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  • Entrevista a Rafael Estévez

    Rafael Estévez es vehemente y pasional, y sobre todo, uno de los coreógrafos más prometedores de la danza española y el flamenco. Cuando se habla con él, a las primeras de cambio, te das cuenta de que no le valen las medias tintas, que es un artista que se lanza a la vida y al escenario en carne viva. Ese es su secreto: la absoluta entrega. Desde su Huelva natal, sintiendo que la danza despertaba en su cuerpo a la temprana edad de 3 años, su peripecia artística ha sido un constante caminar en busca de sus sueños. Y estos los vislumbra siempre junto a Valeriano Paños, con quien desde el 2003 dirigen su propia compañía (Estévez/Paños). Podrían contarse muchas cosas sobre Rafa Estévez, incluso el mismo las relata en su propio blog. Es evidente que su mente no para, su constante bullir efervescente no se detiene ni en la adversidad, ni en los malos tiempos en los que la enfermedad se ha ensañado con él, pues la muerte le miró a la cara hasta seis veces. Afortunadamente, como los gatos, tenía siete vidas, y sigue y prosigue su senda creadora para deleite de todos los que le admiramos. Le pregunto: -¿Qué ha pasado con tu salud? -Mejor di: “¿Qué no ha pasado con mi salud?” (ríe) He vuelto a nacer, y no solo una vez, ni dos, sino seis veces… -Bueno, pues eso debe ser que tienes siete vidas como los gatos, todavía te queda una.. -La verdad es que todo fue de repente, un caso rarísimo. Según los doctores, soy el octavo paciente documentado a nivel mundial. Un corazón sano que genera un trombo en el ventrículo izquierdo, que envía unos émbolos que terminan por formar un trombo en la aorta, a la altura del abdomen. Al operar, se complica todo, en la pierna izquierda se me forma un edema y tienen que intervenir hasta tres veces (me hacen fasciotomía) para que no la pierda… Y afortunadamente no la he perdido… sigo en rehabilitación, aunque ya bailando, poco a poco, pero bailando. -Debe ser horrible para un bailarín pensar en perder una pierna, su instrumento de trabajo. -Mantuve el sentido del humor y una fuerza que no sé de donde saqué… <>. Me operaron, partieron mi esternón, sacaron mi corazón de mi cuerpo y extrajeron el trombo que había fibrosado… El corazón, no había sufrido, ni antes, ni después de la operación. La última operación fue para cerrar las heridas de la pierna con unos injertos de piel. Muy contento, porque no tuvieron que tocar ni músculo, ni tendones en las intervenciones anteriores… Seis operaciones en menos de dos meses… Cuatro de ellas en 48 horas. -El tiempo de convalecencia y haber pasado por una época tan tremenda... ¿Agudiza el ingenio como creador? En primer lugar, quiero transmitir el positivismo y la energía con la que he vivido, que no sufrido, este trance. Ha sido muy positivo… No sé si agudiza el ingenio como creador. Yo creo que todo lo que se vive personalmente enriquece el alma y en consecuencia, si lo sabes filtrar, se refleja en lo artístico. -¿El sufrimiento nos cambia? -Se cambia, sí se cambia... Se cambian las prioridades, te cambia la percepción, te cambian los hábitos, te cambia la opinión que tienes sobre las cosas y las personas, ya que en estos momentos te das cuenta quien está de verdad a tu lado y quien te quiere de verdad, que es en realidad lo único importante… Hace pocos días, hice un pequeño autovideodanza, en el que improvisaba sobre las Gnossiennes de Erik Satie, que me apasionan, y Valeriano me dice que me muevo distinto… ¡Se cambia, sí se cambia! -En la actualidad es difícil hacer obras de gran formato, como vuestra Consagración, la cual no hemos podido ver en Madrid.. ¿Qué os impulsa a afrontar el reto de embarcaros en unos proyectos de alto cabotaje? -Difícil no. Es dificilísimo. “La Consagración”, es una obra con un elenco muy grande, para la situación que estamos viviendo y pasando en el mundo de la cultura, somos 20 artistas más el equipo técnico. Lo que nos impulsa a hacer obras de “gran formato” son varias razones. -Cuéntamelas... La primera por una necesidad artística. A Valeriano y a mí, nos apasiona coreografiar para muchas personas. Y sobre todo también nos satisface mucho generar trabajo, que la gente joven pueda experimentar. -¿Los nuevos bailarines lo tienen difícil? -Tienen muy pocos lugares donde bailar. Y eso nos preocupa… Si quieren acceder a una compañía, lo tienen difícil porque hay apenas dos compañías públicas (de danza española y flamenco), no hay compañías privadas grandes y las que hay, no tienen apoyos de ningún tipo, o muy pocos apoyos y no pueden, no podemos, ofrecer una estabilidad. -¿Lo ves muy negro? -Bastante. ¡Es preocupante! Pero queremos ser positivos y animar a las nuevas generaciones a que hagan cosas, que se presenten y se hagan ver. Que sigan formándose, para cuando les llegue la oportunidad, la puedan defender, con todas las de la ley. Nos encantaría poder ofrecerle a los jóvenes que nos presentaran propuestas para poder producir y apoyar a estos jóvenes creadores. Está todo muy difícil, pero no imposible! Todo se andará!!! -Cuéntame proyectos de Estévez/Paños compañía. -Como siempre Valeriano y yo tenemos 10.000 cosas a la vez… Últimamente estamos dirigiendo, coreografiando y escribiendo espectáculos para muchos compañeros que nos lo piden… Concha Jareño, David Coria, Ana Morales, Antonio “El Choro” y varios más, tenemos ocho encargos esperando y nos ilusiona mucho y nos hace sentir muy afortunados que los compañeros quieren que seamos nosotros los que firmemos sus trabajos. Y volviendo a Estévez / Paños y compañía: dos de pequeñísimo formato , y también preparando una serie de coreografías que se titulará “LA MÁQUINA CANTAORA” donde llamaremos a colaborar con nosotros a personajes de distintas disciplinas artísticas, junto con algunos de los integrantes del elenco de la compañía. Llevamos pensando desde hace un par de años en una nueva versión en gran formato de “SONATA”. Recuerdo que tú nos hiciste una entrevista para el estreno de este montaje en 2008. -Sí, es una obra maravillosa con la música del Padre Soler. Yo os sigo con placer desde que vi en el Fernán Gómez vuestro ballet “Flamenco XXI: ópera, café y puro”. Soy fan incondicional vuestra. Os lo merecéis. -Además, queremos hacer una nueva versión de “El Salón de Baile”, que en su día creamos para la Joven Compañía Nosolodanza - Córdoba-, pero esta vez para Estévez / Paños y Compañía. Seguimos en activo con “ROMANCES” que nos dirigió Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola en el año 2012, convirtiéndonos así en ser los primeros artistas de la danza española y el flamenco en ser dirigidos por él, todo un privilegio y un honor… Y “Danza 220v”, que se estrenó en el Festival Madrid en Danza 2.010 y que ha tenido muy buena repercusión en Sevilla, París, Lisboa, Rotterdam, Reims o Rouen... Y nos encantaría reponer “LA CONSAGRACIÓN”, para que se vea en Madrid y en el mundo entero. -Una Consagración, que es la primera vez que se ha hecho en clave de danza española, y que todavía no la hayamos podido ver en Madrid... Espero que sea algo temporal, porque me llegan noticias de que es una maravilla. -Fue un trabajo grande el que se hizo para ponerla en pie, tanto la partitura de la primera parte, “TIERRA”, que es a base de cantes campesinos del folklore y el flamenco; y en la segunda parte, la partitura de Igor Stravinsky de “La Consagración de la Primavera”. Fue genial desde el principio…Desde que nos cedieron los derechos de la música, al beneplácito de Millicent Hodson que es quien tiene los derechos de la coreografía original de Vatzlav Nijinsky. -¿Millicent Hodson? !Qué casualidad! Últimamente me hablan mucho sobre ella, precisamente así fue en la última entrevista que le he hecho a José Carlos Martínez. ¿Habéis conocido también vosotros a Millicent? -Sí. Estábamos en Berlín, experimentando con Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola, Luc Dunberry y Antonio Ruz, en “RadialSystem V”, la sede de Sasha Waltz & Guests. Entonces, Sasha le dijo a Millicent: - ahí en el estudio hay dos bailarines de Danza Española y Flamenco que van a montar “La Consagración de la Primavera”. -¿Fue a veros? Sí, vino a conocernos y nos dijo: “ Siempre pensé que esa partitura se tenía que montar en Danza Española y Flamenco… Ya era hora”. -Vaya emoción que sentiríais... -Las palabras de la maestra fueron una motivación bien grande y todo un honor para nosotros. -¿Qué tal va “La Consagración”? -Solamente se ha representado tres veces, y aquí seguimos esperando pacientemente a que se pueda ver en más escenarios. -¡Ojalá! -Nuestra distribuidora está trabajando muy duro y parece ser que hay cosas a la vista!!!. Cuando la representamos tiene muchísimo éxito, muchísimos aplausos. Tenemos el reconocimiento de los compañeros de profesión y de la crítica, y obtuvimos el premio Giraldillo a la Mejor Coreografía en la XVII Bienal de Flamenco de Sevilla. -Esperemos que las autoridades culturales se conciencien de la necesidad urgente de apoyo para la danza española y sus artistas. ¿Qué es lo más preocupante en este sentido? -La falta de conocimiento y la falta de interés en algunos casos. Si no conocemos la historia de nuestra danza, nuestro legado histórico cultural, no podremos avanzar. Me preocupa mucho la falta de rigor y de coherencia y sobre todo la falta de verdad… -¿Qué es para ti la verdad? -Uno tiene que crear su Universo propio… A base de estudio, de afición, de conocimientos… Fruto de la investigación, de la curiosidad, del amor por la danza, la música, la literatura, la poesía, la arquitectura, la pintura, la fotografía, la historia, el cine, el teatro, la vida y un largo etcétera… ¡de la nada, nace NADA! Hay que crear desde la verdad y desde la necesidad artística y vital más pura y absoluta. Hay que hacerlo desde un convencimiento propio. ¡Y no por modas!, ¡No por imitación o desde los conceptos que le funcionen a otros! Creo que aquellos que hacen esto, se están perdiendo un placer inmenso: ¡El placer de la libertad! MERCEDES ALBI (Fotografía de Rafa Estévez en La Consagración de Daniel Múñoz)

