“La Noche de San Juan”: de Leonide Massine a Antonio Ruz



Fascinante la línea emprendida por la Fundación Juan March -dentro del programa denominado Teatro Musical de Cámara- al recuperar obras de danza, de la que es una muestra éste ballet inédito titulado “La Noche de San Juan”, con música de Roberto Gerhard, que se estrena al fin, transcurridos más de ochenta años desde su gestación.


Mucho han cambiado los estilos, y también las circunstancias con que los avatares de la historia golpearon a sus creadores iniciales, pero el impedimento no viene, y siento contradecir a alguna de las personas que han publicado las notas al programa de la Fundación, de la Guerra Civil, sino de otra “guerra” y de un pleito: el que entablaron el coreógrafo Massine y Coronel W. de Basil cuando en 1937 se escindió en dos la compañía de los Ballets de Montecarlo, como relataré a continuación.



La gestación del ballet “La Noche de San Juan”


Era el mes de junio de 1936. Los Ballets Rusos de Montecarlo –compañía surgida con la mayoría de componentes de los Ballets Rusos de Diaghilev, que desaparece tras su fallecimiento en 1929- actúan en el Liceo de Barcelona.


El director de la orquesta de la compañía era Antal Dorati, amigo del compositor Roberto Gerhard, que ejercía por aquel entonces el cargo de asesor musical de la Generalitat catalana. Durante una velada celebrada en su casa aprovecha la ocasión para introducir a Ventura Gassol, Consejero de Cultura de la Generalitat, con la élite de los Ballets de Montecarlo (De Basil, René Blum, Massine…).

Antal Dorati dirige música de Gerhard. Orquesta de la BBC

Es de suponer que todo obedecía a un plan trazado por el propio Consejero de Cultura, quien pretendía proponer a los artistas la producción de un ballet basado en el folklore catalán, con libreto escrito de su puño y letra. Fue un contrato que acordó de inmediato con el director de la Compañía, Coronel W. de Basil, aunque ignoro si recibió a cambio alguna subvención pública.


El día 6 de junio tendría lugar en el Liceo la última representación de los Ballets Rusos de Montecarlo, circunstancia que aprovechan el consejero, Ventura Gassol y, el compositor, Roberto Gerhard, para acompañar a los rusos a conocer las fiestas del Corpus de Berga, localidad sita al norte de Barcelona, que casi les pillaba de paso en el retorno hacia su sede.

Viaje por España en 1916. Falla, Grigoriev, Massine y Diaghilev

No es difícil imaginar el impacto que aquella excursión causaría en Leonide Massine, pues le haría rememorar el inolvidable viaje que emprendió por la España de 1916, acompañado de Manuel de Falla y Sergei Diaghilev, entre otros, para nutrirse directamente del folklore español, que tanto amó y del que nacería su obra maestra: “El sombrero de tres picos”.

Falla y Massine en la Alhambra

Y es que al escuchar en la Fundación Juan March la música de “La Noche de San Juan”, compuesta por Roberto Gerhard e interpretada magníficamente al piano por Miguel Baselga, consistente en una serie de danzas con ritmos alegres, extraídos de melodías populares que terminan con un fandanguillo y una sardana, sentí de inmediato que ese ballet estaba hecho a la medida del gusto y del estilo coreográfico de Leonide Massine.


El proyecto para el nuevo ballet queda contratado por el director de la compañía, Coronel W. de Basil, y se hará con un libreto escrito por Ventura Gassol, con música compuesta por Roberto Gerhard, con la escenografía y vestuario a cargo del pintor catalán, Joan Junyer, y coreografiado por Leonide Massine.


Un mes después estalla la guerra civil.


Sin embargo, el argumento del ballet ha quedado escrito, la partitura compuesta, los bocetos de los diseños y telones hechos, incluso se sabe que Massine efectuó la notación de pasos… Entonces, cualquier lector inteligente se pregunta al leer las notas al programa de la Fundación, ¿Qué fue lo que la guerra española impidió en la materialización de aquel encargo para el Ballet Ruso de Montecarlo? Estaba todo listo para su estreno en Londres en la temporada de 1938. Evidentemente, si no se llevó a cabo no fue por nuestra contienda nacional, la cual no alteraba para nada los planes de la compañía.

El compositor Roberto Gerhard

Y es que, si el proyecto de “La Noche de San Juan” no se llevó a escena no fue a consecuencia de la Guerra Civil, sino por el enfrentamiento entre el director de Los Ballets, Coronel W. De Basil y el coreógrafo Leonide Massine, que lo abandonó para formar un compañía propia y que culminó con la escisión en dos de los Ballets Rusos de Montecarlo.


