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- Conversaciones desde el Ateneo: Alberto Portillo
El maestro Alberto Portillo cumple 90 años y ha querido celebrarlo en La Castafiore, un famoso restaurante de Madrid conocido por sus camareros cantantes de ópera que amenizan las cenas entonando arias de repertorio. Y es que fue en este mismo local frente al Teatro María Guerrero, dónde el maestro tenía ubicado su estudio de danza. Se siente muy feliz rodeado de numerosos amigos que han acudido a su fiesta. “No se cumplen 90 años todos los días”, nos dice. Lo cierto es que es que no los aparenta en absoluto. Le pregunto cuál es su secreto para vencer al tiempo y me contesta que “trabajar y trabajar, pues no he parado y creo que en ello está la causa de mi vitalidad”. Ha sido todo en la danza: bailarín con un registro tan amplio que pudo compaginar la danza española con el ballet clásico, siendo un pionero esta materia y el primer español alumno en la escuela del Royal Ballet; autor de numerosas coreografías y maestro, faceta que destacó la actriz Rosa Valenti en unas palabras pronunciadas en el brindis de la fiesta de cumpleaños: “ Gracias a como nos enseñaba Alberto era capaz de hacer que las actrices pareciéramos bailarinas, y esto lo lograba porque es sabio”. Le invito a conversar conmigo en el Ateneo y acude puntual a la cita con esa elegancia que caracteriza a aquellos que siempre serán artistas. P-Un artista ¿nace o se hace? -Yo creo que nace, y luego, perseverando con mucho trabajo, se hace. También hay que tener suerte, por supuesto. P-¿Cómo fueron sus comienzos como bailarín? -Cuando yo empecé no había nada de ballet en España. A mí me encantaba la danza desde siempre, pero no tenía en mente que iba a ser bailarín. Me vine desde Toledo a vivir a Madrid y comencé a trabajar de extra en películas. P-Dígame el título de alguna en que lo podamos ver. -Pues mi primera oportunidad fue en “Los últimos de Filipinas”, y era tan joven que a veces tenían que esconderme. P-¿Esconderle? -Sí, porque no resultaba creíble que un chico tan joven, casi un niño, estuviera en Filipinas pegando tiros. Por eso me sacaban de soslayo. El monaguillo que aparece de espaldas soy yo, y también cuando cantan la famosa canción, la habanera “Yo te diré...”, se me puede ver ataviado con sombrero al fondo, detrás de la cantante, en la parte superior de la pantalla. Hice esta y otras películas, cuando tuve noticias de que el maestro Burguillos daba un curso de claqué y corrí a apuntarme. A mí la danza me gustaba muchísimo desde siempre. Estuve estudiando con él en su academia de la calle Relatores. Entonces, leí en ABC que se convocaba una audición para un ballet del Teatro Fontalva, y me cogieron y allí empecé. Era un ballet dirigido por Marcela Tout. Recuerdo que había una pieza titulada Danza Macabra que, cuando la estrenamos, hubo un pateo monumental: aquí no estaban acostumbrados a la danza clásica, pero, sin embargo, a los bailarines extranjeros les encantaba. P-¿Quiénes eran esos bailarines extranjeros? -Los que venían a actuar en el teatro, como los Ballets Vieneses, que me incluyeron en su revista, y también otros alemanes, cuyas bailarinas me propusieron que me fuera con ellos... Esto me dio la idea de la danza me ofrecía un camino, pero sobre todo pensé que tenía que seguir formándome y me era imprescindible estudiar ballet. P-¿Dónde lo estudió? -Había clases en el Círculo de Bellas Artes, dónde conocí a Alberto Lorca y a Udaeta. Posteriormente, mi maestra fue Karen Taft. Yo siempre he estado compatibilizando mi trabajo con el estudio, sin parar... Y como en España en aquellos tiempos no había trabajo para intérpretes de ballet, me matriculé en la academia de Luisa Pericet en la calle Encomienda para aprender danza española. Me he formado todo lo que he podido, incluso también aprendí flamenco con El Estampío y la Regla Ortega. P-Pero empezar a bailar en una edad adulta y llegar a dónde usted ha llegado, pienso que significa tener un enorme don natural para la danza. -Sí, reconozco que he tenido mucha facilidad, un don especial para los pasos. En la academia de Luisa Pericet, en un mes yo ya bailaba el bolero y la Cachucha como si los hubiera bailado toda la vida. Y recuerdo que en el Fontalva, una bailarina belga empezó a bailar, y casi sin preparación yo hacía con ella los pasos a dos... P-¿E ingresó en la escuela del Royal Ballet? Creo que usted fue a Londres gracias a Lolita Pedroso, la condesa erudita de la danza que impartía conferencias sobre danza española por todo el mundo. -Sí, yo a la condesa le guardo un gran cariño como el que ella, pienso, también me tenía a mí. Yo solía acompañarla para mostrar pasos y piezas de las danzas españolas sobre las que hablaba en los textos de sus conferencias. Y fue en 1950 la primera vez que me llevó a Londres. Fuimos con ella un grupo de bailarines para ilustrar una conferencia con exhibición de bailes en el Covent Garden. Recuerdo que vino La Quica, José Greco… y con ellos estaba yo. La conferencia tuvo un gran éxito. Y año siguiente volvieron a invitar a la condesa al Congreso de Maestros del Baile para dar otra conferencia. Fue algo tan memorable que fuimos portada en ABC. Nunca olvidaré que bajo del tren en la estación y ¡Me veo en las portadas del periódico! P-Pero ¿Cómo es que se quedó en Londres? -Fue el mismísimo Arnold Haskell, que al verme bailar le propuso a Lolita Pedroso que si yo quería me ingresaba en la escuela del Royal. Entonces, la condesa me gestionó una beca del Ministerio de Educación español para que me pudiera costear la estancia. Y allí me quedé. En España me decían que estaba loco de dejar el trabajo, porque yo entonces estaba en el elenco del Ballet del Liceo de Barcelona con Magriñá y Lolita Segovia... Pero lo dejé todo y me quedé en Inglaterra. P-¿A qué artistas de ballet tuvo oportunidad de conocer en Londres? -Imagínate, puede ver a las grandes estrellas del momento como Margot Fonteyn, Moira Shearer, Robert Helpman... Solían acudir a recibir algunas clases con los alumnos de la escuela. P-Hábleme de las bailarinas divas de aquellos tiempos ¿Cuál le pareció mejor? -Uff, qué difícil. P-No le pregunto por españolas, sino las extranjeras, para no ofender (bromeo)... -Margot Fonteyn era fenomenal, también como persona. Y Rosella Hightower técnicamente era muy buena. Sin embargo, Tamara Toumanova no tenía tanta técnica pero se sabía vender... Aunque yo soy de los que piensa que a veces un port de bras emociona más que un tour a l´air. P-Dígame, por ejemplo, una actuación de ballet que recuerde, así a bote pronto. Pues a Marjorie Tallchief bailando Las Sílfides en una actuación inolvidable de los Ballets del Marqués de Cuevas en el Lago del Retiro de Madrid, fue a finales de los años 50. Me impresionó muchísimo. Pero ¿Sabes qué fue lo que me hizo no olvidar su actuación? P-No. Cuénteme. -No fue su forma de bailar, no fueron sus movimientos, sino sus poses en la quietud, lo que los artistas de escena llamamos el mutis. P-¿Y en intérpretes masculinos? -El que tenía, a mi parecer, un mutis inigualable a todos los que he visto, aunque no era bailarín de ballet sino de español, ha sido Manolo Vargas. P-¿Cómo le fue en Londres? -Muy bien, pero después de casi un año, cuando terminó el curso, echaba de menos España y regresé. P-Renunció a su carrera en el Royal Ballet. -Sí, y no me arrepiento. Era una vida con mucha competencia y muy dura. Yo me sentía más feliz en España. P-Y hablando de felicidad... ¿Cuál es el público con el que más feliz se ha sentido bailando? -El público sueco. Fui allí con Karen Taft y me contrataron como primer bailarín y coreógrafo en el Teatro Oskars de Estocolmo. Bailamos con gran éxito una coreografía que monté “La viuda alegre” y una pieza llamada “Los celos y el viento”... Estuvimos en cartel casi un año. P-Usted también ha tenido su propia compañía que actuaba en los Festivales de España; ha bailado en Dinamarca, en la Ópera de Copenhague en un Festival donde acudió la familiar real danesa y usted representaba la danza española; ha trabajado en el Teatro de la Ópera de Palermo, en La Fenice de Venecia... Y como artista invitado de otras compañías como la de Pilar López, participando en las representaciones que se dieron en el Teatro Sarah Bernhardt de París durante la Semana Española; también como artista invitado en el Ballet de Ximenez-Vargas... Y no voy a enumerar los teatros españoles... -Y Japón, Nueva Zelanda. He hecho tantas cosas que me es complicado resumir. P-¿Qué opina sobre la danza de hoy en día? -La danza de hoy en día... Lo que pienso es que aquí hay gente bailando magníficamente bien, y a veces veo compañías que vienen de fuera que son espantosas. No entiendo por qué habiendo bailarines que salen en los conservatorios con tantísimo nivel, no los contratan y potencian. Hay que difundir la danza española y valorar y apoyar mucho más a las nuevas generaciones de bailarines, que repito, son excelentes. Muchas gracias, maestro y muchas felicidades por su 90 cumpleaños. MERCEDES ALBI