  • Una Carmen en rojo sobre sueños en blanco y negro

    Se levanta el día, suena una campana, un niño vestido de blanco juega con su balón. Aparece la sombra, le quita su juguete, pierde la inocencia. Esta introducción tan sencilla funciona a modo de obertura narrativa, es la síntesis simbólica de lo que va a ser la acción del ballet. Una obra muy ágil en su primer acto, y onírica en el segundo. La "Carmen" de Johan Inger es sutil, porque sustenta la historia de la cigarrera de Sevilla con insinuaciones, basándose en unos pocos gestos que la identifican perfectamente con el mito. No hace falta la evidencia, la trama se mantiene en lo esencial con un mínimo de elementos, pero totalmente coordinados y perfectos cada uno en sí. Carmen aparece, es distinta, resplandece por la sensualidad de su danza magnífica y por su traje rojo, que contrasta con los tonos apagados del resto. Los volantes dejan entrever veladamente el toque hispano, y el simple gesto de dar una calada a un inexistente pitillo nos recuerda su oficio. Toda la coreografía del primer acto posee una narrativa de acción trepidante: la pelea entre mujeres, Don José que la detiene, ella que lo seduce y él que, al dejarla escapar, pierde su condición de militar. Y de nuevo el gesto que desde la simplicidad lo dice todo: le quitan sus galones y automaticamente queda convertido en un portero. Pasa de ser el protagonista de una historia de amor, a observador mendicante de una simple caricia de Carmen, a la que busca con desesperación, sin poderla atrapar. Los personajes están perfectamente caracterizados, Don José (Dean Vervoort) tiene la cualidad de un ser normal, un bailarín muy expresivo con el que cualquiera podría identificarse; Carmen (Emilia Gisladöttir), con una danza sensual, dúctil, atrayente... Y el torero (Isaac Montlor), también un excelente bailarín, con ese toque macarra de estrella del rock, no pierde por ello una personalidad llena de magnetismo e incluso algún rasgo de humor. El niño (Jessica Lyall) está vestido de negro en el segundo acto. La conciencia de Don José ya se ha pervertido, se ha vuelto negra. Sin embargo sigue soñando, y ambos se convierten, junto con Carmen, en una familia feliz. Es el niño que nunca llegó a nacer. Un niño que, como Don José, destroza finalmente su muñeca, porque también el niño es él. Esta pluralidad de significados que contiene el personaje infantil confiere a la obra un gran peso simbólico, que llega a estremecer. La violencia y la soledad se han adueñado de todo. El silencio se hace chirriante y, a pesar de la ausencia de sonido,el niño se tapa los oidos en un último gesto. La puesta en escena es magnífica, limpia, con muros que atrapan y se tornan laberintos que confunden, porque el amor de Don José no da la libertad, sino que aprisiona cada vez más y más. La música creada por Marc Alvárez es excelente, ceñida a la acción, y prolonga los significados de las ricas emociones que contiene la obra. La partitura está muy bien orquestada, y las variaciones que hace sobre los temas de los personajes potencian ese universo lleno de sugerencias. El tema del torero, por ejemplo, que aparece en el segundo acto al son de una melancólica trompeta cuyo sonido se interrumpirá con una electro-acústica vibrante, cuando aparezcan las sombras, demonios de los celos. El ballet "Carmen" significa la consolidación de José Carlos Martínez como gran director de compañía. Mejora con cada nuevo ballet, y selecciona unas obras muy exportables, llenas de talento, que serán un triunfo seguro para cualquier escenario del mundo. Felicitaciones a todos!!! MERCEDES ALBI (Fotografía Jesús Vallinas)

