top of page

Resultados de la búsqueda

Search this site

Se encontraron 1096 resultados sin ingresar un término de búsqueda

  • Macarena Ramírez, baile flamenco... en el alma

    · El último trabajo, coreografiado e interpretado por Macarena Ramírez, se presenta en el Teatro Real bajo el nombre de Efímero · Macarena contará con la participación del bailaor Eduardo Guerrero, como artista invitado · En Efímero sonará la guitarra de Juan José Alba, el cante de Ismael de la Rosa “el Bola” y Miguel Lavi, y la percusión de Carlos Merino. · La artista gaditana ofrecerá lo mejor de su arte en dos sesiones que tendrán lugar el 8 de julio a las 19.00 y a las 21.00 horas, en el Salón de Baile del Teatro Real · Flamenco Real cuenta con el patrocinio principal del Grupo Ership y Herbert Smith Freehills y la colaboración de Grupo Index, Leaderland, la bodegas de Juan Gil, Grupo Corporalia y Caballero Ventura. Su cara y su nombre se han hecho populares tras alzarse con la victoria en la primera edición del programa The Dancer, el concurso de talentos que la ha consagrado como mejor bailarina de España, pero Macarena Ramírez tenía ya un lugar destacado en el mundo del Flamenco, donde su arte, su técnica y su estilo ya eran reconocidos por compañeros y aficionados. Como tantos bailaores, Macarena Ramírez comenzó su formación profesional siendo muy niña. Con sólo 6 años ya pisaba el escenario, empezando un camino que la llevaría, un año después, a ganar el Premio Revelación de Andalucía y, recién cumplidos los 12, a dar vida a una Lola Flores adolescente en la película Lola. Ha perfeccionado su técnica con figuras como Eva la Yerbabuena, Carmen la Talegona o Rubén Olmo, por citar algunos, y ha trabajado en las compañías de Sara Baras, Antonio “El Pipa” y María Pagés, entre otros. Destacan de ella su técnica, de pies velocísimos, y la delicadeza de sus manos. Afianzada en el flamenco más puro, sus movimientos denotan la esencia femenina, con su delicadeza y su fuerza, y una forma de girar y de expresar que la hacen reconocible en cuanto pisa el escenario. En Efímero, su último trabajo, nos contará una historia de encuentro y aprendizaje, de amor con su trenza de alegría, fortaleza y fragilidad; de amor intenso que pasa, efímero, dejando marca en el alma. Una narración a dos en la que contará con la participación especial del bailaor Eduardo Guerrero, un artista con quien ha compartido cartel y cuyos bailes se entienden y complementan. La banda sonora la pondrán la guitarra de Juan José Alba, el cante de Ismael de la Rosa “el Bola” y Miguel Lavi, y la percusión de Carlos Merino. FLAMENCO REAL, en coproducción con SO-LA-NA, está adaptado a la actual normativa de seguridad sanitaria sustituyendo el formato anterior. Los espectáculos tienen lugar cada tres semanas, los jueves o los viernes, en sesión doble; se han rebajado los precios un 15%, en relación con las ediciones anteriores, y se ha creado una nueva categoría de localidades con precios que oscilan entre los 25 y los 65 euros. Flamenco Real cuenta con el patrocinio principal del Grupo Ership y Herbert Smith Freehills y la colaboración de Grupo Index, Leaderland, la bodegas de Juan Gil, Grupo Corporalia y Caballero Ventura.

