Entrevista a Antonio Castillo, "For the fun of it"
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Actualizado: hace 2 días

Tenía mucha curiosidad por conocer a Antonio Castillo Algarra. Lo había observado desde la distancia percibiendo ese halo de “autoritas” que desprende. Desde actor, productor y director de su compañía For the fun of it , co-director artístico del recién creado Ballet Español de la Comunidad de Madrid… me era imposible encasillarlo bajo un parámetro concreto. Su personaje escapaba a las clasificaciones, las excedía.
Y por si esto fuera poco, unos lo ensalzaban y otros lo vilipendiaban, pues ha sido injustamente atacado por un sector de la prensa (El País y la Cadena Ser).
Quedé con él en el Real Teatro Retiro durante estos días en los que el invierno se ha ensañado con especial crudeza, allí me abrió las puertas de su mundo. Penetré en una atmósfera diferente, era una especie de trastienda de los sueños, donde los elementos del atrezzo, compuesto por objetos de época auténticos que formaban un revoltijo junto con instrumentos antiguos, como la guitarra barroca, y las piezas del vestuario, diseñado por Antonio… Los miembros de la compañía estaban montando. Todo era pura efervescencia creativa.
Desde 2014, For the Fun of It hace teatro culto y divertido, siempre con música y danza, de impecable factura estética, con el fin de llevar el legado de 1.000 años de cultura en español, de España e Hispanoamérica, a las nuevas generaciones.
Estos días en el Real Teatro Retiro se puede disfrutar del 21 al 28 de febrero de su obra Más acá de los romances, el primer musical del romancero, en el que sus protagonistas Ramón Menéndez Pidal, María Goyri y su hija Jimena emprenden una travesía en busca de la "flor nueva de romances viejos".
-Me gustaría que me contaras cómo es que has llegado hasta aquí. Tu historia.
-Llegué a Madrid con 17 años para estudiar derecho. Era un chico procedente de Huelva con un entorno familiar burgués. Tenía esa vida prefijada, la que correspondía a lo que se esperaba de mí. Vine para encontrar la vida que yo quería. Cuando puse el primer pie aquí, me dije a mi mismo: ya estoy donde quería estar.
Y me encontré a mí mismo, o más bien comencé a buscarme.
-¿Cómo te encontraste?
-A través de unos descubrimientos o personajes trascendentales que aparecieron en mi camino.
-¿Quiénes?
-Verás, aunque parece que se ha olvidado, en 1982, con la llegada del PSOE al poder, hubo una terrible purga en el profesorado universitario. Se bajó la edad de jubilación del profesorado y fueron sustituidos por personas afines a su ideología. Entonces, aquellos ilustres catedráticos que eran auténticos sabios y como Julián Marías, vivieron en sus carnes los efectos de la Guerra Civil y formaron parte de la transición y querían el perdón, fueron expulsados de sus aulas.

-¿Conociste a Julián Marías?
-Sí, porque para poder seguir dando clases, los “jubilados” forzosos fundaron el Colegio Libre de Eméritos. Y allí, en un curso que impartía, tuve el placer de conocerle, y me fasciné. No dejé nunca de asistir a sus cursos.
-Cuéntame algo que recuerdes de él.
-Julián Marías y el resto de eméritos eran los discípulos directos de los pensadores de la Edad de Plata, como Ortega y Gasset o, incluso anteriores, como Ramón Menéndez Pidal, a quien represento en esta obra de “Más acá de los romances”.
Te cuento una anécdota, que, aunque se la pude escuchar a él mismo, también está escrita en sus memorias. Cuenta que unos meses antes de morir Ramón Menéndez Pidal le pregunto: “Julián, ¿Cree usted que veré a los juglares en la vida perdurable?”, a lo que él le respondió que pensaba que sí y que el mismo deseaba hacerle tres preguntas a Aristóteles.

-Y ¿dejaste el derecho?
-Digamos que descubrí un mundo de conocimiento ajeno a aquello en lo que habían convertido la universidad. Además, me enamoré y me di cuenta de que yo era incapaz de seguir una trayectoria como la que desde mi mundo querían imponerme.
Entonces, me refugié en mi mismo y opté por leer como si no hubiese un mañana; ir al teatro como si no hubiese un mañana…
Empecé a escribir y a publicar artículos. El mundo oficial dejó de importarme.
-¿Te consideras un hombre de teatro?
-Yo es que no sé de qué soy hombre, me dedico a muchas cosas y a todas con entusiasmo. Precisamente en esto de las artes escénicas, lo que intentamos, es romper barreras y que, como la vida, dejen de tener compartimentos estancos.
-Uno de los cometidos más destacados que desarrollas en tu trayectoria es la enseñanza, ¿cómo te conviertes en profesor?
-Fue a raíz de una crisis personal. Rompí con mi pareja después de 14 años juntos y mi mundo se colapsó. Entonces, iba por la calle y pasé frente a una academia para niños en la calle Blasco de Garay, entré y me ofrecí para dar clases, vieron mi currículum y me aceptaron.
Ese fue el germen de mi propia academia: For the fun of it.

