top of page

Resultados de la búsqueda

Se encontraron 1083 resultados sin ingresar un término de búsqueda

  • El último Nijinsky: Till Eulenspiegel (3)

    (anterior) Nijinsky, libre al fin de su cautiverio, llega a Nueva York, donde se reúne con los Ballets Rusos. El martes 4 de abril de 1916, Diaghilev espera en el puerto para dar la bienvenida a la familia Nijinsky, que viaja en el barco francés “Espagne”. El empresario ruso obsequia a Romola con un ramo de flores y Nijinsky le presenta a la pequeña Kyra. Todo aparenta calma y felicidad. Sin embargo Diaghilev, que había movido cielo y la tierra para liberarles, no se imagina los problemas que se le avecinan. No hubo agradecimiento alguno hacia él por todas las gestiones realizadas. Nijinsky, alentado por su esposa, había demandado a Diaghilev en 1914 por los salarios atrasados, y le exige ahora su abono, que ascendía según Romola, a medio millón de francos de oro. Diaghilev se encontró entre la espada y la pared, pues no podía defenderse de las acusaciones de impago desvelando la verdera naturaleza de su relación con Nijinsky, al que había costeado todos los gastos, incluso los de su madre, durante años. Por un lado, estaba el contrato firmado con el Metropolitan donde se comprometía a que Nijinsky bailase; y por otro, las reivindicaciones económicas imposibles que pretendía. Además, las disputas no se quedaron en el ámbito de la privacidad, sino que trascendieron a la prensa, dando lugar a titulares como: “El ex-prisionero de guerra no moverá ni un dedo del pie hasta que no se le suba la cuota” (New York Tribune); “El famoso bailarín dice que no se han cumplido sus condiciones económicas” (New York Times)... Finalmente, Otto Khan, el empresario que les contrató, accede a abonar a Nijinsky 3.000 dólares por semana -bastante menos que su solicitud inicial de 80.000 dólares- más un porcentaje de la recaudación de la compañía. El público de Estados Unidos está deseoso de ver bailar a Nijinsky y Otto Khan, consciente de ello, tiene la intención de contratarle para la siguiente temporada, si bien, como los Nijinsky y Diaghilev se llevan a matar, decide contratar a los Ballets Rusos bajo la única dirección del gran bailarín. Diaghilev, harto de problemas, accede a la propuesta, pues necesita dinero para que la compañía pueda sobrevivir durante los tiempos de guerra, y prefiere quedarse en Italia con Massine mientras los Ballets Rusos parten de nuevo, rumbo a Nueva York, para desde allí iniciar una gira por toda norteamérica. Nijinsky estrenará entonces el “Till Eulenspiegel”, la única obra de su compañía que nunca verá Diaghilev. Gracias a la amabilidad y sabiduría de Roger Salas, quien publicó en El País (Babelia, 5 de febrero, 1994) un interesante artículo titulado “Till, resucita en París”, tenemos noticias de la existencia de una testigo de excepción, que participó en el estreno: la bailarina Valentina Kachuba. Fue ella quien, con una cámara kodak de dos dólares realizó unas fotografías de un valor histórico impagable. Según me contó el propio Roger, Valentina hizo las fotos para no olvidar el modo en que el propio Nijinsky les había maquillado. E incluso existe una fotografía en la que se puede ver al artista durante el proceso. Valentina Kachuba (1898-1995) sería además una de las pioneras del ballet en España, pues los avatares de su larga vida hicieron que finalmente se estableciera en Madrid, donde todavía hoy existe la academia de danza que lleva su nombre. Valentina nació en Samarkanda el 14 de mayo de 1898, siendo hija de una princesa rusa y un coronel del ejército del zar. Entró en la compañía de los Ballets Rusos al cumplir los 15 años, y destacaba por su gran belleza, que no pasó desapercibida a nuestro monarca Alfonso XIII, el cual la llamaba “la bailarina de los rizos de oro”. Valentina bailó tanto en la compañía de Diaghilev como en la de Ana Pavlova, quien la despidió por celos, pues no soportaba que su hermosura pudiera eclipsarla. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó para el ejército nazi como intérprete en Ucrania, y es posible que estuviera casada con algún militar de alto rango. Lo cierto es que, finalizado el conflicto, se estableció en España. Los “rusos blancos” -término que se emplea para denominar a los nobles y partidarios del zar, obligados a huír de su país por causa de la revolución soviética- anhelaban volver a Rusia. Este colectivo mostró equivocadamente su simpatía hacia los nazis, ya que estos luchaban contra su propio y sanguinario enemigo: Stalin. Nunca debemos juzgar la historia con los ojos de hoy sin comprender los sentimientos de los que habitaron el pasado, como los rusos blancos que habían perdido todo -incluso la vida de familiares y amigos- sin poder regresar nunca más a su patria. No se les puede reprochar que mostrasen simpatía hacia aquellos que combatían contra los soviéticos. Simplemente anhelaban la caída del régimen para poder regresar a Rusia. Valentina viviría el resto de su vida en España, llegando a centenaria. Ella misma presumía de ser la única persona que quedaba en este mundo que había mirado a los ojos del zar. Sus fotografías son un tesoro. También las que conservó de la visita de los Ballets Rusos a la Alhambra de Granada, que se custodian actualmente en el archivo de la Fundación Manuel de Falla. (continuará) MERCEDES ALBI

