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- Alejandro Molinero: un pulso al corazón
En "5 lorantes" de Molinero y compañía, nada sobra, nada falta y está todo, todo lo necesario para llegar a lo más hondo, a la esencia pura del flamenco y la danza española. Ocho magníficas bailarinas acompañan a Alejandro. Ellas aparecen en escena, de espaldas, son unas siluetas que mueven al unísono sus caderas, pero poco a poco se van desvelando, cada una en su personal estilo, aunque siempre insertas en la coreografía de conjunto definida en todos sus pasos por el talento de Alejandro. Alejandro Molinero es un gran artista. Como bailarín posee un enorme dominio técnico: sus palillos, sus giros, su movimiento de manos, su gracia, el compas de sus pies... Embelesa, es un placer disfrutar con su baile, derrocha amor por lo que hace. Es sensibilidad, entrega, expresión, sentido del ritmo. En “5 lorantes”, no hubo disonancias, reinó la armonía, y una especie de sutilidad adelgazada, destilada de esencia, que hizo contener el aliento del público, que se puso en pie para aplaudirles. No fue un cuadro flamenco al uso pues no había fragmentación, y aunque los ritmos y los números fueran sucediéndose sin tema o trama unificadora, todo provenía de una única fuente, como un río que engrosa y adelgaza su caudal, pero siempre se mueve por los parajes de una misma belleza. Y nada faltó a pesar de los pocos medios técnicos, porque el alma no habita en los materiales, sino en la carne y todos eran excelentes artistas, desde las 8 bailarinas (Nazareth Martínez, Alba Aranzana, Marina Sagardoy, Lucía Padilla, Natalia González, Alba Expósito, Carmen Coy y Nadia González), al guitarrista (Fernando de la Rúa) y el percusionista (Javier Valdunciel), que marcó el ritmo del corazón con un pandero y los segundos, que se confundían con este latir, en una danza del tiempo, en la que los brazos de las bailarinas adquirieron un movimiento mecánico como las agujas de un reloj; o la increíble danza de los dedales, en la que la cantaora, Gemma Caballero, sentada entre ellas, entonó magníficamente su canción, mientras las bailarinas percusionando el suelo con sus dedos cubiertos con dedales, produjeron un efecto tan original que acredita la existencia de un gran talento. Y es que en esto de la coreografía, muchos son los llamados, pero pocos los elegidos... Y Alejando Molinero es uno de ellos. MERCEDES ALBI
- Alejandro Molinero en compañía: "5 Lorantes"
Una buena propuesta para el fin de semana, es la que nos ofrece el coreógrafo y director artístico Alejandro Molinero, que estrena el espectáculo “5 Lorantes” mañana, sábado 21 de Marzo a las 20.00 horas en la Casa de Cultura Carmen Conde de Majadahonda. La danza española y flamenco se dan la mano para presentar una obra, como su propio nombre indica, sin colorantes, sin aditivos… Una creación sin más pretensión que hacer disfrutar al espectador de la grandeza y la fuerza de la danza española. Alejandro está acompañado en escena por 8 bailarinas: Nazareth Martínez, Alba Aranzana, Marina Sagardoy, Lucía Padilla, Natalia González, Alba Expósito, Carmen Coy y Nadia González. Una definición del estilo que aglutina a los artistas podría ser el adjetivo ”polivalentes”, una multiplicidad de valores, unidos por un fuerte vínculo personal que posibilita el buen resultado de cada representación. “Nuestro trabajo se basa en generar obras de arte. Piezas que tienen una particularidad: nunca habrá dos representaciones iguales. Partiendo de esta premisa, siempre damos lo mejor de cada uno en escena, sabiendo que lo que allí sucede será irrepetible”, explica Alejandro. Una composición de fondo contemporáneo, pero con un lenguaje tradicional que busca retratos y formas antiguas para transportarlas al momento de creación actual. Por eso, podemos decir que “5 Lorantes” bebe de lo ortodoxo y lo tradicional, pero ofrece algo nuevo y fresco para todos los públicos. Jóvenes, talentosos y con sed de Danza, eso es Molinero en Compañía. PAOLA PANIZZA
- A las puertas de una nueva “Carmen”. Ensayo de la CND
Esta mañana en la sede de la Compañía Nacional de Danza, se ha mostrado a la prensa un fragmento de CARMEN, la nueva creación original de Johan Inger para la Compañía Nacional de Danza. El director de la compañía, José Carlos Martínez, cedió el protagonismo a Gregorio Acuña, el autor de la dramaturgia, que presentó la obra. Su argumento está basado en la novela original que Prosper Merimée escribió en 1845, dejando de lado el arquetipo surgido a partir de la exitosa ópera de Bizet. Por tanto, la figura protagonista queda desplazada de Carmen a Don José. “Es un descenso a los infiernos de Don José. Un hombre joven, con ambiciones y lleno de proyectos, cuya vida se trunca por una pasión que le conduce al abismo”, cuenta Gregorio Acuña. El compositor Marc Alvarez ha asumido el gran reto de ampliar la partitura de Rodion Shchedrin, y extender sus 45 minutos de duración a una hora y media. La escenografía se ha construido a base de “periactos”, unos paneles giratorios con tres lados, que van construyendo