  • La Bella Otero, estreno absoluto del Ballet Nacional de España

    · El ballet dramático creado y dirigido por Rubén Olmo es una reflexión sobre el éxito y la soledad que fusiona diversos estilos de danza y música · Patricia Guerrero y Maribel Gallardo protagonizarán esta obra del 7 al 18 de julio en el Teatro de la Zarzuela de Madrid El Ballet Nacional de España estrenará La Bella Otero del 7 al 18 de julio en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Este ballet dramático, creado y dirigido por Rubén Olmo, cuenta la intensa vida de una de las más famosas e influyentes bailarinas de finales del siglo XIX, Carolina Otero. Artista española de fama mundial, su nombre es conocido por todo el mundo, pero cuya historia permanece oculta para muchos. Una mujer procedente de una aldea gallega que se inventó a sí misma a partir de un suceso trágico de su infancia. Con la Carmen de Merimée como guía, utilizó a los hombres para ascender en su carrera artística y fue admirada por reyes de toda Europa, aunque el único amor en cuyos brazos cayó fue el del juego. La Bella Otero es una reflexión sobre el maltrato, la ambición, el éxito, la incapacidad de amar y la soledad. El director del Ballet Nacional de España, Rubén Olmo, llevaba muchos años con la idea de crear una coreografía sobre la Bella Otero, atraído por el hecho de que una de las mujeres más famosas de su época fuera de un pueblo de Pontevedra. Pero hasta que no fue nombrado director en 2019 no encontró la oportunidad que esperaba para poder realizarlo como lo imaginaba, como un espectáculo de gran formato, tanto por el número de bailarines como por el despliegue de vestuario. “El espíritu de los dos últimos programas que hemos estrenado era disfrutar de la danza española en todos sus estilos. En cambio, ahora he puesto la danza al servicio del argumento para conseguir la fusión que me permitiera contar la vida de una mujer sorprendente, utilizando desde el folclore hasta la danza contemporánea, la estilizada y el flamenco”, explica Rubén Olmo. “Es un espectáculo muy emotivo y también dramático, porque cuenta la historia de una mujer que llega a lo más alto y termina sola y olvidada”. El encargado de la dramaturgia ha sido Gregor Acuña-Pohl, colaborador habitual del coreógrafo Johan Inger. El actor, director y dramaturgo de danza ha intentado destilar al máximo la esencia del personaje histórico sin perder los puntos más destacados de su biografía, dejando fuera lo anecdótico. “Lo más importante para mí era mostrar una persona con mucho magnetismo, carisma y fuerza”, incide. Después de documentarse sobre Carolina Otero en libros, recortes de prensa, material audiovisual y archivos, seleccionó los momentos más representativos de su vida que pudieran expresarse mediante la danza. “Al escribir un argumento sobre una vida tan compleja, evidentemente tenemos que simplificar. Pero no estamos haciendo un juicio de valor sobre lo que está bien o mal; solo intentamos ser fieles a la realidad, a la vez que lo hacemos atractivo para el espectador. La danza debe emocionar antes que emitir juicios. He intentado ceñirme al personaje histórico y hacer de ello un ballet interesante para el público. Después, que cada uno saque sus conclusiones sobre el personaje”, añade. Dos artistas para una Bella Otero El argumento de La Bella Otero transcurre por diferentes épocas de la vida de Carolina Otero, por lo que Rubén Olmo eligió para interpretar al personaje principal en diferentes edades a Patricia Guerrero y Maribel Gallardo. “Invité al Ballet Nacional de España a Patricia Guerrero porque es una bailaora que desprende una gran fuerza en escena. Formó parte de mi compañía y la dirigí en el Ballet Flamenco de Andalucía. Posee el mismo magnetismo que hizo grande a la Bella Otero. Hoy en día es una las figuras más relevantes del flamenco más vanguardista y es un orgullo poder contar con ella”, explica Rubén Olmo. “Así como la ex primera bailarina del Ballet Nacional de España, Maribel Gallardo. Además de bailarina, es una actriz maravillosa, que ha llevado muchísimos personajes a escena, y siempre se compromete al máximo con todos los proyectos que le propongo”. Según Patricia Guerrero, la Bella Otero es un personaje complejo debido a que vive diversos conflictos que hacen de ella un jeroglífico dramático. “Fue una mujer con mucho carácter, mucha confianza en sí misma y un instinto de supervivencia brutal. Potenció como nadie su carisma y su sensualidad para lograr el éxito”. La artista granadina pretende llevar cada detalle a la danza para lograr que el público entienda a esta mujer a la que admira, sobre todo por su seguridad y su capacidad de embelesar, aspectos en los que se ha aferrado para meterse en su piel. “La Bella Otero es una obra dura en su fondo, pero es dinámica, divertida, fresca, y con un colorido y energía que nos hará disfrutar a todos, dentro y fuera del escenario”. Maribel Gallardo, que interpreta a la Bella Otero en su madurez, define al personaje como una mujer transgresora ante una sociedad machista, y reconoce que en todas las mujeres hay algo de la Bella Otero. Para la maestra repetidora y coreógrafa, que ha bailado con el Ballet Nacional de España papeles de primera bailarina como Medea o La Celestina, este personaje es una gran motivación y un gran reto por tener que enfrentarse al lenguaje de un coreógrafo con el que no había trabajado como bailarina hasta ahora, Rubén Olmo, y por alcanzar la forma física que todo bailarín se exige para salir a escena de nuevo. Música y vestuario De la misma forma que la coreografía fusiona diversos estilos de danza, la música de La Bella Otero integra en la partitura sinfónica composiciones de variadas formas y compositores. El compositor y director de orquesta Manuel Busto ha coordinado la creación de la partitura, en la que han participado Alejandro Cruz Benavides y Agustín Diassera. Además, han colaborado con composiciones flamencas los guitarristas Diego Losada, Víctor Márquez, Enrique Bermúdez y Pau Vallet; y el grupo Rarefolk ha ambientado la escena que transcurre en Galicia con su particular rock celta psicodélico. En la obra se han insertado también fragmentos de la ópera Carmen, de Bizet, y de la zarzuela El año pasado por agua, de Chueca y Valverde. “Mi principal reto a la hora de desarrollar los arreglos y las orquestaciones fue que no perdieran un ápice de la frescura y personalidad original, pero quedaran insertadas como parte natural de la obra”, explica Manuel Busto. El resultado final “es una música sin prejuicios en su concepción y que no renuncia a nada”. La Orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM) interpretará en directo la partitura en el Teatro de la Zarzuela bajo la dirección de Manuel Busto. La música original ha sido grabada asimismo por los alumnos de la Fundación Barenboim-Said para utilizarla en las funciones de otros teatros donde no se disponga de orquesta en directo, así como en ensayos. La diseñadora Yaiza Pinillos ha dibujado los cerca de 200 diseños que requieren las escenas de La Bella Otero, ambientadas en lugares y situaciones muy diversas. La creadora canaria ha utilizado múltiples fuentes de inspiración e investigación, desde las fotografías de José Ortiz Echagüe a las pinturas de Zuloaga, Manet, Ramón Casas, Boldini o José Cardona. Tampoco faltan reelaboraciones de modelos de Jacques Doucet y Balenciaga, e incluso de modistos contemporáneos como Issey Miyake o Alexander McQueen que, pasados por el filtro de la Belle Époque, ofrecen resultados sorprendentes. La pieza central del vestuario de la protagonista es el traje de pedrería de estilo bizantino que la Bella Otero viste en uno de sus retratos más icónicos, firmado por Reutlinger. ”Estoy especialmente orgullosa de ese diseño porque es una reelaboración de esa imagen tan conocida de la Otero que creo que hemos sido capaces de enriquecer a través de una mirada que, más que emularla, la evoca, sumando efectos que enriquecen la puesta en escena y que reflejan la esencia de una época”. Uno de los retos de la diseñadora ha sido conjugar el carácter narrativo del vestuario con la danzabilidad y la facilidad de cambio entre escenas, complicada además por la caracterización de los personajes, que lucen pelucas, barbas, bigotes y sombreros para representar fielmente la época en la que se desarrolla la historia. Escenografía e iluminación El reto para el escenógrafo Eduardo Moreno en su primer trabajo para el Ballet Nacional de España ha sido potenciar el ritmo en la sucesión de escenas porque la dramaturgia de la obra exige gran agilidad al atravesar muchos momentos de la vida de la Bella Otero. Su diseño vertebra el espacio a través de un gran elemento arquitectónico, una cúpula, que enmarca toda la función y acoge las distintas escenas, diferenciadas por unos sencillos que identifican la época y el lugar. También cumple el requisito de que la producción pueda girar fácilmente por distintos teatros, para adecuarse a la vocación itinerante del Ballet Nacional de España. Por su parte, Juan Gómez-Cornejo, Premio Nacional de Teatro, tenía el difícil encargo de envolver a la Bella Otero con luz. “La luz debe acompañar, arropar, ayudar y, si fuera posible, acariciar a esos bailarines y bailarinas para que la historia llegue al patio de butacas con la mayor nitidez y la misma emoción con la que se ha creado”. La iluminación viaja por la historia del personaje para ayudar a recrear los lugares y situaciones que vivió, desde la Galicia rural que recuerda las pinturas negras de Goya hasta la campiña portuguesa iluminada por la luna llena o las brillantes luces de los teatros y casinos. Después de su estreno en Madrid, el Ballet Nacional de España representará La Bella Otero los días 26 y 27 de mayo de 2022 en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. Antes, como cierre de la temporada 2020/2021, participará el 7 de agosto en el Festival Internacional de Santander, con el programa Invocación. Este año, de forma inusual, serán tres las ocasiones en las que el Ballet Nacional de España actuará en Madrid. Tras el estreno absoluto de La Bella Otero, están programados Centenario Antonio Ruiz Soler en el Teatro Real del 13 al 16 de octubre, e Invocación, en el Teatro de la Zarzuela, del 10 al 22 de diciembre. FOTOGRAFÍAS MARÍA ALPERI