  • AMALGAMA.: una muestra de música y danza de jóvenes promesas

    Amalgama es una muestra interdisciplinar de música, canto y danza interpretada por los alumnos de los Conservatorios “Victoria de los Ángeles” y “Carmen Amaya” de Madrid. Es la colaboración así como la armonización de conocimientos e ilusiones, de un maravilloso grupo de jóvenes que esperanzan el futuro de nuestra cultura. Nos reciben muy ilusionados conocedores de que son muy escasas las menciones que se realizan en los medios de su excelente trabajo. Estos niños que crecen en el mundo de las redes sociales, y que gracias a ellas comparten toda la información en tiempo real de la evolución de sus referentes en las diferentes disciplinas, echan de menos no estar presentes en ellas. Necesitan que se hable de ellos y no solo reclaman“críticas” a su trabajo, sino que incluso las necesitan para trabajar sus debilidades, consolidar sus conocimientos y crecer. Todo lo que no aparece en las redes o que de una u otra forma no se publicita, no existe. Avanzamos por las aulas momentos antes de que empiece la Gala. Allí es donde se gesta la esencia de Amalgama: violines, violonchelos, trombones, trompetas, clarinetes y demás instrumentos suenan incansablemente, mientras que los bailarines calientan sus cuerpos y los cantantes sus voces. Comenzamos a percibir la grandiosidad de lo que más tarde íbamos a disfrutar. Una vez en el Auditorio, la Orquesta Sinfónica ya se encontraba perfectamente dispuesta, el foso se quedaba pequeño. Y a partir de entonces comenzó el desfile de los grandes. Tchaikowsky, Barbieri, Falla, Albeniz, Prokófiev, Saint-Saens o Chapí entre otros aparecían en el escenario haciendo honor al nombre de un espectáculo en el que todo tenía cabida. “Romeo y Julieta”, “El Lago de los Cisnes”, “El Cascanueces” o “La muerte del Cisne”, llegaron de la mano de los más clásicos. “Malagueña”, “Tango” (Albéniz) o la “Jota” y la“Seguidilla” de “Las siete canciones" de Falla, engalanaron el escenario trasladándonos a una época gloriosa de nuestra cultura. La danza contemporánea también tuvo su cabida destacando la pieza “Maya” del reconocido y aclamado I. Clarke con una coreografía de Angie Pasiecznik de destacada sensibilidad. Finalizaron la Gala poniéndole una guinda perfecta al pastel de múltiples sabores, colores, sensaciones y emociones que ya habíamos degustado, con el Preludio de “La Revoltosa”. Quedaron en nuestra retina momentos muy dulces, que difícilmente olvidaremos. Disfrutamos y compartimos muchas ilusiones. Prometimos volver porque ellos necesitan que lo hagamos y nosotros necesitamos disfrutar con ellos. GEMMA ORTEGA

  • La nueva danza española de Antonio Najarro

    Películas sobre danza hay pocas. Y sobre danza española, aún menos. Por eso llama la atención sobremanera la dedicación de Jean-Marie David, el director francés que lleva unos años retratando a algunas de las figuras del baile nacional. Primero puso el objetivo en José Carlos Martínez cuando el murciano era 'étoile' del Ballet de la Ópera de París. Ahora David ha cambiado el foco y acaba de estrenar 'Antonio Najarro. La danse espagnole en partage', el documental que hizo el año pasado sobre el director del Ballet Nacional de España. Las dos películas están conectadas. El cineasta francés conoció a Najarro mientras visitaba a Martínez poco después del rodaje. “Me impresionó su talento y su gracia”, recuerda en el Instituto Francés de Madrid, apenas unas horas antes del estreno español de la película. “Me sorprendió mucho lo que hacía porque la imagen que yo tenía de la danza española y del Ballet Nacional, al que había visto hace 20 años en el Palacio de los Deportes de París, era la de una compañía demasiado tradicional”. Por eso le llamó la atención el trabajo del madrileño -especialmente 'Suite Sevilla'- que mostraba otra visión de la danza española. De ese encuentro surgió la idea de hacer una película sobre el Ballet Nacional que ya dirigía Najarro. Así empezaron los preparativos, pero diversos acontecimientos le llevaron a cambiar el foco. “La película es un retrato de Antonio”, explica David, que considera a Najarro “un diamante en bruto” al igual que a Martínez. “Primero nos cuenta su vida y cómo se convirtió en bailarín”. Luego entra en honduras y recorre “su espíritu, las ideas que tiene de la danza española y lo que quiere hacer con el Ballet Nacional”. Ese viaje lo realiza Najarro mediante la palabra y el baile, con la participación de otros creadores, entre los que se encuentran Luz Casal y Juan Duyos. También aparece Javier Raya, patinador español para quien ha hecho algunas de las coreografías que el deportista interpreta en las competiciones. Para el baile, el documental cuenta con la participación de algunos miembros de la compañía, además del propio director, que recorre las diferentes patas de la danza española. De entre todas, David destaca “la clásica española”, una danza que, piensa, sorprenderá mucho cuando se vea fuera de España, pues tiene “una calidad similar a la de las escuelas rusas y francesas”. CARLOS GALLEGO