de diferente forma los lugares en que transcurre la trama. La compañía interpreta el final del acto Primero. Los paneles nos muestran su lado cubierto de espejos, pues el ensayo simula que nos encontramos en el salón del señor Zúñiga, un hombre rico que da una fiesta en honor de Carmen, su nueva amante. Don José está allí de portero, se siente completamente humillado; además presencia como la mujer que ama se marcha con el “torero”, que en esta ocasión simboliza simplemente un hombre célebre o ídolo de masas, pues se pretende crear una obra de líneas argumentales destiladas, por donde fluyen las pasiones humanas, sin constreñirlas a un espacio o tiempo concreto. Junto a los personajes reales coexisten otros que a modo de conciencia, de lo que no se ve pero se siente, aparecen a lo largo de la representación. Son un niño y una sombra. El espacio se torna sugerente. El final de este primer acto es abrupto, pero no lo vamos a desvelar. Esta "Carmen" tiene algo que engancha, que presagia el resultado de un buen trabajo. Los bailarines fluyen, danzan, expresan los sentimientos de un drama que ya está casi listo... Solo hay que esperar a la apertura del telón, el próximo 9 de abril en el Teatro de la Zarzuela. MERCEDES ALBI
- El último Nijinsky: Till Eulenspiegel (4)
(anterior) Vaslav Nijinsky y su familia residen todo el año en Nueva York, mientras se ocupa de los preparativos para la nueva temporada estadounidense, en la que los Ballets Rusos han sido contratados sin Diaghilev bajo la única dirección de la gran estrella. El Metropólitan acepta la idea de producir su nuevo ballet, "Till Eulenspiegel", basado en el poema sinfónico de Richard Strauss. Un mundo lleno de posibilidades se abre para Vaslav. Los avatares cruentos de la guerra, así como la revolución rusa que estalla entonces, han quedado lejos, al otro lado del óceano. Nueva York recibe a grandes artistas que también tratan de solventar la falta de escenarios emprendiendo giras por américa. Y Vaslav coincidirá con dos de ellas: Isadora Duncan y Anna Pavlova. Es un tiempo de dolor para Isadora, pues desde la muerte de sus hijos, su danza se ha vuelto diferente, es ahora mucho más dramática, menos etérea pero llena de ardor revolucionario. El encuentro con la Duncan tuvo lugar en una elegante cena en el hotel Shelley celebrada para homenajearlos, a la que acudieron los más relevantes críticos de NY. Romola nos describre en sus memorias como Isadora, sin pelos en la lengua, pregunta: -”¿Se acuerda usted, Nijinsky, de que hace varios años en Venecia, yo le manifesté mi deseo de tener un hijo suyo? ¡Qué formidable bailarín hubiéramos llegado a crear! Entonces, la idea no le agradó mucho. Veo, sin embargo, que ha cambiado usted y que ya no es tan intolerante con nosotras las mujeres...” Aquella indirecta fue seguida de silencio glacial y todos quedaron cohibidos. Sin embargo, Vaslav aceptó el reto y, sonriendo, respondió: -”Yo no he cambiado; amo a todas las criaturas del señor.” Isadora deseaba poder bailar con Nijinsky, pero él nunca aceptó sus proposiciones porque no le agradaba improvisar. Esto nos lleva a la conclusión de que si alguna de sus piezas coreográficas puediera parecer producto del instante, no es más que una falsa impresión. Cuando él creaba, aunque simplificase los movimientos, todo estaba absolutamente medido y calculado. Cuestión diferente son las dificultades que sufría y los problemas que le ocasionaba su falta de dotes de comunicación oral, pues los bailarines muchas veces no comprendían lo que quería que hicieran, lo que generaba momentos de gran confusión al representar sus "extrañas" coreografías. El Metropólitan dió carta blanca a Nijinsky para el estreno de su ballet. Él quería que los diseños de la puesta en escena fueran de Alexandre Benois, y aunque se le envía una sustanciosa propuesta económica por telegrama, este rehusa por temor a cruzar el oceano en tiempo de guerra. Nijinsky tiene que encontrar un pintor que encaje con su planteamiento, y se decide al visitar en su estudio de Greenwich Village a Robert Edmond Jones (1887-1956), que acepta el encargo. Vaslav acertó con su elección. Edmond Jones posee un planteamiento escénico muy innovador. La forma distorisionada en que concibe los decorados, recuerda a los movimientos de las vanguardias europeas, especialmente, el expresionismo alemán. Esta similitud no es una mera casualidad, Edmond Jones había estudiado en Europa siendo alumno de Max Reinhardt y de Gordong Craig, un hecho que también lo vincula con Isadora Duncan, pues Craig era el padre de su hija Dreide, ahogada con su hermano menor en un desgraciado accidente que conmovió al mundo artístico en 1913. El vestuario que diseña Edmond Jones es una fantasia colorista de inspiración medieval. Y provocó un impacto escénico que cautivó al público. La acción se desarrolla en un pueblo de la Edad Media. Los trajes destacaban sobre una base negra oscura del telón de fondo, en la que se erigían unos castillos casi fantasmales y curvados, que parecían ansiar a caer sobre los aldeanos. Simbolizan la