- El Marqués de Cuevas y Raimundo de Larraín, protagonistas en la danza del siglo XX
La compañía de ballet clásico que más visitó España durante los años 50 del pasado siglo, cuyos programas todavía son recordados por nuestro maestros fue el Gran Ballet del Marqués de Cuevas. Jorge Cuevas tuvo una vida de tintes novelescos que transcurrió partiendo de su Chile natal entre New York y París, donde se reinventó a sí mismo. Su intenso amor por el ballet, le llevó a crear su propia compañía que en los inicios (1947) reunió a los bailarines del quebrado Original Ballet Russe del Coronel de Basil, que regresaron a Europa, pues la sede de la empresa se estableció en Cannes y cada año estrenaban una nueva producción en París, que solían representar en sus giras en el Gran Teatro del Liceo. Un personaje olvidado, Raimundo de Larraín, unido sentimentalmente al marqués, tuvo la oportunidad de aplicar su sofisticado gusto estético en la última producción del Gran Ballet del Marqués de Cuevas: "La bella durmiente" (1961). Jorge Cuevas se encontraba tan enfermo que delegó en él, pero en el estreno quiso salir a saludar pues siempre deseó morir entre bambalinas, y asistió a todas las representaciones durante dos semanas hasta su fallecimiento. Pero los hechos que marcan el final de unos, son el punto de partida para otros, pues fue en esta obra la primera vez que Rudolf Nureyev bailó liberado del yugo soviético para una compañía de occidente, y su partenaire fue Nina Vyroubova, quien fue hasta entonces la musa de Serge Lifar en la Ópera de París. La historiadora del arte Catalina Dib, en su artículo titulado "Los excéntricos chilenos que vivían en París" traza las conexiones personales y el modo de vida del curioso triángulo formado por el Marqués de Cuevas, su esposa Margaret Strong y Raimundo de Larrain, que a continuación reproducimos. <> CATALINA DIB
- Nace una revista flamenca en papel: "Cultura Flamenca Extremadura"
Como los salmones que nadan contra corriente, y en este caso contra viento y pandemia, nace una nueva revista en papel: Cultura Flamenca Extremadura. Editada por Asociación Cultural Flamenca sita en Fuente de Cantos, con el apoyo de su Ayuntamiento, Salome Pavón Ortega y el escritor Joaquín Albaicín, dirigen esta publicación que refleja el trascendente papel del flamenco en Extremadura, y refuerza la creciente importancia de este arte que ha encontrado en Fuente de Cantos un nuevo foco de difusión. Cierta nostalgia se desliza por las 66 páginas de la publicación. Es cierto que hubo otro tiempo, o más exactamente varios tiempos, de pasado esplendor, y esto sirve a la edición para profundizar en la historia, tanto de la Edad de Plata, destacando el magnífico artículo sobre Manolo de Badajoz, escrito por Carlos Aguilar; como en los años 70, época que marca los recuerdos excelentemente narrados de Joaquín Albaicín, en sus artículos: “Duende y leyenda de Ramón el Portugués”, “En Badajoz fue…”, contando las experiencias vividas en su tempranísima juventud, donde Camarón y Curro Romero coincidieron, “Alucinosis sobre un sofá”, donde relata un reencuentro con Javier Fernández de Molina…; “La dinastía Bienvenida y el Flamenco” por Francisco Javier Rodríguez Viñuelas, “Los remedios de la Virgen” por Agustín Vega… La revista tiene raíz y tiene historia, pero también desde el presente se abre hacia el futuro y nos informa en una interesante entrevista de un proyecto que tiene Salomé Pavón de hacer un musical flamenco sobre su abuelo, Manolo Caracol -en 2022 se cumple el centenario de su revelación artística en el mítico Concurso de Cante Hondo organizado por Lorca en Granada- en el que van a participar figuras como: El Pele, Paco Cepero, Miguel Vargas, Vicente Soto Sordera, José Maya, Antonio Reyes, Joana Jiménez, Jerónimo Maya, Pedro Ricardo Miño, Pedro El Graníno, La Kaíta, Herminia Borja, Angelita Montoya , David y Carlos de Jacoba, Macarena Giráldez, Lela Soto, Juan Vargas, Jesule Losada, Manolín García, Joni Jiménez, Amador Losada de Los Chorbos, Manuel Pajares, Carmen Ledesma, Antonio El Potaje, Rafita de Madrid, Carmen La Parreña, Remedios Reyes, Paulo Molina, Ismael Solomando, Rosa Escobar, Paco Vega… Nos encontramos ante una publicación muy especial y desde que comenzamos su lectura, no podemos trazar un recorrido limitado a su superficie, sino que invita al goce del conocimiento con una detallada lectura de principio a fin, pues no tiene nada de relleno y todo es esencia, como son emocionantes los dos relatos breves de Carlos Lencero que reproduce gracias a la autorización de su nieta. Tiene razón Salomé Pavón al afirmar que la revista está hecha con corazón. secreto puede que esté en que es el primer número, es decir, que no se han visto compelidos en su edición a tener que salir en una fecha marcada y se han recreado en profundidad, e intuyo que con honda reflexión en el tiempo, de aquellos que tienen mucho que dar y que decir. No puedo extenderme en más detalles y ruego que se lea, pues estamos ante un número de culto y espero el segundo con intriga para comprobar si es posible perpetuar en el tiempo el altísimo nivel de su estreno. y Joaquín han hecho de Fuente de Cantos su feudo y milagro, señalando esta localidad en el mapa del flamenco gracias las múltiples actividades que organizan a través de la Asociación Cultural Flamenca, de la que esta revista forma parte. ¿Cuál es su motivación en unos tiempos en que el papel ha entrado en crisis, y lo normal es que las revistas cierren cuando ellos abren? Así lo expresan: “De cualquier modo, estás páginas son prueba de que en una situación tan difícil y a menudo dolorosa como la vivida, el flamenco no ha agachado la cabecita ni dicho que lo blanco es negro. Artistas, promotores, productores, ayuntamientos, peñas, instituciones, aficionados… hemos hecho cuanto hemos sentido a nuestro alcance por contrarrestar en lo posible la política de tierra quemada impuesta desde arriba al mundo del arte. Porque el miedo, sí, es libre, pero también el soñar” MERCEDES ALBI
- Impulso a la candidatura de la Jota como Patrimonio Cultural Inmaterial
📌 La Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón se felicita por el acuerdo del Consejo de Gobierno para impulsar la candidatura de la jota como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO 📌 Desde su fundación en 2017, la declaración de la jota como Patrimonio Cultural de UNESCO era una de sus primeras ideas y línea de trabajo prioritaria, con la que ha recorrido más de 40.000 kilómetros 📌 Además de agradecer al Consejo de Gobierno, la Academia quiere extender su agradecimiento al Consejero y a la Directora General de Patrimonio, quienes han apostado con firmeza por allanar este largo camino La Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón se congratula de la decisión adoptada por el Consejo de Gobierno esta mañana, de impulsar la propuesta de candidatura de la jota como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco. Además, la Academia quiere agradecer públicamente este acuerdo tanto al Consejo de Gobierno como al Consejero de Cultura, Felipe Faci, y a la Directora General de Patrimonio, Mari Sancho Menjón. Como se recordará uno de los fines de la Academia de las Artes el Folclore y la Jota de Aragón es preservar el patrimonio artístico y cultural de Aragón. Desde la presentación de la candidatura de la jota aragonesa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en las Cortes de Aragón en junio 2018, otro de los puntos de inflexión fue la proposición