  • Farruquito, familia y amigos en el Teatro Real

    Farruquito se prepara para una actuación muy especial, debuta por primera vez en el Teatro Real el próximo 9 de julio, y lo hace acompañado de su madre, Rosario Montoya, la Farruca, su hijo, Juan, el Moreno, además de grandes artistas que son parte fundamental de su vida como Ketama, Antonio Canales y Pepe de Lucía. Será el día 9 de julio, y nos confiesa que de la emoción casi ni come ni duerme. Y no es para menos, será una noche muy especial en la que el fin de fiesta parece va a ser apoteósico dado el plantel de figuras que le acompañan. El tiempo pasa, pero no se puede evitar recordar el debut del niño Farruquito en Broodway, cuando a los cinco años bailó en con su abuelo, el Farruco; ahora es el mismo quien da la vez a su hijo, Juan, que según cuenta el propio niño, aunque el palo que más le gusta bailar es la soleá, sobre el escenario bailará seguirillas y bulería; su padre piensa que aun es demasiado joven para entender lo que significa la soledad. Rosario Montoya, la Farruca, se siente también muy emocionada de volver al Real, pues ella sí actuó allí hace muchos años con su padre y el Lebrijano; ahora cierra una especie de círculo mágico de arte, regresando junto con su hijo y su nieto. En este punto de madurez artística, Farruquito selecciona los momentos más personales e identificativos de su carrera, que han construido su personalidad y le han convertido en la figura que es. Una biografía forjada en la tradición de los Montoya y enriquecida con la innovación y su propio estilo. Estarán junto a él grandes nombres que le han acompañado toda la vida y que han marcado, de alguna manera, su rumbo. De la mano de los Carmona, otra de las grandes sagas del mundo flamenco, debutó en Broadway con tan solo 5 años. Los caminos de ambas familias se cruzan y discurren en paralelo en una convivencia enriquecedora que ahora, dos generaciones después de aquel espectáculo en el escenario neoyorquino, dará forma nueva a la mítica soleá del abuelo Farruco, acompañado por la música de Ketama. Antonio Canales y Pepe de Lucía, dos grandes amigos, tampoco podían faltar en esta velada del Teatro Real. Del primero, aprendizaje y baile, hondura en los pies, buscar el camino y dar forma al futuro. Si el joven Montoya encontraba en el maestro una fuente de la que aprender, Canales le reconocía como la gran figura actual y el futuro del baile, y no se equivocaba, porque el mundo flamenco le admira y respeta como a una gran estrella. Del segundo, hermandad, apoyo, voz y música. En esta biografía artística que Farruquito escribirá en el escenario del Teatro Real, es fundamental la presencia de su madre, Rosario Montoya, la Farruca, y de su hijo, Juan, el Moreno, un bailarín extraordinario de sólo nueve años. Ambos le hacen recordar de dónde viene y a dónde va. Ambos con el sello inconfundible de los Montoya: zapateado prodigioso y técnica impecable. El gesto, la cintura y el desplante de una saga que tiene a gala la esencia gitana y el baile más puro. Farruquito, bailaor, coreógrafo, compositor, artista premiado y reconocido, crea con Farruquito y amigos un espacio para compartir el flamenco y entregar al espectador un poquito de todo lo que ha vivido. EL ESPECTÁCULO, SEGÚN FARRUQUITO En este encuentro con mis amigos, con mi familia, cuento todas mis inquietudes como bailaor y también como músico. Es una obra original en letra, música y coreografía. El cante, la guitarra, la percusión, etc., no son un simple acompañamiento: todos los músicos protagonizan un con- cierto, un diálogo musical entre ellos, y de ellos con el baile. Con este espectáculo desvelo lo más personal de mí, capto lo tradicional pero también muestro lo más actual de mi flamenco. Revivo los mejores momentos de anteriores espectáculos integrando nuevas creaciones; eso sí, guardando siempre la esencia. Quiero mostrar la improvisación como origen del flamenco y enriquecerlo con el montaje coreográfico, ambos –improvisación y coreografía– conceptos imprescindibles en mi aprendizaje desde niño. Deseo encontrar el maravilloso equilibrio entre las diferentes épocas del flamenco que he tenido la suerte de vivir y engrandecerlo con la influencia imprescindible del cante y la guitarra. ELENCO Baile – Farruquito Baile - La Farruca (Madre Farruquito) Baile - Juan “El Moreno” (Hijo Farruquito) Guitarra - Juan Campallo Cante - Mari Vizarraga Cante - María Mezcle Cante - El Chanito Flauta - Juan Parrilla Bajo - Julián Heredia Percusión - Paco Vega ARTISTAS INVITADOS Baile - Antonio Canales Cante - Pepe de Lucía Ketama (Antonio Carmona Amaya, Juan José Carmona Amaya y José Miguel Carmona Niño) EQUIPO TÉCNICO Sonido - Gaspar Leal Iluminación - Oscar Gómez Producción y Manager - Daliris Gutiérrez PROGRAMA 1.- Soleá 2.- Soleá por Bulerías 3.- Seguirilla 4.- Alegrías 5.- Bulerías 6.- Zapateao 7.- Fin de Fiesta BIOGRAFÍAS Farruquito (Baile) Juan Fernandez Montoya “Farruquito”, nace en Sevilla en 1982. Hijo del cantaor Juan Fernández Flores “El Moreno” y de la bailaora Rosario Montoya Manzano, “La Farruca”. Heredero de una escuela única fundada por Farruco, su abuelo, ha vivido desde niño inmerso en el arte flamenco más puro. Debutó en la escena internacional a los cinco años en Broadway con el espectáculo Puro, compartiendo cartel con las figuras más legendarias del flamenco y con quince años, tras fallecer su abuelo, asume la responsabilidad de mantener el legado de pureza y estilo inconfundible de su estirpe. Bailaor, Coreógrafo y Compositor musical, ha producido y dirigido más de diez espectáculos girando con su compañía por los mejores teatros a nivel nacional e internacional. Entre los muchos premios y reconocimientos, Farruquito ha sido galardonado con el Premio Público al mejor bailaor y el prestigioso Premio APDE 2004 al digno depositario de la herencia del baile gitano. La Farruca (Baile) Nace en Sevilla en 1963, Rosario Montoya, hija del legendario bailaor Farruco. Subió a un escenario por primera vez con 13 años, con el mismísimo Camarón de la Isla al cante en una actuación en Camas; y Sabicas tocó para su baile por bulerías en Los Ángeles. Tras protagonizar espectáculos como ‘Andalucía flamenca’, ‘Persecución’, ‘Flamenco puro’, ‘Amante’ y ‘Bodas de gloria’, y compartir escena con figuras de la talla de El Güito, Angelita Vargas, Manuela Carrasco y Antonio Canales, arropa el primer espectáculo de Farruquito, ‘Raíces flamencas’. Ya con ‘Farruquito y familia’, deslumbra a la crítica en Estados Unidos y, más recientemente, con espectáculos tan exitosos como ‘Gitanas’ o ‘De Farruca a Faraona’. Juan “El Moreno” (Baile) Hijo de Farruquito, pese a su corta edad, ya tiene una larga trayectoria de colaboraciones con su padre, y juntos por primera vez debutan en el Teatro Real de Madrid con el espectáculo “Farruquito y Amigos”. Juan Campallo (Guitarra) Nacido en Sevilla en 1983. En una familia de artistas flamencos, empezó a tocar en los escenarios con tan solo 12 años acompañando a sus hermanos, los bailaores Rafael y Adela Campallo. Con ellos trabaja en los escenarios de todo el mundo, desde Tokio a Nueva York, en teatros y Festivales como la Bienal de Flamenco, el Festival de Jerez, el de Mont de Marsans, el de Monterrey, o el de Santa Bárbara en California, entre otros. En 2006 entra a formar parte de las compañías de Antonio Canales y de Javier Barón, con los cuales sigue trabajando en la actualidad. En 2007 gana el prestigioso premio «Bordón Minero» del Festival de la Unión. Mari Vizarraga (Cante) Cantaora sevillana, gitana del barrio del Polígono Sur, de Las Tres Mil Viviendas, una cantera inagotable de artistas flamencos auténticos y con duende. Descendiente de una familia de artistas, Juana la del Revuelo la dio a conocer profesionalmente hace veinticinco años, y desde entonces ha estado al lado de los más grandes: Joaquín Cortés, Juana Amaya, Torombo o Farruco. María Mezcle (Cante) Biznieta de El Mezcle y descendiente de María Vargas. Diplomada en Magisterio Musical. Ha compartido cartel con artistas como José Mercé, Pansequito, Juana la del Revuelo, Miguel Poveda, Gerardo Núñez, Esperanza Fernández, y otros muchos. Ganadora de innumerables concursos nacionales de flamenco y saetas. Ganadora del premio de los cantes bajo-andaluces en el Festival Internacional de las Minas de la Unión 2013. El Chanito (Cante) Sus primeros pasos en los escenarios los da junto a Manuel Fernández Montoya El Carpeta en Gitanas, un espectáculo encabezado por Rosario Montoya La Farruca, a la que considera una maestra. Desde entonces forma parte de la compañía de El Carpeta. Con este artista ha cantado en Flamenco show y en A bailar. También ha acompañado a Raimundo Amador como artista invitado en Noches de flamenco jazz y ha formado parte del elenco de Manuela Carrasco y Farruquito. Juan Parrilla (Flauta) Nace en Jerez de la Frontera. Cursa estudios de flauta en el conservatorio y posteriormente en Madrid. Procede de una de las grandes familias del flamenco, los Parrilla de Jerez, y destaca como uno de los máximos exponentes del nuevo flamenco. Es uno de los compositores más requeridos por las grandes figuras como Aída Gómez, Antonio Canales, Joaquín Cortés, Rafael Amargo y Farruquito. Julián Heredia (Bajo) Granada, bajista, polifacético y autodidacta, con su raíz gitana proveniente del flamenco, pero con un amplio recorrido musical en diferentes estilos. Trabaja y graba con Enrique Morente en varios discos, también simultáneamente tocando con casi todos los artistas, guitarristas y músicos españoles más renombrados en el ámbito flamenco, jazz y flamenco fusión, como por ejemplo José el Francés, David de María, El Farru, Farruquito, Jerónimo Maya, Antonio Canales, Jorge Pardo, Remedios Amaya, Diego del Morao, Montse Cortés, Estrella Morente, con el grupo Ketama, Pepe Habichuela, Rubem Dantas, Raimundo Amador, Ray Gómez, Niño Josele, Tomatito, y un largo etc. Paco Vega (Percusión) Nace en Sevilla en el seno de una familia flamenca, recibiendo sus primeras lecciones de su padre el bailaor Paco Vega. Ha ido creando su propio lenguaje de la percusión flamenca, lo que le ha llevado a acompañar a artistas tan significativos del panorama flamenco como: Farruquito, el Lebrijano, Richard Bona, Antonio Molina “el Choro” o María Pagés. &&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