Leonide Massine en su autobiografía lo cuenta:


A mi regreso a Nueva York a principios de 1937 vino a verme a mi hotel el productor teatral americano David Libidens (…) me propuso que con un grupo de hombres de negocios norteamericanos querían invertir en la creación de una compañía de ballet, utilizando el talento europeo, que diera más papeles estelares a los bailarines americanos y diseñadores. Libidens me preguntó si yo estaría conforme en dejar a De Basil para convertirme en el director artístico de la nueva compañía, que debería seguir llamándose Ballets Rusos de Montecarlo.


El artista ruso accede y surge entonces una batalla jurídica con su antigua compañía y el Coronel W. de Basil con un grave problema: ¿A quién pertenecían los derechos de representación del repertorio de ballets coreografiados por Massine, pero bajo contrato y por tanto pagados por su ex-jefe?


Una sentencia de los tribunales londinense dictamina de forma salomónica que, si bien la compañía escindida de Leonide Massine conserva el derecho a denominarse Ballets Rusos de Montecarlo, pierde los derechos de las todas las coreografías realizadas entre 1932 y 1937, que pertenecen por contrato al Coronel W. de Basil. Y por tanto, Massine jamás podrá representar “La Noche de San Juan” porque jurídicamente ya no le pertenece.


Los Ballets rusos de Montecarlo, en su rama más europea bajo la dirección de Coronel W. de Basil, cambian su nombre por el de Original Ballet Russe.


Ventura Gassol se resiste a que su ballet no sea representado, y trata de sustraerse a la acción de la justicia cambiando el título del argumento de ballet que había escrito por el de “Soirées de Barcelone”, situando la acción en un pueblo diferente: ya no se trata de las fiestas de Berga, sino de las Fallas de Isil, en el Pirineo de Lérida. Una modificación que. evidentemente, no sirvió de nada.


Leonide Massine tiene otros planes. Su actual compañía de Ballets Rusos de Montecarlo ha perdido de repente todas sus coreografías. Tiene que crear otras nuevas de inmediato. Su fértil imaginación se acciona a toda velocidad. Entonces, en Nueva York, a través de Sol Hurok, conoce y queda fascinado por una bailarina española, nada menos que Encarnación López, La Argentinita. La contrata como estrella invitada y bailará con ella “El sombrero de tres picos”, pues como data de 1919, no pesan sobre su coreografía los efectos de la sentencia londinense.

Encarnación López, la Argentinita

Pero aun hay algo más. También se afirma en el programa de la Fundación Juan March que las notaciones coreográficas de “Las Noches de San Juan” se han perdido. Siento disentir. Suele suceder que cuando un compositor de música no logra estrenar una obra, las líneas melódicas quedan subsumidas en trabajos posteriores. En danza, por desgracia, no existen partituras sobre las que se pueda comprobar tan claramente la evolución de las notas como en música. Pero la cronología de los hechos acredita que algo así sucedió con las ideas que Massine elaboró para “La Noche de San Juan”. Su coreografía no pudo ver la luz como planeaba en 1938, pero sí en 1939, cuando los Ballets de Montecarlo bajo su dirección artística estrenan en New York “Capriccio espagnol” que danzará con La Argentinita, con escenografía y diseños de otro pintor catalán, Mariano Andreu.


La estructura coreográfica que diseñó para la partitura de Gerhard simplemente la ha trasladado y adaptado a otra música de tema español, la de Rimski Korsakov. Los pasos de Massine nunca se perdieron. Es más, hasta se hizo un película con este ballet cuyo título se tradujo al inglés como “Spanish Fiesta”, interpretada por él mismo y por Tamara Toumanova.



En la filmación podemos distinguir sobre el puente a los cabezudos, que llamaron la atención de Leonide desfilando junto con los gigantes en las fiestas de Berga. Y me pregunto si la danza colectiva de estructura circular hacia el final de la pieza está inspirada en el Tirabol, baile que cierra las fiestas de esta localidad en el que todos giran y saltan en dirección contraria a las agujas del reloj… Nada se pierde, todo se transforma. El arte es un como un río de corriente incesante que no deja de fluir.

Boceto de Joan Junyer de La Noche de San Juan

¿Historia de un fracaso?