presencia amenazadora del poder, una fuerza de la que nadie escapa y que, finalmente, condena a Till a morir ahorcado. En cuanto a la genesis de la música, surge con la idea inicial de Richard Strauss de componer una partitura escénica de gran embergadura. Nunca acometió su gran proyecto, sino que un día se limitó a unir los pocos fragmentos que había compuesto y ensambló el famoso poema sinfónico de unos 15 minutos de duración, que Nijinsky utilizó para su ballet. Se trata de una música totalmente programatica, pues Strauss describe detalladamente, con anotaciones al margen de la partitura, la acción. El tema de Till está interpretado por el clarinete y las trompas. Nijinsky sigue la trama de Strauss, la dota de vida, de movimiento coreográfico. El gran bailarín se convierte en Till, un personaje con el que se identifica desde que en su cautiverio leyó la novela de Charles de Coster. (continuará) MERCEDES ALBI
- “Los Tarantos” el adiós de Carmen Amaya, la bailaora de las líneas quebradas
Corría el año 1963 y la vida de la bailaora de las líneas rotas anunciaba sus últimos quiebros. Rovira Beleta -director de cine- sin pretenderlo nos brindó a todos, incluida ella, la última oportunidad. “Los Tarantos” fue la Crónica de una muerte anunciada. Alfredo Mañas había escrito para teatro “La historia de los Tarantos”. El guión para la película llega a las manos de Rovira y su olfato le dice que se encuentra ante una película fascinante. El trabajo realizado tuvo tanta calidad que incluso fue nominado al Óscar a la mejor película de habla extranjera. Poco a poco se irán tejiendo los hilos de un “Romeo y Julieta gitanos" de la mano de Sara Lezana y Daniel Martín -el menos gitano de todos los personajes-. Contaba Rovira que para el papel de Julieta había elegido a “La Chunga” -bailaora y musa de Picasso y Dalí entre otros-. Ella denegó la invitación argumentando que no podía darle un beso a ningún hombre que no fuera su novio o marido. Los productores ya conocían a Sara Lezana, protagonista de la obra de teatro, y le insistieron al director para que fuera ella quien hiciera el papel. “Sole” la hermana de “Rafael” fue interpretada por Antonia “la Singla”. Cuando rodó la película era sorda, pero la gracia que tenía bailando por rumbas, sorprendió tanto a Rovira que le brindo la mejor oportunidad de su vida. Y así, una casualidad llevo a la otra y Rovira se decidió por un elenco que dio si cabe más categoría a la película. Cuentan que Lola Flores se ofreció a los productores para realizar el papel de “Angustias” madre de “Rafael” (Romeo). Rovira denegó el ofrecimiento porque tenía muy claro que su protagonista era Carmen Amaya y el entorno, el barrio barcelonés del Somorrostro. El valor de la película sin duda residió en esa elección. Carmen estaba en el final de sus días. Su rostro así lo anunciaba y quizá ella también lo intuía. La fotógrafa Colita le regaló a la historia algunas imágenes de aquellos días. Su mirada perdida y triste vagaba por otros lugares. La soledad de su rostro aún hoy estremece. Dicen que los “grandes genios” son lobos solitarios y así debía sentirse ella. En esa soledad estaba la mujer y no la artista. Se intuía el abandono forzoso de “La Capitana”. Ella ya es consciente de que las fuerzas no le acompañan. Rodó aquella película en contra de los consejos de Dr. Puigvert. Cuentan que su salud ya estaba tan delicada que entre escena y escena Carmen aplacaba los dolores a base de calmantes. Se alimentaba de cafés y tabaco. Las líneas de su cara denotaban el cansancio que se hacía dueño de su vida. Pese a todo, bien por los fármacos o bien por los alientos de los últimos suspiros, le regaló al mundo su mejor obra. Los presentimientos no le engañaron y murió en Bagur el 19 Noviembre. La película se estrena el 5 de Noviembre y ella ya no puede acudir. El día de su muerte, otro de los mitos de nuestra danza, Antonio Gades, con el que también compartió elenco, se encontraba en Barcelona cuando conoció la noticia. «Me fuí por todos los tablaos de Barcelona –contaba el bailaor a ABC en 1993–. Cuando llegué al de la antigua vedette Bella Dorita, estaba la gente dando palmas y yo me puse a gritar delante de todo el mundo: "¡No tenéis vergüenza! ¡Que esté Carmen Amaya de cuerpo presente y haya un tablao abierto!". Me dediqué a cerrar todo lo que hubiera abierto de flamenco». No tuvo el placer de convivir con él durante el rodaje ya que grababan las secuencias en distintos días. Antonio en aquellos momentos se encontraba en la Scala de Milán. Pero aquello no fue excusa para que ambos sintieran una profunda admiración. “Era la única persona ante la que yo me he sentido espectador, Antonio Estévez Rodenas – decía para mis adentros- , olvídate de todo lo que sabes y de todo lo que puedas aprender, porque aquí no vas a aprender nada. Siéntelo y basta”. Esa insondable fascinación fue la que le llevó a acompañar a Carmen en su despedida. En una entrevista a ABC en 1993 lo contaba así: “Llegamos a Bagur. En aquella casa desnuda estaban Pilar López y Rosario, que habían alquilado un taxi desde Madrid. La escena era impresionante. Subí unas escaleras y allí estaba, en el suelo, al lado de un somier. La velamos toda la noche. Al día siguiente fuí uno de los que tuvieron la tristeza de llevar la caja.” Y así lo recogían algunos diarios al día siguiente. GEMMA ORTEGA