  • Con las dos Bellas Otero: Patricia Guerrero y Maribel Gallardo

    Visitamos la sede del Ballet Nacional de España en los días previos a su estreno, que tendrá lugar el próximo 7 de julio en el Teatro de la Zarzuela. Todo está casi listo. Rubén Olmo, director artístico de la compañía, perfila los últimos detalles del ballet “La Bella Otero”. Nos encontramos con él a la entrada del recinto y nos invita a ver el ensayo. Rubén es siempre muy cordial, con ese trato tan sencillo que nunca deja traslucir en lo cotidiano el cargo que ostenta. Yo lo comparo con esos protagonistas de los cuentos infantiles de los que todos piensan que solo se trata de un amable leñador, hasta que un día descubren con sorpresa que es en realidad el príncipe más poderoso del reino. Pero que nadie se llame a engaño, su poder no estriba en el hecho dirigir la mayor compañía de danza española del mundo, no es algo que provenga de lo material, sino de un factor mucho más poderoso que produce la transmutación del personaje: la fuerza del genio. Vimos “La Bella Otero” y salimos de allí conmocionadas. No podemos ni vamos a desvelar detalles que por el momento permanecen reservados. No importa. Pronto el público los conocerá. Pero me arriesgo poco al afirmar que nos encontramos ante una obra maestra. La danza, alejada de un mero significado superficial, trata temas tan profundos como el paso del tiempo. Rubén sabe cómo tocar el alma, y lo hace a través de dos protagonistas, las 2 Bellas Otero: la joven, Patricia Guerrero, y la madura, Maribel Gallardo. Ellas, al finalizar el ensayo, nos cuentan lo que sienten. P.-Patricia, me podrías contar cómo fue el momento en que Rubén te propuso hacer el papel de Bella Otero. Patricia- Si te digo la verdad, no me viene a la mente el momento exacto en que me lo propuso, con toda la pandemia y demás, es que ya ni me acuerdo… Pero cuando Rubén fue elegido nuevo Director del Ballet Nacional, sentí una especie de intuición, una sensación por la que estaba segura que de alguna forma contaría conmigo. Yo sabía que él tenía esta idea de la Bella Otero rondándole por la cabeza, pero nada más. P.-Ahora que ser Bella Otero ya es una realidad, ¿Qué sientes? -¡Está siendo un sueño! Para un bailarín, estar en el Ballet Nacional de España es el top, simplemente pisar esta sede ya es un regalo. Imagínate hacerlo de esta forma, con este papel y de la mano de Rubén… P-¿Es Rubén para ti una persona fundamental en tu vida profesional? -Mucho. Ha sido mi mentor, mi maestro, es la persona con la que disfruto día a día y quien guía mi desarrollo artístico. P.-Háblame sobre lo qué significa para ti ser Bella Otero. -Es un personaje con el que me siento supercómoda. La Bella Otero tuvo una vida tan apasionante y dura al mismo tiempo, que me supone un auténtico jeroglífico emocional poder descifrar tantas emociones en clave de danza. La satisfacción es tremenda… En cada escena que cerramos, cada momento, cada danza, están siendo para mí todo un descubrimiento. Se que la Bella Otero es un personaje que va a marcar mi carrera. Me enfrento a la gran responsabilidad de ponerle danza, cuando además, de ella no conservamos ninguna filmación, no sabemos cómo bailaba. Todo un reto. Maribel Gallardo también está espléndida como la Bella Otero madura, la que mira atrás y abre el espectáculo al tañer de sus castañuelas, ella que es considerada entre otras muchas cosas, la mejor intérprete del instrumento. La felicito porque todo me ha emocionado y me contesta: Maribel-.Me encanta que me digas que te ha gustado y hayas podido compartir lo que todos estamos sintiendo con este maravilloso ballet. P.-¿Cómo estás ahora que casi estáis a las puertas del estreno? -Estoy viviendo uno de los momentos más espléndidos de esta etapa de mi vida artística. Se lo debo en parte a Rubén y en parte, a la Bella Otero, claro. P.-¿Qué sentiste cuando te ofreció el papel de Madame Otero? -Cuando me lo propuso no lo dudé ni un segundo, se me saltaron las lágrimas. Es todo un privilegio compartir escenario con las nuevas generaciones, bailar con Fran Velasco, con Rubén, con Patricia Guerrero que toda ella me fascina, por su energía madurez, increíble talento… con todo el elenco del BNE y todo el equipo humano que han creado esta gran obra ¡Es el mejor regalo que puede recibir una artista! P.-¿Qué piensas sobre la Bella Otero? -Era una mujer muy avanzada y luchadora, un personaje lleno de luces y sombras. Estoy segura que el público conocerá lo que significó su vida cuando vean el ballet. El personaje, no te lo puedo verbalizar, todo lo que hago lo intento hacer desde el corazón, cuando actúo me evado muchísimo es un sentimiento distinto cada vez el que me surge. Rubén me ha dirigido, pero me deja absoluta libertad a la hora de interpretar el personaje. No estoy supeditada a hacer todos los días lo mismo, y eso para un artista es muy enriquecedor. P.-Lo que además he visto es que todos los bailarines del elenco tienen su papel y su lugar en la obra. He descubierto nuevas facetas de ellos, como por ejemplo, que Eduardo Martínez canta. -Es que Rubén es tan generoso, que ha querido que todos disfrutemos con la obra. P.-El genio siempre es generoso porque nada ni nadie puede hacerle sombra. -Lo de que es generoso, lo sabemos toda la profesión. Es una persona muy querida. Tiene en cuenta la parte humana del artista. Rubén siempre está pendiente de sus bailarines, de los miembros del equipo técnico, se preocupa por todos. Solemos comentar, entre los bailarines, lo buena persona que es, y eso se proyecta a la hora de bailar, de coreografiar, de dirigir... Sí, él, en cada espectáculo, quiere que todos tengan su sitio. Me encanta que tú lo hayas visto desde fuera y te hayas dado cuenta de algo que nosotros sentimos. P.-¿Qué piensas de Rubén como bailarín? -Es de los pocos que tienen tantos registros, Rubén baila bien todo, contemporáneo, zapatilla, flamenco, estilizada... lo que le eches. Es un bailarín muy versátil. Hoy en día hay muy buenos artistas, pero pocos tan completos como él; si los cuento con los dedos de la mano, me sobran dedos. P.-Mucha suerte con el estreno, pero estoy segura de que será un gran éxito. -Así lo espero yo también. En este momento, me siento muy llena y agradecida y con muchísimas ganas de que el público pueda disfrutar de “La Bella Otero”. MERCEDES ALBI Fotografías: Eugenia Sartorius