  • El último Nijinsky: Till Eulenspiegel (2)

    (anterior) El deseo de Nijinsky de hacer el ballet Till Eulenspiegel, surge durante su cautiverio. Para comprender como el mejor bailarín se convirtió en prisionero de guerra, tenemos que retrotraernos al día 19 de septiembre de 1913, fecha en que contrae matrimonio con Romola. A partir de entonces su estrella comienza a declinar. ¿Se le puede reprochar a Diaghilev el hecho de que despidiera a Nijinsky? ¿Cómo puede reaccionar alguien al enterarse de repente que su pareja se ha casado con una joven de 20 años, sin tener siquiera el detalle de comunicárselo? Misia Sert, la mejor amiga de Diaguilev, escribió como éste recibió con gritos y sollozos un telegrama, escrito por terceras personas comunicándole la sorprendente noticia: Nijinsky, que había partido en barco a una gira por América de Sur con los Ballets Russes, se había casado con una húngara que viajaba en el mismo barco. Diaghilev no había marchado con la compañía debido al terror que sentía por el mar. Al enterarse de lo sucedido quedó hundido anímicamente y Misia y su esposo, el pintor español Joaquín Sert, se lo llevaron con ellos por el Sur de Italia tratando de consolarle. Diaghilev no tuvo ninguna noticia de Nijinsky hasta el mes noviembre, en que recibe un telegrama suyo por el que el bailarín se limita a mostrarle su extrañeza al no habérsele comunicado las fechas en que comienzan los ensayos para la nueva temporada, y aconseja a Diaghilev sobre el modo de hacerlos. El empresario ruso, que no ha recibido la menor explicación de lo sucedido por parte de su ex-amante, se siente profundamente dolido por una comunicación tan fría, reducida a los aspectos profesionales de aquel con quien había compartido varios años de su vida. Es en ese momento, es cuando pide a a Grigóriev que le envíe a Nijinsky la siguiente respuesta: “El Ballet Ruso no necesita más de vuestros servicios. Innecesario volver.-Sergei de Diaghilev.” Nijinsky, alentado probablente por Romola, comunica a la prensa que jamás volverá a trabajar con Diaghilev, y se dispone a crear su propia empresa. Nijinsky era el bailarín más famoso del mundo, y nada le hubiera impedido triunfar tal y como Pavlova había hecho con su compañía. El bailarín es ayudado por su hermana Bronislava y su esposo, que serán los solistas de la compañía, a la que se sumaron 32 bailarines diplomados en la Escuela Imperial de Moscú con los que estipula un contrato para un año. La primera actuación para la que les contratan iba a ser en el “Palace Theather” de Londres. Pero Vaslav Nijinsky no es un hombre de negocios, y tratar de convertirlo en empresario es una idea descabellada que trae fatales consecuencias. Su propia esposa escribe: “Entonces, todas las tareas administrativas y organizativas descansaban sobre sus hombros. Y ya a penas encontraba tiempo para comer y dormir (…). Su alma tan sensible estaba herida; se veía acosado por todos lados, y ¿por qué? Sólo entonces comprendí la razón por la que Diaghilev le mantenía alejado de las cosas del mundo y de la vida. Tal vez incluso tenía razón.” Los temores de Romola no eran infundados. El fracaso fue absoluto. El segundo día de espectáculo y con el aforo del teatro completo Vatzlav es incapaz de bailar, porque siente un enorme temblor en las piernas. Los médicos le aconsejan que guarde reposo absoluto, y el teatro termina demandándole por incumplimiento de contrato. Y, por si esto fuera poco, el bailarín queda obligado a abonar los salarios de un año a los 32 bailarines. Pero estas tormentas serían en la vida del bailarín un simple anuncio del cúmulo de desgracias que pronto se abatirían sobre él. Vaslav está arruinado, su esposa embarazada de su primera hija se marcha a dar a luz en Viena, donde vive su familia. La primera guerra mundial estalla y Nijinsky, Romola y su recién nacida hija Kyra, se convierten prisioneros de guerra. Rusia a declarado la guerra a Austria. Nijinsky en Viena no es más que es un ruso en “suelo enemigo”. Está atrapado. La quietud forzosa e impuesta sobre un ser que se expresaba con el movimiento mejor que con las palabras debió ser aniquladora para su espíritu. Pero en la oscuridad siempre surge en la mente del genio la luz liberadora de la creción, y es entonces cuando empieza a concebir su idea de hacer un ballet sobre Till Eulenspiegel. El mundo real se había vuelto en contra suya. Durante casi dos años Nijinsky y su pequeña familia pasan un calvario de tintes “kafkianos”, hasta que finalmente les es permitido salir de Austria bajo la prohibición de no bailar en ningún país involucrado en el conflicto bélico. Diaghilev ha olvidando antiguos rencores, ha encontrado en Massine su nueva pareja, y consciente de la importancia de Nijinsky para su compañía remueve cielo y tierra hasta que logra liberarlo. Pero Romola nunca agradecerá a Diaghilev estas gestiones, sino muy al contrario. Cuando son de nuevo acogidos por los Ballets Russes, que se encuentra de gira por los Estados Unidos, Nijinsky, aconsejado por su esposa, inicia una serie de reivindicaciones de naturaleza económica sin tener en cuenta las graves dificultades que la compañía de Diaghilev atraviesa en ese momento. En las memorias que escribe la bailarina inglesa Lydia Sokolova, narra con todo detalle estas circunstancias. Nijinsky, que durante el largo cautiverio no ha podido ensayar, se había unido a ellos para actuar en el Metropolitan Ópera House en el mes de abril de 1916: “La danza de Nijinsky, de cualquier forma, se ha deteriorado: había engordado y parecía muy triste. Sentíamos lástima por él, y naturalmente temíamos los problemas que se podían dar al encontrarse Massine y él en la misma compañía (…). Las experiencias que había tenido Nijisnky a partir de su matrimonio le habían afectado evidentemente muchísimo, y ya mostraba signos de anormalidad. El ya nunca pronunciaba una sola palabra y chasqueaba los dedos constantemente.” MERCEDES ALBI (siguiente)