no de ley presentada en el Congreso de los Diputados de Madrid, en febrero de 2019. A días de hoy, han respaldado esta iniciativa 732 pueblos y ciudades de la Comunidad de Aragón, las Diputaciones de Huesca, Teruel y Zaragoza, la Federación de Municipios, comarcas, arzobispados, el Justicia de Aragón, la Universidad de Zaragoza, conservatorios, escritores, periodistas, asociaciones, prensa, la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, maestras de bailes de reconocido prestigio internacional como Lola De Ávila, intelectuales, la Academia General Militar de Zaragoza, colegios profesionales de Aragón, además de diferentes localidades españolas, entre otros. A nivel internacional, el Ballet de Igor Moiseyev se sumó a la iniciativa, en noviembre de 2019. Más de 40.000 kilómetros recorridos con la candidatura. La decisión del Consejo de Gobierno de esta mañana es un nuevo hito en el largo camino para la consecución de que la jota sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco. En concreto, el Consejo de Gobierno ha tomado conocimiento de la propuesta de candidatura de la jota para su inscripción en la lista representativa de patrimonio cultural inmaterial de la Unesco. Como señala el comunicado emitido por el Consejo de Gobierno, en lo concerniente a las relaciones con el organismo internacional UNESCO, el reparto competencial establecido por la Constitución Española atribuye al Estado la competencia exclusiva en materia de relaciones internacionales. Por ello, desde la Dirección General de Patrimonio Cultural se ha emitido, con fecha 20 de julio de 2021, una propuesta de candidatura en la que se recogen las cualidades y valores singulares de la Jota, que se ajustan a los recogidos en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de 2003. Esta propuesta de candidatura va a ser remitida al Ministerio de Cultura y Deporte por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte, en representación de la Comunidad Autónoma de Aragón, para su valoración técnica por el Grupo I de Patrimonio Mundial y, en su caso, su posterior remisión para su aprobación por el Consejo Nacional de Patrimonio. La aprobación por parte de este órgano supondría la presentación por parte del Gobierno de España de la candidatura ante el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. También recordaba el comunicado que la Comunidad Autónoma de Aragón declaró la jota aragonesa Bien de Interés Cultural Inmaterial mediante el Decreto 124/2013, de 9 de julio. Se trata, por tanto, de un bien cultural incluido en la máxima categoría de protección de las reguladas por ley. La inscripción de la Jota en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial posibilitará que sucesivas generaciones se interesen por el conocimiento del patrimonio inmaterial, en particular el relativo a la música, danza y canto; potenciará y estrechará las relaciones y el conocimiento mutuo entre sus comunidades portadoras en el ámbito internacional, que se extienden desde Aragón hasta Latinoamérica y Filipinas, y fomentará que las generaciones de jóvenes sean conscientes del valor del patrimonio cultural. Entre las motivaciones enviadas por Aragón se destaca que la jota, tanto en su dimensión popular como escénica, ha formado y forma parte del imaginario colectivo e individual de Aragón y de otras comunidades, actuando como elemento de cohesión social y territorial. Además, se señala que los principales portadores son los propios intérpretes, desde niños hasta ancianos, en el medio rural o en el urbano. Se trata de personas que se agrupan en torno a escuelas y asociaciones sin fines de lucro, organizaciones que contribuyen asimismo a la transmisión y vitalidad de la jota. Los maestros y maestras de canto, baile y rondalla –se explica en el texto- juegan un importante papel tanto en el mantenimiento de la tradición como en el cultivo y evolución de los diferentes estilos interpretativos. Además, el aprendizaje de la jota se realiza en buena medida a través de escuelas y asociaciones que comenzaron a surgir a finales del siglo XIX y principios del XX y se han ido extendiendo hasta nuestros días por toda la geografía aragonesa y por parte de la española y latinoamericana. Los alumnos son en su mayoría niños y jóvenes. La jota constituye así una forma de expresión artística y una celebración festiva que se ha convertido, especialmente en Aragón, en seña de identidad de la propia Comunidad. Los valores estéticos e identitarios compartidos han consolidado fuertes vínculos sociales entre los aficionados, sean intérpretes o espectadores. Por todos estos motivos, el Consejo de Gobierno concluye la proposición de la jota como candidatura a la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial por sus valores acordes con los criterios de la convención para la salvaguarda del patrimonio Inmaterial de 2003 y el Plan Nacional del Patrimonio Inmaterial: transmisión a las generaciones venideras, identificación de las comunidades, apoyos múltiples desde sectores particulares, institucionales y políticos, evolución continua y adaptación a los tiempos presentes como síntoma de creatividad permanente. ACADEMIA DE LAS ARTES DEL FOLCLORE Y LA JOTA DE ARAGÓN Fundada en 2017, la Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón es una asociación sin ánimo de lucro que agrupa a un grupo de profesionales del folclore y la jota, con el fin de preservar el inmenso patrimonio cultural y artístico del folclore y de la jota de Aragón. En la actualidad, la Academia cuenta con 400 académicos procedentes de las diferentes especialidades como el baile, canto, música, enseñanza, dirección, coreografía, historia, literatura, indumentaria, folclore contemporáneo e investigación. Con el objetivo principal de fomentar el desarrollo, innovación y perfeccionamiento del folclore y la jota de Aragón, la Academia impulsa diferentes iniciativas como la declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la jota aragonesa. &&&&&&&&&&&&&&&&&&
- Antonio Canales cierra una emocionante temporada de Flamenco Real
. Con el espectáculo La guitarra canta el bailaor sevillano rinde homenaje al instrumento rey del mundo flamenco · Le acompañarán David del Arahal, a la guitarra; David “El Galli” y Manuel de la Tomasa, en el cante, y Lucky Losada, en la percusión · Con esta gran cita se despide una temporada que ha estado dedicada a Blanca del Rey y por la que han pasado dieciséis reconocidos artistas, que han representado a distintas familias, escuelas y corrientes del arte flamenco · Flamenco Real es una coproducción de SOLANA Entertainment y el Teatro Real de Madrid, cuenta con el patrocinio de Grupo Ership y Herbert Smith Freehills y la colaboración de Grupo Index, Leaderland, Juan Gil, Grupo Corporalia. El próximo 29 de julio Flamenco Real pondrá fin a su tercera temporada de la mano de un artista que, desde la creación de este espacio que el Teatro Real dedica a nuestro arte más universal, ha estado vinculado al proyecto con su apoyo y tutela, el coreógrafo y bailarín Antonio Canales. En esta ocasión, el coreógrafo y bailarín sevillano, quiere rendir homenaje a la gran compañera del cante y le baile flamenco, la guitarra. Para ello, contará con la presencia del guitarrista David del Arahal; el cante de David “El Galli” y Manuel de la Tomasa y la percusión de Lucky Losada. El pasado mes de noviembre comenzaba una temporada dedicada a la mítica Blanca del Rey, bailaora, coreógrafa, empresaria y musa de la danza española de los últimos 50 años. Al compás del Yiyo se abría un ciclo que ha transitado por este periodo, marcado por la pandemia y la restricciones, con una calurosa acogida del público, que ha agotado todas las sesiones, y un torrente de optimismo y esperanza para todos los artistas que han participado dejando atrás el difícil parón del confinamiento. Por el tablao del salón del baile han ofrecido su arte esta temporada Miguel Fernández Ribas, ‘El Yiyo’; Antonio Molina, Eduardo Guerrero, Alba Heredia, Amador Rojas, Andrés Peña & Pilar Ogalla, Belén López, Iván Vargas, Yolanda Osuna, María José Franco, María Moreno, Sergio de Lope, Mercedes de Córdoba, Sara Calero y Macarena Ramírez. Farruquito subió al escenario del Real y Antonio Canales nos abrirá las ganas para un otoño que se presentará flamenco. &&&&&&&&&&&&&&&&&&&