  • “La Noche de San Juan”: de Leonide Massine a Antonio Ruz

    Fascinante la línea emprendida por la Fundación Juan March -dentro del programa denominado Teatro Musical de Cámara- al recuperar obras de danza, de la que es una muestra éste ballet inédito titulado “La Noche de San Juan”, con música de Roberto Gerhard, que se estrena al fin, transcurridos más de ochenta años desde su gestación. Mucho han cambiado los estilos, y también las circunstancias con que los avatares de la historia golpearon a sus creadores iniciales, pero el impedimento no viene, y siento contradecir a alguna de las personas que han publicado las notas al programa de la Fundación, de la Guerra Civil, sino de otra “guerra” y de un pleito: el que entablaron el coreógrafo Massine y Coronel W. de Basil cuando en 1937 se escindió en dos la compañía de los Ballets de Montecarlo, como relataré a continuación. La gestación del ballet “La Noche de San Juan” Era el mes de junio de 1936. Los Ballets Rusos de Montecarlo –compañía surgida con la mayoría de componentes de los Ballets Rusos de Diaghilev, que desaparece tras su fallecimiento en 1929- actúan en el Liceo de Barcelona. El director de la orquesta de la compañía era Antal Dorati, amigo del compositor Roberto Gerhard, que ejercía por aquel entonces el cargo de asesor musical de la Generalitat catalana. Durante una velada celebrada en su casa aprovecha la ocasión para introducir a Ventura Gassol, Consejero de Cultura de la Generalitat, con la élite de los Ballets de Montecarlo (De Basil, René Blum, Massine…). Es de suponer que todo obedecía a un plan trazado por el propio Consejero de Cultura, quien pretendía proponer a los artistas la producción de un ballet basado en el folklore catalán, con libreto escrito de su puño y letra. Fue un contrato que acordó de inmediato con el director de la Compañía, Coronel W. de Basil, aunque ignoro si recibió a cambio alguna subvención pública. El día 6 de junio tendría lugar en el Liceo la última representación de los Ballets Rusos de Montecarlo, circunstancia que aprovechan el consejero, Ventura Gassol y, el compositor, Roberto Gerhard, para acompañar a los rusos a conocer las fiestas del Corpus de Berga, localidad sita al norte de Barcelona, que casi les pillaba de paso en el retorno hacia su sede. No es difícil imaginar el impacto que aquella excursión causaría en Leonide Massine, pues le haría rememorar el inolvidable viaje que emprendió por la España de 1916, acompañado de Manuel de Falla y Sergei Diaghilev, entre otros, para nutrirse directamente del folklore español, que tanto amó y del que nacería su obra maestra: “El sombrero de tres picos”. Y es que al escuchar en la Fundación Juan March la música de “La Noche de San Juan”, compuesta por Roberto Gerhard e interpretada magníficamente al piano por Miguel Baselga, consistente en una serie de danzas con ritmos alegres, extraídos de melodías populares que terminan con un fandanguillo y una sardana, sentí de inmediato que ese ballet estaba hecho a la medida del gusto y del estilo coreográfico de Leonide Massine. El proyecto para el nuevo ballet queda contratado por el director de la compañía, Coronel W. de Basil, y se hará con un libreto escrito por Ventura Gassol, con música compuesta por Roberto Gerhard, con la escenografía y vestuario a cargo del pintor catalán, Joan Junyer, y coreografiado por Leonide Massine. Un mes después estalla la guerra civil. Sin embargo, el argumento del ballet ha quedado escrito, la partitura compuesta, los bocetos de los diseños y telones hechos, incluso se sabe que Massine efectuó la notación de pasos… Entonces, cualquier lector inteligente se pregunta al leer las notas al programa de la Fundación, ¿Qué fue lo que la guerra española impidió en la materialización de aquel encargo para el Ballet Ruso de Montecarlo? Estaba todo listo para su estreno en Londres en la temporada de 1938. Evidentemente, si no se llevó a cabo no fue por nuestra contienda nacional, la cual no alteraba para nada los planes de la compañía. Y es que, si el proyecto de “La Noche de San Juan” no se llevó a escena no fue a consecuencia de la Guerra Civil, sino por el enfrentamiento entre el director de Los Ballets, Coronel W. De Basil y el coreógrafo Leonide Massine, que lo abandonó para formar un compañía propia y que culminó con la escisión en dos de los Ballets Rusos de Montecarlo. Leonide Massine en su autobiografía lo cuenta: A mi regreso a Nueva York a principios de 1937 vino a verme a mi hotel el productor teatral americano David Libidens (…) me propuso que con un grupo de hombres de negocios norteamericanos querían invertir en la creación de una compañía de ballet, utilizando el talento europeo, que diera más papeles estelares a los bailarines americanos y diseñadores. Libidens me preguntó si yo estaría conforme en dejar a De Basil para convertirme en el director artístico de la nueva compañía, que debería seguir llamándose Ballets Rusos de Montecarlo. El artista ruso accede y surge entonces una batalla jurídica con su antigua compañía y el Coronel W. de Basil con un grave problema: ¿A quién pertenecían los derechos de representación del repertorio de ballets coreografiados por Massine, pero bajo contrato y por tanto pagados por su ex-jefe? Una sentencia de los tribunales londinense dictamina de forma salomónica que, si bien la compañía escindida de Leonide Massine conserva el derecho a denominarse Ballets Rusos de Montecarlo, pierde los derechos de las todas las coreografías realizadas entre 1932 y 1937, que pertenecen por contrato al Coronel W. de Basil. Y por tanto, Massine jamás podrá representar “La Noche de San Juan” porque jurídicamente ya no le pertenece. Los Ballets rusos de Montecarlo, en su rama más europea bajo la dirección de Coronel W. de Basil, cambian su nombre por el de Original Ballet Russe. Ventura Gassol se resiste a que su ballet no sea representado, y trata de sustraerse a la acción de la justicia cambiando el título del argumento de ballet que había escrito por el de “Soirées de Barcelone”, situando la acción en un pueblo diferente: ya no se trata de las fiestas de Berga, sino de las Fallas de Isil, en el Pirineo de Lérida. Una modificación que. evidentemente, no sirvió de nada. Leonide Massine tiene otros planes. Su actual compañía de Ballets Rusos de Montecarlo ha perdido de repente todas sus coreografías. Tiene que crear otras nuevas de inmediato. Su fértil imaginación se acciona a toda velocidad. Entonces, en Nueva York, a través de Sol Hurok, conoce y queda fascinado por una bailarina española, nada menos que Encarnación López, La Argentinita. La contrata como estrella invitada y bailará con ella “El sombrero de tres picos”, pues como data de 1919, no pesan sobre su coreografía los efectos de la sentencia londinense. Pero aun hay algo más. También se afirma en el programa de la Fundación Juan March que las notaciones coreográficas de “Las Noches de San Juan” se han perdido. Siento disentir. Suele suceder que cuando un compositor de música no logra estrenar una obra, las líneas melódicas quedan subsumidas en trabajos posteriores. En danza, por desgracia, no existen partituras sobre las que se pueda comprobar tan claramente la evolución de las notas como en música. Pero la cronología de los hechos acredita que algo así sucedió con las ideas que Massine elaboró para “La Noche de San Juan”. Su coreografía no pudo ver la luz como planeaba en 1938, pero sí en 1939, cuando los Ballets de Montecarlo bajo su dirección artística estrenan en New York “Capriccio espagnol” que danzará con La Argentinita, con escenografía y diseños de otro pintor catalán, Mariano Andreu. La estructura coreográfica que diseñó para la partitura de Gerhard simplemente la ha trasladado y adaptado a otra música de tema español, la de Rimski Korsakov. Los pasos de Massine nunca se perdieron. Es más, hasta se hizo un película con este ballet cuyo título se tradujo al inglés como “Spanish Fiesta”, interpretada por él mismo y por Tamara Toumanova. En la filmación podemos distinguir sobre el puente a los cabezudos, que llamaron la atención de Leonide desfilando junto con los gigantes en las fiestas de Berga. Y me pregunto si la danza colectiva de estructura circular hacia el final de la pieza está inspirada en el Tirabol, baile que cierra las fiestas de esta localidad en el que todos giran y saltan en dirección contraria a las agujas del reloj… Nada se pierde, todo se transforma. El arte es un como un río de corriente incesante que no deja de fluir. ¿Historia de un fracaso? Depende de para quién. Evidentemente fue un fracaso para Ventura Gassol, autor del argumento e ideólogo del proyecto. Me siento en el deber de advertir que no comparto la interpretación escrita por Idoia Murga Castro en las notas al programa, porque desde sus primeras líneas parte de un hecho inexacto. Ventura Gassol no se marchó al exilio cuando Barcelona iba a ser tomada por las tropas nacionales en 1939 como ella apunta, sino justo al comienzo de la Guerra Civil, en octubre de 1936. No huyó del fascismo, sino de la violencia y el terror sembrado por los de su bando. Luego la argumentación de doña Idoia sobre el posible mensaje anti-fascista con trasfondo "guerra-civilista" contenido en “La Noche de San Juan” no se sustenta sobre una base sólida. Bonaventura Gassol era un furibundo nacionalista catalán, no un luchador contra el fascismo, cuando además, y dicho sea de paso, el partido en cuyas filas militaba (ERC), había copiado directamente del partido de Mussolini los postulados que sirvieron de base para la organización de sus juventudes. El enemigo para aquel consejero de cultura catalán exiliado a los tres meses del alzamiento, no era el fascismo sino España. Por tanto, quien fracasó rotundamente fue Bonaventura Gassol, al que, como vulgarmente se dice, le salió el tiro por la culata. Pues pretendiendo hacer un ballet catalán propició que Massine creara, sin embargo, un ballet de tema español, que para más inri quedó inmortalizado en el cine por los estudios de Hollywood bajo la dirección de Jean Negulesco. La vida continuó para los artistas de verdad, que supieron erigirse frente a la adversidad con capacidad portentosa. Tampoco es cierta la afirmación de Idoia Murga de que los Ballets Rusos de Montercarlo no volvieran a actuar en España, sino que, para ser exactos, se trata de una verdad a medias, puesto que en 1940 en el Teatro Tívoli de Barcelona, los Original Ballet Ruses, interpretaron como siempre las coreografías de Massine, tal y como se acredita en este programa de mi propia colección. Y es que los programas nunca mienten. “La Noche de San Juan” de Antonio Ruz Lo que es un hecho es que no es Leonide Massine, sino Antonio Ruz, quien por encargo de la Fundación Juan March, en colaboración con el Liceo de Barcelona, estrena el ballet “La Noche de San Juan” en un delicioso formato de cámara, gracias a una intensa labor de investigación y recopilación del material conservado, y a los artistas que se han embarcado con él en tan apasionante aventura. Los tiempos han cambiado, la danza, del uno al otro, separados casi por un siglo, poco tiene que ver, si bien hay algo que une a los dos coreógrafos. Además de su capacidad de transformación y adaptación a las circunstancias, Antonio Ruz comparte con Massine un gran sentido de la musicalidad, así como una incesante curiosidad que le hace sumergirse y bucear constantemente a través de nuevas fuentes de inspiración. Ruz se renueva, se reinventa y se adapta a los materiales con los que cuenta con arrolladora capacidad. Es un deleite contemplar en cada nuevo trabajo su evolución, pero siempre mantiene su seña de identidad, su propio lenguaje pleno de sensibilidad y buen gusto estético. El artista ha sintetizado los materiales de que disponía con una abstracción del guion, con la selección de uno de los telones dibujados en origen por Joan Junyer y un diseño del vestuario inspirado en sus bocetos, con los siete bailarines de su compañía, entre los que se encuentra Melania Olcina, cuya personalidad siempre tiene ese algo que subyuga y que en el papel de Cupido hace las veces de narrador e hilo conductor de "las Noches". Todos los bailarines estuvieron excelentes. La música al piano se corporeizó en ellos, destacando las escenas de jovialidad colectiva que abren y cierran la la obra. Intenso el colorido de una sugerente puesta en escena. El amor personificado en Cupido se extiende por la coreografía como el fuego y la magia haciendo hincapié en el aspecto siempre lúdico de las fiestas populares (gigantes y cabezudos, castellers..). Y en los pasos de danza se apuntan rasgos derivados de danzas tradicionales como el Pericote asturiano y la Sardana. “La Noche de San Juan” de Antonio Ruz es un ballet de cámara muy original, dinámico y refrescante, que salva felizmente el marcado contraste existente entre una música de clara raíz folklórica, para conducirla con éxito al terreno de un jovial estilo contemporáneo. MERCEDES ALBI

