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Lucero Tena, fue baile y es música

  • 13 abr
  • 2 Min. de lectura


Nacida en México el 16 de septiembre de 1937, María de la Luz Tena Álvarez antes de convertirse en la gran intérprete de las castañuelas como instrumento musical fue bailarina.


Antes de convertirse en la gran intérprete de las castañuelas fue bailarina

En los inicios en su tierra natal estudió ballet clásico con Nina Shestakowa durante ocho años. Luego, con la bailarina española Emilia Díaz aprendió los bailes del rico folclore español y la joya clásica de la danza española: la escuela bolera. Más tarde fue el turno de las coreografías de las danzas clásicas de Albéniz, Falla, Turina, Granados.


Suele afirmar que las castañuelas son “su alma hecha ritmo”

En ocasión de una gira que Carmen Amaya estaba realizando en México, una muy joven Lucero se acercó para pedirle clases. No fue posible porque La Capitana ponía su duende y su energía solo en el escenario, no daba clases, pero sí la invitó a verla bailar. Estuvo seis largos meses viéndola bailar y cuando Leonor Amaya sufrió un serio percance de salud y fue necesario reemplazarla, La Capitana no dudó en señalar a “la mexicanita".



El “Capricho Español” fue el inicio de su carrera profesional como bailarina. Era muy joven y su madre la acompañó en la gira que realizaron en México y en Norteamérica a lo largo de tres años y cuando llegó el momento de viajar al sur de América, Lucero manifestó que su sueño era conocer España y hacia allí partieron madre e hija. Estuvo veinticinco años en el Corral de la Morería, esto solo dice el gran éxito que cosechó en su tierra de adopción.


Estuvo veinticinco años en el Corral de la Morería

Al enfermar su padre regresó a México, donde vivían intelectuales de la talla de León Felipe que acostumbraba visitar su casa. Después de escucharla tocar la Sonata en Mi mayor 395 de Scarlatti con las castañuelas, le dijo con su voz de poeta solitario que “hasta el mismo Bach estaría feliz de escucharla”.


El poeta León Felipe dijo sobre ella: “hasta el mismo Bach estaría feliz de escucharla”

Así nació la idea de ser solista de castañuelas. Le gusta decir que ellas son “su alma hecha ritmo”. Dejó de bailar para dedicarse a interpretar música con las dos valvas de madera dura, de tamaño acorde a la palma de su mano pequeña, con dos voces; grave y aguda. Son su tesoro, tiene en su casa medio centenar de ellas y, claro está, no permite que nadie las toque.


Su luthier fue siempre José Tárrega Peiró

Lucero Tena, la máxima concertista de castañuelas, a pesar de la edad, sigue perfecionando y brindando al mundo el fruto de su maravilloso arte. Dice que es muy emotiva aunque, si de emociones se trata, cuando la escuchamos tocar las castañuelas nos emocionamos juntos.



(Fuente: Antonio Luengo, entrevista realizada en el Teatro de la Zarzuela)


Nieves E. Morán

 
 
 

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