- Bailar sobre siglos de historia
La Phármaco presenta Toná en espacios singulares y de gran valor arqueológico, como la ciudad romana de Bolonia Baelo Claudia o el Dolmen de Menga en Málaga. La pieza podrá verse también en espacios monumentales como la Plaza Mayor de Palencia o el Palacio de la Magdalena de Santander. Toná, que se estrenó en el último Festival de Otoño de Madrid, se acerca al tema de la memoria colectiva como resistencia. En la obra los verdiales -folclore malagueño prerromano- sirven de base para reivindicar el imaginario popular como antídoto contra el individualismo. Coreografiada e interpretada por Luz Arcas, la obra quiere ser un acto de insumisión hacia un sistema que destierra y niega la enfermedad y la vejez. Luz Arcas, al frente de la compañía La Phármaco, emprende gira veraniega presentando Toná, su último espectáculo, en espacios singulares y de gran valor arqueológico en distintas ciudades españolas. El 23 de julio la pieza podrá verse en la Plaza Mayor de Palencia, un entorno monumental que data del S.XVII en el que se encuentra la neoclásica Casa Consistorial y el monumento a Berruguete de Victorio Macho. El 9 de agosto la compañía llega a FETAL, el Festival de Teatro Alternativo de Urones de Castroponce (Valladolid), conocido por programar sus espectáculos en espacios como una iglesia, una vieja panera o las antiguas escuelas del municipio. La siguiente parada será el 11 de agosto en el Palacio de la Magdalena de Santander, Bien de Interés Cultural desde 1982. El 18 de agosto Toná podrá verse en la ciudad romana de Baelo Claudia en Bolonia, conjunto arqueológico situado a 22 km de la ciudad de Tarifa. La gira estival se cierra el 28 de agosto en el Dolmen de Menga, un impresionante monumento megalítico situado en Antequera (Málaga). Toná, que se estrenó con gran éxito en el último Festival de Otoño de Madrid, recupera el folclore y la memoria colectiva como antídoto contra un sistema que destierra y niega la enfermedad, la vejez y la muerte. Se trata de la última pieza de Luz Arcas (Finalista Mejor Intérprete de Danza en Premios Max 2017, Premio el Ojo Crítico de Danza 2015) que surge, en palabras de la bailarina y coreógrafa de "los viajes a Málaga para visitar a mi padre, bastante enfermo. En su casa, donde me crie, me reencontré con referencias, iconos y símbolos que tenía casi olvidados. Recordé anécdotas y miedos, reconectando con el folclore de mi infancia. Quería bailar un sentimiento que es propio de ese folclore: la muerte como celebración de la vida, la fiesta y la catarsis individual y colectiva". Otras dos mujeres malagueñas han acompañado a Luz Arcas en el proceso creativo: la violinista y compositora Luz Prado y la fotógrafa Virginia Rota. La pieza recoge referencias como la procesión por el mar de la Virgen del Carmen, o la alusión a Trinidad Huertas, La Cuenca, una bailaora del siglo XIX que se hizo famosa con un número en el que representaba a una torera en plena faena y que le dio el sobrenombre de La Valiente. Toná recoge también los símbolos, las supersticiones, los prejuicios, el paganismo y los mitos. Dice Arcas: "La memoria colectiva y los imaginarios populares son cruciales porque nos acogen y nos salvan del individualismo invitándonos a elaborar un relato compartido. Como todo lo relacionado con el pueblo, esta memoria cultural está llena de problemas, sin duda, pero volver a ella para ensuciarla, renombrarla, y así, vitalizarla, es un acto de libertad frente al totalitarismo cultural o cualquier intención neoliberal de imponer o capturar un sentido. (...) Toná nace ligada orgánicamente a la memoria colectiva y los imaginarios populares, con toda su conflictividad. Una poesía que transmite la carne, el pulso vital, llenos de rabia y de alegría, también de prejuicios y supersticiones. Un dolor antiguo y fértil que nos construye lentamente, desde la infancia". Tras obras como Bekristen, en la que se mostraba la violencia radical del neoliberalismo como sistema colonizador y Una gran emoción política, sobre la figura de María Teresa León, la guerra civil y la memoria, Luz Arcas continúa cincelando en Toná su particular lenguaje escénico, un baile político a través de, en sus propias palabras, "un cuerpo reconciliado con sus fuerzas vitales, entretejido de enfermedad, vejez, muerte, y que se relaciona descaradamente con los símbolos, para ensuciarlos, pisotearlos, renombrarlos, mientras grita: son nuestros, nos pertenecen". Toná, con música en directo interpretada por Luz Prado y Lola Dolores, es una obra de Luz Arcas/La Phármaco, coproducirá por el Festival de Otoño de Madrid. "La vergüenza es el sentimiento que salvará a la Humanidad", dice el protagonista de Solaris. No será el amor, sino la vergüenza. Un dolor que es antiguo y fértil: la carne, los cuerpos. La identidad es el misterio que se esconde en cada cuerpo y que surge de la reconciliación íntima con la vergüenza. Busco en los cuerpos el baile, no la danza sino el baile, su folclore, su herida: cuando la dignidad humana nos convoca y se atreve a pisotear el suelo con la potencia de la vergüenza. La rabia más hermosa, la herida más abierta. Luz Arcas Fotografías Virginia Rota
- Entrevista a Yaiza Pinillos en el Museo del Romanticismo
Tenía muchas ganas de conocer a Yaiza Pinillos, la diseñadora cuyo nombre suena una y otra vez como la escogida para vestir los mejores trabajos escénicos. Realmente, sus trajes tienen algo especial, un toque que los distingue, y aunque la mujer que hay detrás de ellos permaneciera oculta su obra habla de ella, porque nunca se puede separar al artista de su creación. Se cumple claramente el bíblico precepto de “por sus obras los conoceréis”. Yaiza itinerante entre Santa Cruz de Tenerife, donde tiene su estudio, y Madrid, donde suele subir a escena sus bocetos; Yaiza “mestiza”, de madre guanche y padre cordobés; Yaiza la historiadora del arte culta e imaginativa, que se deja invadir al instante por los chispazos que incendian su abierto y curioso espíritu… Yaiza, la que no para, la que no se detiene y con la que hemos tenido el placer de disfrutar de una tarde de paseo por los alrededores del barrio de Alonso Martínez, visitando las salas de Museo Romántico. Y es que, realmente, Yaiza es como sus vestidos. Su reciente trabajo en la Bella Otero, ha sido la confirmación de una gran revelación. La primera vez que en un ensayo los vi, pudiendo apreciar de cerca los detalles, me impresioné. Nunca olvidaré el signo de genialidad que desprendían aquellos tocados de las bailarinas del can can, que me confiesa “son mezcla entre peineta y abanico”. El efecto de fascinación que han suscitado sus trajes lo ha sabido multiplicar reconvirtiendo los modelos en otros diferentes, sin que nadie se haya dado cuenta de la falsa realidad de su fingida “opulencia” con una economía de medios difícil de describir, salvo que analizásemos vestido por vestido… Pero no lo voy a hacer, porque más allá de la obra, está la mujer divertida, vital e inteligente que al fin tuve el placer de conocer. -¿Cómo llegaste a ser diseñadora de vestuario escénico? -Creo que yo no llegué a esta profesión sino que ella llegó a mí. Fue cosa del destino. En mis años de estudiante me sentía invadida por un sentimiento de desubicación, de búsqueda… Estuve deambulando entre la carrera de Historia del Arte, donde me pasaba las clases dibujando; y Bellas Artes, donde me asombraba la simplicidad del mero hecho de lanzarse a pintar y pintar sin más base ni preámbulo. Además, yo era sincera conmigo misma. Te confieso que sabía que nunca sería capaz de crear una obra pictórica digna de interés, la escultura no me interesaba, la ilustración era insuficiente para lo que yo quería transmitir… El camino a seguir era confuso. -¿Qué te hizo encontrar tú vocación? -Fue el azar. Un buen día -un muy buen día- un amigo que tenía una productora teatral se quedó sin figurinista a pocas semanas de su estreno. Entonces, in extremis, me pidió que le ayudase a sacar ese proyecto adelante. Y ese proyecto era, nada más y nada menos, que una obra de teatro para el Museo de El Prado con motivo de su ampliación en el año 2008. Con texto de José Ramón Fernández, premio Nacional de Teatro, me enfrenté por primera vez a la