  • Al habla con... Esteban Berlanga

    Desde Zúrich, Esteban Berlanga nos cuenta que tiene una ilusión que compartir a la que todos debemos contribuir para darle difusión. Y es que ha organizado su primera Gala de Estrellas en su ciudad natal, Albacete, en el Teatro Circo el próximo 3 de julio. Su voz, a través del hilo telefónico, expresa la honda emoción de aquel que pronto va a ver cumplido un gran deseo, que esperamos se consolide con éxito y sea solo el primer peldaño para su hermoso proyecto. Esteban, un día decidió dejar su puesto de bailarín solista en el English Nacional Ballet para incorporarse a nuestra Compañía Nacional de Danza, siendo alguien muy querido y admirado por los balletómanos españoles, que tuvieron la oportunidad de aplaudirle durante cinco temporadas hasta que fue contratado por el Ballet de Zúrich, bajo la dirección de Christian Spuck. Hace poco, su esfinge en tres dimensiones decoraba las calles de su ciudad, y como si de un sortilegio se tratara, salió del cuadro y shora se dispone a bailar acompañado de grandes estrellas internacionales de la danza. P.-¿Cuál es el motivo por el que llevas a cabo esta Velada de Estrellas de la Danza Internacional? -Llevo detrás de esto desde hace al menos un par de años, me apetecía traer de mi mano danza de calidad al Teatro Circo de Albacete. P.-Es una gala muy variada y con grandes bailarines. - Mi objetivo era traer danza buena, tanto ballet como contemporánea y española, seleccionada con gran calidad y buen gusto. P.-¿Por qué ahora? -Nunca surgió antes por lo complicado de cuadrar las fechas y lo difícil que es hacer coincidir a tantos buenos artistas... Pero sobre todo, ha sido decisivo el apoyo de Teresa García, Concejal de Cultura del Ayuntamiento, que ha dado mucha visibilidad a la danza en Albacete, creando el mes de la Danza el pasado abril y potenciando muchas actividades con los conservatorios. Hasta se hizo una exposición en la calles con una fotografía de María Pilar Fernández y otra mía, muy chulas, obra del fotógrafo Carlos Carreño. Hablé con la concejal y me brindó su apoyo y el del Ayuntamiento. P-¿Qué criterio has empleado para seleccionar a tus compañeros de gala? -He tirado de amigos, ellos, además de grandes bailarines, son siempre un estímulo y un soporte, especialmente necesario en esta primera vez. Me siento muy privilegiado de que estén conmigo. P.-Háblame un poco de cada uno de ellos. -He invitado a Aitor Arrieta que viene con Katja Khaniukova del English National Ballet harán la parte más clásica de la gala. Luego vienen Alex Mañe y Aída Badía, que ya los conoces de la Compañía Nacional de Danza, que van a hacer dos pasos a dos serán lo más neoclásicos-contemporáneos. Y también quería que hubiera danza española, y cuento nada menos con Lucía Campillo y Jesús Carmona. Va a ser muy especial, porque significa la vuelta a los escenarios de Lucía después de haber tenido un preciosa niña. A Lucía la conozco de toda la vida, desde que éramos compañeros de clase en el conservatorio. Y ¿Qué te voy a contar de Jesús?... Premio Nacional de Danza 2020, y ahora de repente gana nada menos que el Benois de la Danza. P.- Y claro, también bailas tú, ¿Quién es tu pareja? -Es Michelle Willems del Ballet de Zurich. P.-¿Qué bailáis vosotros? -Haremos "La bella durmiente" de nuestro jefe Christian Spuck; Y "Existencia" de Craig Davidson, que se hizo para un festival de verano aquí en Suiza y me apetecía retomarlo porque era una pieza que aun no habíamos tenido la oportunidad de sacar, y aunque fuera un extracto me apetecía mucho mostrarla. Y yo seguramente haga el "Cisne" de Ricardo Cue... Cada pareja de la gala tiene su propio lenguaje y están hondamente compenetrados. Quiero que sea una noche única, como si estuviéramos en el Royal Opera House. MERCEDES ALBI

  • "La noche de San Juan" estreno de un ballet con coreografía de Antonio Ruz

    La noche de San Juan (Soirées de Barcelone) es un ballet con música de Roberto Gerhard, escenografía de Joan Junyer y argumento de Ventura Gassol que quedó inédito en 1939 por los avatares de la Guerra Civil. La obra se había creado al calor del furor dancístico de principios del siglo XX, con el trasfondo de la imagen europea de una España exótica y del arrasador éxito que Falla había conquistado en este ámbito. El exilio de todos los creadores que participaron en su gestación provocó el olvido de esta extraordinaria composición de la que el propio Gerhard preparó una versión pianística que se emplea en esta producción. Más de ochenta años después de su creación, la Fundación Juan March, en coproducción con el Gran Teatre del Liceu, recupera este ballet, en lo que supone su estreno absoluto. Uno de los bocetos originales de la escenografía de Junyer ha sido rescatado, sus figurines han evocado el diseño del vestuario y una nueva coreografía de Antonio Ruz reemplaza la original de Léonide Massine, de la que no se conserva ningún apunte. Inspirada en la noche mítica de la festividad de San Juan y en las celebraciones del fuego del Pirineo catalán, una música moderna de aire popular y ritmos frenéticos describe danzas de antorchas, el desfile de figuras mágicas y los movimientos eróticos de parejas que, en íntima unión, acaban en boda al amanecer. La producción se presentará en octubre en el Foyer del Gran Teatre del Liceu de Barcelona Acceso al Programa de mano Ficha artística COMPAÑÍA ANTONIO RUZ Dirección y coreografía Antonio Ruz Danza y colaboración coreográfica Melania Olcina Elia López Carmen Fumero Begoña Quiñones Pau Aran Gimeno Miguel Zomas Julián Lazzaro Piano Miguel Baselga Figurinista Rosa García Andújar Diseño de iluminación Olga García (AAI) Ayudante de dirección Lucía Bernardo Atrezo y complementos de vestuario Rosa García Andújar Ayudante de vestuario y atrezo Lucía Celis Realización de vestuario Milagros González Sastrería en función Rocío Pozuelo Producción Paola Villegas (SPECTARE) Gabriel Blanco (SPECTARE) Distribución Valeria Cosi (TINA AGENCY) Investigación y documentación Mònica Tarré i Pedreira Edición musical (inédita) Juan de Udaeta Revisión de la edición Miguel Baselga Reproducción del telón Dolores IglesiasFunciones JUNIO 2021 Miércoles 23, 18:30 h (Radio Clásica) Jueves 24, 18:30 h* Viernes 25, 18:30 h Sábado 26, 12:00 h y 18:30 h (streaming) Domingo 27, 12:00 h* Lunes 28, 18:30 h La función del miércoles 23 se transmite en directo por Radio Clásica de RNE, con entrevista previa a las 18:00 h La función del sábado 26 a las 18:30 h puede seguirse en directo por Canal March y YouTube, con la emisión a las 18:00 h de la entrevista grabada el día 23 *Encuentro con los artistas después de la función Intérpretes &&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