  • Viaje por la danza de Antonio Najarro

    El Instituto Francés en Madrid acoge el estreno en España de 'La danse espagnole en partage'. La cinta, cuya proyección tendrá lugar en la sede del organismo francés en la capital el viernes 20 a las 20 horas, es un documental de Jean-Marie David que recorre la trayectoria del actual director del Ballet Nacional de España (BNE). Formado en el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid, Najarro inició su carrera en la compañía de Rafael Aguilar. Luego formó parte de las de Aída Gómez y José Antonio hasta que en 1997, con 22 años, entró en el BNE. Allí estuvo hasta 2002, cuando formación pública para crear su propia compañía. Y casi diez años después, en 2011, volvió al Ballet Nacional como director. 'La danse espagnole en partage' repasa esa trayectoria con la participación de diferentes creadores, entre los que figuran Luz Casal, Jesús Duyos, además del propio Najarro. Pero el documental no se queda ahí, pues entra en la sede del BNE para mostrar las interioridades de la compañía dedicada a velar por la danza española. “El documental quiere ser el testimonio de la fuerza de creación de un artista luchando por la memoria y el porvenir de un arte muy expresivo, que más que nunca sigue siendo uno de los símbolos de la cultura española”, según el director de la película. (N d P)

  • El amor de un mago y una bailarina

    “Ne m´oblie pas” nació de un encuentro, es una obra más de la compañía que fundaron el mago Philippe Gently y su pareja, la bailarina Mary Underwood. Es un espectáculo inclasificable, porque no se pueden limitar los géneros, como no se puede establecer una barrera a los sueños, ni al proceso creativo mientras no sale de la mente y no topa con los obtáculos que conlleva su materialización. Ellos han intentado trascender, pero sin un propósito concreto. Ellos nos ofrecen este espectáculo, libre, onírico, imaginativo y sugerente. La forma en que crean sus espectáculos tiene unas fases definidas que califican de la siguiente forma: dispersión, cruce, reescritura y evaluación. La “dispersión” es individual, una idea o imagen que aparece en la mente; se expone, y se “cruza” con la idea del otro; juntos la “reescriben” y finalmente, lo “evaluan”. El resultado es algo nunca visto. No es una representación de danza sino que la trasciende. Los intérpretes son humanos y no humanos, cohabitan con marionetas simiescas, dúplica de los propios actores, que se confunde con ellos mismos quebrando los límites de lo real para adentrarse en el mundo de la magia. Las marionetas se transmutan en humanos y al contrario, utilizando los recursos de la magia circense. Es una sucesión de escenas poderosamente plásticas, no sigue un argumento lineal, y sí una suerte de inspiración, pues trata -o se “supone” que trata- sobre las distintas etapas de la vida de una mujer, desde la infancia a la edad adulta con sus problemas y conflictos. Se abre el telón y aparece Clarisse, un chimpancé de proporciones humanas, ataviada con un largo vestido, que parece contemplar las figuras de los seres que habitaron su pasado y emociona entonando “a capella” el “Lascia qu´io pianga” de Haendel. A partir de entonces cada escena arrastra al público en un viaje onírico pleno de sopresas. El elenco lo componen un total de 9 actores provinientes de la Escuela de Teatro Gestual de Verdal en Noruega, y son de una gran versatilidad. Se mueven muy bien dentro de la coreografía que ha creado para ellos Mary Underwood, que es armoniosa y sin alardes de virtuosismo. Ellos bailan, cantan, se expresan con la mímica de los rostros, mueven las marionetas y encandilan al espectador en su juego sin final. Hay una escena inolvidable por su belleza. La bailarina lleva en sus brazos dos alas blancas -similares a las que se empleaban para la danza de la mariposa en el vintange-. Primero baila un trío con dos actores, hasta que se convierte en un duo. El escenario permanece en penumbra, salvo una puerta que se abre hacia un infinito azul... No se debe explicar con palabras lo que está hecho para sentir, porque cuando algo es tan sugerente como este “Ne m´oublie pas” existen tantos espectáculos, como el número de personas que disfrutan de él. Cada momento es único, cada persona es única y ninguna debería perderse esta cita en los Teatros del Canal, desde el 12 hasta el próximo 22 de febrero. PAOLA PANIZZA