elaboración de un vestuario. Aquello fue toda una revelación para mí, una verdadera epifanía, probablemente el suceso más trascendental que he vivido: encontré mi camino. -Entiendo que tu carrera empieza diseñando para teatro, ¿Cómo llegas a la danza? -Efectivamente, comienzo diseñando para teatro. Tengo que reconocer que, desde la primera vez que participé en un proyecto, me han llovido otros sumamente interesantes. Después del Museo del Prado, hice los diseños de otra obra de teatro del mismo autor, realizada para la Biblioteca Nacional de España, en conmemoración de los 500 años del primer libro de caballerías: El Amadís de Gaula; luego, una fantasía goyesca que contaba la historia y los orígenes de los Jardines de El Capricho, y así innumerables obras teatrales para distintas instituciones en Madrid y otras provincias… Pero fue muy poco tiempo después de mi debut profesional, cuando la bailarina Olga Pericet me contacta por teléfono para proponerme que le vista en su segunda producción con la mítica formación Chanta La Mui, junto a Marco Flores y Daniel Doña. Se trataba de “Complot”, un espectáculo que recorría los orígenes, desarrollo y variaciones del flamenco a través de distintas épocas y geografías. Comenzaba con una bellísima danza barroca -creo que una chacona-, cantes de ida y vuelta, tangos argentinos, escuela bolera, baile del candil y, por supuesto, flamenco. Así que para una no iniciada en la danza española, como lo era yo en aquel momento, estamos hablando del año 2009, este proyecto fue una increíble oportunidad para aprender. En realidad, cada proyecto para mi es, en gran medida, una oportunidad para aprender. -Pero tus trabajos son muy distintos unos de otros, en ellos siempre se observa una gran originalidad o fuentes de inspiración diversas, ¿Dónde radica el secreto de tu fértil imaginación? -Es que no sabría asumir un proyecto aplicándole una fórmula preestablecida. Tengo una inevitable tendencia a innovar, a experimentar, a producir resultados que nunca he visto antes. -Has trabajado para los mejores artistas de la danza, cuéntame como fue. -Espero no olvidarme ninguno… Tras Complot de Chanta la Mui, vinieron Manuel Liñán con su “Tauro” (2009), “Mundo y a parte” (2011), “Nómada” (2014) y “¡Viva!” (2019); Belén Maya con sus “Bailes Alegres para Personas tristes” (2009), Concha Jareño y su “Baúl de los Flamencos”, (2013), Marco Flores y su “Laberíntica” en 2013”, Daniel Doña y su “Hábitat” en 2016 y su “Cuerpo a Cuerpo”, en 2017 y, por supuesto, a Olga Pericet, a quien llevo vistiendo hasta hoy desde aquella promisoria ocasión en la que me llamó por primera vez. -¿En el Ballet Nacional de España? -En 2015 Antonio Najarro, me llamó para vestir “Zaguán” de su programa doble “Alento y Zaguán”. Aquello marcó un hito en mi carrera. Creo que con Zaguán alcancé lo que se suele denominar “mi madurez profesional”. Se trató de un espectáculo de altísima complejidad técnica. Me permitió poner en práctica toda la formación obtenida en mis posgrados internacionales sobre manipulación del textil; cada tejido de Zaguán fue sometido a uno u otro tratamiento de manipulación de superficies mediante técnicas tradicionales (devorés, plisados, estarcidos, bordados…), emulando los modos del s XIX. Tras el reciente estreno de “La Bella Otero”, una de las cosas de las que me he dado cuenta es cómo dos espectáculos – me refiero a Zaguán y La Bella Otero- ubicados en un mismo contexto histórico, esto es la Belle Époque (finales del XIX), pueden resultar tan diametralmente distintos. Estoy muy contenta de poder haberlos resuelto de formas tan diferentes y, creo que, apropiadas para la naturaleza de cada proyecto. -Yo creo que eres la diseñadora que más veces ha realizado vestuarios en los últimos tiempos para el Ballet Nacional. -Uff, es que me preguntas y me pongo a recordar… Creo que tienes razón porque entre estos dos espectáculos produje también para el Ballet Nacional de España el vestuario de “Eterna Iberia”, bajo la dirección y coreografía de Antonio Najarro y que aún se mantiene en el repertorio de la compañía bajo la batuta de Rubén Olmo dentro de su programa “Invocación”, que sigue en gira durante las temporadas 21/22 y ¡esperemos que por mucho tiempo! -¿Cómo lo enfocaste? -“Eterna Iberia” tiene sobre todo una estética elegante y sofisticada, también muy basada en la manipulación de los textiles. Si en “Zaguán” nos mantuvimos en la ortodoxia de los métodos tradicionales de tinción y manipulación del textil, mediante métodos puramente artesanales novecentistas finiseculares, en Eterna introduje una novedosísima técnica de tinción industrial con pigmentos y mordientes, que dieron como resultado la original estética y cromatismo de este espectáculo. -Verdaderamente, cada uno de tus trabajos es producto de mucha reflexión e investigación, ¿Te da tiempo a todo? -En este sector al que me dedico, ocurre que cuando te dedicas mucho a una disciplina, en este caso a la danza, las otras no te tienen muy en cuenta. Y sí, me da tiempo de todo, sin que sepa muy bien cómo lo hago. Dios mío, haciendo recuento de lo que me queda por delante en tan breve plazo de tiempo, acabo de sentir cierto vértigo… (ríe). En mi caso, no me dedico en exclusiva a vestir danza, porque la realidad es que cuento con la confianza de grandes directores teatrales. -¿Qué proyectos de teatro te vienen a la mente? -Pues, por ejemplo, trabajo con el director teatral David Serrano en varias ocasiones, junto a elencos estelares como Clara Lago y Diego Martín en “La Venus de las Pieles”, en 2014; o para la ambiciosa y maravillosa “Metamorfosis” para el Festival de Mérida en 2019, con un elenco galáctico: Concha Velasco, Pepe Viyuela, Edu Soto, Pilar Castro, Secun de la Rosa…. En fin 10 intérpretes de primerísima fila que tenían nada menos que 90 cambios de vestuario en las dos horas de duración del espectáculo; y por último, la reciente y exitosísima “El Hombre Almohada”, que me dio la oportunidad de vestir a Belén Cuesta, Ricardo Gómez, Juan Codina y Manuela Paso en una obra de altísima calidad textual, dramatúrgica y conceptual. En realidad, cuento con exclusivísimos directores teatrales, y digo exclusivísimos porque lo que producen son auténticas joyas, que depositan en mí su confianza para vestir sus propuestas. En ese sentido, grandes creadoras como la compañía “Teatro en Vilo”, cuentan conmigo. Con ellas he colaborado en dos grandes proyectos: “Man Up”, 2020 para el Centro Dramático Nacional o “Terceiro acto”, 2021 para el Centro Dramático Galego y con quienes afrontaré, próximamente, un tercer proyecto para el Centro Dramático Nacional, que se estrenará en junio de 2022 en el Teatro María Guerrero. También el creador Tito Asorey, director, entre otras cosas, de la aclamada “Fariña” y con quien próximamente tendré la oportunidad de colaborar en un nuevo proyecto que se estrenará en febrero de 2022. -¿Tienes algún encargo nuevo sobre danza? -Bueno, tengo a la vista 3 grandes proyectos de danza, y cuando digo grandes, me refiero a todo: a lo cualitativo y a lo cuantitativo, que en las próximas semanas podrán anunciarse. Aun no te lo puedo contar porque trae mala suerte… -No me extraña que sientas vértigo con tantas responsabilidades pendientes. -La cantidad de trabajo no me asusta, pero es cierto que afrontarlo requiere grandes dosis de organización y contar con grandes equipos competentes que den músculo a tanta creatividad. Así que gran parte de mi labor como diseñadora de vestuario es la gestión y organización de grandes equipos de personas dedicadas a la sastrería, tinción y manipulación textil, compras, logística… y será ahora, que se abre una nueva fase tras en gran estreno de La Bella Otero, en lo que habré de aplicarme con mayor esmero y savoir faire. No siento miedo, sino todo lo contrario, tengo una grandísima ilusión frente a lo que está por venir. MERCEDES ALBI Fotografías Museo, Eugenia Sartorius
- Gregorio Marañón reelegido Presidente del teatro Real
