En memoria de María Montero, una vida de éxitos y una muerte trágica


Nuestra mente tiende a compartimentar a los personajes de la historia y clasificarlos por nacionalidades o estilos de danza. Sin embargo, la realidad se confecciona entretejida con una mezcla de hilos de la más diversa procedencia que enriquecen el tejido de nuestra imaginación.


Así me sucedió cuando buscando información sobre Anatole Bourman (1888-1962), un bailarín ruso que formó parte del elenco de los Ballets Rusos de Diaghilev, y fue compañero y gran amigo de Nijinsky, desde los tiempos en que ambos fueron alumnos de la Escuela Imperial... detalles que relata en su libro "La tragedia de Nijinsky"-publicado en 1937-, encontré la foto de su compañía que encabeza este artículo.


Me llamó poderosamente la atención la bailarina que luce elegante y sonriente un traje español, con gran peineta y falda a la moda velazqueña del guardainfantes. Quise averiguar de quien se trataba. Era la bailarina María Montero, una artista sevillana discípula del Maestro José Otero, que se afincó en New York en 1922.



El pie de foto indicaba que fue tomada en la azotea del Mark Stand Theater de Broodway durante una ola de calor, sin precisar la fecha exacta sino que enunciaba que fue tomada en torno a 1928. Sin embargo, María fue asesinada el 6 de mayo de ese mismo año. Consulté las noticias norteamericanas de la época y encontré abundantes referencias a una terrible ola de calor acontecida en el mes de julio de 1927.


Me gusta mucho esa imagen de María por su naturalidad, por reflejar ese instante en que los artistas suben a la azotea buscando respirar un poco de aire fresco y calmar los nervios en los minutos previos de salir a escena. Y atienden alegres las indicaciones que les da Anatole Bourman, que era entonces el maestro de danza de la compañía del teatro.


Esta instantánea es única, ya que el resto de fotografías que se conservan de la bailarina sevillana son de estudio, mucho más elaboradas y artificiales. La foto de la azotea me parece maravillosa y fugaz, porque además entonces María vivía sin saberlo su último verano.


Su vida no fue fácil. El maestro Otero, que fue entrevistado a su muerte, cuenta en la prensa sus recuerdos de la infancia de esa niña huérfana de padre y madre, que vivía en Sevilla con su tía y poseía un gran don para el baile:


"Yo la eduqué y la enseñé en el baile flamenco. Bailaba como los propios ángeles, las zambras, las sevillanas, las bulerías, el vito y las peteneras (...). En 1911 la llevé con otras diez muchacha al Coliseo de Londres. Un exitazo, una apoteosis... De Londres nos fuimos a París al Folie Berèger (...) Pasamos a Madrid y de Cádiz embarcamos a América. Como los pájaros que dejan el nido, la pobre María quiso volar con sus alas y se separó de mi"


(Nuevo Mundo, 6 de julio de 1928)


La gira del maestro Otero discurre varios años con gran éxito a lo largo del continente americano, y a su término María se afinca en New York en 1922. Los éxitos se suceden tanto en el terreno escénico como en el de la docencia. Abre un estudio de baile por el que pasan algunas de las más celebres estrellas del cine mudo como Dorothy Gish, a quien le enseña las danzas para su película "The brigth Shawl" (1923). María Montero bailó en la gala del estreno del film que fue, precisamente, en el Mark Stand Theater, donde años después se tomaría la foto de la azotea.


Según información extraída de la web "Mis papeles flamencos", cuando Antonio el de Triana llega a New York bailó con María Montero, a quien seguro conocía de Sevilla donde este bailarín formaba pareja con "La Quica". Su hermano narra así los motivos que le impulsaron a emigrar:


El 6 de mayo de 1928, cuando María se encontraba en su estudio, su amante argentino, Horacio Colombres Marmol.



Era el hijo díscolo de una familia de diplomáticos y gran bailarín de tango. Mató a María -a la que ocultaba su matrimonio con la francesa Marie Gayet con la que tenía una hija- de varios disparos, suicidándose después, como relató la prensa internacional de la época.


Una triste historia, un drama de amor y de celos que terminó trágicamente con la vida de aquel "pájaro", que según las palabras de su maestro José Otero, ansiaba volar en libertad.


MERCEDES ALBI


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