Frente a la segunda edición de los "Ballets Espagnols" de La Argentina, por Antonio Najarro (crítica)
- 11 ene
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Algo ha sucedido en la segunda recreación, encomendada a Antonio Najarro, de Les Ballets Espagnols de “La Argentina”, que se estrena estos días en la Fundación Juan March y en la próxima temporada 2026 girará por los escenarios de algunos de sus copatrocinadores: Teatro de la Maestranza, Palau de Les Arts Reina Sofía, Teatro de la Zarzuela…
Los bailarines hicieron gala de un dominio de la danza española con enormemente versatilidad
Y es que si la edición precedente, que contenía los ballets de “El contrabandista” y “Sonatina” gozó de gran acogida; la actual, compuesta por tres partes: “Juerga”, “Suite de danzas” y “Triana”, emociona, aviva en el espectador una especie de hechizo que hacía tiempo no se percibía en la danza española porque la ha enraizado con su vertiente popular.
Aviva en el espectador una especie de hechizo que hacía tiempo no se percibía en la danza española
Antonio Najarro lo borda. Creo que ha logrado la cumbre de su madurez creativa. Ha personalizado a “La Argentina” desde el inicio, ideado como un preludio a cargo de cada una de las bailarinas, que son enfocadas individualmente y en orden sucesivo, representando a Antonia Mercé. Es un homenaje en el que ellas dan vida a las valiosas imágenes custodiadas en los archivos de la Fundación Juan March, donde está depositado el legado de la excelsa artista. Pero será Helena Martín quien la encarnará a lo largo del espectáculo. Ella será La Argentina y lo hace con una elegancia de esas que eclipsan todo lo que existe a su alrededor.

El elenco de bailarines está escogidísimo, haciendo gala de un dominio de la danza española enormemente versátil, pues es un espectáculo muy exigente que requiere de mucha agilidad. Es muy variado, nunca decae la atención del espectador, las escenas se suceden unas a otras. Desprendía frescura, vivacidad…

Las piezas que elaboraba la compañía de “Ballets Espagnols” se denominaban bailetes, pues eran obras breves con una trama de enredos a la manera de las comedias del siglo de oro, con un contenido entre sentimental y humorístico.
Helena Martí encarna los papeles de La Argentina con una elegancia de esas que eclipsan lo que existe a su alrededor
En “Juerga” compuesto por Julian Bautista, la acción tiene lugar en la noche madrileña con el hilo conductor de una Violetera, y van apareciendo los personajes, cada un con un atuendo evocador del periodo romántico; “Triana”, cuya música fue orquestada por Fernández Arbós a partir de la música de Albéniz, se ubica en Sevilla.

Y entre una y otra, “Suite de danzas” realiza un recorrido por la geografía peninsular a través de unas músicas como “Serenata española” de Joaquín Malats; “Viva Navarra” de Joaquín Laregla con la que bailan una jota estilizada;

“Córdoba” de Albéniz; “Lagarteranas” de Jacinto Guerrero; finalizando tan hermosos cuadros con el Intermedio de "Goyescas" de Enrique Granados.

Semejantes piezas musicales fueron interpretadas en versión de cámara por cuatro músicos, bajo la dirección del pianista Luis Fernando Pérez, uno de los mejores intérpretes de Albéniz (si no el mejor) que, como tuve el placer de comentarle al final del espectáculo:
-Érais "cuatro gatos" y sonasteis como toda una orquesta
-De eso se trataba, me respondió.
Fueron un batería (Odei Lizaso), un guitarrista japonés Sohta Nakabayashi -que tocó el Vito- , el violín de Thomas Potiron, junto con el piano de Luis Fernándo Pérez.
La versión orquestal que se representará en los grandes teatros que tienen programados próximamente, será dirigida por Manuel Coves.

El vestuario diseñado por Yaiza Pinillos fue un derroche de imaginación y armonía, sin olvidar la impronta insuflada por el recuerdo del ayer y los diseños primitivos, como los de Néstor de la Torre en "Triana". Y la conjunción sutil con la iluminación de Nicolás Fischter, permitió no poder sacarle "peros" a nada. Pondré un solo ejemplo: en "Juerga", protagonizado por la Violetera, quedan envueltos por una leve tonalidad lila como sus flores...
Un espectáculo que está destinado a un éxito indudable
Si volviera a ver estos "Ballets Espagnols", algo que deseo, encontraría muchos más significados en esos maravillosos y cuidados detalles de un espectáculo que está destinado a un éxito indudable, absolutamente necesario para el complicado estado actual de la danza española. Porque hay algo que echamos de menos, y Antonio Najarro y los grandes artistas que lo rodean nos lo han brindado, por eso, reconozco que llegamos al punto de que nos saltasen las lágrimas por la emoción.
MERCEDES ALBI
Fotografías de Dolores Iglesias


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