  • Dos días para una nueva "Carmen"

    Próximos a la apertura del telón, José Carlos Martínez y John Inger siguen desvelando como va a ser la nueva "Carmen" de nuestra Compañía Nacional de Danza. ¿Cómo surgió la idea de hacerla? Fue algo que se les ocurrió a ambos artistas. Según José Carlos, la compañía ha ido poco a poco consolidándose, y en el inicio de su dirección, cuando solo podía acometer piezas breves, una de estas fue el "Walkind mad" de Inger. Y este fue el comienzo de una estrecha colaboración que culmina ahora con un ballet de nuevo cuño. Hay muchas "cármenes", justamente, esta es la tercera en la CND -la precediron las coreografiadas por Alberto Alonso y Tony Fabré-. Entonces... ¿Por qué volver sobre un mismo tema? La razón expuesta por José Carlos es, fundamentalmente, que se trata de un producto muy exportable, una historia que interesa, en definitiva, que "se vende bien". De hecho, antes de su estreno han suscirto contratos para llevarla a Cannes y Bonn, lo que es un signo del interés suscitado y un claro presagio para su éxito. Inger subrayó el hecho de su nacionalidad, es por tanto una Carmen concebida por un sueco bajo una óptica diferente, alejada de los tópicos; su tema es la violencia desde el punto de vista de un niño. Los dos actos en que se divide la obra tienen un significado diferente, lleno de contrastes. Pues el segundo es totalmente onírico, es la imaginación de Don José, sus sentimientos, sus recuerdos, así como su tortura... Y aquí se nos revela otro de los "misterios", el que había el doblado el tiempo de duración de la partitura de Bizet-Shchedrín. ¿Cómo podía aumentarse de esa forma una obra musical tan perfecta en sí misma? Se debe a la marcada diferencia de estas dos partes: el mundo real frente al imaginado, las melodías de Carmen frente a la atonalidad creada por Marc Alvárez en el segundo acto. Lo cierto, es que esta Carmen inspira, y esto es algo que ya pudimos sentir en el breve ensayo al que tuvimos el placer de asistir en la sede del Po. de la Chopera. Pronto "Carmen" se nos mostrará, el telón se alzará y aparecerá el mito con todas las ricas sugerencias a que nos incita. Una nueva obra siempre es un nuevo universo. Dejémonos arrastrar por él y disfrutarlo. PAOLA PANIZZA El estreno absoluto por la Compañía Nacional de Danza será el próximo 9 de abril de 2015, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Luego, "Carmen" viajará a Santander (Palacio de Festivales, 25 de abril 2015), Tudela (Teatro Gaztambide, 2 de mayo 2015), Valencia (Teatro Principal, 8 y 9 de mayo 2015), Bonn (Ópera de Bonn, 6 y 7 de junio 2015).

  • El último Nijinsky: "Till Eulenspiegel" (5)