El Patronato del Teatro Real ha reelegido hoy, a propuesta del nuevo ministro de Cultura y Deporte, Miguel Iceta, con el apoyo de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, a Gregorio Marañón como presidente de la institución por un nuevo mandato de 5 años. El presidente, que ha agradecido especialmente al ministro su presencia en el que es su primer acto tras su toma de posesión, ha puesto de relieve la posición alcanzada por el Teatro Real nacional e internacionalmente y ha destacado que se abre una nueva y ambiciosa etapa de recuperación de la normalidad perdida por causa de la pandemia. En su intervención, el titular de Cultura ha considerado que debía ser Marañón quien presidiera esta nueva etapa de recuperación, “no solo por lo que ha hecho sino por lo que queda por hacer”, y así lo ha propuesto a los miembros del Patronato. Tanto el Alcalde como la presidenta de la Comunidad de Madrid y los demás patronos presentes y representados han apoyado la resolución, que ha sido aprobada por unanimidad. Iceta ha revelado que si ha habido un nombre que le han repetido en los dos días “que lleva en el cargo” ha sido el del presidente del Patronato del Teatro Real: “no lo perdáis”, le han dicho desde distintos ámbitos e instituciones. El titular de Cultura y Deporte ha destacado “la diligencia” del Teatro Real en reabrir sus puertas “en un momento más que difícil”, en el que más se necesita “luz y esperanza”. “El Teatro Real está a la altura”, ha añadido. Marañón ha subrayado ante el Patronato que el camino de la recuperación de la normalidad será también “una oportunidad de crecimiento y mejora, aprovechando al máximo los fondos europeos para modernizar y digitalizar” las estructuras del Teatro, poniendo el foco en el desarrollo tecnológico y audiovisual y en la consolidación como espacio abierto a los jóvenes, la diversidad y la sostenibilidad. Desde su incorporación al patronato en 2008, Marañón ha dedicado su trabajo a la reforma del modelo del modelo institucional del Teatro Real, que debió afrontar justamente en aquel año la crisis económica con la drástica reducción de las subvenciones públicas - que ahora representan la mitad de lo que eran entonces-, así como las dificultades y retos que ha planteado la pandemia. Durante la reunión, y a propuesta de Gregorio Marañón, el Patronato ha encomendado al director general, Ignacio García-Belenguer, la redacción de un nuevo plan estratégico a cinco años con las medidas que permitan adaptarse a la nueva normalidad, mantener la excelencia artística de sus producciones y asumir nuevos retos, un plan que se presentará en octubre en una nueva sesión del Patronato. Fotógrafo: © Javier del Real / Teatro Real
- Con Pía Ogea y Javier Astudillo en la exposición sobre Bárbara Morgan (Museo del Romanticismo)
Una visita imprescindible para los amantes de la danza es acudir a la exposición que se exhibe en el Museo Nacional del Romanticismo bajo el título: Bárbara Morgan, gesto, danza y expresionismo. La exposición coincide con el cuatrimestre temático “El baile en el siglo XIX” y preludia el Congreso Internacional "Un siglo de danza en España (1836-1936). Identidades, repertorios, imaginarios y contextos", que se celebrará en diciembre. La historiadora del arte, Pía Ogea, ha comisariado esta interesante muestra que se ha nutrido con piezas procedentes de la colección privada de Javier Astudillo (Colección Astudillo). Es todo un privilegio recorrer con ellos unas imágenes que tienen el poder de guiarnos en un viaje hacia otro espacio y tiempo, el de la Norteamérica que emergía con arrolladora fuerza después del crack del 29. Y es que Bárbara Morgan fue además una artista pionera en el mundo de la fotografía de danza a través de su unión artística con otra mujer genio: Martha Graham, a la que según nos cuenta Pía Ogea, vio bailar en NY e inmediatamente se dio cuenta que aquello era lo que iba buscando y deseaba plasmar en sus fotografías. Le propuso entonces el proyecto “Martha Graham; Sixteen Dances in photographs”, que fue el inicio de una colaboración entre bailarina y fotógrafa que duró toda la vida. La exposición se divide en varios bloques temáticos: “Dancing atoms”, “Rhythmic Vitality”, El cuerpo como expresión, “Deep Song” y la conciencia social y política y un último apartado dedicado a los Fotomontajes. Dancing atoms Barbara Morgan pasó su infancia en California donde descubrió a través de la figura de su padre que toda la materia estaba formada por átomos en movimiento “dancing atoms”. La búsqueda de la representación de ese impulso vital acompañará a Barbara Morgan a lo largo de toda su carrera artística. Su formación universitaria en UCLA le acerca al tratado del siglo VI “Los seis cánones chinos de la pintura” en el que se ensalza la importancia de la representación en el arte de la “esencia de la fuerza de la vida”. Sus viajes por el sudoeste americano junto a su marido Willard ahondarán en la idea de la conexión entre la naturaleza y el hombre. En esos veranos de mediados de los años 20 también descubrirá las danzas ceremoniales de las tribus indias. Será esa inspiración compartida por los rituales indios, el inicio de una relación profesional y de amistad de por vida entre Martha Graham – considerada como la creadora de la danza contemporánea- y Barbara Morgan, dando lugar en 1935 al proyecto común “Martha Graham; Sixteen Dances in Photographs” una de las obras fundamentales de Barbara Morgan, en la que se encuentran obras icónicas como Letter to the World. The Kick que será reinterpretada años más tarde por artistas como Andy Warhol. Rhythmic Vitality El concepto de ritmo vital es uno de los principios clave de la obra de Barbara Morgan: “Whether my work is large or small, abstract or realistic the one thing that must be present is Rhytmic Vitality …. It doesn´t matter if it is dance or photomontage or people or nature. There always has to be the presence of energy.” En referencia a su trabajo sobre la danza y con motivo de la exposición organizada por el MoMA en 1945 Barbara Morgan escribió: “In this great dancing we can read the flux of joys and sorrows, the conflicts and certainties universally experienced by modern man … As a photographer, I have had the joyful responsibility of capturing and communicating these phenoma of the human spirit which otherwise would not endure beyond performance… I continually sought to discover the fluid relationships of light-time motion- space -spirit by which I could release, not the mere record, but the essence of dance into the photographic image” El cuerpo como expresión En el convulso periodo de entreguerras la radicalidad de los performances Dadá representa un rechazo del orden establecido. Desde el nacimiento del arte de acción en el mítico Cabaret Voltaire de Zurich, la fotografía ha acompañado esta manifestación artística en la que el cuerpo es utilizado como medio de expresión artística. Esta corriente tendrá profundas consecuencias en todas las disciplinas: pintura, escultura, fotografía, música y danza. Martha Graham a través de su radical y rompedora concepción de la danza intenta reproducir la experiencia de la vida a través del cuerpo y Barbara Morgan la acompañará en esa búsqueda, inmortalizando con sus fotografías esos momentos de acción intensa, de combustión, buscando a través del movimiento, la esencia, hasta el punto de acercarse a la abstracción formal. Lamentation (1930) concebida en el tiempo de la Gran Depresión americana sintetiza el dolor y el desgarro de ese momento. Deep Song y la conciencia social y política La pieza coreográfica Deep Song inspirada en el conflicto bélico español fue concebida en 1937 por Martha Graham, el mismo año en que Picasso pintó el Guernica. Inspirada en el Poema del Cante Jondo de Federico García Lorca se estrenó en NY ese mismo año en el Guild Theater. Como señalaba el programa de mano “the forms of the dance -its swirls, crawls on the floor, contraction and falls – are kinetic experiences of the human experiences in war. It is the anatomy of anguish from tragic events”. La tragedia de la Guerra Civil Española fue universalizada a través de esta coreografía.“ It is not Spain that we see in her clean impassioned movement; it is the realization that Spain’s tragedy is ours, is the whole world’s tragedy”. Martha Graham defendió activamente a través de sus coreografías y compañía de danza diversas cuestiones políticas y sociales del momento. Declinó por ejemplo la invitación de Hitler en 1936 de participar en el Olympic Arts Festival de Berlín o incorporó a su compañía a artistas afroamericanos o latinos, en un momento en el que no tenían ninguna presencia en escena o simplemente eran una representación de lo “exótico”. Foto montajes Es en esa línea de compromiso social compartida por Martha Graham y Barbara Morgan en la que la fotógrafa desarrolla sus fotomontajes. Influida por la presencia en Estados Unidos de artistas europeos de vanguardia que habían huido de Europa por la Segunda guerra Mundial como Moholy- Nagy o Man Ray, encuentra en la técnica del foto montaje una vía perfecta de expresión para desarrollar su concepto multifacético y orgánico de la realidad. Sus fotomontajes son concebidos como metáforas visuales en las que subordina la representación literal de la “realidad” a la idea y el concepto. “Barbara Morgan’s photomontages embraces simultaneity, multiple perspective, and the ability to create both empathy and tension by juxtaposing formal means and discontinuous thoughts and subjects from different images …. For Morgan this meant that the photomontage was able to give a truer picture of the actual complexity of things than would a single image photograph”. Curtis Carter. Marquette University Mercedes Albi
