Entrevista a Esther Tablas en el Real Coliseo Carlos Tercero de El Escorial


Nos reunimos con Esther Tablas, directora de Rajatabla Danza, en un lugar muy especial: el Real Coliseo Carlos III de San Lorenzo de El Escorial, un bellísimo teatro cargado de historia, pues fue inaugurado en pleno siglo XVIII, allá por el año 1771.


Y si la coordenada del espacio ya es de por sí algo único, también lo es la del tiempo: nos recibe en los instantes que preceden a la apertura del telón de su nuevo espectáculo “Anemoi”. Los seis bailarines, Enrique Arias, Laura Daganzo, Laura Fúnez, Jesús Hinojosa, Conchi Jiménez y Lucía Fernández del Peral, acaban de terminar el ensayo general y se disponen a prepararse para salir a escena. En unos minutos se abrirán las puertas del teatro.

Esther, ya vestida para los aplausos finales, se muestra serena, pero a la vez muy ilusionada, sus maneras son tan elegantes que casi disimula su enorme pasión, el fuego interior que la guía. Ella, luchadora de corazón y coreógrafa de alma, sigue la difícil senda de sacar adelante su compañía de danza española, sin que ningún obstáculo quiebre su voluntad.

-¿Cómo te sientes?


-En un momento muy feliz y muy importante porque es el resultado de la confianza que este maravilloso teatro ha puesto en Rajatabla Danza. Acabábamos de actuar en diciembre con “Nora”, y dos meses después estamos programados con el nuevo espectáculo, "Anemoi" al poco tiempo de estrenarse.


-¿Qué significa la palabra "Anemoi"?


-Es el viento, en la Grecia antigua así nombraban a los dioses del viento.


-¿Por qué el viento?


-La inspiración de “Anemoi” surgió después del confinamiento, era mi primera salida en un viaje a Gijón a ver a una amiga. Estábamos asomadas a un acantilado y, de repente, me dio un subidón enorme... Se me ocurrió una idea sobre el viento.

Anemoi, fotografía de @MarcosGPunto

-Y desde que concibes la idea a la plasmación de la obra, ¿cómo ha sido el proceso?


-Pasaron unos meses y pensé en algo sencillo, de calle, una coreografía que se pudiera hacer, pues con la que estaba cayendo pensé que tal vez no fuera posible girarla.


-Pero te lanzaste además en esta época tan dura...


-Sí, empecé a montar una coreografía sobre el viento y sobre el mar para poder representarla en la calle, en el entorno urbano. Me puse una zapatillas para poderla bailar en todo tipo de suelo y ya ésto modificó mi forma de coreografiar.


La estrené con mucho éxito de público a las puertas del teatro del Centro Dramático Nacional, en la plaza de Lavapies, bailada por Víctor Martín -que ahora está en el elenco del BNE- Ana del Rey y Laura Daganzo. Ahora voy a presentar esta versión en todos los festivales de danza urbana.

"Anemoi" fotografía de @MarcosGPunto

-¿El "Anemoi" que vamos a ver sobre el escenario es una evolución de la pieza de calle?


-Lo que pasa es que es una obra ideada con una naturaleza muy flexible. La primera representación en la calle duraba uno 20 minutos, e hice un par de versiones más con 15 y 25 minutos de duración.


Pero a partir de que comenzamos a montarla en nuestra sede, y pues to que Rajatabla Danza es compañía residente del distrito de La Latina, sentíamos que tenía también que hacerse allí, y elaboramos una versión de escenario, de tres bailarines pasamos a seis, y lo estrenamos en el Auditorio Paco de Lucía, y ahora lo traemos a El Escorial.


-¿Podemos afirmar que has crecido?


-Sí, mucho. Desde que hace unos años estrené "Nora" hice un paréntesis en mi carrera coreográfica para dar clases en el Conservatorio de Albacete, donde pasé la pandemia; regresé con la compañía y le monté "Nora" a Ana Guerra del Rey, que lo está haciendo magníficamente.


Para mí, "Anemoi" significa un avance muy grande, ha sido el espectáculo con el que he empezado a ser compañía residente del distrito de La Latina. Estoy muy contenta de tener un lugar para seguir creando y soñando con otros espectáculos.

-¿Qué nuevos espectáculos habitan tus sueños?


-Estoy comenzando con una versión en danza de la "Antígona". El proceso de investigación lo inicié hace poco con Eduardo Leal en el Centro Coreográfico Canal. Es algo muy fascinante que no dejo de trabajar, pero temo que va para largo, porque es un espectáculo muy ambicioso, aunque te adelanto que tengo otro proyecto entre medias que estrenaré en septiembre.


-Realmente, no paras. ¿Cuál es tu objetivo?


-Trato de lograr una estabilidad, para mí, para la compañía y para los bailarines.


-¿Qué buscas en un bailarín?


-Pienso que es muy importante que sean personas creativas, incluso que tengan sus propios proyectos personales. Me gusta que participen como estamos haciendo en "Anemoi" ballet en que, por ejemplo, la pieza de escuela bolera del principio, titulada "Phoenix" es de Laura Fúnez; la pieza flamenca del final es de Javier Sánchez Fernández; y hay un solo a mitad que es de Conchi Jiménez Alcaraz, que ha sido alumna mía en el Conservatorio de Albacete y se lo ha ganado a pulso.


Dos integrantes de la compañía, Enrique Arias y Jesús Hinojosa,

tienen la suya propia que se llama “Contrigo danza”, de folklore contemporáneo; Laura Daganzo, un proyecto educativo increíble con varias escuelas… Vamos, que son todos geniales. Trabajan muy duro y muy rápido. De momento tienen que hacer muchos trabajos para sobrevivir, yo trato de ponérselo fácil y ojalá llegue el día en que pueda tenerles en plantilla como una industria cultural.


-¿Crees que lo conseguirás?


-Es muy difícil, no sé si imposible, aunque yo voy encaminada hacia ese objetivo final y no regatearé esfuerzo alguno. A ver si es verdad que lo consigo.

Recibiendo aplausos al final de la representación en Coliseo Carlos III

MERCEDES ALBI







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