  • Nacho Duato y su "Bella"

    Este viernes 13, Nacho Duato ha estrenado en el Teatro de la Ópera de Berlín, con el Staatsballet, la versión de "La Bella Durmiente" que realizó durante la temporada de 2011 para el Ballet del Teatro Miljailovsky de San Petersburgo. Es dificil resistir el hechizo de unas imágenes tan cautivadoras como las que se muestran en las fotografías de Stas Levshin. Hay clásicos que resisten algo mejor que otros las "revisiones", porque los intentos de modificar ballets como "Giselle" o "El Lago de los Cisnes", sólo han logrado, en su mayoría, transformar la poesía en burdas parodias. Tal vez sea el lado onírico de la Bella, el que posibilita a los coreógrafos lucir el juego de la imaginación mejor que en otros ballets de rerpertorio mucho más inamovibles. El esquema de las nuevas versiones se sintetiza únicamente en dos elementos: la música de Tchaikovsky, y el encantamiento de la "prima ballerina", la lucha entre el bien y el mal. Es posible que el espectador tenga que adquirir una predisposición especial si quiere disfrutar de la obra en el momento de la apertura del telón. Tiene que hacer un esfuerzo adicional para el olvido, y mantener la mente en blanco, libre de los recuerdos que evoca la música. Solo entonces concedería al coreógrafo la misma oportunidad que si estuviera ante una obra nueva, ante un folio en blanco, y no frente a un relato emborronado o mejorado, debido a la supuesta "caducidad" del texto antiguo. El dilema se cierne sobre la elección de escribir algo nuevo, o por el contrario, estropear lo ya escrito, aunque hay una tercera vía, que es justamente la que trata de seguir Nacho Duato con su Bella: modernizar lo clásico, tal y como él mismo explica en la siguiente filmación. En un momento en que los lenguajes coreógraficos estan agotados, y nos invade la sensación de que en el arte ya no quedan rutas inexploradas, porque hasta la vanguardia se tornó en monotonía, se hace mucho más necesario emocionar a la vez que sorprender y cautivar con las nuevas obras. Por eso hay que aceptar el reto de Duato, el guante que nos lanza con un guiño clásico, su re-visión de un ballet. El genio se lanzó a diseñar en el Teatro Mijailovsky, con un gran elenco de bailarines clásicos, una nueva forma de repertorio. Estamos seguros de que lo logró, de que abrió un nuevo sendero. La originalidad de su concepción es de base esteticista, con toques barrocos y una gran armonía en las formas. Y lo mejor de todo: su Bella nos hará soñar muy pronto. La cita será en el Teatro Real, donde con el Staatsballet abrirá en septiembre la próxima temporada. MERCEDES ALBI

  • El último Nijinsky: Till Eulenspiegel (1)