    (anterior) El pasado se proyecta en el futuro de una forma casi mágica. La investigación sobre el Nijinsky perdido -desde aquel que fue, desde aquel que dejó de ser y su último ballet el Till Eulenspiegel- me arrastró a una búsqueda que se tornó apasionante porque, como la vida misma, estaba llena de sorpresas. Roger Salas tuvo la amabilidad de brindarme sus conocimientos y su ayuda, facilitándome sus escritos y recuerdos sobre Valentina Kachouva; pero otra novedad me aguardaba: encontrarme cara a cara con un Till de carne y hueso. De entre todas las versiones que se han hecho del ballet Till Eulenspiegel, no se puede pasar por alto la extraordinaria labor llevada a cabo por Millicent Hodson y Kenneth Archer, en su reconstrucción de la obra para la Ópera de París (1994). Estaba mirando las fotografías de su trabajo, disfrutando de las imágenes a color de los diseños reproducidos de Edmond Jones, y me pareció reconocer bajo una peluca naranja con los pelos de punta a José Carlos Martínez. Le llamé. Eran las cinco de la tarde cuando me citó en la sede de la CND. Subí a su despacho de la primera planta y se mostró feliz recordando aquel papel que le permitió meterse en la piel del propio Nijinsky. Le digo: -Te vi en una foto y era difícil reconocerte vestido de Till, pero... ¡Eras tú! -(ríe) Sí, era un traje verde pistacho con peluca naranja. -¿Cómo recuerdas la experiencia? -Fue muy interesante, verdaderamente apasionante. -Me intrigan muchas cosas... Como por ejemplo que de los valiosos trabajos que Millicent Hodson ha realizado reconstruyendo las coreografías perdidas de Nijinsky, se haya representado mucho su “Consagración de la Primavera”, pero del “Till” no encuentro nada... -Es porque Millie no tenía casi información. Sin embargo, para reavivar “La Consagración” contaba con muchos más elementos, especialmente porque el ballet fue anotado minuciosamente por Mary Rambert, quien colaboró mano a mano con Nijinsky durante su realización en 1913. Del “Till Eulenspiegel” no había tantas referencias. -¿De dónde partió Millicent para la reconstrucción? -Hizo una laboriosísima tarea de investigación. Se basó en testimonios escritos, frases de memoria histórica... Y algo tan minucioso como ir a entrevistarse personalmente con algunos artistas, casi centenarios, que habían participado en el estreno de 1916 en NY. -Roger Salas me contó que Valentina Kachouva, una bailarina rusa que se afincó en España, ayudó a Millicent con sus recuerdos. -Sí, ella fue una de las personas con las que habló. Fue una tarea complicada, pero al mismo tiempo era muy estimulante. Teníamos las fotos de Nijinsky, y así, si de un solo había dos o tres fotografías, y había que pasar de esta pose a la otra... Pensábamos qué pasos o movimientos habría podido hacer Nijinsky para esta transición. Yo bailaba el segundo reparto, y Patrick Dupond el primero, así que como yo tenía más tiempo, fui el encargado de ayudar a Millicent en la reconstrucción reinventada de la danza de Nijinsky. -Dime un ejemplo de como hicistéis esa reinvención. (José Carlos se levanta, y para explicarme mejor, da un salto adoptando la pose de Nijinsky en una de las fotografías, mientras me va explicando) -En esa escena no había coreografía, por ello, uniendo memoria y fotos, con saltos en paralelo, hay otra saltando para ir de aquí a allí... No he tenido una experiencia tan interesante como aquella. Bailar un ballet de Nijinsky te aporta un sentimiento especial. -¿Cuándo fue la primera vez que bailaste una coreografía de Nijinsky? -Yo estaba todavía en la escuela Rosella Hightower, y cuando estudiamos “La Consagración de la Primavera”. Fue lo primero que hice de Millicent. Es tan impresionante estrenar algo que forma parte de la historia de la danza. Entonces todavía no imaginaba que algún día haría de Till. -El Till dura muy poco, porque la música de Strauss tiene unos 16 minutos... Y Till se cambia de ropa tantas veces... ¿Cómo lo hiciste? -Hay 16 cambios de vestido. Y no salí del escenario. Había un momento en que iba vestido de cura, pero debajo tenía el otro traje.... Sobre la malla verde se van poniendo todos; pasaban las damas, y yo, oculto tras ellas sin que el público lo viera, me ponía un abrigo. Y fue tan minuciosa Millicent que, para posibilitar el cambio de ropajes, fuimos a ver al mago Arturo Braquetti, que nos enseñó algunos trucos. El Till es vertiginoso. Es como una película de dibujos animados. -¿O de cine mudo, como un film de Charles Chaplin? -Sí. Son una serie de números, como pequeñas historias que se suceden rápido, unas tras otras. La primera escena es un mercado. Till llega y roba una manzana de una vendedora que lleva un cesto en la cabeza, y entonces todas las manzanas ruedan, la gente tropieza, se caen. Justamente, para coger la fruta inventamos en la coreografía que daba un gran salto. Era evidente, si no era imposible coger la manzana... -¿Gustó al público? -Sí, mucho, tiene un gran impacto visual. Es una coreografía muy fresca, muy vital, un absoluto no parar. -Pues imagínate, si para el público actual que ha visto tantas cosas le resulta impactante, hace un siglo, al abrirse el telón, se quedaría boquiabiertos. -Lo más emocionante fue poder inventar una parte, yo aporté la mía, tuve el gran placer de colaborar estrechamente con Millicent. No era simplemente bailar. Era un estudio de interpretación con una gran dosis pictórica, pasabas de una imagen a otra sin parar. Con la música íbamos jugando, fue una maravillosa mezcla de reconstrucción y de reinvención. -¿Había que sentir el personaje? -Afrontar un personaje como éste, que es un personaje con alma, el último que creó Nijinsky antes de volverse loco, exige un gran respeto y obliga a profundizar en todo lo que te pueda inspirar. Hay que tener en cuenta que Nijinsky comenzó a concebir su ballet “Till Eulenspiegel” desde su cautiverio en Austria, cuando la guerra le impidió abandonar el país. Un bailarín privado de su movimiento, y no un bailarín cualquiera sino un genio absoluto... Lo piensas, y sientes sobre ti el peso de una gran responsabilidad acompañado de una inmensa devoción. -Parece ser que Nijinsky leyó en su cautiverio, porque tenía un ejemplar, la novela de Charles de Coster, Till Eulenspiegel. -Sí, es lo que completa el personaje, la novela. Cuando la leí me di cuenta que era un canto a la libertad. Te he traido un ejemplar del libro. -¡Que fascinante! Por favor, léeme un fragmento... -A ver si lo encuentro. Sí, lo he señalado. Está en el capítulo XIX. Trata sobre un pájaro que se cuela por una ventana en la casa de Till. Se esfuerza en atraparlo para meterlo en una jaula. Pero su padre le recrimina, y le da este hermoso consejo: “Hijo, no le arrebates jamás a un hombre ni a un animal su libertad, que es el don más grande de este mundo. Deja que cada cual se ponga al sol cuando tenga frío y a la sombra cuando sienta calor”. Si Nijinsky tuvo este libro... Si este libro fue su inspiración... Si estaba oprimido, preso y se sintió atraido por Till... Quizás al perder la cordura voló, sus ideas dejaron de ser de este mundo. Pero aquí está el libro, la música, la reconstrucción de Millicent... Y un Till, nuestro magnífico José Carlos Martínez, que lo danzó, y me concedió el inmenso regalo de volver a ser por unos instantes aquel personaje de Charles de Coster. Gracias a todos por tan fantástico viaje. MERCEDES ALBI (París fotos escena, Jaques Moatti; retrato blanco y negro de M. Hodson con K. Archer, por Severine Demarest)