- Camille Hanson en "Staying alive: the sacrifice of giants"
Ha tenido lugar el estreno de "Staying alive: the sacrifice of giants", en el Festival Ellas Crean, que celebra estos días su 11ª edición en el Teatro del Centro Conde Duque. Su autora, Camille Hanson, vive en Madrid, lo cual es un lujo no siempre suficientemente reconocido. Esta coreógrafa y bailarina norteamericana, formada en Los Ángeles -donde se licenció en Bellas Artes, en Danza Contemporánea, obteniendo el Máster en Coreografía y Performance por La Universidad de California- eligió nuestra ciudad como plataforma para la creación de sus obras. Se trasladó aquí en el año 2002 y fundó el proyecto "Ladinamo Danza". Desde 2008 colabora con el artista visual, Juan Carlos Arévalo -autor de estas fotografías-, fusionando la danza, la fotografía y la vídeo-creación. Es una danza que no se queda en sí misma, sino que, prescindiendo del virtuosismo y subordinando la técnica a la expresión, apela directamente a la conciencia del espectador. Cuatro bailarinas, siendo una de ellas la propia Camille, nos sumergen en el mundo marino a través de un espacio sonoro compuesto fundamentalmente por el rumor de las olas, que se va transformando, una vez los delfines son capturados, en un sofocante palpitar; unas imágenes de vídeo completan la trama, e incluso detienen la representación para hacer un alegato sobre el drama que viven estos bellos animales. Si la vida media de un delfín en libertad es de 25 a 65 años, una vez los capturan, la mayoría mueren en unos meses y, como máximo, alcanzan a vivir no más de 5 años a causa del deterioro producido por el agua clorada, el ruido de las ciudades, la imposibilidad de nadar y pescar como hacen en su hábitat... Unos animales tan inteligentes y sensibles, que tienen hasta su propio lenguaje, cambian en el encierro sus costumbres y dejan incluso de hacerse cargo de las crias de sus compañeros muertos, debido a la depresión y la tendencia al suicidio -que muchos se auto-inflingen-. Un drama que pasa desapercibido a los visitantes de los parques marinos que ríen y aplauden sus "gracias". Es lo que Camille denomina "la sonrisa fingida del delfín en su cautiverio". Este cruel negocio desaparecería si nadie acudiera a esos lugares de ocio sustentados sobre la esclavitud animal. Camille Hanson explica la intención de sus trabajos, "I feel as an artist a responsibility to live consciously and to engage in critical reflection about the world we live in and know most intimately". El mudo leguaje de una danza contemporánea muy expresiva, de caracter narrativo, se puso al servicio de un dolor también silente: el de la pérdida de la libertad. En las primeras escenas las bailarinas-delfines conviven en armonía con el mar, nadan, juegan entre ellas movimientos trenzados muy bien coordinados y plásticos; sin embargo, desde el principio se deja sentir la presencia de una amenaza, la cual se manifiesta claramente con la aparición del pescador, que portando una antorcha, otea, busca hasta que despliega sobre ellas una red imaginaria. La lucha es desigual, todo cambia y se vuelve axfisiante. Destaca el dramatismo de un solo en el que la bailarina va enredándose cada vez más en una red de pesca. La escena tiene un fuerte contenido simbólico. Y es que la pérdida de la libertad no queda circunscrita al ámbito de los delfines, pues es tan amplia que se identifica con u sin número de circunstancias. La tensión sobre escena va creciendo, la armonía de los delfines se torna en violencia, nadan ensimismados dando vueltas sobre si y chocan entre ellos, caen al suelo, levantándose cada vez con menos fuerza, hasta que mueren. Todo desaparece, el escenario se queda vacío, la vida se marchó a otro lugar. La obra pertenece al movimiento intenacional "Empty the tanks", cuya finalidad es promover la lucha contra el cautiverio de cetáceos, por la educación, el ecoturismo y la conservación de las especies. "Staying alive" es danza para un mundo mejor. MERCEDES ALBI
- Johan Inger estrena su "Carmen" con la CND el próximo 9 de abril