-Es el mismo nombre de lo que luego se convertirá en vuestra productora, ¿de dónde proviene?
-Es una frase de Pygmalion, cuando Liza se despide y le pregunta a Mr. Higgins: “What am I to come back for?”, y él le responde:.” For the fun of it”.
-¿Cómo se transforma la academia en compañía y productora de teatro?
-Me di cuenta que había un gran desconocimiento de la cultura española. Hay un grave problema de educación en las nuevas generaciones. No hay que llorar por ello, sino combatirlo.
Te pondré un ejemplo, cuando yo pasé la crisis que te he comentado, hablé con mi madre por teléfono, y al notar mi tristeza, me dijo: “pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa”… Y la poesía de Lorca me consoló. Entonces, pienso, que los jóvenes, al desconocerla, han perdido hasta el verso que podría paliar su tristeza. En cierto forma, se han quedado huérfanos.
-¿Te ayudó tu experiencia docente para construir el teatro musical español?
-Sí, yo trataba de mostrar a mis alumnos ese hermoso mundo y además que se encontraran a sí mismos, y les hacía cuestionarse y preguntase a sí mismos: “¿qué es aquello que quieres hacer que no te atreves a confesar?”
Actualmente, tengo alumnos situados en casi todos los ámbitos profesionales, y claro, algunos dedicados a las artes, como Ignacio Rodulfo Hazen, con quien creé esta compañía. Es mi otra mitad.
-¿Cómo nace la compañía For the fun of it?
-Ignacio era un niño prodigio, yo también aprendí de él, que me mostró el maravilloso siglo de oro, pues desde los 12 años interpretaba la música del repertorio barroco español; y yo, a mi vez, le abrí los ojos hacia el mundo de la Edad de Plata y la música de jazz, que era la que me gustaba.

-Ignacio parece un hombre del renacimiento, toca instrumentos musicales, es profesor universitario, especializado en el Nápoles virreinal, también actor…
-Lo es totalmente. Él me hizo ver que el siglo de Oro no se limitaba a las letras, sino que la música y la danza eran una parte igualmente fundamental. Y no había nadie que lo tuviera en cuenta, así que nos decidimos: lo haríamos nosotros.
Y fundamos la productora For the fun of it, pusimos en escena la primera “fiesta barroca”· El objetivo es hacer un teatro español cuyas raíces se encuentran en la época de Felipe IV, donde la música, el teatro, danza, junto con unas espectaculares escenografías, eran toda una apelación a los sentidos.
-¿Estás en contra de la especialización?
-No me gustan las barreras, cuando se habla, por ejemplo de teatro, hasta se diferencia si es teatro de texto, teatro gestual… cuando es algo que debe tratar de ser todo uno. Huyo del concepto de hiperprofesionalización e hiperespecialización, algo a lo que denomino el “bárbaro” especialista.

-Y os lanzasteis…
-No me di cuenta que me enfrentaba contra todo un sistema. Éramos en cierto modo unos ingenuos, cuando nos lanzamos a estrenar la “Crítica del amor” con 25 artistas con el objetivo de crear un musical español que estuviera al nivel de cualquier musical de los que se inspiran en Brodway y triunfan en Gran Vía.
Terminé hasta vendiendo mi propia casa. No te imaginas lo que hemos luchado.
-Entonces, ¿cómo definirías tu actividad?
-Cultivo una especie de “amateurismo” típico de la edad de plata, un poco como reacción al exceso de profesionalismo. Aunque soy profesor, escritor, actor, productor, que es en definitiva quien une artistas busca medios y hace realidad los proyectos…
-Y ¿tu vertiente política?
-Conocí a Isabel Díaz Ayuso por casualidad, cuando ella era una chica que formaba parte del equipo de Cristina Cifuentes. Yo me puse a despotricarle sobre la cultura del PP y ella, muy atenta, me escuchó y puso mucho interés. Nos hicimos amigos.
Cuando le presenté el proyecto para crear un ballet en la Comunidad de Madrid, estuvo de acuerdo, pero dijo que quería que yo formara parte, y así fue, soy uno de los tres directores artísticos. Pero no cobro nada, cero. Y el ballet va a taquilla, es un compromiso absoluto con lo que yo he manifestado desde siempre.
-¿Te refieres al manifiesto de Asociación para la Libertad y las Artes Príncipe Baltasar Carlos que presides?
-Sí, he sido siempre coherente con las ideas con las que me comprometí en el Manifiesto, por encima de mis intereses personales.

-¿Por qué hay tres directores artísticos en el Ballet Español de la Comunidad de Madrid? porque junto a ti también están Gala Vivancos y Mónica Fernández.
-Somos tres para evitar personalismos.
-¿Cómo surgió la idea de crea el Ballet de la Comunidad de Madrid?
-Madrid, que es potencia cultural, que desde el siglo XVI forja ese tesoro único que es la danza española, elaborada a base de interrelaciones con el resto de ciudades españolas y también con Hispanoamérica. Y con la cantidad de conservatorios que hay formando bailarines... Pues no tenía sentido que no hubiera un Ballet de la Comunidad de Madrid. Esa fue la idea.
-Más adelante me tienes que contar en detalle todo lo relativo al surgimiento del Ballet Español de la Comunidad de Madrid, espero poder hacerte sobre ello una nueva entrevista porque con tantos frentes abiertos, imposible tratarlo todo con una sola.
-No soy más que alguien que se entrega con pasión a sus proyectos, en cuerpo y alma.
-Ahora, en este momento que estáis montando “Más acá de los romances”, en el Teatro Real Retiro, con tu productora For the fun of il, sintetízame la idea que os mueve.
-Desde For the fun of it, tratamos de rendirle los honores al arte español, ese que va a América y vuelve mestizo, produciéndose esa riqueza de nuestro barroco que se extendió hasta Italia, cuando Nápoles era un virreinato español… entre todos forjamos un mundo nuevo, que no podemos permitir que se pierda. Ese es nuestro objetivo.
MERCEDES ALBI