  • Una siguiriya en la Ópera de Dusseldorf

    "¿Adónde vas Siguiriya?"... Le preguntó, Federico García Lorca a una muchacha a la que llama como este palo flamenco, en su poema «El paso de la Siguiriya»: «Entre mariposas negras va una muchacha morena junto a una blanca serpiente Tierra de luz, cielo de tierra... ¿Adónde vas, Siguiriya?» Nunca Federico hubiera imaginado que la Siguiriya iba a encarnarse tan lejos, en el escenario de la Ópera de Dusseldorf, y en forma de bailarina -interpretada por Marlucia do Amaral-. Ha sido un logro de Brigitta Luisa Merki, directora de la compañía Flamencos en Route, que se ha inspirado en estos versos para crear su nueva coreografía. Así, en la Ópera de Dusseldorf se representa su obra junto con otras dos piezas de Martin Schläpfer y Mats Eks, como explican los tres prestigiosos coreógrafos: Brigitta con su "¿Adónde vas Siguiriya?", ha logrando situar el arte flamenco en la más alta cumbre de los estilos de danza, y en unos teatros del norte de Europa poco habituados a admirarlo, recibiendo muy buenas críticas. En estos días especialmente tristes para la ciudad de Dusseldorf, en su Ópera, los "flamencos en route": Carmen Angulo, Carmen Iglesias, Raquel Lamadrid, Eloy Aguilar, Alvise Carbone y Ricardo Moro, junto con seis bailarines del Ballet del Rhin, danzan "Adónde vas siguiriya?". En su origen la siguiriya sólo se cantaba; hoy día se baila también y se manifiesta con toda su fuerza, llena de rabia y luto, intolerante e irreconciliable, alojada en situaciones límite. Lorca dijo de ella: «En la siguiriya, el poema completo de las lágrimas, llora la melodía, como bailan los versos». Danzarla supone un reto para cualquier bailarín, y hoy al ser interpretada en Dusseldorf, estamos seguros de que a nuestros artistas los pasos les sale aun más directamente del corazón. Nos cuentan que fue especialmente emotivo el minuto de silencio que guardaron en memoria de las víctimas de la tragedia aerea, pues el barítono Oleg Bryjak -fallecido en el accidente cuando regresaba de actuar en el Liceo de Barcelona- pertenecía al elenco de cantantes la Ópera de Dusseldorf. Gracias, Flamencos en Route!! MERCEDES ALBI (Fotografías de Gert Weigelt)

  • "Dueño de tu destino", una oportunidad para dos jóvenes promesas del ballet

    Antonio Cabello, artista multidisciplinar, ha brindado la oportunidad, a jóvenes promesas de la danza, de realizar un cortometraje que se titulará “Dueño de tu destino”. Con motivo de la celebración de los “Viernes Clásico” en el Real Conservatorio de Danza Mariemma, aprovechamos la ocasión para conocer al protagonista de la filmación. Se trata de Guillermo Torrijos Velasco, alumno de 3º de Danza Clásica. Él protagonizará la historia de un bailarín que es tentado para abandonar su camino. Aparecerá en su vida Emilia Rouanet Feliú. Ella le hace reflexionar, y consigue que Guillermo no abandone la pasión de su vida. Emilia, compañera de estudios del mismo curso y modalidad, fue elegida por Guillermo con la aprobación de sus profesores y de Antonio Cabello, para coprotagonizar el cortometraje. Nos reciben tras la maravillosa muestra “MISE EN SCÉNE” representada por todos los alumnos de esta modalidad, y que nos ha dejado con lágrimas en los ojos. Están aún con la respiración entrecortada. La sonrisa les acompaña en todo momento. Iniciamos una conversación distendida para relajar los nervios y empiezan a contarnos. P.-Emilia y Guillermo,¿Cómo entráis en contacto con el mundo de la danza? Guillermo.-Yo estudiaba en el colegio Joyfe. Allí iba a piscina. Un día a la salida me topé con las clases de danza, bueno…. Clases de flamenco y moderno. Me apunté y me encantó. Era el único chico y la profe no me podía dedicar el tiempo que le gustaría. Ella es quien me aconseja que realicé las pruebas del Conservatorio. Así lo hice, y entré con 7 años. Emilia.- Comencé en un colegio de Pozuelo, un poco influenciada por mi madre, que estudió ballet en Elmhurst (escuela interna de ballet profesional en Inglaterra). Allí me recomendaron que fuera a una escuela. Cuando surgió esa oportunidad me marché con Carmina Ocaña. Ella me aconsejó que hiciera las pruebas para el Conservatorio y entre en 2º. P.-Contadme, ¿Cómo es un día cualquiera de vuestra vida como estudiantes de 3º de Danza Clásica y 3º de la ESO? Guillermo.-Entramos en el conservatorio a las 8 de la mañana. Aunque las clases no comienzan hasta las 9, tenemos que calentar. La jornada dura hasta las 14 h. Primero damos 2 horas de clases, después una de "puntas" o "varones" (esas las hacemos por separado). A continuación 1 o 2h de repertorio dependiendo de los días. Y después contemporáneo. Nos duchamos, comemos y aprovechamos para hacer deberes porque a las 16 h. entramos en el "Instituto Cervantes". Allí asistimos a clase hasta las 21:30 de la noche. P.-¿Quiénes son vuestros referentes en el mundo del ballet? Guillermo- Pues me he hecho muchas veces la misma pregunta, y al final creo que..... Mijaíl Baryshnikov. Emilia- Yo no sabría tampoco muy bien quien, admiro a muchas, pero quizá la que más me gusta sea Marianela Núñez, aunque Tamara Rojo también me apasiona. P.-¿Qué expectativas tenéis en vuestro futuro más inmediato? Guillermo- Yo estoy feliz. Me voy 15 días en el mes de Julio a estudiar al Royal Ballet. Me aceptaron entre más de 1.600 solicitudes. Emilia- Pues yo estoy en lista de espera, pero tengo mucha ilusión de que también me llamen... P.-Y el futuro más lejano, ¿Cómo lo veis? Ambos.- Audicionando para la compañía del Royal Ballet. P.-¿Cómo surge vuestra participación en el corto? Guillermo.- Pues yo aún no me lo creo. Llego un día Arantxa Carmona y me lo dijo. Al principio, me quede un poco asustado. Hoy estoy encantado, me parece una maravillosa oportunidad para enseñarle al mundo que a los jóvenes no solo les gusta el fútbol. Emilia.- Yo estoy un poco nerviosa. Nos está preparando Juan Polo un "pax de deux" muy bonito. Ha sido la ocasión perfecta para aprenderlo, ya que por nuestro curso todavía no nos tocaba. Hubiéramos estado horas con ellos, pero ahora tienen un segundo pase de la muestra. Les dejamos que continúen con su pasión. Ya están grabando algunas escenas en el salón de baile del museo Lázaro Galdiano. Gracias a esta oportunidad están descubriendo un mundo nuevo, con mucha ilusión y muchas ganas. Desearles lo mejor y esperar que el trabajo y el tiempo les sorprendan con una vida llena de escenarios. GEMMA ORTEGA