Cuando Johan Inger recibió el encargo de la CND, de montar una nueva versión de Carmen, siendo él sueco y ‘Carmen’ una obra con un marcado carácter español, se encontró ante un enorme reto, pero también una gran oportunidad. Su aproximación a este mito universal tendría que aportar algo nuevo. Para ello, Inger decidió centrarse en el tema de la violencia, aproximándose a ella a través de una mirada pura y no contaminada… la de un niño. Partiendo de este enfoque, Inger crea un personaje, que propicia que seamos testigos de todo lo que pasa, a través de sus ojos inocentes, a la vez que contemplamos su propia transformación. Y afirma sobre su novedoso enfoque de Don José: “Hay en este personaje un cierto misterio, podría ser un niño cualquiera, podría ser el Don José de niño, podría ser la joven Michaela, o el hijo nonato de Carmen y José. Incluso podríamos ser nosotros, con nuestra primitiva bondad herida por una experiencia con la violencia que, aunque breve, hubiera influido negativamente en nuestras vidas y en nuestra capacidad de relacionarnos con los demás para siempre.” Johan Inger, nace en Estocolmo, Suecia (1967). Completa su formación de danza en la Royal Swedish Ballet School y la National Ballet School (Canadá). Desde 1985 hasta 1990 baila en el Royal Swedish Ballet, el último año como Solista. Fascinado por el trabajo de Kylián, Inger tuvo claro que el siguiente paso en su carrera de bailarín tendría que ser hacia el Nederland Dans Theater. En 1990 ingresa en el NDT y pronto se convierte en uno de los bailarines con más carácter y carisma de la Compañía. Cuando Inger prueba suerte en el NDT’s Annual Choreography Workshop, Kylián ve un gran talento para la coreografía. Después de cuatro piezas para los talleres del NDT, Inger es invitado en 1995 a crear su primer trabajo para el NDTII. Mellantid supone su debut oficial como coreógrafo. Su estreno, en el marco del Holland Dance Festival, fue un éxito rotundo y en 1996 obtiene el Philip Morris Finest Selection Award en la categoría de Mejor Producción Nueva de Danza. Desde su debut, Inger ha creado varios trabajos para el NDT (Sammanfal, Couple of Moments, Round Corners, Out of breath). Por sus ballets Dream Play y Walking Mad, recibe el Lucas Hoving Production Award en octubre de 2001. Walking Mad (bailada posteriormente por el Cullberg Ballet) fue galardonada con el Danza & Danza Award 2005. Inger fue nominado en distintos Premios holandeses como el Golden Theatre Dance Prize 2000, el VSCD Dance Panel y el Merit Award 2002 del Stichting Dansersfounds’79. En 2013 Inger recibe el prestigioso premio Carina Ari en Estocolmo por la difusión internacional del arte y la danza suecas. Inger abandona el NDT en 2003 para hacerse cargo, como director artístico, del Cullberg Ballet En mayo de 2010, el Goteborg Ballet de Suecia estrena su nueva obra Falter y en septiembre de ese mismo año el NDT Tone Bone Kone. En septiembre de 2011 crea Rain Dogs, basada en la música de Tom Waits, para el Basler Ballet de Suiza. En 2012, Inger crea Inger made, I New Then, para el Nederlands Dans Theater 2 y en 2013, Sunset Logic, para el Nederlands Dans Theater 1 en La Haya, Holanda En septiembre de 2013 creó Tempus Fugit para el Ballet de Basel en Suiza. Su última creación, antes de Carmen para la CND, ha sido B.R.I.S.A., 2014 para el Nederlands Dans Theater 2 y The Rite of Spring para el Royal Swedish Ballet en Estocolmo. N d P (Fotos Domingo Fernández)
- El último Nijinsky: Till Eulenspiegel (3)
(anterior) Nijinsky, libre al fin de su cautiverio, llega a Nueva York, donde se reúne con los Ballets Rusos. El martes 4 de abril de 1916, Diaghilev espera en el puerto para dar la bienvenida a la familia Nijinsky, que viaja en el barco francés “Espagne”. El empresario ruso obsequia a Romola con un ramo de flores y Nijinsky le presenta a la pequeña Kyra. Todo aparenta calma y felicidad. Sin embargo Diaghilev, que había movido cielo y la tierra para liberarles, no se imagina los problemas que se le avecinan. No hubo agradecimiento alguno hacia él por todas las gestiones realizadas. Nijinsky, alentado por su esposa, había demandado a Diaghilev en 1914 por los salarios atrasados, y le exige ahora su abono, que ascendía según Romola, a medio millón de francos de oro. Diaghilev se encontró entre la espada y la pared, pues no podía defenderse de las acusaciones de impago desvelando la verdera naturaleza de su relación con Nijinsky, al que había costeado todos los gastos, incluso los de su madre, durante años. Por un lado, estaba el contrato firmado con el Metropolitan donde se comprometía a que Nijinsky bailase; y por otro, las reivindicaciones económicas imposibles que pretendía. Además, las disputas no se quedaron en el ámbito de la privacidad, sino que trascendieron a la prensa, dando lugar a titulares como: “El ex-prisionero de guerra no moverá ni un dedo del pie hasta que no se le suba la cuota” (New York Tribune); “El famoso bailarín dice que no se han cumplido sus condiciones económicas” (New York Times)... Finalmente, Otto Khan, el empresario que les contrató, accede a abonar a Nijinsky 3.000 dólares por semana -bastante menos que su solicitud inicial de 80.000 dólares- más un porcentaje de la recaudación de la compañía. El público de Estados Unidos está deseoso de ver bailar a Nijinsky y Otto Khan, consciente de ello, tiene la intención de contratarle para la siguiente temporada, si bien, como los Nijinsky y Diaghilev se llevan a matar, decide contratar a los Ballets Rusos bajo la única dirección del gran bailarín. Diaghilev, harto de problemas, accede a la propuesta, pues necesita dinero para que la compañía pueda sobrevivir durante los tiempos de guerra, y prefiere quedarse en Italia con Massine mientras los Ballets Rusos parten de nuevo, rumbo a Nueva York, para desde allí iniciar una