- Una Bella Otero que marca época
Contar la vida de una mujer como Carolina Otero sobre un escenario es una empresa difícil. Demasiados avatares, demasiadas historias que narrar. Para un dramaturgo ya sería un desafío contando con el apoyo de la palabra. Pero el Ballet Nacional de España lo ha logrado ayudándose tan solo de la danza, su cauce natural de expresión, y ha llevado esta empresa a buen puerto dirigido por su actual timonel, Rubén Olmo, que ha sabido reunir en un escenario las claves del mito y de la realidad de quien fue la musa de la Belle Époque. Todo se confabula en esta nueva producción del BNE para que el público le brinde la misma entusiasta acogida con que lo recibió la pasada noche de su estreno. Todo ha sido considerado meticulosamente para dar el máximo. El vestuario de Yaiza Pinillos es, sencillamente, magnífico. En unos tiempos en los que, incluso la ópera, redunda constantemente en clichés minimalistas, cuando no se cae directamente en los harapos, la Bella Otero recupera la capacidad de embelesar al espectador con unos diseños que, reforzados por la sabia iluminación y la puesta en escena, lo mismo nos transportan al París de la Belle Époque que a la Galicia profunda o a un café cantante, escena ésta que toma como referencia un grabado de Gustave Doré en su viaje por Andalucía. Patricia Guerrero es una bailarina de enorme versatilidad y talento artístico. Se atreve con todo, hasta canta zarzuela: pero sobre todo baila. Español, claqué... Hasta las danzas sicalípticas -el srtip-tease de la época- que hacían las delicias de príncipes y magnates. No cabe duda de que estamos ante una grandísima artista. Como también lo es su alter ego, Maribel Gallardo, que encarna a Madame Otero, el personaje al final de su carrera, inmersa en su soledad y su tristeza. La música, debida a varios autores, entre otros, el director musical, Manuel Busto, refuerza acertadamente la línea argumental, de notable fluidez, trazada por Gregor Acuña-Pohl. Las composiciones definen en gran medida los momentos dramáticos, como el suicidio de Jurgens -encarnado por un Fran Velasco que siempre exhibe su elegancia- y en ellas se intercalan piezas ya conocidas en relación con el desarrollo de la trama, como la "Carmen" de Bizet -interpretada por Inma Salomón- que introduce en la obra el "teatro dentro del teatro", mezclando así a protagonista y público. En este sentido, resulta toda una sorpresa la "Mazurca de los Paraguas" de Chueca, que Eduardo Martínez no solo baila, sino que también canta con gracia y estilo castizo, y al que se suma Patricia Guerrero para terminar el dúo entre aplausos, aplausos que serían el preludio de la gran ovación que aguardaba a los artistas al final de la obra. El director de la compañía encarna al místico Rasputín, al que la Otero intenta seducir en el otoño de su andadura vital, y que demuestra una vez más su enorme talla de bailarín acompañado por la hipnótica danza compuesta por Alejandro Cruz. Rubén Olmo ha integrado una multiplicidad de estilos, desde la danza folklórica, la zarzuela y el baile español hasta el music-hall, la ópera o el can-can, en una propuesta coreográfica caleidoscópica en la que, sin embargo, logra estar siempre presente, en mayor o menor medida, el latido rítmico de lo español. El éxito del Ballet Nacional de España está firmemente cimentado en la gran calidad de sus bailarines, en su música, en la riqueza de su vestuario y en su dirección artística. Pero hay algo más: porque La Bella Otero es algo más que danza, es espectáculo. GABRIEL M. OLIVARES Fotografía María Alperi
- Nace el Festival Endánzate. Estrellas del ballet en Bétera
→ El Resort Mas Camarena en Bétera acoge la primera edición que se extiende del 22 al 25 de julio e incluye espectáculos, talleres y conferencias → Un selección de jóvenes bailarines del prestigioso Royal Ballet de Londres inaugurará las actuaciones del festival con una gala de estilo clásico y neoclásico → El coreógrafo alicantino Gustavo Ramírez Sansano trae una versión contemporánea del mito de Carmen, que será interpretada por la compañía Titoyaya Dansa → El Premio Benois de la Danse 2021 –‘oscar del ballet’-, Jesús Carmona, presenta El salto, cuyo estreno en la Comunidad Valenciana tendrá lugar en el marco del festival La próxima generación de figuras del Royal Ballet de Londres visitará el Festival Endánzate. La Asociación Esencia Danza anuncia la creación del Festival Endánzate, que tendrá lugar del 22 al 25 de julio en el Resort Mas Camarena de Bétera (Calle Botxí, 4), e incluye espectáculos, talleres y conferencias. El Festival Endánzate es un proyecto que nace con vocación de permanencia y su objetivo es enriquecer la temporada estival valenciana, ofreciendo un selecto programa de espectáculos con artistas de gran talla internacional, así como otras actividades relacionadas con el ballet y la danza como profesión. El Festival Endánzate arrancará el día 22 con una conferencia titulada Hablemos de nuestra profesión: presente y futuro del bailarín, que aborda la temática del futuro profesional de un bailarín cuando abandona el escenario y analiza las posibilidades de transformación competitiva en el ámbito artístico de la danza, desde una visión humana y desde el aprendizaje experiencial. Tratará casos de éxito como el sistema de los Países Bajos o la experiencia directa de profesionales. Para ello se contarán tres historias en tres tiempos clave: una bailarina que continúa en activo pero que empieza a preparar su futuro, un bailarín en activo pero que entra en una nueva fase de aprendizaje y una directora de conservatorio de danza que comparte ideas para enfocar el aprendizaje del futuro bailarín desde esta perspectiva. Participarán en la conferencia Federico Bonelli, bailarín principal del Royal Ballet de Londres, Arantxa Carmona, directora del Real Conservatorio Profesional ‘Mariemma’ de Madrid, Urania Lobo, bailarina solista del Leipziger Ballet de Alemania y Pilar Martí Murciano, jefa de estudios del Conservatorio Profesional de Danza de Valencia y directora de Valencia Endanza, quien también se encargará de las labores de moderación. La cita será el jueves 22 de julio, a las 10.00 horas. Entrada gratuita y aforo limitado a 40 personas previa reserva de invitación en la plataforma Eventbrite. Completará la oferta pedagógica el taller Endánzate la vida, taller práctico de danza para alumnado infantil, que se llevará a cabo del domingo 25 de julio. El taller arrancará a las 10.00 horas y su objetivo es el acercamiento a la danza y su disfrute al colectivo asistente. La actividad está orientada a niños y niñas de Aspanion (Asociación Valenciana de padres de niños con cáncer) y al público infantil y juvenil (hasta 18 años), residentes en Bétera. Constará de dos actividades; en primer lugar, el taller de Danza y creatividad, impartido por Carlos Labiós; en segundo lugar, el taller de Body Percussion, impartido por Rafa Navarro. Al término de ambas actividades, se llevará a cabo una pequeña muestra informal del trabajo realizado durante la jornada, dirigida a los padres y madres. La inscripción