  • “Muerte en Venecia” de Neumeier en el Teatro Real

    “Muerte en Venecia” es un bellísimo ballet narrativo de una gran complejidad, luminoso y minimalista, que consigue envolver al público en la emoción de su historia vital de soledad, pérdida de la juventud y muerte.... Realmente nos encontramos con un clásico, porque a estas alturas del siglo XXI así podemos catalogar la obra de Neumeier (1937), en general, y este ballet en particular, pues fue estrenado en el 2003 en Hamburgo con gran éxito de público y crítica. La famosa novela de Thomas Mann, llevada al cine por Visconti con la música del adaggieto de la 5ª sinfonía de Mahler, se convierte en ballet. La novedad más curiosa es que Neumeier ha trasformado al protagonista escritor en un coreógrafo, también exitoso, cansado y falto de ideas como en la obra original. En el ballet, Aschenbach, es un coreógrafo prestigioso que recibe el encargo de crear un ballet sobre la vida del rey Federico el Grande de Prusia. Viaja a Venecia en busca de ideas y en el Hotel des Bains conoce al joven Tadzio del cual se enamora…. Un amor imposible, inalcalzable que culmina con la muerte del coreógrafo y con su ballet sin terminar. La obra se divide en dos actos compuestos por diez escenas. El interés aumenta según avanza su desarrollo, destacando el segundo acto, mucho más ágil e interesante que el primero. La música es exquisita Bach para las cuatro primeras escenas con fragmentos de “ Das musikalishe Opfer” y “ La Suite n 1 en Mi menor para Laud ; las seis escenas siguientes suena Wagner con una selección de varias de sus óperas -“Tristán e Isolde “ “Thanhauser” y” Sigfried”..- Magnifica la interpretación de la pianista Elizabeth Cooper. El juego de luces sincroniza a la perfección los momentos del día, los estados del alma, y va cambiando desde el blanco luminoso, que otras veces se vuelven moradas, rosadas y tornasoladas como una puesta de sol junto al mar. La coreografía es muy elaborada, densa, descriptiva, llena de pequeños pasos, pero a veces se torna confusa. Es porque Neumeier desea que el espectador se sienta abrumado, sobrepasado por la misma angustia que siente el protagonista. Esto lo logra llenando la escena con muchos bailarines que danzan pasos diferentes, y conviven a su vez con otras personas que simplemente pasean. Así, la soledad y la incomunicación quedan reflejadas y se acentúan en medio de la belleza que además es algo efímero que también se escapa. Entre todas las escenas destacaría por su gran romanticismo, la primera de la segunda parte, titulada “En el Eliseo”. Tiene lugar en la playa del Lido. Hay bañistas, sol y una luz mediterránea radiante. Achenbach (Lloyd Riggins) y Tadzio (Edvin Revazov) bailan su pas de deux pleno de emoción y significado. Y por su impacto, resaltaría la escena de la Danza de la Muerte, cuando la epidemia de cólera se ha extendido en Venecia, la armonía se trunca con dos músicos que tocan música heavy con guitarras eléctricas y los bailarines danzan hacia la muerte. PAOLA PANIZZA

  • Alejandro Molinero: un pulso al corazón

    En "5 lorantes" de Molinero y compañía, nada sobra, nada falta y está todo, todo lo necesario para llegar a lo más hondo, a la esencia pura del flamenco y la danza española. Ocho magníficas bailarinas acompañan a Alejandro. Ellas aparecen en escena, de espaldas, son unas siluetas que mueven al unísono sus caderas, pero poco a poco se van desvelando, cada una en su personal estilo, aunque siempre insertas en la coreografía de conjunto definida en todos sus pasos por el talento de Alejandro. Alejandro Molinero es un gran artista. Como bailarín posee un enorme dominio técnico: sus palillos, sus giros, su movimiento de manos, su gracia, el compas de sus pies... Embelesa, es un placer disfrutar con su baile, derrocha amor por lo que hace. Es sensibilidad, entrega, expresión, sentido del ritmo. En “5 lorantes”, no hubo disonancias, reinó la armonía, y una especie de sutilidad adelgazada, destilada de esencia, que hizo contener el aliento del público, que se puso en pie para aplaudirles. No fue un cuadro flamenco al uso pues no había fragmentación, y aunque los ritmos y los números fueran sucediéndose sin tema o trama unificadora, todo provenía de una única fuente, como un río que engrosa y adelgaza su caudal, pero siempre se mueve por los parajes de una misma belleza. Y nada faltó a pesar de los pocos medios técnicos, porque el alma no habita en los materiales, sino en la carne y todos eran excelentes artistas, desde las 8 bailarinas (Nazareth Martínez, Alba Aranzana, Marina Sagardoy, Lucía Padilla, Natalia González, Alba Expósito, Carmen Coy y Nadia González), al guitarrista (Fernando de la Rúa) y el percusionista (Javier Valdunciel), que marcó el ritmo del corazón con un pandero y los segundos, que se confundían con este latir, en una danza del tiempo, en la que los brazos de las bailarinas adquirieron un movimiento mecánico como las agujas de un reloj; o la increíble danza de los dedales, en la que la cantaora, Gemma Caballero, sentada entre ellas, entonó magníficamente su canción, mientras las bailarinas percusionando el suelo con sus dedos cubiertos con dedales, produjeron un efecto tan original que acredita la existencia de un gran talento. Y es que en esto de la coreografía, muchos son los llamados, pero pocos los elegidos... Y Alejando Molinero es uno de ellos. MERCEDES ALBI

  • Alejandro Molinero en compañía: "5 Lorantes"