    Las fotografías en las que Vaslav Nijinsky interpreta a Till, que ilustran este artículo fueron tomadas en 1916 en Nueva York, por el fotógrafo Karl Struss, durante la gira que empredió dirigiendo el mismo por Estados Unidos la compañía de Ballets Rusos, acompañado por su esposa Rómola. Esta sería su última sesión fotográfica, y el "Till Eulenspiegel" su última creación. Un ballet que se ha perdido totalmente y del que solo conservamos estos vestigios. Cuando más se profundiza en las creaciones de Nijinsky, cuando más anécdotas y comentarios se leen sobre él, se va ahondando en un misterio que atrapa. Solo realizó 4 trabajos coreógráficos, "El fauno", "Juegos", "La consagración de la primavera"; y el último, su obra más desconocida: "Till Eulenspiegel". Si de cada persona existen al menos tres versiones: la real, lo que los demás piensan que es, y lo que él mismo cree que es. En Nijinsky todo se complica como una especie de gran madeja que hay que tratar de desenredar. El motivo fundamental de la confusión surge con los escritos de su esposa Rómola, alguien que considero fue nefasta en su vida. Tanto la biografía que ella escribe sobre Nijinsky como su supuesto Diario -del cual afirmaba que estaba basado en las notas del bailarín, cuando en esa una época Vaslav estaba imposibilitado para comunicarse porque padecía esquizofrenia catatónica-, son dos libros que han empañado con falsedades la realidad del gran genio. Sin embargo, hay algo que queda claro, por encima de todas las cosas. Nijinsky no era un ser que se expresara con palabras, su lenguaje era el movimiento. Nijinsky no sólo fue el dios de la danza, fue más allá. No solo bailó, sino que interpretó y creó un lenguaje coreográfico tan original que escapaba a toda idea preconcebida. Resulta muy reveladora la descripción que hace de él la bailarina Lidia Sokolova: <> Es sorprendente que aquel que era considerado el mejor bailarín de ballet del mundo, formado en los rígidos cánones de la Escuela Imperial de San Petersburgo, cuando tiene la oportunidad de crear, sus obras rompen abruptamente los esquemas clásicos. Nijinsky es el primer coreógrafo de danza contemporánea, porque nadie antes que él había ideado para una compañía clásica, como eran Los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev, unas creaciones con una técnica y un lenguaje totalmente nuevo. En esta filmación, se recrea el comienzo de lo que debió ser el Till de Nijinsky, cuya música es el famoso poema sinfónico de Richard Strauss: Till fue un personaje en el que evidentemente se sentiría cómodo, porque podía expresarse con total libertad. Till pertenece a la tradición folklorica alemana es un joven amante de la diversión, casi un bufón irreverente y siempre dispuesto a hacer mofa de los demás. A veces finge no entender para burlarse de su interlocutor. Nijinsky fue el travieso Till, un rol que le posibilitaba el lucimiento de sus enormes cualidades de expresión, aquel movimiento sin palabras que sobrecogió incluso al mismísimo Charles Chaplin.. Till fue el personaje en el que Nijinsky se sintió más libre. Pronto su mente escaparía para siempre del mundo real. MERCEDES ALBI

  • El sueño de la bella heroinómana

    “La Bella Durmiente” de Mats Ek en los Teatros del Canal interpretada por Les Grands Ballets Canadiens de Montreal ha generado mucha expectación. El ballet original creado por Petipa se estrenó en 1890 con la famosa música de Tchaikovsky y su argumento estaba basado en el cuento “ La Bella Durmiente del Bosque”, escrito por Charles Perrault en 1697. Desde su estreno se han realizado numerosas versiones, como la que estrenaron Los Ballets Rusos de Diaghilev en 1921, diseñada por Leo Bakst. Aurora fué la etérea Olga Spesivzeva, y el Príncipe, Pierre Vladimorov; como curiosidad, no debemos olvidar, que una bailaora española María D´Albaicín -hija de Agustina, La Reina-, interpretó el Hada de las Lilas. Posteriormente, se pueden destacar las coreografías de Grigorovic (1963), Mary Skeaping (1955), Robert Helpmann (1960), Rudolf Nureyev (1966), Roland Petit (1990), Antony Dowell (1994), y otras más actuales como la Bella Dorment del Bosc de David Campos (2009). Mats Ek, parte de una idea muy original que sustituye el pinchado tradicional de Aurora con el huso de la rueca, por un pinchazo de consecuencias más sórdidas, como es el de una jeringa de heroína. Enfrentarse así a la dulce partitura de Tcahicovsky supone asumir un gran riesgo, que genera el eterno debate sobre si un clásico debe respetarse tal y como es. Este coreógrafo nunca tuvo reparos en adaptar las obras de repertorio a su manera, y su resultado nunca es regular. Hace unos años vimos su “Giselle” con camisa de fuerza en un psiquiátrico en una versión exenta de la dulzura y la poesía que emana el personaje clásico. Sin embargo, esta vez acertó. Los personajes de la Bella Durmiente se humanizan y se hacen más cercanos, por eso este ballet atrapa desde el primer momento, porque posee una dramaturgia enclave surrelista que engancha. La Bella Durmiente combina sensaciones enfrentadas, alegres en algunos momentos y terriblemente desgarradoras en otros, pues acierta narrando la tragedia con golpes de humor. Aurora no es una dulce princesita sino una adolescente inconformista, moderna y mimada, la cual se enamora de un heroinómano (Carbosse). En la versión tradicional sería la bruja, pero en la de Ek, el drogadicto es el símbolo del mal. Aurora se sumerge por el pinchazo de una jeringa de heroína en un sueño interminable…. Hasta que llega el Príncipe Desire, símbolo del bien, a despertarla, y la obra finaliza de una manera totalmente sorprendente y fuera de los cánones. La coreografía de Mats Ek es un universo de colores, como un pequeño microcosmos que se basa en el deseo de comunicar el alma de los personajes a través del cuerpo; cada paso expresa algo, como si los bailarines, más que bailar, recitasen. Destacan los sinuosos arabesques y los brazos en trapecio, los magníficos solos y dúos, y los bailes de conjunto. Es una coreografía muy elaborada y enérgica, muy a ras de suelo, que da cabida a todos los estilos de danza, incluidas las zapatillas de punta y los tutùs en la segunda parte. Los bailarines en muchas ocasiones hablan en inglés y francés, e incluso gritan para dar verosimilitud a la obra y provocar situaciones cómicas. Hay escenas impactantes, como la del hospital, donde aparecen las cuatro hadas (Oro, Esmeralda, Plata y Rubí) que en esta ocasión son enfermeras. En cuanto a los bailarines de Les Grands Ballets Canadiens, son excelentes, tanto por su técnica como por su capacidad dramática. Destacan los dos protagonistas, Graziella Lorriaux (Aurora), una bailarina muy expresiva y versátil, y Edi Blloshmi (Carbosse), con sus estupendos saltos, y ambos en los pas de deux. Mahomi Endoh interpretò a una Reina Silvia efectiva y real, en su papel de Madre super protectora. En resumen, un ballet sorprendente que fue muy del agrado del público que llenaba la Sala del Teatro del Canal PAOLA PANIZZA -Fotografías John Hall (2 primeras) y Erza Belle (última)-