gira por toda norteamérica. Nijinsky estrenará entonces el “Till Eulenspiegel”, la única obra de su compañía que nunca verá Diaghilev. Gracias a la amabilidad y sabiduría de Roger Salas, quien publicó en El País (Babelia, 5 de febrero, 1994) un interesante artículo titulado “Till, resucita en París”, tenemos noticias de la existencia de una testigo de excepción, que participó en el estreno: la bailarina Valentina Kachuba. Fue ella quien, con una cámara kodak de dos dólares realizó unas fotografías de un valor histórico impagable. Según me contó el propio Roger, Valentina hizo las fotos para no olvidar el modo en que el propio Nijinsky les había maquillado. E incluso existe una fotografía en la que se puede ver al artista durante el proceso. Valentina Kachuba (1898-1995) sería además una de las pioneras del ballet en España, pues los avatares de su larga vida hicieron que finalmente se estableciera en Madrid, donde todavía hoy existe la academia de danza que lleva su nombre. Valentina nació en Samarkanda el 14 de mayo de 1898, siendo hija de una princesa rusa y un coronel del ejército del zar. Entró en la compañía de los Ballets Rusos al cumplir los 15 años, y destacaba por su gran belleza, que no pasó desapercibida a nuestro monarca Alfonso XIII, el cual la llamaba “la bailarina de los rizos de oro”. Valentina bailó tanto en la compañía de Diaghilev como en la de Ana Pavlova, quien la despidió por celos, pues no soportaba que su hermosura pudiera eclipsarla. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó para el ejército nazi como intérprete en Ucrania, y es posible que estuviera casada con algún militar de alto rango. Lo cierto es que, finalizado el conflicto, se estableció en España. Los “rusos blancos” -término que se emplea para denominar a los nobles y partidarios del zar, obligados a huír de su país por causa de la revolución soviética- anhelaban volver a Rusia. Este colectivo mostró equivocadamente su simpatía hacia los nazis, ya que estos luchaban contra su propio y sanguinario enemigo: Stalin. Nunca debemos juzgar la historia con los ojos de hoy sin comprender los sentimientos de los que habitaron el pasado, como los rusos blancos que habían perdido todo -incluso la vida de familiares y amigos- sin poder regresar nunca más a su patria. No se les puede reprochar que mostrasen simpatía hacia aquellos que combatían contra los soviéticos. Simplemente anhelaban la caída del régimen para poder regresar a Rusia. Valentina viviría el resto de su vida en España, llegando a centenaria. Ella misma presumía de ser la única persona que quedaba en este mundo que había mirado a los ojos del zar. Sus fotografías son un tesoro. También las que conservó de la visita de los Ballets Rusos a la Alhambra de Granada, que se custodian actualmente en el archivo de la Fundación Manuel de Falla. (continuará) MERCEDES ALBI
- AMALGAMA.: una muestra de música y danza de jóvenes promesas
Amalgama es una muestra interdisciplinar de música, canto y danza interpretada por los alumnos de los Conservatorios “Victoria de los Ángeles” y “Carmen Amaya” de Madrid. Es la colaboración así como la armonización de conocimientos e ilusiones, de un maravilloso grupo de jóvenes que esperanzan el futuro de nuestra cultura. Nos reciben muy ilusionados conocedores de que son muy escasas las menciones que se realizan en los medios de su excelente trabajo. Estos niños que crecen en el mundo de las redes sociales, y que gracias a ellas comparten toda la información en tiempo real de la evolución de sus referentes en las diferentes disciplinas, echan de menos no estar presentes en ellas. Necesitan que se hable de ellos y no solo reclaman“críticas” a su trabajo, sino que incluso las necesitan para trabajar sus debilidades, consolidar sus conocimientos y crecer. Todo lo que no aparece en las redes o que de una u otra forma no se publicita, no existe. Avanzamos por las aulas momentos antes de que empiece la Gala. Allí es donde se gesta la esencia de Amalgama: violines, violonchelos, trombones, trompetas, clarinetes y demás instrumentos suenan incansablemente, mientras que los bailarines calientan sus cuerpos y los cantantes sus voces. Comenzamos a percibir la grandiosidad de lo que más tarde íbamos a disfrutar. Una vez en el Auditorio, la Orquesta Sinfónica ya se encontraba perfectamente dispuesta, el foso se quedaba pequeño. Y a partir de entonces comenzó el desfile de los grandes. Tchaikowsky, Barbieri, Falla, Albeniz, Prokófiev, Saint-Saens o Chapí entre otros aparecían en el escenario haciendo honor al nombre de un espectáculo en el que todo tenía cabida. “Romeo y Julieta”, “El Lago de los Cisnes”, “El Cascanueces” o “La muerte del Cisne”, llegaron de la mano de los más clásicos. “Malagueña”, “Tango” (Albéniz) o la “Jota” y la“Seguidilla” de “Las siete canciones" de Falla, engalanaron el escenario trasladándonos a una época gloriosa de nuestra cultura. La danza contemporánea también tuvo su cabida destacando la pieza “Maya” del reconocido y aclamado I. Clarke con una coreografía de Angie Pasiecznik de destacada sensibilidad. Finalizaron la Gala poniéndole una guinda perfecta al pastel de múltiples sabores, colores, sensaciones y emociones que ya habíamos degustado, con el Preludio de “La Revoltosa”. Quedaron en nuestra retina momentos muy dulces, que difícilmente olvidaremos. Disfrutamos y compartimos muchas ilusiones. Prometimos volver porque ellos necesitan que lo hagamos y nosotros necesitamos disfrutar con ellos. GEMMA ORTEGA