Depende de para quién. Evidentemente fue un fracaso para Ventura Gassol, autor del argumento e ideólogo del proyecto.


Me siento en el deber de advertir que no comparto la interpretación escrita por Idoia Murga Castro en las notas al programa, porque desde sus primeras líneas parte de un hecho inexacto. Ventura Gassol no se marchó al exilio cuando Barcelona iba a ser tomada por las tropas nacionales en 1939 como ella apunta, sino justo al comienzo de la Guerra Civil, en octubre de 1936. No huyó del fascismo, sino de la violencia y el terror sembrado por los de su bando. Luego la argumentación de doña Idoia sobre el posible mensaje anti-fascista con trasfondo "guerra-civilista" contenido en “La Noche de San Juan” no se sustenta sobre una base sólida.


Bonaventura Gassol era un furibundo nacionalista catalán, no un luchador contra el fascismo, cuando además, y dicho sea de paso, el partido en cuyas filas militaba (ERC), había copiado directamente del partido de Mussolini los postulados que sirvieron de base para la organización de sus juventudes.


El enemigo para aquel consejero de cultura catalán exiliado a los tres meses del alzamiento, no era el fascismo sino España.



Por tanto, quien fracasó rotundamente fue Bonaventura Gassol, al que, como vulgarmente se dice, le salió el tiro por la culata. Pues pretendiendo hacer un ballet catalán propició que Massine creara, sin embargo, un ballet de tema español, que para más inri quedó inmortalizado en el cine por los estudios de Hollywood bajo la dirección de Jean Negulesco.



La vida continuó para los artistas de verdad, que supieron erigirse frente a la adversidad con capacidad portentosa. Tampoco es cierta la afirmación de Idoia Murga de que los Ballets Rusos de Montercarlo no volvieran a actuar en España, sino que, para ser exactos, se trata de una verdad a medias, puesto que en 1940 en el Teatro Tívoli de Barcelona, los Original Ballet Ruses, interpretaron como siempre las coreografías de Massine, tal y como se acredita en este programa de mi propia colección. Y es que los programas nunca mienten.

Original Ballet Ruso Coronel Basil. Barcelona 1940

“La Noche de San Juan” de Antonio Ruz


Lo que es un hecho es que no es Leonide Massine, sino Antonio Ruz, quien por encargo de la Fundación Juan March, en colaboración con el Liceo de Barcelona, estrena el ballet “La Noche de San Juan” en un delicioso formato de cámara, gracias a una intensa labor de investigación y recopilación del material conservado, y a los artistas que se han embarcado con él en tan apasionante aventura.


Los tiempos han cambiado, la danza, del uno al otro, separados casi por un siglo, poco tiene que ver, si bien hay algo que une a los dos coreógrafos. Además de su capacidad de transformación y adaptación a las circunstancias, Antonio Ruz comparte con Massine un gran sentido de la musicalidad, así como una incesante curiosidad que le hace sumergirse y bucear constantemente a través de nuevas fuentes de inspiración.


Ruz se renueva, se reinventa y se adapta a los materiales con los que cuenta con arrolladora capacidad. Es un deleite contemplar en cada nuevo trabajo su evolución, pero siempre mantiene su seña de identidad, su propio lenguaje pleno de sensibilidad y buen gusto estético.


Melania Olcina

El artista ha sintetizado los materiales de que disponía con una abstracción del guion, con la selección de uno de los telones dibujados en origen por Joan Junyer y un diseño del vestuario inspirado en sus bocetos, con los siete bailarines de su compañía, entre los que se encuentra Melania Olcina, cuya personalidad siempre tiene ese algo que subyuga y que en el papel de Cupido hace las veces de narrador e hilo conductor de "las Noches". Todos los bailarines estuvieron excelentes. La música al piano se corporeizó en ellos, destacando las escenas de jovialidad colectiva que abren y cierran la la obra.


Intenso el colorido de una sugerente puesta en escena. El amor personificado en Cupido se extiende por la coreografía como el fuego y la magia haciendo hincapié en el aspecto siempre lúdico de las fiestas populares (gigantes y cabezudos, castellers..). Y en los pasos de danza se apuntan rasgos derivados de danzas tradicionales como el Pericote asturiano y la Sardana.


“La Noche de San Juan” de Antonio Ruz es un ballet de cámara muy original, dinámico y refrescante, que salva felizmente el marcado contraste existente entre una música de clara raíz folklórica, para conducirla con éxito al terreno de un jovial estilo contemporáneo.


MERCEDES ALBI



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