  • Una "Suite de Quijote" para la CND

    Este 2015, en que celebramos el 400 aniversario de la publicación de la Segunda Parte de "Don Quijote de la Mancha", la Compañía Nacional de Danza, sensible a esta conmemoración estrena este mes su "Don Quijote Suite", coreografía de José Carlos Martínez. Será el 14 de febrero, día de los enamorados, en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia, con la Orquesta Sinfónica Región de Murcia, bajo la batuta de Gonzalo Berná. Haber contado, recientemente, con la CND para la inauguración de la Universidad de Navarra, ha estado a la altura de las expectativas y de los espectadores de excepción que felicitaron a José Carlos Martínez. También es emocionante leer la gran acogida de prensa y público, que les han dispensado en París, y que se puede consultar pulsando sobre REVUE DE PRESS. La coreografía que José Carlos Martínez ha realizado para "El Quijote Suite" se inspira en las versiones precedentes, que Marius Petipa y Alexander Gorski efectuaron sobre la partitura de Ludwig Minkus. Esta obra que se estrenó en Rusia en 1869, generó un gran impacto entre el público, por su vivaz colorido y porque rompía con estereotipo de las criaturas sobrenaturales que centraban la acción de los ballets clásicos del XIX, para poner en escena a la gente del pueblo. El libreto se basa, justamente, en un episodio de la Segunda Parte Don Quijote de Cervantes (capítulo XXI, “Donde se prosiguen las bodas de Camacho y otros gustosos sucesos…”), y la acción se centra más en los amores tumultuosos de Quiteria y Basilio, que en las propias aventuras de Don Quijote y Sancho. El ballet fue transmitido de generación en generación de manera ininterrumpida. En Rusia, gracias a la tradición y a sus revisiones sucesivas, es la más importante de ellas la de Alexander Gorski de 1900. Muchos han sido los coreógrafos que han creado sus propias versiones de este gran clásico, como Rudolf Nureyev para la Ópera de Viena; o Mikhail Baryshnikov para el American Ballet Theatre. Va a ser muy interesante ver como concibe su versión José Carlos Martínez, pues al haber bailado el rol de Basilio, su vivencia como intérprete es siempre desde el interior hacia fuera, sin embargo, como coreógrafo su posición se invierte, y podrá proyectar su visión externa de la obra para que los nuevos intérpretes la interioricen. En su "Suite de Quijote" -que recoge varios extractos del primer y del cuarto acto original- José Carlos Martínez centra aún más la acción en los personajes de Quiteria y Basilio, utilizando al cuerpo de baile para dar más dinamismo a la acción de este gran clásico intemporal con sabor español. El Ballet Nacional de España ha colaborado con la CND cediendo la escenograría, y el vestuario es una creación de la diseñadora Carmen Granell. PAOLA PANIZZA