- La nueva danza española de Antonio Najarro
Películas sobre danza hay pocas. Y sobre danza española, aún menos. Por eso llama la atención sobremanera la dedicación de Jean-Marie David, el director francés que lleva unos años retratando a algunas de las figuras del baile nacional. Primero puso el objetivo en José Carlos Martínez cuando el murciano era 'étoile' del Ballet de la Ópera de París. Ahora David ha cambiado el foco y acaba de estrenar 'Antonio Najarro. La danse espagnole en partage', el documental que hizo el año pasado sobre el director del Ballet Nacional de España. Las dos películas están conectadas. El cineasta francés conoció a Najarro mientras visitaba a Martínez poco después del rodaje. “Me impresionó su talento y su gracia”, recuerda en el Instituto Francés de Madrid, apenas unas horas antes del estreno español de la película. “Me sorprendió mucho lo que hacía porque la imagen que yo tenía de la danza española y del Ballet Nacional, al que había visto hace 20 años en el Palacio de los Deportes de París, era la de una compañía demasiado tradicional”. Por eso le llamó la atención el trabajo del madrileño -especialmente 'Suite Sevilla'- que mostraba otra visión de la danza española. De ese encuentro surgió la idea de hacer una película sobre el Ballet Nacional que ya dirigía Najarro. Así empezaron los preparativos, pero diversos acontecimientos le llevaron a cambiar el foco. “La película es un retrato de Antonio”, explica David, que considera a Najarro “un diamante en bruto” al igual que a Martínez. “Primero nos cuenta su vida y cómo se convirtió en bailarín”. Luego entra en honduras y recorre “su espíritu, las ideas que tiene de la danza española y lo que quiere hacer con el Ballet Nacional”. Ese viaje lo realiza Najarro mediante la palabra y el baile, con la participación de otros creadores, entre los que se encuentran Luz Casal y Juan Duyos. También aparece Javier Raya, patinador español para quien ha hecho algunas de las coreografías que el deportista interpreta en las competiciones. Para el baile, el documental cuenta con la participación de algunos miembros de la compañía, además del propio director, que recorre las diferentes patas de la danza española. De entre todas, David destaca “la clásica española”, una danza que, piensa, sorprenderá mucho cuando se vea fuera de España, pues tiene “una calidad similar a la de las escuelas rusas y francesas”. CARLOS GALLEGO
- El último Nijinsky: Till Eulenspiegel (2)
(anterior) El deseo de Nijinsky de hacer el ballet Till Eulenspiegel, surge durante su cautiverio. Para comprender como el mejor bailarín se convirtió en prisionero de guerra, tenemos que retrotraernos al día 19 de septiembre de 1913, fecha en que contrae matrimonio con Romola. A partir de entonces su estrella comienza a declinar. ¿Se le puede reprochar a Diaghilev el hecho de que despidiera a Nijinsky? ¿Cómo puede reaccionar alguien al enterarse de repente que su pareja se ha casado con una joven de 20 años, sin tener siquiera el detalle de comunicárselo? Misia Sert, la mejor amiga de Diaguilev, escribió como éste recibió con gritos y sollozos un telegrama, escrito por terceras personas comunicándole la sorprendente noticia: Nijinsky, que había partido en barco a una gira por América de Sur con los Ballets Russes, se había casado con una húngara que viajaba en el mismo barco. Diaghilev no había marchado con la compañía debido al terror que sentía por el mar. Al enterarse de lo sucedido quedó hundido anímicamente y Misia y su esposo, el pintor español Joaquín Sert, se lo llevaron con ellos por el Sur de Italia tratando de consolarle. Diaghilev no tuvo ninguna noticia de Nijinsky hasta el mes noviembre, en que recibe un telegrama suyo por el que el bailarín se limita a mostrarle su extrañeza al no habérsele comunicado las fechas en que comienzan los ensayos para la nueva temporada, y aconseja a Diaghilev sobre el modo de hacerlos. El empresario ruso, que no ha recibido la menor explicación de lo sucedido por parte de su ex-amante, se siente profundamente dolido por una comunicación tan fría, reducida a los aspectos profesionales de aquel con quien había compartido varios años de su vida. Es en ese momento, es cuando pide a a Grigóriev que le envíe a Nijinsky la siguiente respuesta: “El Ballet Ruso no necesita más de vuestros servicios. Innecesario volver.