    Una buena propuesta para el fin de semana, es la que nos ofrece el coreógrafo y director artístico Alejandro Molinero, que estrena el espectáculo “5 Lorantes” mañana, sábado 21 de Marzo a las 20.00 horas en la Casa de Cultura Carmen Conde de Majadahonda. La danza española y flamenco se dan la mano para presentar una obra, como su propio nombre indica, sin colorantes, sin aditivos… Una creación sin más pretensión que hacer disfrutar al espectador de la grandeza y la fuerza de la danza española. Alejandro está acompañado en escena por 8 bailarinas: Nazareth Martínez, Alba Aranzana, Marina Sagardoy, Lucía Padilla, Natalia González, Alba Expósito, Carmen Coy y Nadia González. Una definición del estilo que aglutina a los artistas podría ser el adjetivo ”polivalentes”, una multiplicidad de valores, unidos por un fuerte vínculo personal que posibilita el buen resultado de cada representación. “Nuestro trabajo se basa en generar obras de arte. Piezas que tienen una particularidad: nunca habrá dos representaciones iguales. Partiendo de esta premisa, siempre damos lo mejor de cada uno en escena, sabiendo que lo que allí sucede será irrepetible”, explica Alejandro. Una composición de fondo contemporáneo, pero con un lenguaje tradicional que busca retratos y formas antiguas para transportarlas al momento de creación actual. Por eso, podemos decir que “5 Lorantes” bebe de lo ortodoxo y lo tradicional, pero ofrece algo nuevo y fresco para todos los públicos. Jóvenes, talentosos y con sed de Danza, eso es Molinero en Compañía. PAOLA PANIZZA

  • A las puertas de una nueva “Carmen”. Ensayo de la CND

    Esta mañana en la sede de la Compañía Nacional de Danza, se ha mostrado a la prensa un fragmento de CARMEN, la nueva creación original de Johan Inger para la Compañía Nacional de Danza. El director de la compañía, José Carlos Martínez, cedió el protagonismo a Gregorio Acuña, el autor de la dramaturgia, que presentó la obra. Su argumento está basado en la novela original que Prosper Merimée escribió en 1845, dejando de lado el arquetipo surgido a partir de la exitosa ópera de Bizet. Por tanto, la figura protagonista queda desplazada de Carmen a Don José. “Es un descenso a los infiernos de Don José. Un hombre joven, con ambiciones y lleno de proyectos, cuya vida se trunca por una pasión que le conduce al abismo”, cuenta Gregorio Acuña. El compositor Marc Alvarez ha asumido el gran reto de ampliar la partitura de Rodion Shchedrin, y extender sus 45 minutos de duración a una hora y media. La escenografía se ha construido a base de “periactos”, unos paneles giratorios con tres lados, que van construyendo de diferente forma los lugares en que transcurre la trama. La compañía interpreta el final del acto Primero. Los paneles nos muestran su lado cubierto de espejos, pues el ensayo simula que nos encontramos en el salón del señor Zúñiga, un hombre rico que da una fiesta en honor de Carmen, su nueva amante. Don José está allí de portero, se siente completamente humillado; además presencia como la mujer que ama se marcha con el “torero”, que en esta ocasión simboliza simplemente un hombre célebre o ídolo de masas, pues se pretende crear una obra de líneas argumentales destiladas, por donde fluyen las pasiones humanas, sin constreñirlas a un espacio o tiempo concreto. Junto a los personajes reales coexisten otros que a modo de conciencia, de lo que no se ve pero se siente, aparecen a lo largo de la representación. Son un niño y una sombra. El espacio se torna sugerente. El final de este primer acto es abrupto, pero no lo vamos a desvelar. Esta "Carmen" tiene algo que engancha, que presagia el resultado de un buen trabajo. Los bailarines fluyen, danzan, expresan los sentimientos de un drama que ya está casi listo... Solo hay que esperar a la apertura del telón, el próximo 9 de abril en el Teatro de la Zarzuela. MERCEDES ALBI

  • El último Nijinsky: Till Eulenspiegel (4)

    (anterior) Vaslav Nijinsky y su familia residen todo el año en Nueva York, mientras se ocupa de los preparativos para la nueva temporada estadounidense, en la que los Ballets Rusos han sido contratados sin Diaghilev bajo la única dirección de la gran estrella. El Metropólitan acepta la idea de producir su nuevo ballet, "Till Eulenspiegel", basado en el poema sinfónico de Richard Strauss. Un mundo lleno de posibilidades se abre para Vaslav. Los avatares cruentos de la guerra, así como la revolución rusa que estalla entonces, han quedado lejos, al otro lado del óceano. Nueva York recibe a grandes artistas que también tratan de solventar la falta de escenarios emprendiendo giras por américa. Y Vaslav coincidirá con dos de ellas: Isadora Duncan y Anna Pavlova. Es un tiempo de dolor para Isadora, pues desde la muerte de sus hijos, su danza se ha vuelto diferente, es ahora mucho más dramática, menos etérea pero llena de ardor revolucionario. El encuentro con la Duncan tuvo lugar en una elegante cena en el hotel Shelley celebrada para homenajearlos, a la que acudieron los más relevantes críticos de NY. Romola nos describre en sus memorias como Isadora, sin pelos en la lengua, pregunta: -”¿Se acuerda usted, Nijinsky, de que hace varios años en Venecia, yo le manifesté mi deseo de tener un hijo suyo? ¡Qué formidable bailarín hubiéramos llegado a crear! Entonces, la idea no le agradó mucho. Veo, sin embargo, que ha cambiado usted y que ya no es tan intolerante con nosotras las mujeres...” Aquella indirecta fue seguida de silencio glacial y todos quedaron cohibidos. Sin embargo, Vaslav aceptó el reto y, sonriendo, respondió: -”Yo no he cambiado; amo a todas las criaturas del señor.” Isadora deseaba poder bailar con Nijinsky, pero él nunca aceptó sus proposiciones porque no le agradaba improvisar. Esto nos lleva a la conclusión de que si alguna de sus piezas coreográficas puediera parecer producto del instante, no es más que una falsa impresión. Cuando él creaba, aunque simplificase los movimientos, todo estaba absolutamente medido y calculado. Cuestión diferente son las dificultades que sufría y los problemas que le ocasionaba su falta de dotes de comunicación oral, pues los bailarines muchas veces no comprendían lo que quería que hicieran, lo que generaba momentos de gran confusión al representar sus "extrañas" coreografías. El Metropólitan dió carta blanca a Nijinsky para el estreno de su ballet. Él quería que los diseños de la puesta en escena fueran de Alexandre Benois, y aunque se le envía una sustanciosa propuesta económica por telegrama, este rehusa por temor a cruzar el oceano en tiempo de guerra. Nijinsky tiene que encontrar un pintor que encaje con su planteamiento, y se decide al visitar en su estudio de Greenwich Village a Robert Edmond Jones (1887-1956), que acepta el encargo. Vaslav acertó con su elección. Edmond Jones posee un planteamiento escénico muy innovador. La forma distorisionada en que concibe los decorados, recuerda a los movimientos de las vanguardias europeas, especialmente, el expresionismo alemán. Esta similitud no es una mera casualidad, Edmond Jones había estudiado en Europa siendo alumno de Max Reinhardt y de Gordong Craig, un hecho que también lo vincula con Isadora Duncan, pues Craig era el padre de su hija Dreide, ahogada con su hermano menor en un desgraciado accidente que conmovió al mundo artístico en 1913. El vestuario que diseña Edmond Jones es una fantasia colorista de inspiración medieval. Y provocó un impacto escénico que cautivó al público. La acción se desarrolla en un pueblo de la Edad Media. Los trajes destacaban sobre una base negra oscura del telón de fondo, en la que se erigían unos castillos casi fantasmales y curvados, que parecían ansiar a caer sobre los aldeanos. Simbolizan la presencia amenazadora del poder, una fuerza de la que nadie escapa y que, finalmente, condena a Till a morir ahorcado. En cuanto a la genesis de la música, surge con la idea inicial de Richard Strauss de componer una partitura escénica de gran embergadura. Nunca acometió su gran proyecto, sino que un día se limitó a unir los pocos fragmentos que había compuesto y ensambló el famoso poema sinfónico de unos 15 minutos de duración, que Nijinsky utilizó para su ballet. Se trata de una música totalmente programatica, pues Strauss describe detalladamente, con anotaciones al margen de la partitura, la acción. El tema de Till está interpretado por el clarinete y las trompas. Nijinsky sigue la trama de Strauss, la dota de vida, de movimiento coreográfico. El gran bailarín se convierte en Till, un personaje con el que se identifica desde que en su cautiverio leyó la novela de Charles de Coster. (continuará) MERCEDES ALBI