  • Las novedades del Ballet de San Petersburgo. Del 29 de junio al 8 de agosto Teatro EDP Gran Vía

    El Ballet de San Petersburgo de Andrey Batalov vuelve a la Gran Vía Madrileña del 29 de junio al 4 de agosto de 2021, en el Teatro EDP Gran Vía, con el espectáculo: “El Lago de los Cisnes”, de Piotr Tchaikovsky, la obra por excelencia del ballet clásico universal y expresión máxima de la escuela rusa de danza. El Ballet de San Petersburgo de Andrey Batalov, por su “El Lago de los Cisnes”, fue galardonado como mejor espectáculo de danza de 2015 en los XXIV Premios Teatro de Rojas y en 2018 por el mejor espectáculo de danza de 2018 con “La Bella Durmiente” en los XXVII premios Teatro de Rojas. Los espectadores podrán de nuevo disfrutar de los solistas que cosecharon gran éxito en las temporadas anteriores: Ekaterina Bortiakova, Nikolay Nazarkhevich, Alexandr Balán, Ievgen Lagunov, Sergey Iliin, Mariana Rusu, Arcadie Nazarenco… Dos grandes estrellas: María Yakovleva y Vladislav Kozlov Pero la gran novedad de este año serán las grandes estrellas internacionales María Yakovleva – fue solista de Mariinsky Ballet de San Petersburgo, actualmente es estrella del Ballet Estatal de Viena, y Vladislav Kozlov – solista principal del Ballet Bolshoi de Moscú, Ballet de San Francisco, Ballet de Baviera, que actuarán de solistas principales. María Yakovleva es una auténtica estrella. Se formó en la famosa Academia de Ballet “Vaganova" de San Petersburgo y empezó su carrera en el Ballet Mariinsky. La descubrió el director artístico del Ballet Estatal de la Ópera de Viena, Gyula Harangozo, y la invitó directamente al puesto de solista principal. María Yakovleva trabaja en el Ballet Estatal de Viena en estatus de Estrella desde hace ya más de 14 años. Vladislav Kozlov se formó en la Academia de Ballet de Moscú. En 2012 fue artista del Ballet Stanislavsky y del 2013-2018 fue solista del Ballet Bolshoi. Tras dos años en el San Francisco Ballet, desde la temporada de 2020/21 es solista del prestigioso Bayerishe Staatsballet de la Ópera Estatal de Baviera (Alemania). Ellos se unirán al elenco de años anteriores: Ekaterina Bortiakova: Laureada en las competiciones internacionales de Ballet en Kazán y Perm (Arabesk), Premios de E. Maksimova y V. Vasiliev “Mejor Dúo del Año", Premio Yury Grigorovich “Joven Ballet de Rusia”. Ievgen Lagunov: Ganador en varias Competiciones Internacionales de Ballet: Serge Lifar International Ballet Competition, Kiev – 2º Premio (2004); 1º Premio (2006); International Yury Grigorovich Competition, “Young Ballet of the World”, Sochi – 2º Premio (2006); Perm International Ballet Competition – Diploma (2004); Vaganova-Prix International Ballet Competition, Saint Petersburg – 2º Premio (2002). Cómo solista principal trabajó en el Teatro Académico de Opera y Ballet de Donetsk y en la Ópera Nacional de Kiev (Ucrania). Desde 2013 es solista del Ballet de la Ópera Nacional de Hungría Nikolay Nazarkhevich: Es uno de los Príncipes más queridos por el público de nuestras temporadas del Ballet de San Petersburgo de Madrid. Durante años fue solista principal del Ballet Nacional de China, Laureado en Concursos Internacionales de Ballet. Alexandr Balán: – Laureado en varias competiciones internacionales de Ballet, solista principal del Teatro Nacional de Ópera y Ballet de Moldavia – Chisinau. El calendario de actuaciones de los solistas principales será: Odette/Odile María Yakovleva Del 29 de junio Al 7 de julio Ekaterina Bortiakova Del 8 de julio Al 8 de agosto Príncipe Sigfrido Ievgen Lagunov Del 29 de junio Al 11 de julio Nikolay Nazarkhevich Del 13 de julio Al 8 de agosto Brujo Rothbart Alexandr Balán Del 29 de junio Al 18 de julio Vladislav Kozlov Del 20 de julio Al 8 de agosto &&&&&&&&&&&&&&&&&&&

  • María Juncal, brava y sinuosa

    María Juncal afronta en el Teatro Cofidís Alcázar un verdadero reto como es permanecer en cártel más de un mes, actuando de forma continua viernes, sábado y domingo, siendo la única bailaora del espectáculo “La vida es un romance”, dirigido por Ángel Rojas. Vaya por delante el gran valor que demuestra, que hace que ante ella nos quitemos el metafórico sombrero. Lo cierto es que está arropada con gran complicidad por unos excelentes músicos -Juan Triviño, Saúl Quirós y Juañares Carrasco, al cante; y las guitarras de Pino Losada con Luky Losada a la percusión-, así como de una iluminación muy acertada de Tito Osuna. El vestuario, sin embargo, es algo complicado. Aunque brilla con diferentes tonalidades y está hecho con materiales reciclables, opino que el vestido nunca debe dominar a quien lo lleva, sino al contrario. Pero La Juncal es arriesgada y le gusta probar el más difícil todavía, entregándose en cuerpo y alma en cada función, como verdadera una inmolación al dios del flamenco. María brava y sinuosa, puro nervio, gana la partida. Transita desde unos movimientos de danza contemporánea, apareciendo al inicio dentro de un cortinaje transparente, revelándose hacia la segunda parte en la que muestra su indudable dominio de los palos clásicos y la guajira. Una soleá con bata de cola pone el broche de oro. La bailaora cierra el espectáculo con un absoluto despliegue de brillo y dignidad, entregando al público hasta su último aliento. María Juncal ha superado el reto de llenar sola un gran escenario, de lograr ese complicado salto del tablao al teatro. Y tanta generosidad obtiene su recompensa en el cálido aplauso del espectador, que abandona el teatro impactado, flotando bajo la sensación de haber presenciado algo único. No hay que perderse “La vida es un romance”. MERCEDES ALBI Fotografía de Ana Iturbide

  • "Lorca y la pasión. Un mar de sueños" de Marina Heredia en los Teatros del Canal