-Sergei de Diaghilev.” Nijinsky, alentado probablente por Romola, comunica a la prensa que jamás volverá a trabajar con Diaghilev, y se dispone a crear su propia empresa. Nijinsky era el bailarín más famoso del mundo, y nada le hubiera impedido triunfar tal y como Pavlova había hecho con su compañía. El bailarín es ayudado por su hermana Bronislava y su esposo, que serán los solistas de la compañía, a la que se sumaron 32 bailarines diplomados en la Escuela Imperial de Moscú con los que estipula un contrato para un año. La primera actuación para la que les contratan iba a ser en el “Palace Theather” de Londres. Pero Vaslav Nijinsky no es un hombre de negocios, y tratar de convertirlo en empresario es una idea descabellada que trae fatales consecuencias. Su propia esposa escribe: “Entonces, todas las tareas administrativas y organizativas descansaban sobre sus hombros. Y ya a penas encontraba tiempo para comer y dormir (…). Su alma tan sensible estaba herida; se veía acosado por todos lados, y ¿por qué? Sólo entonces comprendí la razón por la que Diaghilev le mantenía alejado de las cosas del mundo y de la vida. Tal vez incluso tenía razón.” Los temores de Romola no eran infundados. El fracaso fue absoluto. El segundo día de espectáculo y con el aforo del teatro completo Vatzlav es incapaz de bailar, porque siente un enorme temblor en las piernas. Los médicos le aconsejan que guarde reposo absoluto, y el teatro termina demandándole por incumplimiento de contrato. Y, por si esto fuera poco, el bailarín queda obligado a abonar los salarios de un año a los 32 bailarines. Pero estas tormentas serían en la vida del bailarín un simple anuncio del cúmulo de desgracias que pronto se abatirían sobre él. Vaslav está arruinado, su esposa embarazada de su primera hija se marcha a dar a luz en Viena, donde vive su familia. La primera guerra mundial estalla y Nijinsky, Romola y su recién nacida hija Kyra, se convierten prisioneros de guerra. Rusia a declarado la guerra a Austria. Nijinsky en Viena no es más que es un ruso en “suelo enemigo”. Está atrapado. La quietud forzosa e impuesta sobre un ser que se expresaba con el movimiento mejor que con las palabras debió ser aniquladora para su espíritu. Pero en la oscuridad siempre surge en la mente del genio la luz liberadora de la creción, y es entonces cuando empieza a concebir su idea de hacer un ballet sobre Till Eulenspiegel. El mundo real se había vuelto en contra suya. Durante casi dos años Nijinsky y su pequeña familia pasan un calvario de tintes “kafkianos”, hasta que finalmente les es permitido salir de Austria bajo la prohibición de no bailar en ningún país involucrado en el conflicto bélico. Diaghilev ha olvidando antiguos rencores, ha encontrado en Massine su nueva pareja, y consciente de la importancia de Nijinsky para su compañía remueve cielo y tierra hasta que logra liberarlo. Pero Romola nunca agradecerá a Diaghilev estas gestiones, sino muy al contrario. Cuando son de nuevo acogidos por los Ballets Russes, que se encuentra de gira por los Estados Unidos, Nijinsky, aconsejado por su esposa, inicia una serie de reivindicaciones de naturaleza económica sin tener en cuenta las graves dificultades que la compañía de Diaghilev atraviesa en ese momento. En las memorias que escribe la bailarina inglesa Lydia Sokolova, narra con todo detalle estas circunstancias. Nijinsky, que durante el largo cautiverio no ha podido ensayar, se había unido a ellos para actuar en el Metropolitan Ópera House en el mes de abril de 1916: “La danza de Nijinsky, de cualquier forma, se ha deteriorado: había engordado y parecía muy triste. Sentíamos lástima por él, y naturalmente temíamos los problemas que se podían dar al encontrarse Massine y él en la misma compañía (…). Las experiencias que había tenido Nijisnky a partir de su matrimonio le habían afectado evidentemente muchísimo, y ya mostraba signos de anormalidad. El ya nunca pronunciaba una sola palabra y chasqueaba los dedos constantemente.” MERCEDES ALBI (siguiente)
- Viaje por la danza de Antonio Najarro
El Instituto Francés en Madrid acoge el estreno en España de 'La danse espagnole en partage'. La cinta, cuya proyección tendrá lugar en la sede del organismo francés en la capital el viernes 20 a las 20 horas, es un documental de Jean-Marie David que recorre la trayectoria del actual director del Ballet Nacional de España (BNE). Formado en el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid, Najarro inició su carrera en la compañía de Rafael Aguilar. Luego formó parte de las de Aída Gómez y José Antonio hasta que en 1997, con 22 años, entró en el BNE. Allí estuvo hasta 2002, cuando formación pública para crear su propia compañía. Y casi diez años después, en 2011, volvió al Ballet Nacional como director. 'La danse espagnole en partage' repasa esa trayectoria con la participación de diferentes creadores, entre los que figuran Luz Casal, Jesús Duyos, además del propio Najarro. Pero el documental no se queda ahí, pues entra en la sede del BNE para mostrar las interioridades de la compañía dedicada a velar por la danza española. “El documental quiere ser el testimonio de la fuerza de creación de un artista luchando por la memoria y el porvenir de un arte muy expresivo, que más que nunca sigue siendo uno de los símbolos de la cultura española”, según el director de la película. (N d P)