  • Mats Ek convierte el sueño de 'La bella durmiente' en una pesadilla de heroína

    Una 'Bella durmiente' distinta a las tradicionales llega a los Teatros del Canal. El espacio madrileño recibe hasta el domingo 8 de febrero a Les Grandes Ballets Canadiens , la compañía de Montreal que estrena len España a versión que del título clásico hizo en 1996 Mats Ek para el Ballet de Hamburgo. Desde entonces, la nueva 'Bella', que ha sido bailada por prestigiosas compañías, cautivó a la crítica y al público por su belleza y compromiso, ya que Ek llevó la acción al mundo a la sociedad de ese tiempo. Así, la princesa Aurora del cuento de Charles Perrault no es una dulce adolescente, sino una joven rebelde a la que la aguja de la heroína convierte en una zombie, como le sucedió a tantas personas, y sigue sucediendo, en el último tercio del siglo pasado. Ek dio con esa versión mientras estaba en Suiza. “Vivía en Zurich, una ciudad con una política muy liberal respecto al consumo de drogas. Yo madrugaba mucho y un día me encontré con una chica dormida en la calle que tenía una aguja clavada en el brazo”, recuerda el coreógrafo sueco, uno de los grandes de la danza del siglo XX. “Ahí imaginé a una nueva Aurora y un nuevo sueño”. Luego pensó en Carabosse como otra víctima del caballo y se dio cuenta de que ya tenía el tema para el ballet narrativo que el Ballet de Hamburgo le había hecho. Esas premisas le sirvieron para volver a entrar en un mundo que le atrae de antiguo, el de mostrar las otra cara de los cuentos. “Tengo un deseo irrefrenable de contar historia. Releer los mitos, las leyendas y los cuentos de hadas, descubrir sus aspectos más obvios, sabotearlos y recrearlos -en otras palabras, tomarlos en serio- es para mí un acto de gran trascendencia”. Para esa nueva visión de 'La Bella durmiente', Ek optó por una mezcla de lenguajes. “No me preocupa si la danza es clásica, moderna o 'street dance', lo que quiero es que funcione”. Y lo hace, como también la música de Chaikoski, que suena diferente a la de otras 'bellas'. “Visioné, en VHS, todas las versiones posibles y me di cuenta de que ninguna de las clásicas usaba la música del mismo modo”, explica Ek. “Yo he seleccionado los fragmentos que necesitaba, pero procurando mantener el orden de la partitura”, precisa Ek. 'La Bella Durmiente' no es su última cita con el compositor ruso. En estos momentos prepara para otoño una nueva versión de 'El lago de los cisnes' que hizo para el Cullberg Ballet en 1978, la compañía fundada por su madre y de la que ha sido bailarín, coreógrafo y director artístico. Antes está su cita madrileña con Les Grands Ballets, una compañía de Montreal que en 2017 cumplirá 60 años. Fundada por la bailarina letona pero emigrada a Canadá Ludmilla Chiriaeff con la mirada puesta en el mundo clásicos, ha evolucionado a lo largo del tiempo. Sobre todo con la incorporación de Gradimir Pankov en 2000, a un repertorio más contemporáneo, aunque sin olvidar su origen. El antiguo director artístico del Nederlands Dans Theater II y del Cullberg ha optado por un camino propio que le diferencie de las grandes formaciones de Norteamérica. “Somos una compañía pequeña, de sólo 34 bailarines, que no puede ni quiere hacer los grandes títulos que ya hacen el American Ballet y otras grandes compañías por lo que buscamos unas obras que ellas no hagan”, asegura Pankov. Además de obras de Ek -de quien también tienen 'Solo for two' y 'Appartament'- el director macedonio ha llevado al repertorio de la compañía creaciones de otros coreógrafos contemporáneos como Ohad Naharim o Jiri Kilyan. Pero manteniendo la historia de la compañía, por lo que “dos veces al año” interpretan “obras clásicas para un público clásico que casi siempre llena el teatro”. También está implicada en diversos programas con diferentes grupos desfavorecidos de Montreal, apuesta que aumentará después del verano, cuando la compañía se traslade a una nueva sede en la ciudad canadiense. CARLOS GALLEGO -Fotografías Jonh Hall (1ª y 3ª) y Belle Ezra (2ª)-

  • Música para ballet en el Salón de Georgina

    En el frío invierno, ajena al viento helado y los envites de la crisis, la cultura se refugia en los espacios íntimos, como la maravillosa inicitiva de Georgina García Mauriño, que ha tenido lugar el pasado sábado en el salón de su casa. Ella misma nos explica en que consiste la idea: <<Ésta fórmula del House Concert/Concierto en Casa es una iniciativa particular, privada, que en otros países gusta mucho, y que creo proporciona una experiencia muy enriquecedora tanto para los asistentes como para los intérpretes>> Y el primero de los "house concerts"que ha organizado, ha sido dedicado a la danza. Así, dos músicos de excepción: el violinista Farid Fasla y la pianista Nuria Guerras, interpretaron un programa titulado "Pas de deux para violín y piano. El espíritu de los ballets rusos", que contiene algunas de las piezas del repertorio balletístico más hermosas. Farid explica en las notas al programa: <> Es muy dificil describir con palabras la intesidad que generó la música, interpretada por estos dos excelentes maestros, en el reducido espacio de un salón. Hay que vivirlo para poder sentirlo. La música se metía directamente al corazón. Es un verdadero privilegio asistir a un "house concert" tan exquisito, pudiendo compartir la experiencia con un reducido grupo de personas afines a las artes, e incluso charlar con los propios intérpretes tomado un vodka después del concierto. Esta propuesta queda abierta a todo tipo de manifestaciones artísticas, como danza, poesía, pintura... Los "house concert" generan además un ámbito que propicia el intercambio de relaciones e ideas, por lo que cualquier actividad artística de pequeño formato tiene cabida en él. Georgina García Mauriño expresó su deseo: "Me gustaría que en Madrid, y en toda España, este tipo de iniciativas se extendiera, ofreciendo un circuito alternativo a artistas y público para una experiencia especial, que deja huella..." Y al final de la presentación, Georgina citó unas palabras de Unamuno que fueron premonitorias de lo que allí vivimos: <> El próximo viernes, Farid y Nuria interpretaran de nuevo este programa en el Conservatorio de Música Adolfo Salazar-entrada gratuita-, cuyo cartel encabeza este artículo. Aquellos que deseen elevarse y soñar con la música para ballet, tienen junto a ellos una cita inexcusable. MERCEDES ALBI

bottom of page