    El espectáculo Lorca y la pasión. Un mar de sueños reúne además a Eva la Yerbabuena, José Quevedo el Bola, José Sánchez Montes y Rosario Pardo Cante, música, danza e interpretación al servicio del mensaje y el universo femenino lorquiano Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid presentan Lorca y la pasión. Un mar de sueños, un espectáculo de cante, música, danza e interpretación dirigido por Marina Heredia que se podrá ver los días 18 y 19 de junio en la Sala Roja. El espectáculo pone sobre el escenario la compleja y profunda visión de Lorca sobre la mujer tal y como explica Rosario Pardo, responsable del guión y la dirección escénica: "Mujeres inteligentes, sabias, madres, rurales, independientes o reprimidas, siempre han acompañado su universo literario. Su visión del mundo está ligado a la forma de ser femenina. Este ha sido el motor y la elección de las cuatro escenas que presentamos en este espectáculo…". Lorca y la pasión. Un mar de sueños busca conmover al público eligiendo cada palabra para mostrar la visión femenina del mundo de Federico del mismo modo que muestra su obra como un todo reuniendo en este trabajo el cante, la música, la danza y la interpretación. Artistas como Marina Heredia, Eva la Yerbabuena, José Quevedo el Bola, José Sánchez Montes y Rosario Pardo han unido su fuerza creativa y entusiasmo para darle forma a este proyecto. Acceso información

  • Gabriel Matías y Manuel Jimenez son "Negro y Blanco, Flamenco". Entrevista

    Cuando un espectáculo se materializa, no se suele ser espectador del milagroso proceso embrionario que se va forjando desde la abstracción de una idea hasta su culminación. Y es algo tan vivo, contiene tanto esfuerzo, muchas horas de ensayo, un sin fin de detalles... que es todo un privilegio poder compartir algunos estos instantes con sus protagonistas. En este momento son los jóvenes bailaores Gabriel Matías y Manuel Jiménez, que se disponen a estrenar “Negro y blanco, Flamenco” el próximo 26 de junio en el Gran Teatro de Córdoba. Están ensayando en el estudio de Laura Rozalén, donde Eduardo Leal, como coreógrafo invitado, se encarga de montarles los pasos que cierran la obra. Un magnífico equilibrio entre dos bailaores que son símbolo y claros representantes de la nueva generación flamenca emergente. Manuel y Gabriel han sido muy aplaudidos y galardonados:. Actualmente, Manuel forma parte del elenco del Ballet Flamenco Andaluz y hace poco obtuvo el Primer Premio del Tablao Villa Rosa, así como el Premio Mención del Público; Gabriel ganó el Primer Premio al Mejor Solista en el Festival de Jerez (2019). Sus carreras estaban en plena expansión cuando de repente les sorprendió el tsunami del confinamiento. Sus sueños parecieron quebrarse. "Llegué a pensar que tanto esfuerzo no había valido la pena", me confiesa Gabriel. Y se encontraron. Fue en la sala de ensayos del Conservatorio Superior María de Ávila, cuando no sabían qué hacer, ni como afrontar la falta de trabajo en los tiempos de pandemia, que decidieron bailar algo juntos. Dos mundos, dos orillas que se unen: un cordobés y un brasileño. "Nosotros queremos reflejar la diferencia que hay entre nosotros y lo que nos enriquece, lo reflejamos en nuestra pieza con los ritos de Ioruba, el changó, esa danza del otro lado del mar que contiene un significado mágico", afirma Manuel Jiménez. Le pregunto cómo se hizo bailaor y me cuenta: Manuel.-Empecé a bailar fascinado por mi abuelo cantaor, que cuando se tomaba más de un medio se arrancaba a bailar. P-¿Era artista profesional? Manuel.-No lo era porque le daban fobia los escenarios. Solo cantaba en fiesta, algo que yo he vivido y sentido desde niño. Y como yo era hiperactivo, mi madre me llevó al psicólogo y le recomendaron que hiciese actividad física. Me apuntaron al baile. P-¿Por qué habéis escogido a Eduardo Leal para que os monte el final de la coreografía? Manuel.- Lo he admirado desde chico, me gusta mucho su forma de bailar, ya que lo hace tal y como es como persona, muy auténtico, un hombre por derecho, con una ideas claras y una forma muy flamenca dentro de la actualización vanguardista de hoy en día. P-¿Cuál es la razón por la que habéis hecho Gabriel y tú este espectáculo juntos? Manuel.-Refleja nuestra historia personal. Verás cuando le conocí, yo venía de Córdoba, que era un mundo más cerrado del que encontré en Madrid. Entonces, al ver a un brasileño que bailaba flamenco tan bien, me parecía mentira, algo que no encajaba en mi mente. Si hasta tuve el impulso de cogerle manía, que naturalmente, se fue transformando en un sentimiento completamente contrario que nos une ahora, de afinidad artística y mutuo enriquecimiento. Y es que Gabriel Matías nació en Porto Alegre (Brasil), eso lo hace especial, aunque realmente lo es. Lo son ambos, pues me cuentan que Manuel Jiménez, sobre el escenario, tiene estrella. "¿Qué es estrella?", pregunté, a lo que me respondieron: "luz. Un brillo que se tiene porque sí y él lo tiene"; Gabriel, a su vez, posee como una rara dulzura que le hace parecer un ser de otro planeta, aunque solo vino de más allá del mar. Su flamenco es tan elegante, sus movimientos son tan fluidos y armoniosos, que me hacen caer en la cuenta de que se trata de un ángel, y si Manuel tiene estrella, Gabriel es el ángel que la habita. P.-¿Cómo es que te hiciste bailaor flamenco en Brasil? Gabriel-Empecé a bailar por casualidad, porque mi madre iba a la academia de danza y había un tablao en la escuela, y lo sigue habiendo. Así que empecé a estudiar flamenco que era lo que me gustaba. También comencé a sentir que yo lo que quería era estar sobre el escenario. P.-¿Qué edad tenías? Gabriel.-Once años. Un día decidí venirme a España para seguir mi vocación y llevo ya 6 años. Me apunté al Conservatorio Superior, donde conocí a Manuel, y comencé mi etapa profesional. Pero no me desvinculo de mi país y todos los años, antes de la pandemia, solía viajar y hacer alguna actuación flamenca o gira. P.-¿Con qué compañías has trabajado en España? Gabriel.- Con Antonio Canales, que hicimos Torero y Bernarda Alba, luego con Javier Latorre y Rafaela Carrasco, con la que estoy actualmente. P.-¿Se te han abierto muchas puertas al obtener el Premio en el Festival de Jerez? Gabriel.-Fue un gran estímulo, además me dieron la oportunidad de presentar un espectáculo, y estrené "Ellos" en el pasado Festival de Jerez. El ritmo del zapateado que les marca Edu envuelve los momentos que poco a poco van hilando futuras ilusiones. El Gran Teatro de Córdoba les espera. Les dejo, ellos siguen ensayando. Copio unos versos que ha escrito Gabriel en su página Web: <> MERCEDES ALBI

  • Zarzuela en Danza, Teatro Fernán Gómez

    Un bailarín tiene un sueño recurrente: persigue a una sombra. ¿Será la Zarzuela? Vamos a vivir su sueño, un viaje a través de varios siglos por una gran tradición vista desde el presente; un recorrido por la historia del género, los compositores, los personajes, los espacios, la música y, sobre todo, la danza. Por primera vez se reúnen en escena las más destacadas piezas dancísticas concebidas en partituras de zarzuelas: clásico español, escuela bolera, flamenco, danza contemporánea... Todo hilvanado por la música, el canto y el verso, rumbo al corazón de un género que supuso una forma de vida. Estamos felices de recuperar para el público madrileño, en versión de cámara, el espectáculo que en dos temporadas (Teatro de la Zarzuela) trató de reivindicar el papel esencial de la danza en la Zarzuela… y viceversa. Nuria Castejón y Álvaro Tato Zarzuela en danza: Una historia bailable a través de la Zarzuela. Dirección de escena y coreografía: Nuria Castejón Dramaturgia: Álvaro Tato Músico en directo: Ramón Grau (piano) Bailarines: David Acero, Marian Alquezar, Cristina Arias, María Ángeles Fernández, Alberto Ferrero (Soñador), Francisco Guerrero, María López, Helena Martín, Daniel Morillo, Silvia Piñar, Luis Romero, Christian Sandoval. Colaboración especial: Bandolero, cajón flamenco Espacio escénico: Carmen Castañón Vestuario: Gabriela Salaverri Iluminación: Eduardo Bravo Coordinador técnico: Jose Mora Ayte. dirección: Cristina Arias Producción del Teatro de la Zarzuela (temporadas 2016-2017 y 2018-2019) Acceso compra entradas

bottom of page