaba mucho la danza española, y los miembros de la extensa familia imperial solían organizar pases privados en sus palacios a los que invitaban a los artistas españoles para que representaran los bailes con los que tantos éxitos obtenían en los teatros.

 

En estas ocasiones, los grandes duques, e incluso los zares, obsequiaban a los bailarines con regalos muy valiosos. 


P-¿Se conserva alguno de estos regalos?

 

-Sí, la familia guarda todavía un alfiler de corbata precioso que le regaló la reina Olga de Grecia, tía del zar Nicolás II y abuela de la reina Sofía de España; también costosos iconos rusos decorados con piedras preciosas.

 

P-Tu libro también nos descubre otro de los personajes con quien Francisco Miralles trabó relación: la escritora Anaïs Nin.

 

-La relación entre Anaïs Nin y Francisco Miralles es, posiblemente, la más sorprendente de toda la biografía del bailarín. Nunca lo hubiera imaginado,  a pesar de lo azaroso de su vida, de sus múltiples viajes, de todas las personas que conoció y de tantas y tantas alumnas y compañeras de baile como tuvo. 

 

P-¿Cómo lo descubriste?

 

-El primer indicio lo encontré en una de las cartas que conservaban las hermanas de Miralles y que Eduardo Ranch Fuster tradujo del francés. Era una carta escrita por un tal J. Mareschein, amigo del bailarín y también profesor de baile en la que le decía que Madame Nin había solicitado ensayar dos veces por semana, bien ella sola o bien con su marido.

 

P-Y con solo esa referencia... ¿Cómo pensaste que podría tratarse de Anaïs?

 

-El apellido Nin no es demasiado común. El pianista y compositor Joaquín Nin era íntimo amigo de Antonia Mercé, la Argentina, y tenía una hija llamada Anaïs...


Indagué si podía haber alguna conexión. En los diarios de Anaïs y descubrí, entre emocionada y atónita, que habían sido alumna y profesor, y quizás algo más, durante unos tres años, a finales de la década de los veinte del siglo pasado.

 

P-Increíble, ¿qué averiguaste?

 

-La futura escritora, celosa de la admiración que sentía su padre por la Argentina, decidió convertirse en bailarina profesional de danza española para atraer hacia ella sus elogios. Y acudió a la academia de Francisco Miralles atraída por su fama  como maestro.

 

P-¿Cómo fue la relación de Anaïs y Francisco Miralles?

 

-Anaïs Nin se dedicó en cuerpo y alma al aprendizaje, tanto que su familia estaba preocupada porque incluso llegó a adelgazar y hasta su marido se apuntó a las clases; Miralles, ya bien entrado en edad, quedó fascinado por su belleza, juventud y su entrega. Anaïs reflejó en su diario las clases, las anécdotas y las conversaciones que tuvo con su profesor, hasta el punto que a través de sus escritos nos dio a conocer más profundamente al artista que cualquier otra fuente que se haya podido consultar.


P-En tu libro cuentas que terminaron distanciados.

 

-Sí, la relación no acabó bien, porque Francisco Miralles se enojó mucho la última vez que la vio bailar improvisando y cambiando todo lo que él le había enseñado. Francisco amaba la danza española y no le gustó que no conservase esa esencia en la pureza que él le había transmitido. Y nunca más volvieron a verse.


Anaïs Nin como bailarina española

P-¿Anaïs siempre le recordó?

 

-A pesar de que Francisco Miralles le prohibió que se refiriese a él como su maestro, aparecerá como personaje en sus obras, pues ella publicó diversos libros a modo de reflejo novelado de sus diarios. En las novelas el vínculo con el maestro de danza va más allá de la simple amistad que refleja en sus diarios.

 

P-Eres un verdadero detective del tiempo, nos descubres cosas interesantísimas en tus investigaciones.

 

-Gracias, me alegro que así te lo parezca.

 

P-Y también has investigado mucho las imágenes de los bailarines de danza española que aparecen en el cine mudo, ¿qué te atrajo a este campo?