al taller Endánzate la vida es gratuita. En este sentido, recordar que la relación entre el Festival Endánzate y Aspanion deriva de la interconexión entre el recién creado festival y el curso internacional Valencia Endanza, fundado en 2009 por la Asociación Esencia Danza y que se llevará a cabo en el Resort Mas Camarena, del 19 al 31 de julio. La próxima generación de estrellas. Fundado en 1931 por Dame Ninette de Valois, The Royal Ballet es, en la actualidad, la mayor compañía de ballet británica y una de las cinco mejores del mundo. Sueño por tanto, de todo bailarín que anhele triunfar en la escena internacional como la mítica pareja formada por Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev en su escenario forjada, The Royal Ballet es un reputado embajador cultural del Reino Unido, al que cientos de jóvenes desean acceder anualmente. The Royal Ballet’s New Generation Gala es una oportunidad única para ir familiarizándose con quienes están llamados a ser las próximas estrellas de la prestigiosa compañía. La juventud, la energía y la pasión son los elementos en común de estos once intérpretes cuyas edades rondan los 20-25 años. Lidera la expedición el solista de Badalona David Yudes, quien vendrá acompañado de la también solista Isabella Gasparini, los ‘first artist’ Mica Bradbury y Ashley Dean, y los artistas Amelia Townsend, Charlotte Tomkinson, Daichi Ikarashi, Francisco Serrano y Liam Boswell, además de la gran revelación del Prix de Lausanne, Marco Masciari. Una selección de clásicos y de obras de nueva creación componen el programa de The Royal Ballet’s New Generation Gala, que tendrá lugar el viernes 23 de julio, a las 22.00 horas, en el Resort Mas Camarena, en Bétera. El mito de Carmen versionado. El segundo espectáculo ofrecido por el Festival Endánzate pondrá en escena una versión contemporánea del clásico de Prosper Mérimée, Carmen. Respetando el argumento y los personajes principales, Gustavo Ramírez Sansano creó CARMEN.maquia en 2012 para Luna Negra, compañía establecida en Chicago que él dirigía. La escenografía de Luis Crespo se inspiró en dos obras de Pablo Picasso, Carmen y Le Carmen des Carmen. De ahí que el título del espectáculo del coreógrafo alicantino juegue con las palabras Carmen y Maquia, raíz extraída de la Tauromaquia de Picasso. Tratándose de una lectura contemporánea, quién mejor que David Delfín para diseñar el vestuario de CARMEN.maquia. Todos estos elementos convirtieron a la obra en un éxito hasta tal punto que ha sido incluida en el repertorio de otras compañías como el Ballet Hispánico o el Ballet Met. Nuevamente asentado en España, Ramírez Sansano trajo consigo CARMEN.maquia y la añadió al repertorio de Titoyaya Dansa, compañía que había fundado en Valencia en 2006, junto a Verónica García Moscardó. El sábado 24 de julio, a las 22.00 horas, el Festival Endánzate recibe a una de las compañías valencianas más destacadas con esta visión contemporánea del mito de Carmen. Bailarín ‘oscarizado’. La clausura del Festival Endánzate correrá a cargo de Jesús Carmona Compañía de Danza, con el estreno en la Comunidad valenciana del espectáculo El salto. Premio Nacional de Danza 2020 en la categoría de Creación, el barcelonés Jesús Carmona se ha consagrado recientemente en el Teatro Bolshói de Moscú, donde recibió el Premio Benois de la Dance –considerado el ‘oscar del ballet’- como ‘Mejor Bailarín’ de la temporada. Fruto de cuatro residencias artísticas en Nueva York, Miami, Londres y Madrid, El salto aborda el tema del género en el movimiento de baile, poniendo la lupa sobre la masculinidad en el siglo XXI tanto de la perspectiva masculina como femenina. Acompañados por tres músicos en directo, los siete intérpretes de la compañía ofrecerán un espectáculo flamenco basado en la propuesta de quien fuera primer bailarín del Ballet Nacional de España. La cita, el domingo 25 de julio, a las 22.00 horas, en el Resort Mas Camarena, en Bétera. Las entradas para la Festival Endánzate están a la venta en la web y en la plataforma Evenbrite. Se pueden adquirir entradas para CARMEN.maquia desde 20,00 € y para el resto de espectáculos, a partir de 25,00 €. ESPECTÁCULOS Evento: Festival Endánzate. Espectáculos: The Royal Ballet’s New Generation Gala, CARMEN.maquia, El salto. Compañías: Elenco de bailarines de The Royal Ballet, Titoyaya Dansa, Jesús Carmona Compañía de Danza. Lugar y fecha: Resort Mas Camarena, 23-25 de julio, a las 22,00 horas. Entradas: A partir de 20,00- 25,00 €. CONFERENCIA Evento: Festival Endánzate. Título: Hablemos de nuestra profesión: presente y futuro del bailarín. Participantes: Federico Bonelli (bailarín principal del Royal Ballet de Londres), Arantxa Carmona, (directora del Real Conservatorio Profesional ‘Mariemma’ de Madrid), Urania Lobo (bailarina solista del Leipziger Ballet de Alemania) y Pilar Martí Murciano (jefa de estudios del Conservatorio Profesional de Danza de Valencia y directora de Valencia Endanza). Modera: Pilar Martí Murciano. Lugar y fecha: Resort Mas Camarena, 22 de julio, a las 10,00-13.00 horas. Precio: gratuito hasta completar aforo. TALLER Evento: Festival Endánzate. Título: Endánzate la vida. Dirigido a: Niños/as de Aspanion y Niños/as y jóvenes de Bétera hasta 18 años. Talleres: · Danza y creatividad, por Carlos Labiós. · Body Percussion, por Rafa Navarro. Lugar y fecha: Resort Mas Camarena, 25 de julio, a las 10,00-13,30 horas. Precio: gratuito hasta completar aforo. Iratxe de Arantzibia
- Un Lago de buenas sensaciones
El Ballet de San Petersburgo de Andrei Batalov ha regresado a su lugar, porque en estas fechas que inician el estío, siempre suele visitarnos en el Teatro EDP Gran Vía. La grata costumbre de su presencia, se vio bruscamente interrumpida a consecuencia de la paralización provocada por la pandemia. Es justo reconocer el gran esfuerzo realizado para traerlos -con premisos y pruebas PCR incluidas-, a cargo de su productora Tatiana Solovieva. Es una compañía muy querida por el público, un flujo de energía muy especial recorre el patio de butacas. No en vano ha sido galardonados en dos ocasiones con el Premio del Teatro Rojas, un galardón que conceden los espectadores por votación. “El lago de los cisnes” es una apuesta segura. Hay un misterio que toca siempre profundamente al espectador, ya sea por su música o por la historia de amor que narra a través del gesto y de la danza, que le conecta con su propia naturaleza, despertando ese resorte de emoción que nos diferencia del resto de lo creado, pues tal y como el antropólogo Levy-Strauss definió, el ser humano es un primate mítico-poético. El Lago contiene dentro de sí el mecanismo de ese resorte atávico que hace que nos conmovamos con lo bello, y que transita por encima del tiempo de generación en generación. Nadie duda sobre lo que va a ver y no cansa revisitarlo infinitas veces, porque el peso de la obra, su toque maestro, en esta ocasión, reposa principalmente en sus dos protagonistas, el príncipe Sigfrido y su “princesa” encantada, Odette-Odile, clave de bóveda del espectáculo. Y es que en el estreno gozamos de una Odette de excepción, María Yakovleva, quien nada más aparecer en escena generó ese movimiento especialmente eléctrico que se llama sensación. Fue un Cisne Blanco etéreo y conmovedor, con un movimiento de brazos exquisito. En el Cisne Negro superó con solvencia la prueba de las 32 fouettés, con alternancia de dobles y simples, que terminaron con un sonoro aplauso. Ievgen Lagunov como Sigfrido, destacó por su perfecta técnica, limpia y elegante, carente de excesos, con una impronta de estilo muy “petersburguesco”. Es de señalar la buena coordinación que tuvieron las bailarinas al danzar la popularmente llamada “danza de los patitos”, que, sin embargo, contrastaron con otras partes de no tan feliz ejecución de conjunto, imputables al período de inactividad de más de un año y medio sufrido por la compañía, que seguro superarán en unas cuantas funciones, siempre necesarias para su correcto asentamiento en un escenario un poco más pequeño del acostumbrado. Nos fuimos del teatro felices de haber recuperado el placer de reencontrarnos con la joya que cada temporada se nos ofrece en el hermoso cofre que alberga el Ballet de San Petersburgo de Andrei Batalov. MERCEDES ALBI