  • “Los Tarantos” el adiós de Carmen Amaya, la bailaora de las líneas quebradas

    Corría el año 1963 y la vida de la bailaora de las líneas rotas anunciaba sus últimos quiebros. Rovira Beleta -director de cine- sin pretenderlo nos brindó a todos, incluida ella, la última oportunidad. “Los Tarantos” fue la Crónica de una muerte anunciada. Alfredo Mañas había escrito para teatro “La historia de los Tarantos”. El guión para la película llega a las manos de Rovira y su olfato le dice que se encuentra ante una película fascinante. El trabajo realizado tuvo tanta calidad que incluso fue nominado al Óscar a la mejor película de habla extranjera. Poco a poco se irán tejiendo los hilos de un “Romeo y Julieta gitanos" de la mano de Sara Lezana y Daniel Martín -el menos gitano de todos los personajes-. Contaba Rovira que para el papel de Julieta había elegido a “La Chunga” -bailaora y musa de Picasso y Dalí entre otros-. Ella denegó la invitación argumentando que no podía darle un beso a ningún hombre que no fuera su novio o marido. Los productores ya conocían a Sara Lezana, protagonista de la obra de teatro, y le insistieron al director para que fuera ella quien hiciera el papel. “Sole” la hermana de “Rafael” fue interpretada por Antonia “la Singla”. Cuando rodó la película era sorda, pero la gracia que tenía bailando por rumbas, sorprendió tanto a Rovira que le brindo la mejor oportunidad de su vida. Y así, una casualidad llevo a la otra y Rovira se decidió por un elenco que dio si cabe más categoría a la película. Cuentan que Lola Flores se ofreció a los productores para realizar el papel de “Angustias” madre de “Rafael” (Romeo). Rovira denegó el ofrecimiento porque tenía muy claro que su protagonista era Carmen Amaya y el entorno, el barrio barcelonés del Somorrostro. El valor de la película sin duda residió en esa elección. Carmen estaba en el final de sus días. Su rostro así lo anunciaba y quizá ella también lo intuía. La fotógrafa Colita le regaló a la historia algunas imágenes de aquellos días. Su mirada perdida y triste vagaba por otros lugares. La soledad de su rostro aún hoy estremece. Dicen que los “grandes genios” son lobos solitarios y así debía sentirse ella. En esa soledad estaba la mujer y no la artista. Se intuía el abandono forzoso de “La Capitana”. Ella ya es consciente de que las fuerzas no le acompañan. Rodó aquella película en contra de los consejos de Dr. Puigvert. Cuentan que su salud ya estaba tan delicada que entre escena y escena Carmen aplacaba los dolores a base de calmantes. Se alimentaba de cafés y tabaco. Las líneas de su cara denotaban el cansancio que se hacía dueño de su vida. Pese a todo, bien por los fármacos o bien por los alientos de los últimos suspiros, le regaló al mundo su mejor obra. Los presentimientos no le engañaron y murió en Bagur el 19 Noviembre. La película se estrena el 5 de Noviembre y ella ya no puede acudir. El día de su muerte, otro de los mitos de nuestra danza, Antonio Gades, con el que también compartió elenco, se encontraba en Barcelona cuando conoció la noticia. «Me fuí por todos los tablaos de Barcelona –contaba el bailaor a ABC en 1993–. Cuando llegué al de la antigua vedette Bella Dorita, estaba la gente dando palmas y yo me puse a gritar delante de todo el mundo: "¡No tenéis vergüenza! ¡Que esté Carmen Amaya de cuerpo presente y haya un tablao abierto!". Me dediqué a cerrar todo lo que hubiera abierto de flamenco». No tuvo el placer de convivir con él durante el rodaje ya que grababan las secuencias en distintos días. Antonio en aquellos momentos se encontraba en la Scala de Milán. Pero aquello no fue excusa para que ambos sintieran una profunda admiración. “Era la única persona ante la que yo me he sentido espectador, Antonio Estévez Rodenas – decía para mis adentros- , olvídate de todo lo que sabes y de todo lo que puedas aprender, porque aquí no vas a aprender nada. Siéntelo y basta”. Esa insondable fascinación fue la que le llevó a acompañar a Carmen en su despedida. En una entrevista a ABC en 1993 lo contaba así: “Llegamos a Bagur. En aquella casa desnuda estaban Pilar López y Rosario, que habían alquilado un taxi desde Madrid. La escena era impresionante. Subí unas escaleras y allí estaba, en el suelo, al lado de un somier. La velamos toda la noche. Al día siguiente fuí uno de los que tuvieron la tristeza de llevar la caja.” Y así lo recogían algunos diarios al día siguiente. GEMMA ORTEGA

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