 

-Al cine mudo llegué también a través de la búsqueda de datos sobre Francisco Miralles, porque estaba convencida de que podían haber registrado sus bailes en alguna película. Al fin y al cabo, él estaba en el momento justo y en el lugar adecuado para que así fuera: Francia a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando los Lumière, los Gaumont...


P-¿Lo encontraste?


-No, pero no pierdo la esperanza. Sí encontré unas películas: La malagueña y el torero y El Tango, filmadas en Sevilla por la casa Pathé Frères en el año 1906, y en un principio creí identificar a Miralles como uno de los bailaores que se veía al fondo en las películas dando palmas. Sin embargo, quizás realicé un descubrimiento mayor cuando comprendí que quienes aparecían bailando en las películas eran integrantes de la compañía de baile del maestro José Otero con él mismo como protagonista de La malagueña y el torero.


Este hallazgo lo presenté, precisamente en Sevilla, en una ponencia en el V Congreso Nacional y II Internacional La Investigación en Danza organizado por la Asociación Española D más I: Danza e Investigación, al tiempo que pude comunicárselo a los descendientes del maestro Otero, concretamente a uno de sus bisnietos al que invité a la ponencia. 


P-¿Sigues investigando el cine antiguo?


-Sí, porque me apasiona. De este estudio se hizo eco la Asociación Le Grimh: Groupe de réflexion sur l'image dans le monde hispanique y, desde entonces, gracias a la invitación de Jean-Claude Seguin Vergara, presidente del portal de esta asociación Les origins du cinéma : [1896-1906], colaboro en el análisis de la danza en general y de la danza española en particular, que encontramos en las películas mudas.


P-¿Queda mucho por descubrir en el cine mudo?

 

-Estamos en ello. Son estudios fascinantes porque nos trasportan a un tiempo y a unos personajes de la danza que, hasta ahora, solamente conocía por los libros de historia de la danza. Poder observar cómo bailaban estos artistas y cómo eran los bailes, cuyas coreografías todavía estudiamos, supone un gran privilegio.


P-¿Cómo has conseguido que el 2 de agosto, día en que nació Francisco Miralles, sea declarado Día de la Dansa Tradicional Valenciana?

 

-Cuando se publicó el libro en el año 2015, me hizo ilusión pensar que faltaban unos pocos años para celebrar el 150 aniversario del día del nacimiento del bailarín, el 2 de agosto de 1871. Sin embargo, la pandemia interrumpió todo. Pero existe un grupo de danza tradicional muy reconocido en Valencia, que es el Grup de Balls Populars, Les Folies de Carcaixent, cuyo director Xavier Francesc Rausell me ofreció entonces hacer una entrevista, online de la que surgió la elaboración de un manifiesto en el que se solicitaba que el 2 de agosto fuera declarado el Dia de la Dansa Tradicional Valenciana, en homenaje a Francisco Miralles. Al manifiesto se adhirieron prácticamente todas las asociaciones y federaciones de folklore de la Comunitat Valenciana, pero también muchísimas escuelas y conservatorios de otros puntos de España. En Les Corts se aprobó la propuesta por unanimidad.

 

P-¿En qué consiste la celebración del 2 de agosto?

 

-Se plantea como un día de hermandad y unión, bailando las danzas tradicionales, que fueron donde Miralles empezó.  Este año 2023, la celebración fue en la recién restaurada Plaza de la Reina de Valencia y acudieron innumerables grupos y rondallas. Es muy bonito, la verdad.

 

P-¿La danza valenciana sigue aportando estrellas al mundo?

 

-Claro.

 

P-¿Podrías nombrarme algunos?

 

-Ahora mismo está Marcos Morau, que es nacido en Ontinyent, como uno de los coreógrafos más solicitados internacionalmente; sobre Nacho Duato no hace falta decir más; en danza española tenemos a Antonio Gades como gran figura histórica, y no podemos olvidar otros como Javier Latorre, por citar algunos… 

 

Somos tierra de artistas, y es algo que en danza se deja sentir.


MERCEDES ALBI

 

 

 

 

 

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