Luisa Palicio, Escuela Sevillana en el Ateneo de Madrid- Entrevista


Con motivo de su próxima actuación en el Ateneo de Madrid, los días 26 y 27 de noviembre- dentro del Ciclo de conciertos Manuel de Falla, en colaboración con la Peña Flamenca El Duende- entrevistamos a Luisa Palicio, una bailaora que es la elegancia personificada a quien se considera por méritos propios como la mejor representante actual de la Escuela Sevillana.


Luisa forma parte de una tradición que se remonta casi a un siglo atrás, cuando la gran bailaora Matilde Coral vio a Pastora Imperio usar la bata de cola, decidió que ése sería su camino a seguir dentro del baile flamenco. "La cola iba con ella, recuerda Matilde, ella no le daba una patada a la cola. Ella tenía el don de andar y la cola iba con ella, ella se paraba y la cola estaba en su sitio, ella se sentaba y la cola en su sitio, era algo especial. Fue ver a Pastora Imperio con bata de cola y quedar deslumbrada”. Sin embargo, no es a Pastora Imperio, sino a su madre, Rosario la Mejorana, a la que se atribuye el haber usado la bata de cola por primera vez, acompañada con el mantón de Manila.


Matilde Coral emprendió por lo tanto un camino estético diferente al de otras grandes del baile flamenco, que se conoce, principalmente en el baile de mujer, como la Escuela Sevillana.


Matilde fue también una excelente maestra: relevantes figuras como Milagros Mengíbar, Merche Esmeralda o Isabel Bayón, entre muchas otras, han bebido de ella. Luisa Palicio, malagueña de nacimiento pero afincada en Sevilla, está considerada la gran alumna de Milagros Mengíbar, y es probablemente quien mejor encarna hoy por hoy esta Escuela Sevillana de baile flamenco.

-¿Cómo te sientes ante esta próxima actuación en el Ateneo?


-Con muchas ganas de volver a Madrid después de este tiempo tan malo que hemos pasado los artistas, encerrados en casa sin hacer nada, yo creo que nos ha removido a todos mucho por dentro... Ir al Ateneo con esta propuesta tanto a mis compañeros como a mi nos hace especial ilusión.


-¿Quiénes te acompañan?


-Tres compañeros a los que tengo mucha admiración y cariño. Al cante, Manuel Romero y Ana Gómez y a la guitarra Jesús Rodríguez. Es un cuadro que para mí significa mucho porque nos conocemos muy bien, ellos saben valorar la escuela sevillana y mi forma de bailar, y eso se proyecta afuera.

-¿Qué vamos a ver?


-Un recital de bailes en el que existe un hilo conductor musical que le da fluidez, evitando que sean números independientes sin más.


-¿Cuales son los palos que interpretas?


-Interpreto los palos más personales de mi baile, sin olvidar el uso de los complementos que es en lo que se sustenta la Escuela Sevillana. Así, bailo una guajira con abanico; siguiriyas donde doy más importancia al cuerpo, al braceo y a la estética corporal; las cantiñas donde saco la bata de cola y el mantón...

-¿Cómo explicarías lo que es el baile de la Escuela Sevillana a alguien que no lo conociera?


-Es un baile flamenco de mujer que tiene la feminidad por bandera, su estandarte. Es un estilo que mantiene un uso importantísimo del braceo, imprime carácter al juego hombros, las caderas... posee esa sensualidad especial de la que hemos sido pioneras en la Escuela Sevillana; los pies nunca olvidan la musicalidad, los matices... Además destaca por el uso de los complementos: abanicos, palillos, mantón y bata de cola.


-¿Por qué te has centrado en este estilo de flamenco del que eres considerada su máxima representante actual?


-Mi principal punto de conexión con la escuela sevillana eran las ganas que yo tenía desde que tengo uso de razón de bailar con bata de cola. De pequeñita hasta cogía los manteles, me los ataba a la cintura sobre el pijama y me ponía a bailar con ello. Siempre tuve fijación con eso. Así que en cuanto tuve oportunidad enfoqué mi atracción.


-¿Quienes han sido tus maestras?


-Primero aprendí con Carmen Juan que me presentó a Milagros Mengibar, con quien empecé a los 15 años a aprender todos los entresijos de la escuela sevillana.


Después he tenido muchos otros maestros, Canales, Javier Barón, la familia Campallo… con quienes he perfeccionado, pero a pesar de que bebía de todos los estilos, cuando empecé un poco a bailar de manera profesional y a buscar mi camino y mi personalidad, me di cuenta de que yo no quería desvincularme de la línea de la escuela sevillana porque es lo que a mi me sale en la manera natural de mi baile.

-¿No te has dejado arrastrar hacia corrientes más contemporáneas?


-Confieso que a veces dudaba y me dejaba llevar por las modas, pero cuando lo intentaba me daba cuenta de que me engañaba a mi misma, y prefiero ser fiel a mi naturaleza y a mis sentimientos que es lo que me configura como artista.


-¿Es Milagros Mengibar la que más te ha influido?


-Para mi Milagros supone un antes y un después como bailaora, significa muchísimo para mi, incluso a nivel personal la considero una segunda madre. No podría decirte nada sobre ella que no fuera positivo. Ella es mi raíz, la que me ha formado.


He bebido de otros muchos artistas como Rubén Olmo, pero mi gran maestra es Milagros Mengibar.


-Por cierto ¿Puedes confirmarme que Rubén Olmo vendrá a presentar alguna de tus actuaciones?


-Sí, me hace muchísima ilusión, porque le admiro y hemos bailado juntos con una comunicación muy intensa entre nosotros. Todo un honor que venga a presentarnos quien es ahora el director del Ballet Nacional de España. Será una noche muy especial. Os esperamos.

MERCEDES ALBI


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